12.- LA LEY DE LA OSCURIDAD

Capítulo 12

La sala de cine

Uno de los guardias, mientras les abría la puerta de la celda, al ver a Pablo dormido, le preguntó a Yami:

-¿qué ha pasado? - después sonrió -¿no habréis ido a estudiar historia y se ha quedado dormido, no?

Yami le miró de reojo mientras entraba y dejaba a su compañero en su cama.

-bueno, veo que no tienes ganas de hablar... no importa. Pero procura que se despierte pronto, va a llegar la hora de la cena.

En la mesilla había un vaso de agua. Yami lo cogió y vació su contenido en la cara de Pablo, que pareció despejarse un poco del sueño.

-hey, vamos, despierta, que va a ser la hora de cenar.- le avisó Yami.

-¿...qué? ¿...me quedé dormido?

-te echaron cloroformo-aclaró Yami-por eso te dormiste.

Pablo se frotó los ojos y miró a Yami. Se quedó callado y mirándole un rato.

- tú no eres Yugi. ¿Quién eres?

Yami sonrió.

-veo que te has dado cuenta. Mejor. Verás, necesito que me hagas un pequeño favor.

-¿un favor? Según. ¿Qué es lo que quieres?

-bueno, en realidad son dos. Necesito que no digas nada.

-que no diga nada de qué.

-creo que ya me has entendido. Estoy intentando salir de aquí. Pero si a alguien se le ocurre alguna forma de demostrar que yo existo, no nos soltarán.

-ya veo, ¿y el otro?

-el otro es que protejas a Yugi todo lo que puedas. Si os ayudo todas las veces que os metéis en problemas, podrían descubrirme, si lo hacen...

- no te soltarán. Lo entiendo. Está bien, haré lo que pueda, pero soy débil. No podré protegerle demasiado.

-no importa. Haz lo que puedas. Me sirve con eso.

-¿puedo hacerte una pregunta?

-supongo que sí. Dime.

-tu... eres la otra personalidad de Yugi, ¿verdad? ¿Entonces, eres tú el que hizo todas esas cosas por las que lo encerraron?

-sí... y no creo que Yugi deba pagar por ello. Pero no me entiendas mal, no me arrepiento de lo que he hecho, lo volvería a hacer si fuera necesario. Sin embargo, no soy exactamente su otra personalidad, aunque no hay mucha diferencia.

-ya veo... está bien. Haré lo que pueda.

-levántate en cuanto puedas, abrirán las puertas para ir a cenar de un momento a otro.

Pablo se incorporó y posó los pies en el suelo, aunque aún se apoyaba en la cama para no caerse.

-oye...,¿cuánto rato te quedarás?

-no mucho. Pero quiero aclarar algunas cosas.-respondió Yami mientras observaba la cerradura de la puerta.

Las celdas volvieron a abrirse, y salieron todos. Después del recuento fueron al comedor.

Pablo, arrastrado por la curiosidad, volvió a preguntar.

-supongo que también fuiste tú el que le dejó esa nota a Yugi la primera vez que vino. Y el que le propuso el juego al tipo ese y me encerró en la celda la otra noche, ¿verdad?

-sí.

Los dos se sentaron en la mesa, y hablaron durante toda la cena sobre cómo exculpar a Yugi y sobre lo que éste debía saber o no.

La hora de la cena estaba a punto de terminar, y aunque Pablo, y casi todos los demás ya habían terminado, Yami no había tocado el palto.

-¿acaso no vas a cenar?-le preguntó Pablo.

-no.

-se hace extraño charlar contigo. Eres de pocas palabras. Yugi es más hablador, por no hablar de la diferencia de voz. Realmente se hace raro.

Yami se quedó callado, Pablo sonrió.

-no han dicho nada de lo de la biblioteca. -advirtió Pablo-espero que eso no signifique nada malo...

Yami miró hacia la salida, donde vigilaban los policías.

-no puedo quedarme más tiempo. Hace rato que ése no aparta la mirada de ésta mesa.

-¡espera!

Yami volvió a mirar a Pablo.

-yo, antes de que desaparezcas..., quería darte las gracias, por cuidar de mi amigo, y haberme ayudado antes.

Se oyó el sonido del silbato de otro de los guardias. Todos se callaron y se giraron para atender.

-como ya sabréis,-comenzó uno de los guardias.-hoy toca ver una película antes de volver a las celdas para dormir. Como siempre, quiero que recojáis y os pongáis en fila para ir a la sala de cine.

-¿una película?

Pablo volvió a girarse.

-¡Yugi!-exclamó Pablo.

-¿se puede saber cómo he llegado hasta aquí?

-¿no te acuerdas? Te dieron cloroformo y te dormiste. Como era la hora de cenar te traje al comedor.-aclaró Pablo, de acuerdo a lo que había hablado con Yami.

-¿cenar?-Yugi miró su bandeja.-ahora que lo dices tengo hambre...

-pues yo que tú aprovecharía estos minutos para comer algo.-dijo Pablo junto con una pequeña risa.

Mientras la gente se empeñaba en peguntar qué película iban a ver Yugi aprovechó para cenar a todo correr y recoger las cosas.

Después, se pusieron en fila para ir a ver la película, como había dicho el guardia.

Igual que todos los días que había película, la gente habló durante todo el camino, intentando adivinar qué película iban a ver, pues el guardia, como siempre, no lo había dicho.

Tras andar un rato llegaron a una sala, algo más pequeña de lo que era el comedor, con pocas luces, muchas, pero que muchas sillas, un cañón para las películas al fondo y una pantalla grande al frente, al lado de la entrada. La sala estaba inclinada hacia arriba, con escaleras. Era como una sala de cine.

-venga, vamos a sentarnos-dijo Pablo, señalando dos de las sillas que aún estaban vacías.

Al de un rato cuando ya estaban todos sentados, y casi callados, aunque había muchos sitios libres. El guardia le dio al botón de encender.

Después de unos segundos, la pantalla se iluminó con la imagen de la portada, y las opciones de verla, cambiar el idioma, los subtítulos, etc.

Tras seleccionar el icono del play empezó la película, de unas dos horas de duración.

-bueno-dijo el guardia- como ya sabréis habrá un pequeño descanso a la mitad. El que no quiera verla que lo diga y mi compañero lo llevará a su celda.

Al cabo de media hora, más de la mitad habían decidido irse a dormir, ya que se trataba de una película didáctica, basada en hechos reales, y grabada casi como si fuera un documental.

-¡qué aburrimiento...!-exclamó Pablo lo más bajo que pudo para no romper el silencio de la sala.- ¿igual nos vamos nosotros también, no? ... ¿Yugi?

Yugi no contestaba, pues se había quedado dormido. Pablo decidió esperar un rato más hasta que llegara el descanso para despertarle.

Después de otra media hora, los guardias encendieron las luces del lugar y pusieron en pausa la película.

-dentro de media hora la volveremos a poner. Mientras tanto ir al baño, o a tomar el aire fuera, o quedaros aquí si queréis. Nosotros iremos fuera.

Mientras todos se levantaban Pablo intentaba despertar a su compañero. Lo logró después de varios intentos, cuando prácticamente todos se habían marchado ya.

-¿quieres que nos vayamos?-le preguntó Pablo.-esta vez no han puesto ninguna interesante.

-de acuerdo, tengo bastante sueño.- dijo Yugi mientras se levantaba de la silla-¿qué hora es?

-no lo sé. Tarde.

La persona que estaba sentada dos filas más atrás también se levantó.

Cruzaron a través de las sillas de vuelta al pasillo que había entre ellas.

El otro chico les siguió por detrás.

-vosotros sois Yugi, y su compañero Pablo, ¿verdad?

Los dos se giraron.

-sí.-respondió Pablo. ¿Y quién eres tú?

-soy Daniel. Me han enviado a hacerle unas preguntas a Yugi. Parece que se está volviendo bastante famoso por aquí. No es muy recomendable.

Yugi comenzó a preocuparse, pues acababa de salir la última persona, y estaban solos los tres.

-¿y quién es el que te ha enviado a que responda esas preguntas?-preguntó Yugi.

-el jefe de todas las bandas que han estado yendo a por ti estos días. Aunque ellos no lo saben. Pero el que ha venido a preguntar soy yo.

-te responderé, pero dile a tu jefe que nos deje en paz, por favor. No hemos hecho nada. Yo no quiero meterme en más líos.

Daniel comenzó a preguntar.

-dime, ¿fuiste tú el que dejó así al que te atacó en la biblioteca?

-¿así, cómo?

-no preguntes. Solo responde.

-pero es que no sé a lo que te refieres. De todos modos no he podido ser yo. Me he despertado en el comedor. Pablo me ha dicho que me dieron cloroformo. He estado dormido todo el rato.

Daniel miró a Pablo.

-entonces supongo que tú sí que sabrás algo al respecto, ¿verdad?

Pablo negó con la cabeza.

-yo también me dormí con el cloroformo. No sé lo que pasó mientras dormía. Me he desperté antes que él. No sé nada más.

-ya veo... ¿y qué hay de los demás incidentes? ¿Tampoco sabéis nada?-la última pregunta de Daniel sonó con ironía.

Antes de que Yugi pudiera responder, Pablo se le adelantó.

-pues no. No sabemos nada. Simplemente estábamos ahí cuando sucedieron. Nada más. Si no te importa, ahora nos volvemos a la habitación.

Pablo comenzó a bajar las escaleras. Yugi se quedó callado y le siguió.

-de eso nada.

Daniel saltó escaleras abajo con intención de alcanzar a Yugi y así evitar que se marchara.

Al verlo, Pablo se apresuró a apartarle de la trayectoria de Daniel. A pesar de evitar que le diera a su compañero, no pudo esquivar el golpe, y calló inconsciente por las escaleras hasta llegar al suelo.

-¡Pablo!-exclamó Yugi.- ¿¡por qué has hecho eso!?

-a mí nadie me vacila. No me creo lo que ha dicho tu compañero. Y como no me lo cuentes, tú vas detrás de él.

Yami no iba a permitir que volvieran a golpear a Yugi.

Del sennen puzzle salió un resplandeciente brillo dorado. Daniel apartó la mirada.

Cuando volvió a mirar ya no había nadie delante de él. Tampoco estaba Pablo en el suelo de la sala.

-¡cobarde! ¿¡Donde te has metido!?

-¿cobarde?

Daniel se giró hacia donde provenía la voz.

Yami estaba de pie en una de las sillas.

-vamos a jugar a un juego.

-no estoy yo ahora para juegos. Además, volverá enseguida el guardia a reanudar la película.

-vamos, será divertido. Si ganas te diré todo lo que quieras.

-¿y si pierdo?

-si pierdes le dirás a tu jefe que nos deje tranquilos.

-hmm... está bien.

Yami sonrió.

En la pantalla aparecieron un montón de

Puntos azules en filas.

-las reglas son sencillas. Cada uno de esos puntos representa una de las sillas de la sala, pero están desordenados. Nos iremos turnando para ir de una a otra, la correspondiente a cada una que pisemos cambiará al color blanco en la pantalla, junto con las que estén a su alrededor, que se tornarán amarillas, quedando un cuadrado amarillo con la del medio en blanco, eso si pisamos solo una. Las sillas que correspondan a esos puntos amarillos explotarán. Pero como he dicho antes están desordenadas, así que no hay forma de saber cuáles van a ser. Al menos al principio, claro. Si damos más de un paso, y da la casualidad de que alguna las sillas que hayamos pisado fueran a ponerse amarillas, en lugar de eso, serán rojas

-supongo que ganará el que logre que no le explote ninguna de las bombas.

-así es. Si decides pasar por un lugar donde ya haya estallado la silla, deberás dar un paso más, y perder el turno siguiente. Se pueden pisar todas las sillas que quieras, pero cuantas más pises, más posibilidades habrá de que explote también en la que te has quedado tu.

-entiendo. Así que lo más seguro es ir de una en una. Al menos así te aseguras de que no te explote a ti en tu turno... está bien. Es interesante.

-escoge la silla desde la que quieras empezar, y comenzará el juego.

Daniel miró unos segundos la pantalla y después subió por las escaleras hasta llegar a la fila anterior de la esquina de arriba, luego se subió en la que daba al pasillo

-empezaré por aquí.

-de acuerdo. Tú empiezas.

Daniel saltó a la silla que tenía delante. Uno de los puntos del medio de la pantalla cambió al color blanco, y los otros 8 que estaban a su lado al amarillo

-te toca.

8 de las sillas de la sala explotaron, dejando alguna de alrededor algo quemada y abollada.

-se me ha olvidado comentar antes. Éste es un juego de las sombras.-dijo Yami, mientras daba unos cuantos pasos por encima de las sillas hacia su rival.

Se iluminaron de blanco varios puntos en diferentes lugares de la pantalla, y al rededor, los amarillos.

-te toca.

Daniel se tapó los oídos durante las explosiones. Una de las que estalló fue la que tenía al lado.

-me da igual si lo llamas juego de las sombras o no.-dijo Daniel, dando tres pasos hacia delante.-es bastante peligroso. Pero me gusta. Así podré acabar contigo y además tendré una excusa para no haberte preguntado nada.

Yami sonrió. Se iluminaron otros tres puntos. Uno de ellos en la fila de abajo del todo de la pantalla, junto con los de su alrededor.

Estallaron 21 sillas más, esta vez una de ellas cerca de Yami

-más de lo que parece.- la voz del faraón sonó sádicamente-me toca.

Yami giró hacia la silla que tan cerca le acababa de explotar y caminó 2 sillas al frente pasando al lado, luego volvió a girar y avanzó otra más.

Volvieron a ponerse en blanco aleatoriamente 3 puntos en la pantalla, y los de alrededor. Se iluminaron varios puntos en rojo, aunque ninguno en el que estuvieran en ese momento ninguno de los dos. Pero esta vez una de ellas estaba en la esquina, así que solo tenía tres alrededor.

-te toca.-dijo Yami, mientras miraba atentamente la pantalla.

Volvió a sonar una gran explosión en la sala. Esta vez todas las explosiones fueron lejos de los dos.

-ya casi no quedan sillas -dijo Daniel, avanzando otras dos sillas hacia delante, quedándose siempre al lado del pasillo.

-te toca.

Otras 16 explosiones. Tres de ellas a su lado, y otras dos al lado de Yami.

Yami se quedó mirando unos segundos a la pantalla. Después sonrió, caminó sobre una de las sillas que habían estallado y procurando que no acabara de caerse, y luego dio un paso alejándose de Daniel.

-¿vas a perder un turno ahora? Quieres que te mate, ¿no? Por las pocas sillas que quedan si doy un solo paso ahora, y otro en mi siguiente turno, lo más probable es que pierdas, estando yo a salvo.

-¿tú crees?

Daniel miró a la pantalla, y se dio cuenta de que la silla por la que acababa de pasar Yami era una de las que había estallado en el turno anterior, el suyo, lo que quería decir que en la pantalla era uno de los de alrededor de la que estaba él en ese momento.

Daniel, nervioso, miró a Yami, y se apresuró a saltar al pasillo antes de que él pudiera terminar de decir;

-te toca.

Junto con otras, la silla en la que justo antes estaba Daniel explotó. Y en la pantalla apareció otro punto rojo.

Yami, aún subido a la silla, le miró.

-suponía que no seguirías las reglas. Por eso te has quedado al lado del pasillo.

La pantalla volvió a como estaba antes, negra, dejando el lugar con la poca luz que daban las viejas bombillas que había.

Daniel se levantó del suelo rápidamente, y corrió hacia la salida, bajando las escaleras de dos en dos.

-las puertas de la oscuridad, se han abierto.-dijo Yami, mientras el ojo de Horus de su frente iluminaba la sala.

-¿qué?

Daniel se giró para mirar qué ocurría, y se tropezó en uno de los escalones, cayendo hacia un caluroso mar de llamas.

Yami bajó de la silla, volvió donde había dejado antes a Pablo, aún aturdido, y salieron por la salida de emergencia.

En cuanto los guardias pudieron abrir la puerta principal, entraron a la sala, pues estaban asustados por las explosiones que se habían oído. Sin embargo lo único que encontraron fue a Daniel en el suelo, gritando. Lo llevaron a la enfermería, y decidieron no continuar con la película. Por suerte, solamente tres personas querían acabar de verla.

Fin del capítulo 12.

Espero que lo hayáis encontrando interesante. :D

¡Hasta el próximo capítulo, donde sabremos quién es el jefe de los que molestaban a Yugi !