15.- LA LEY DE LA OSCURIDAD

Capítulo 15

Investigando.

Yugi se encontraba en la entrada del instituto, mareado, pero continuó su camino hacia casa ignorando lo sucedido hacía escasos momentos.

Al llegar subió a su habitación y acabó todos los deberes para el día siguiente, para así poder marchar tranquilamente a visitar a su amigo Pablo.

Al llegar, junto con Anzu, Jonouchi, y Honda, solo dejaron pasar a Yugi, ya que no dejaban hablar a más de una persona con uno de los internos.

-lo siento chicos, son las normas-dijo el guardia.

-no importa-contestó Anzu-nosotros esperaremos aquí.

Yugi entró a la sala de visitas, Pablo ya estaba sentado en una delas sillas.

El lugar continuaba igual de frío y con la misma aura tenebrosa de los días anteriores.

-este lugar me da escalofríos-dijo Yugi al entrar, sentándose en frente de Pablo-¿tú sabes porque es tan... no sé, como si fuera la cárcel?-le preguntó.

-claro, es que esto fue una cárcel hace tiempo, pero hace unos años la comenzaron a usar para, digamos re-educar a los delincuentes menores de edad. Pero como no cambiaron ni el personal, ni las instalaciones, es prácticamente lo mismo.

-vaya, pues qué pena. Bueno, de todos modos yo venía para preguntarte por el caso por el que te metieron aquí. A ver si con la ayuda de mis amigos logramos algo de información.

-muchas gracias por la ayuda, de verdad. Nadie me creía cuando decía que no había sido yo.

-tranquilo, tu también me ayudaste a mí, ¿no? Es lo menos que puedo hacer. Ahora dime, que fue lo que pasó, o, al menos, tu versión de lo que pasó.

-Hmm, a ver, por donde debería empezar... bueno, lo primero a mí me encerraron aquí porque supuestamente maté a mi profesora. Normalmente no me habrían considerado culpable, ya que las pruebas no eran del todo claras, pero por desgracia tenía un móvil. No era la mejor profesora del mundo, que digamos, y por su culpa tuve que repetir ése curso. Lo supe mas tarde, cuando me lo dijo en privado, dijo que fue ella la que animó a mi tutor y demás profesores a que repitiera curso, a pesar de que tenía buenas notas. Dijo que, ya que era tan capaz, debería haber sacado todo dieces en lugar de los ochos y nueves que saqué. No era el único que tenía motivos para hacerlo, pero sí que tuve oportunidad. Cuando yo estaba volviendo a clase, porque al llegar a casa no encontraba uno de mis libros, y como tenía tareas para casa, volví para cogerlo. Cuando llegué oí mucho alboroto y gritos. Supuse que la profesora andaba echándole la bronca a otro de sus alumnos, y como estaban en otra clase, preferí no meterme, ya que era habitual ver esa escena a lo largo del día, y por la tarde no iba a ser diferente.

-¿pero entonces no podría haber sido el alumno al que gritaba en ese momento?

-no, el se fue antes de que yo entrara en mi clase, le vi salir corriendo, así que me apresuré a cerrar la puerta, ya que la profesora salió detrás de él, y no quería encontrarme con ella. Después de buscar el libro un rato lo encontré, y me fui de allí. No escuché nada al salir, y eso es todo. Después encontraron muerta a la profesora en mi clase. Hay poco más que explicar.

-vaya, pues menudo problema. Lo único que se me ocurre es que te tendieran una trampa.

-no, eso ya lo pensé yo. Pero yo fui al colegio por casualidad. Nadie podía saber que iba a estar allí.

-hmm, ¿y si te cogieron el libro y lo pusieron en tu clase para que fueras?

-tampoco. El libro se me olvidó porque cogí el de historia en lugar de ese. Son muy parecidos, además, no era la primera vez que me ocurría, ni tampoco era el único que había tenido que volver a por él por la tarde.

-vaya. Pues tendremos que investigar un poco más, a ver si encontramos al chico al que le estaban echando la bronca. Aunque se fue antes igual sabe algo.

-vale. Muchas gracias. Su nombre es Marco. Tenía la costumbre de ir a la tienda de la esquina de mi instituto. Seguramente continúe yendo allí. Y siempre va con chándal.

-bien. Así lo encontraremos fácilmente. Bueno, me voy a ver si logramos algo. ¡Cuídate!-se despidió Yugi.

-¡y tu también!-contestó Pablo, tras levantarse de la silla y abriendo la puerta para volver adentro.

Al salir Yugi les contó lo que le dijo Pablo a los demás.

-pues en menudo lio que se ha metido...-dijo Jonouchi.

-sí, la verdad es que no se me ocurre nada. Si a la profesora la hubieran atacado habría gritado, y tu amigo lo habría oído desde la clase de al lado. - dijo Anzu, pensativa.

-seguro que hay alguna explicación.-dijo Honda-vamos, cuanto antes vayamos mejor.

-sí-contestaron todos a la vez, poniéndose en marcha a los alrededores del instituto de Pablo.

Entre el autobús y la caminata tardaron un buen rato en llegar, aunque no les importó demasiado, pues estuvieron hablando todo el camino.

Cuando llegaron a la tienda aun no había nadie dentro, así que estuvieron esperando otro rato a que llegara Marco.

Mientras tanto Anzu la preguntó a Yugi a ver a dónde había pensado ir de viaje.

-pues no he mirado nada en particular.-respondió con una sonrisa- Si a vosotros se os ocurre algún buen lugar ayudaría bastante.

Honda interrumpió.

-bueno, eso ya lo pensaremos, ahora es más importante intentar averiguar qué pasó en el caso de tu amigo.

-cierto. -dijo Jonouchi- Debería estar a punto de llegar.

Nada más acabar la frase un joven de chándal entró a la tienda.

-por las pintas yo diría que es él.-avisó Yugi.

Los cuatro entraron detrás de él para ver si les contaba algo.

-¡oye tú!-Jonouchi comenzó a hablar.- ¿eres Marco verdad?

-emm, sí... ¿qué es lo que queréis?-contestó él, tímidamente.

-nos gustaría que respondieras a unas preguntas sobre el asesinato de tu profesora.

-vaya Jonouchi-dijo entre risas Anzu- se te ve como un policía profesional.

Él la miró de reojo antes de continuar la conversación con Marcos.

-verás, el supuesto culpable es un amigo nuestro, y como no creemos que sea culpable nos gustaría saber más de lo que ocurrió. Nos dijo que estuviste allí momentos antes de que ocurriera.

-sí, pero me fui antes de eso.

-lo sabemos. Aun así a lo mejor sabes algo de utilidad.

-hmm, vale, pero vayamos a otro lugar. No me apetece hablar aquí.

Marco dejó su pequeña costumbre para acompañarles a un parque que había por allí cerca. Se sentaron en el suelo a la sombra de un árbol, ya que los bancos estaban ocupados.

-bueno, ¿ahora nos contaras lo que sabes?-preguntó Honda.

-sí, pero es poco. A ver, la profesora y yo tuvimos una bronca esa tarde. Es habitual ver en cualquier momento a esa profe gritar o insultar a los alumnos. El caso es que estaba más cabreada de lo habitual por no sé qué con su marido. Ese día hice una cosa que la molestó mucho. No preguntéis el qué, porque aún no me lo ha dicho. Me tuvo toda la tarde en esa aula gritándome y esas cosas. Yo me harté y salí de allí corriendo, por si salía detrás de mí o algo, no sé.

-ya veo. ¿Seguro que no sabes nada más?-preguntó Yugi- No sé, ¿no viste salir a nadie? ¿No oíste algún ruido extraño?

-pues con los gritos de la profe no pude oír nada de fuera, y cuando me fui salí corriendo hacia mi casa, así que tampoco vi entrar ni salir a nadie.

-pues así no llegamos a ningún lado.-dijo Honda.

-hombre, teniendo en cuenta que la policía también se encargó de este caso, no íbamos a encontrar al asesino, o asesina a la primera.-dijo Jonouchi.

-no, espera-advirtió Anzu- ¿qué hay de eso con su marido? Igual tiene algo que ver. Igual a alguien le molestó. Al menos es la única pista que tenemos.

-la chica tiene razón-dijo Marco.- igual tiene que ver. En el juicio no se mencionó nada. Pero en eso yo no os puedo ayudar, solo sé que tenía problemas porque me lo gritó durante su regañina, pero nada más.

-vaya, bueno.-dijo Yugi- es mejor que nada. Gracias.

Los cinco estuvieron un rato más conociéndose y charlando hasta que todos volvieron a casa, dándole vueltas a la cabeza de cómo podrían averiguar más del tema.

Cada uno volvió por su camino, pero en el camino de vuelta Yugi se encontró con una escena poco agradable.

Un ladrón estaba atracando a una anciana. Al verlo, Yugi se armó de valor y se puso en medio de los dos.

-¡no lo hagas por favor!-gritó, casi paralizado del miedo.

-¡pero quita de en medio maldito crío!

La anciana marchó asustada tras darle las gracias rápidamente a Yugi y decirle que él también corriera.

-¡mira lo que has hecho! Ahora me tendrás que pagar tú.

El sennen puzzle comenzó a brillar.

Yami sabía que no podía causar demasiado alboroto al rededor de Yugi, pero éste era un ladrón callejero, así no había demasiado problema.

-por lo que veo te gusta robar a gente más débil que tú.

-sí, ¿no tendrás algún problema por eso, no?

-solo uno. Te propongo un juego. Si lo ganas te daré lo que me pidas. Si gano yo dejarás de robar. Pero será un juego de las sombras.

-¿cómo se juega?

-es muy fácil. -Yami se agachó a recoger unas cuantas piedras del suelo.- cada una de éstas piedras contará como un punto, lanzaremos cinco cada uno hacia la zona de aquella papelera-dijo señalando una algo lejana- pero si metemos no puntuará. Y si toca las baldosas del suelo contará como menos uno.

-¿¡y entonces como se supone que vamos a conseguir los puntos!?

Yami lanzó la primera piedra dentro de la papelera sin hacer caso de la pregunta.

El ladrón también logró que callera dentro.

-este juego no tiene sentido. Lo único que se puede hacer es esperar que el otro falle. –dijo el ladrón-Es aburrido.

A la quinta piedra los dos iban empatados a cero, pero Yami lanzó la última fuertemente contra la papelera, haciendo que rebotara y volviera a su mano.

-¿te crees muy listo, verdad? Muy bien, ahora empataremos y te ganaré la siguiente ronda.

El ladrón también lanzó fuertemente contra la papelera, pero no calculó bien, la piedra salió disparada y al ir a cogerla se hizo una herida en la mano. La apartó rápida e inconscientemente, dejando que la piedra callera al suelo.

-no sabes controlar tu ira, por eso has perdido.

El ladrón volvió a sacar su arma.

Yami sonrió.

-¡déjate de tonterías y dame tu dinero!

El ojo de Horus brilló en la frente de Yami.

-las puertas de la oscuridad, se han abierto.

El faraón se dio la vuelta alejándose, para retomar el rumbo hacia su casa.

El ladrón salió corriendo, atemorizado, intentando huir de la manada de tigres que había comenzado a perseguirle.

Fin del capítulo 15

Siento haberlos estado subiendo tarde. No pude hacerlo antes.

De todos modos, como siempre, espero que les haya gustado.

Bye! ;)