10.- LA LEY DE LA OSCURIDAD

Capítulo 10

La ruleta rusa

Bueno, pues ya hemos llegado a los dos dígitos. Espero que esté siendo de vuestro agrado (y que lo continúe siendo :D).

Yami caminaba de vuelta a su celda mientras el ruido de los agentes de policía llegando al edificio se escuchaba por los pasillos.

Al llegar, se encontró con Pablo, que acababa de salir de la celda.

Corrió hacia Yami, gritando.

-¿¡dónde estabas!? El chico perdió las llaves y pude alcanzarlas. Vamos, volvamos dentro antes de que lleguen los guardias a este pasillo.

Pablo cerró de nuevo con la llave y la lanzó al pasillo. Yami aprovechó para tumbarse de nuevo en la cama.

-oye, Yugi... ¿qué ha pasado mientras yo intentaba salir?

...

-¿Yugi?... vaya, se ha dormido. Debe de estar cansado. Mejor se lo pregunto mañana.

A las ocho en punto sonó el timbre, indicando que la hora de levantarse.

Yugi se despertó de un salto, nervioso y asustado hasta que se calmó unos segundos más tarde.

-¿estás bien?-le preguntó preocupado Pablo-¿has tenido una pesadilla?

-no,... creo. -Yugi dirigió su mirada a su compañero.-ayer... ¿pasó algo?

-sí. ¿Acaso no te acuerdas?

Yugi negó con la cabeza.

-bueno, a ver. Vallamos a desayunar y me cuentas lo que sabes y lo que no sabes más tranquilamente.

-vale.-contestó Yugi más calmado.

Las celdas volvieron a abrirse.

Salieron junto a todos los demás, sin embargo se dieron cuenta enseguida de que había menos guardias. Y había algún policía rondando por el lugar.

-oye Yugi... no sé lo que haríais ayer vosotros dos. Pero parece que se ha armado una gorda.

Los primeros de la fila comenzaron a avanzar hacia el comedor. Los demás fueron por detrás.

Yugi y Pablo fueron atentos al camino a ver si veían algo que les diera una pista, pero no encontraron ninguna.

Por fin llegaron al comedor. Una sala grande y con un montón de mesas.

-se parece al comedor de mi instituto-comentó Yugi.

A Pablo se le escapó una pequeña risa.

-sí, supongo que sí.

Después de coger la bandeja con el desayuno se sentaron en un rincón alejado, cerca de las mesas en las que la gente no daba mala espina.

-bueno, a ver-dijo Pablo-cuéntame hasta donde te acuerdas de lo que ocurrió ayer.

-pues... recuerdo que a la hora del descanso vino alguien que nos miró de una forma muy amenazadora.

-bien, ¿qué pasó después?

-después..., vino a la noche a nuestra celda y la abrió con unas llaves, y nos dijo que no había guardias. Luego dijo que quería mi rompecabezas. Y luego... luego... no me acuerdo.

-hmm..., ¿nada más?

-no. Luego me he despertado.

-vaya, pues qué extraño.

-¿por? ¿Qué pasó luego?

-el chico y tú os fuisteis a jugar a nosequé.

-¿a jugar?

-sí, al menos eso creo. Me pareció extraño, pero bueno. Después él pasó corriendo y se le cayeron las llaves. Para cuando logré alcanzarlas te vi volviendo por el pasillo. Luego te pregunté qué había pasado, pero te quedaste dormido.

Acabaron de desayunar y volvieron a sentarse en sus sitios.

-ahora hay que esperar a que acaben todos y entonces nos mandan de vuelta a las celdas.-aclaró Pablo.- de todas formas me parecen extrañas esas pérdidas de memoria... no sé, ¿qué te parecería ir por la tarde a la biblioteca y nos quedamos a investigar un rato?

Yugi asintió con una sonrisa.

Cuando por fin acabaron todos uno de los guardias encargados de vigilar la puerta pitó unas cuantas veces con su silbato hasta que por fin se callaron todos.

-BIEN-dijo, casi gritando en un tono entre imponente y amenazador.-AYER OCURRIÓ UN INCIDENTE. TODO AQUEL QUE NO SUPIERA ESTO, O QUE NO SEPA NADA DE ESTO QUE SALGA Y VUELVA A SU CELDA. SI ALGUIEN QUE SABE ALGO, SE LARGA Y LO DESCUBRIMOS SE LE ALRGARÁ LA CONDENA.

Volvió a su sitio al lado de la puerta. Casi todos salieron del comedor. Solamente se quedaron cinco personas; Yugi, Pablo, y otros tres.

-vaya, vaya- empezó a hablar de nuevo el mismo guardia de antes, esta vez con una voz algo más suave.

-Bien, acompañarme a la sala de interrogatorios.

Los cinco lo siguieron como perritos hasta el otro lado del edificio sin articular una sola palabra.

Eran varias salas, y les metieron a cada uno en una de ellas. Dentro había una mesa y tres sillas, al menos en la que estaba Yugi.

Yugi se sentó en una de las sillas. El guardia se quedó en la puerta y le hizo un gesto de que esperara a Yugi antes de salir y cerrar la puerta.

Tardó un buen rato en volver a aparecer.

-hola-saludó seriamente mientras miraba el bloc de notas que sujetaba en su mano.-¿tú debes de ser Yugi, no?

-s-sí.

-muy bien.-dijo mientras tomaba asiento en frente de Yugi- Pues cuéntame todo lo que sepas.

-Emm..., uno de los presos vino a la noche a nuestra celda y la abrió con unas llaves, y nos dijo que no había guardias, que se habían ido. Después nos amenazó.

-¿por qué hizo eso?

-pues por...-Yugi hizo una pequeña pausa antes de continuar.- quería que le diésemos algo, pero no me acuerdo qué era, estaba muy nervioso. Después me desperté.

-¿en serio no recuerdas nada más? Espero que no sea una excusa.

-bueno, en el comedor estuve hablando con mi compañero.

-Pablo, ¿no?

-sí. Me ha dicho que fui con el chico fuera de la celda, a jugar a algo.

-¿a jugar, dices?

Yugi asintió y se encogió de hombros, dando a entender al guardia que no sabía porqué lo hizo, ni se acordaba, como bien había dicho antes Yugi.

El guardia suspiró antipáticamente antes de levantarse y salir por la puerta, dejando de nuevo solo a Yugi.

Después de otro rato solo, el guardia volvió a abrir la puerta, e hizo un gesto para que Yugi saliera.

Cuando salió estaba su compañero junto con los otros tres chicos en el pasillo.

El guardia volvió a hablar.

-como ya sabréis esto ha sido un interrogatorio. Por desgracia para vosotros no he logrado demasiada información. Pero por suerte todas vuestras versiones coinciden.-el guardia sacó s libreta del bolsillo-os diré lo que vamos a hacer. Mis compañeros y yo continuaremos investigando hasta averiguar qué es lo que ocurrió anoche. Y, ya que ninguno de vosotros parece saber qué le ha pasado a Eric, el chico sobre el que os he preguntado, os lo diré, o al menos lo que sabemos hasta ahora.

El policía pasó varias hojas de su libreta hasta encontrar la página en la que escribió la información.

-Ayer por la noche recibimos un llamada urgente de uno de los puestos más importantes de éste centro, diciendo que acudiéramos rápidamente a atenderla. -comenzó a explicar- nos quedamos con muy poco personal, pero no nos preocupaba, ya que todas las celdas estaban cerradas.

Cuando volvimos encontramos el cuerpo de Eric en la cocina... calcinado, pues encontramos la cocina incendiada a propósito con aceite. Pero su cuerpo también tenía varios mordiscos por todo el cuerpo, los cuales no coinciden con nadie de la base de datos.

El vigilante se aclaró la garganta antes de continuar.

-y, por si fuera poco no podemos ver las grabaciones de seguridad, porque las cámaras no estaban funcionando en ése momento.

El guardia dejó de hablar para guardar de nuevo la libreta en su bolsillo, y mirar a los cinco chicos que tenía delante.

-y con esto quiero decir, que alguien tubo que apagar las cámaras, ése alguien, que supongo que fue el propio Eric, que andaba buscando pelea de nuevo, no sé cómo, tenía en su posesión las llaves de las celdas, y después de amenazar a Yugi-levantó el dedo para señalarle- alguien, o algo le quemó, y,... bueno, le pegó unos cuantos bocados. No sé quién lo habrá hecho, ni porqué, y, aunque en el fondo me alegre, pues Eric me caía como el culo, al que lo haya hecho le caerán varios años más de condena. Muy bien, podéis iros. Y dirigíos directamente al comedor. Enseguida a llegar la hora de comer.

Uno de los tres chavales presentes en la conversación, se le quedó mirando a Yugi mientras caminaba de vuelta a su recinto.

Pablo y Yugi también comenzaron a caminar en esa dirección, pero el guardia les cogió del brazo, diciendo:

-¡eh!, sé que vosotros dos no habéis sido. Estudié psicología antes de hacerme guardia de seguridad, y no dais el perfil de ése tipo de asesinato. No sé qué hacéis aquí ni me importa, pero si os llega más información avisarme en cuanto podáis.

Los dos asintieron y se marcharon de vuelta al comedor.

Cuando llegaron estaban allí los tres, y uno de los cocineros voluntarios de la cocina, mirándoles.

-ho-hola.-saludó tímidamente Pablo.

Ellos respondieron con una sonrisa no muy amistosa.

-oye, ¿a alguno de vosotros dos les apetece jugar a un pequeño juego que hemos preparado?

La curiosidad de Yugi era muy fuerte, pero su miedo lo era más. Los dos rechazaron la propuesta, pero el chaval insistía.

-que sí, que es muy divertido. Venga Yugi, sólo un juego.

-pero yo no quiero jugar con vosotros...

-pues vas a tener que hacerlo-la cara y tono de voz del chico se volvió seria, y los tres que estaban a su lado cogieron a Pablo y se lo llevaron a otra sala.- al menos si no quieres que a tu amiguito le pase nada, claro.

-¡P-pero no puedes hacer eso!

-bueno, ¿juegas o no?

-está bien, ¿pero si gano lo liberarás?

-claro, soy un hombre de palabra. Sólo quiero jugar contra el que se ha cargado a Eric.

-¡no lo hice yo!

-ya, bueno-el chico se sentó en la mesa que estaba más cerca. En ella había una bandeja con varios vasos pequeños.

-bien, el juego es muy sencillo. ¿Sabes lo que es una ruleta rusa?

Yugi tragó saliva.

-por tu reacción supongo que sí. Bien. Estos dieciséis vasos están llenos de agua excepto tres de ellos, que contienen ácido sulfúrico, que tiene la misma transparencia que el agua, y tampoco huele a nada. Normalmente la ruleta rusa se hace con revolvers, pero como bien comprenderás, no tenemos.

Beberemos a la vez, retirando los vasos de los que hayamos bebido, hasta que uno caiga. O los dos, que también puede darse el caso.

-pe-pero...

-no hay peros. Juego a esto con todos los que se entrometen en mis asuntos, o en los de mis compañeros. Como verás aún no he perdido. Si quedaran sólo cuatro vasos en la mesa, puedes retirarte, si quieres. Eso sí. Tendrás que hacernos favores de vez en cuando.

Aún se escuchaba algún grito desde la habitación de al lado, donde estaba Pablo.

Yami estaba preocupado por él, no era tan amigo suyo como Jonouchi, Honda o Anzu, pero era su compañero. Sin embargo era el juego lo que más le preocupaba. El sennen puzzle comenzó a brillar.

-¿cómo sé que no sabes cuales son los vasos con el ácido?

-vaya, vaya, por fin parece que vas en serio. Pues verás, no tienes forma de saberlo.

Yami frunció el ceño.

-antes de empezar, y para que no te escaquees, si te largas antes de acabar, llamaré a mis compañeros. Créeme, es mejor tomar el ácido que levantarte.

-no pensaba hacerlo.-contestó Yami, sentándose en la silla.

-mejor.

-comencemos.

Los dos cogieron un vaso, y bebieron al mismo tiempo.

Dejaron el vaso fuera de la bandeja, a un lado.

-bien, bien.-habló el chico-Dos menos. No me gusta que caigan a la primera. No es divertido.

Yami cogió otro vaso.

-¿¡tan rápido?!, vaya, veo que no te andas con tonterías. Antes decías que no querías jugar.-cogió otro vaso-Bueno, da igual mejor así.

Volvieron a tragar, y dejaron los vasos junto a los otros dos.

-lo divertido de éste juego es que cuanto más rondas pasan, más emocionante se pone.

Yami cogió otro vaso, con su mirada clavada en su rival.

-pensaba que eras más hablador.

Cogió otro vaso, y volvieron a tragar. Después de unos segundos dejaron los vasos junto a los otros, y Yami no tardó en coger otro vaso

-la mayoría de la gente que juega prefiere retirarse, pero a mí es el cara a cara con la muerte lo que me gusta de él.

-creo que la muerte tiene mejores cosas que hacer que esperar a que bebas el vaso que contiene el ácido. Tu rival soy yo, no la muerte.

El chico tomó otro vaso, y volvieron a beber. Ninguno de los dos daba señales de nerviosismo, ni nada por el estilo.

-¿qué te ocurre? ¿Es que no tienes miedo de morir?-preguntó extrañado el chico.

-¿y tú?-respondió seriamente Yami.

Tomaron otro vaso y bebieron de nuevo.

-quedan seis vasos...-comentó el chico.

Yami cogió de nuevo el vaso más cercano. Su rival eligió cuidadosamente el suyo.

Pasaron unos segundos antes de que bebieran su contenido, pero no pasó nada.

-vaya, vaya, parece que sólo quedan cuatro, y tres contienen ácido. ¿Dime Yugi, qué piensas hacer? Puedes retirarte, o continuar jugando sabiendo que al menos uno de los dos cogerá el vaso con ácido.

-yo siempre juego hasta el final.

-¿¡pero qué...!? ¿¡No me has oído!? ¡Si continuas al menos uno de los dos va a morir!

-¿qué te ocurre, tienes miedo?

-n-no. Claro que no.

-¿no? ¿No tienes miedo a la muerte?

-sí, claro. Por eso me gusta este jue-

-¡deja de mentir! Tú nunca has jugado un juego a vida o muerte. Todos los vas contienen agua. No sabes lo que es poner tu vida en juego, ¿verdad?

-pues, no, pero..., ¿cómo lo sabes?

-nadie juega una ruleta rusa con esa tranquilidad si no sabe seguro que no puede morir, o dónde están los vasos con ácido. Y en un centro como éste dudo que haya pasado un líquido como ése por seguridad. Y ahora, libera a mi compañero.

-vale, vale. Un segundo.

El chico se levantó y fue a la puerta que daba con la otra habitación. Hizo unas señas y volvió. Yami también se puso en pie.

Los cuatro rodearon a Yami.

-¿no pensarías en serio que iba a liberar a tu amigo, no? Bien chicos, ¡atrapadle!

Yami cogió tres de los cuatro vasos que quedaban y arrojó su contenido hacia los compañeros del chico con el que había jugado. Éstos se apartaron, y el faraón aprovechó para dejarlos k.o. golpeándoles en la cabeza con la bandeja en la que en un principio estaban los vasos.

El que quedaba intentó darle un puñetazo, pero Yami lo esquivó con facilidad, mientras ojo de Horus brillaba en su frente.

-suponía que no les habías contado el engaño a tus amigos. Eres un estafador mentiroso y egoísta, nadie volverá a creer nada de lo que digas.

Se desmayó junto a sus compañeros y Yami fue a la habitación en la que se encontraba Pablo.

Estaba tirado en el suelo, con varios moratones por todo el cuerpo.

Yugi volvió en sí.

-¿¡Estás bien!?

-¿Yugi?-preguntó Pablo-sí, gracias. En unos días estaré bien. ¿Qué ha pasado con el juego?

-no lo sé. Supongo que he ganado, o me ha dejado irme, ya nos ocuparemos de eso más tarde, ahora tenemos que ir a la enfermería.

Fin del capítulo diez.

Espero que les haya gustado n.n

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