13.- LA LEY DE LA OSCURIDAD
Capítulo 13
El jefe
Siento no haber podido subir el capitulo antes. Espero que lo disfruten de todas formas.
A la mañana siguiente, después de que todos fueran a desayunar, y después de que todos salieran de las duchas, dos de los guardias se acercaron al rincón donde charlaban Yugi y Pablo, y le dijeron a Yugi que fuera con ellos.
-¿porqué? ¿ha ocurrido algo?-pregunto Pablo, haciéndose el loco.
-no-contestó uno de los guardias-se tiene que venir con nosotros para que el psicólogo le haga las pruebas.
Los dos se tranquilizaron.
-deberíamos haber vuelto para la hora de comer, o antes.-dijo el otro guardia, mientras ayudaba a Yugi a levantarse.
Después de despedirse, y ponerle unas esposas, Yugi y los guardias salieron a la calle, y se subieron a un coche patrulla para ir a la consulta del psicólogo de la policía, pues necesitaba varias cosas para hacerle las diferentes pruebas, y no podía llevarlas al centro.
Tras pocos minutos de silencioso viaje llegaron al edificio.
Llamaron al timbre, y después de subir unas escaleras entraron en el ascensor.
Al llegar al último piso, el sexto, las puertas se abrieron, y entraron en la oficina a la sala de espera.
El psicólogo salió de su despacho, por la puerta de en frente, y les dijo a los guardias que le acompañaran al despacho un momento.
- pero no podemos dejar aquí a Yugi.
-no pasa nada, la puerta se cierra con llave. Además tampoco creo que piense en largarse.
Yugi continuaba callado, escuchando la conversación mientras observaba el lugar.
Los guardias entraron en el despacho con el psicólogo. No tardaron en salir del despacho, y llamarle para que entrara él. Los guardias se quedaron en la sala de espera y después de quitarle las esposas Yugi entró con el psicólogo.
-muy bien, Yugi-comenzó a explicar- te diré lo que vamos a hacer. Lo primero serán varios test, ya sabes, de a, b, c... y después de analizarlo te haré unas pocas preguntas y luego te someteremos a alguna otra prueba. Pero no puedo decirte en qué consistirá, pues va a depender de los resultados de los test
Yugi asentía y contemplaba el despacho, que no era muy grande, pero tenía varias puertas, igual que la sala de espera.
Mientras el psicólogo sacaba los test, Yugi le preguntó al psicólogo.
-este lugar es muy grande. ¿Para qué necesita tantas habitaciones? ¿Vive usted aquí?
-claro que no. Cada una de las habitaciones sirve para ciertas situaciones que se pueden llegar a dar durante las sesiones.
-pues hay muchas puertas por aquí...
El psicólogo puso unos papeles en la mesa, junto con un lápiz.
-tranquilo. Son solo para emergencias.-dijo sonriendo- se tarda un rato en acabar el test. ¿te importa que salga un rato para ordenar unos papeles? Así podrías hacerlo más tranquilo. ¿o prefieres que me quede?
-estaré bien, puede salir. -respondió con una sonrisa Yugi.
Después de un rato de leer preguntas y redondear letras Yugi acabó los test, y tocó la puerta para avisar de que había terminado. Tras un largo y aburrido rato, y después de llamar a la puerta varias veces no apareció nadie. Luego se escuchó el ruido de unas llaves abriendo la puerta. Era el psicólogo.
-lo siento mucho. Me he loado a ordenar cosas y se me ha echado el tiempo encima.
-no pasa nada, pero le he llamado varias veces, ¿cómo es que no me han escuchado ni los guardias que están en la sala de al lado?
-oh, lo tengo todo insonorizado. Los vecinos se han quejado más de una vez de los gritos de algún paciente, y pensé que sería buena idea insonorizarlo todo. Perdona.
-tome, -Yugi extendió el brazo para darle la hoja.- ¿cuánto tardaran los resultados?
-tranquilo, no mucho. En unos quince minutos o así. Espera fuera con los guardias mientras tanto.
Tras media hora más de aburrida espera el hombre volvió a salir del despacho, con los resultados. Yugi se puso en pié y preguntó pon ellos.
-no puedo hablar sobre estos resultados con el paciente, a no ser que san casos especiales. Pero el tuyo da un resultado completamente normal... así que no hay nada de qué hablar, o no hablar. De todos modos vamos a pasar a las preguntas, si no te importa.
Yugi volvió de nuevo dentro, y respondió a todas las preguntas que le hizo el experto, que fue tomando apuntes sobre lo que respondía su paciente.
Cuando acabaron el psicólogo se levantó y escribió varias cosas en su ordenador.
-¿ocurre algo?-preguntó Yugi.
-no, -respondió, con un tono de voz algo menos amable que el anterior -de momento no.
A Yami le daba mala espina la respuesta del psicólogo. Yugi no le dio importancia.
-muy bien-continuó- pues falta la última prueba. No sé cuánto tardaremos, depende de tí.
-¿y qué se supone que tengo que hacer?-preguntó Yugi.
-nada.
-¿cómo que nada?
-Nada. Aún.
El psicólogo se dio la vuelta y antes de que Yugi pudiera hacer nada le dio una descarga eléctrica.
Yugi se despertó en una sala, con poca iluminación y aparentemente vacía. Atado a una silla.
Tras intentar liberarse varias veces sin éxito, una voz que venía desde su espalda comenzó a amenazarle.
-no te asustes. Solamente voy a matarte. Si lo hiciera de la manera en la que me lo han pedido, te dolería mucho más. Sufrirías más. Yo lo haré rápidamente y sin que sufras.
-¡suéltame! ¡Yo no he hecho nada!
El psicólogo dio la vuelta y se puso en frente de Yugi.
-¿¡donde estoy!? ¡Sáqueme de aquí!
-lo siento pero no puedo hacer eso-dijo acercando el cuchillo a la cara de Yugi.
-¡NO! ¡Suélteme! ¡Por favor! ¡Socorro! -dijo, con lágrimas en los ojos.
-gritas mucho. Si continúas haciéndolo tendré que taparte la boca.
El cuchillo se acercó aún más a Yugi.
-¡déjame! ¡Déjame en paz! ¡Que alguien me ayude! ¡Socorro!
El cuchillo se movió rápidamente, cortando las cuerdas que sujetaban a Yugi a la silla.
-está bien. Ya te he soltado.
-¿eh? No lo entiendo.
-es fácil. Has superado la prueba. Verás, necesitaba ponerte en una situación critica para ver si aparecí otra personalidad. Hubiera bastado con menos, pero has pasado hace poco por varias situaciones duras, y tenía que ponerte a prueba de alguna manera. Espero que puedas perdonarme.
-bue-bueno..., es su trabajo. -contestó Yugi, tartamudeando por los nervios.
-esta bien, te daré unos minutos para que te calmes, su quieres agua o algo dime. Y de verdad que lo siento, pero tenía que hacerlo, por eso hablé con los guardias antes, para explicarles. El plan era ponerte nervioso por el tiempo que has tenido que estar esperando, y luego, bueno, esto.
Después de unos minutos, cuando Yugi se había calmado, se despidieron y los guardias volvieron a esposar a Yugi para llevárselo de vuelta.
A la hora de la comida, después de contarle lo ocurrido a Pablo, los dos estuvieron hablando toda la tarde sobre quién podía ser la perdona que envió a esos chicos a por Yugi, y por qué les dijo que fingieran ir a por él por otra razón.
Llegó la hora de cenar, y después la de ir a dormir.
Pasaron varios días tranquilos, hablando y uniendo las piezas, hasta que decidieron que había demasiadas variantes y que no podías descartar a demasiada gente, y fueron a contarle lo ocurrido a una persona con mayor influencia, para ver si podía ayudarles.
Pidieron permiso para una charla con el director del centro, y después de la hora de comer, fueron a su despacho.
Cuando llegaron les dijeron que no podían entrar los dos juntos, así que solamente pasó Yugi.
Era un gran despacho. La mayoría de cosas eran de madera, incluida la gran mesa que había en medio, y el marco de las gigantescas ventanas de detrás.
-hola Yugi. Dime, ¿qué ocurre?
Los dos estuvieron hablando durante más de una hora, hasta que Yugi se dio cuenta de que algo no iba bien en la conversación.
-¿le ocurre algo? No hace más que sonreír.
-si, no pasa nada. Pero tengo que hacer una cosa.
-si le molesto puedo venir más adelante.
-no. Lo que tengo que hacer tiene que ver contigo. Veras, lo que quiero es saber la verdad.
-pero si no le estoy mintiendo.
- lo se. Veras. Me ha llamado hace nada el psicólogo del centro, y me ha contado los resultados. Según él estas mentalmente sano. Pero quiero probar una cosita contigo.
-¿de qué está hablando?
-venga, Yugi, no me vengas con esas. Esta va a ser mi última oportunidad para jugar contra tí. No me decepciones.
-¿cómo que la última oportunidad? ¿Acaso se va a ir de aquí?
- no, yo no. Pero ese no es el tema. Veras. Yo soy el que se entera de todo aquí. Y he visto ciertos videos de seguridad que he borrado después. He visto las cosas que puedes hacer. Seré rico si te llevo a la televisión. Pero te necesito a tí. Así que tras el primer incidente envié a más gente para ver si podías con ellos.
-pero, se suponía que las cámaras estaban apagadas la primera vez. Además, yo no fui.
- no todas, algunas se mantuvieron encendidas. Aunque lo malo de estas cámaras es que el sonido es muy malo. Pero eso permaneció en secreto. Y ya sé que tú no fuiste.
- entonces no entiendo de que me está hablando.
-¡cállate! No te hagas el loco conmigo. Te encerrare, te obligare a hacer eso que haces, te grabaré con una camara mejor, y luego te sacare a la calle. Luego solo tendré que esperar a que llegue el dinero.
-no eres más que un egoísta- la voz de Yami sonó firme grave en la sala.- es la hora del juego.
-si, a eso me refería. Fuiste tú. Tú hiciste esas cosas. Lo sabía. Sabía que el psicólogo se equivocaba. A pesar de lo que le dije que hiciera para delatarte, y fallo. Le despediré por no hacerme caso, mi plan era torturarte hasta que aparecieras. Pero no me hizo caso. Está bien, jugare contigo. Pero si gano serás mío para siempre.
-de acuerdo. Pero si pierde renunciara a su cargo de director.
-esta bien. Pero el juego lo elijo yo. Jugaremos al juego de los barcos. Seguro que lo conoces.
Yami asintió, y preguntó
-¿Algún cambio en las reglas?
-no, ninguno. Son las de siempre. Se colocan varios barcos de diferentes tamaños por las casillas del tablero, y se intenta acertar en cuales de ellas tiene sus barcos el otro jugador. Ya sabes, a,b,c,d... y 1,2,3... Si yo digo a1, y tu no tienes nada, dices agua. Si tienes parte de un barco dices tocado, y si el barco era de, no sé, tres casillas por ejemplo, y las otras dos ya las había tocado, dices hundido.
El director sacó cuatro bolsas con fichas blancas y rojas, y luego abrió uno de los cajones de su mesa y sacó los dos tableros.
-toma, estas fichas son para que no nos olvidemos de que casillas hemos dicho. Yami sabrás cómo funcionan los tableros.
Yami asintió de nuevo.
-muy bien. Pero será un juego de las sombras.
-me parece bien. Supongo que será más divertido.
Los dos colocaron las diferentes piezas sobre el tablero.
-empezaré yo.- dijo el director- A1.
-agua-respondió Yami, sin dejar de mirarle a la cara.- C7.
El director frunció el ceño.
-tocado. Has tenido suerte. Veamos si tienes algo en el A2.
-agua.
Los dos continuaron así un buen rato, hasta que al director solo le quedaba medio barco, y a Yami tres.
Al faraón se le escapaba la sonrisa.
-estás a punto de perder. ¿Te rindes?
-yo no me rindo nunca.
-como quieras. A6.
-hundido.-tras responder se dio la vuelta mirando unos de los valiosos cuadros que poseía.
Yami se levantó de la silla y caminó hacia la salida. El director comenzó a reír.
-sabes que no voy a renunciar a mi puesto.- tras hablar miró a Yami.- ¿qué piensas hacer?
Yami terminó de caminar hasta la puerta, y se dio la vuelta.
- tenías razón. Era tu última ocasión de jugar contra mí. La puerta de la oscuridad, ha sido abierta.-tras la luz de cegadora que salió del ojo de Horus, Yami abrió la puerta y salió del despacho.
-¡vuelve aquí!-el director salió corriendo tras Yami, pero se tropezó con la lujosa alfombra, y cayó sobre una de sus esculturas de madera.
En cuanto los guardias escucharon el ruido entraron corriendo, pero ya era tarde. Encontraron al director en el suelo, con la estatua clavada en su cuerpo.
Fin del capítulo 13.
Espero que os haya gustado.
Creo que el juego tenía otro nombre, pero no me acordaba de cual era. Jugaba cuando era más joven y siempre lo llamé el juego de los barcos.
Dejen sus coments! :P
