16.- LA LEY DE LA OSCURIDAD
Capítulo 16
En el aeropuerto
Yugi se despertó como siempre para ir al colegio con sus amigos.
Soportaron tres largas horas de ingles, historia y matemáticas antes del descanso. En el recreo se juntaron para hablar sobre cómo iban a hablar con alguien que supiera sobre la situación de la antigua profesora de Pablo.
Cuando llegó la hora de volver a clase no sabían como averiguar quien sabia algo y quien no.
-pues es la hora de volver y aún no hemos decidido nada-dijo Anzu.
-ya sé, cuando volvamos preguntamos y punto-resolvió Jonouchi rápidamente.
-pues de momento es la mejor idea. Tampoco es que podamos hacer nada más.- contestó Honda, ya de camino a clase.
Pasaron las horas y por fin acabaron las clases del día.
-bien, entonces nos reunimos todos aquí para ir después de acabar los deberes de hoy. Más o menos en hora y media, ¿no? -confirmó Anzu, para asegurarse.
-eso es.-contestó Yugi despidiéndose.
Yugi acabó los deberes, y marchó pronto de vuelta a donde habían quedado.
-¡Adiós abuelo! No creo que tarde en volver.
-está bien, pero ten cuidado.-respondió él, intentando como siempre ignorar lo que había sucedido con Yugi hacía pocas semanas.
No tuvo que esperar mucho hasta que apareció Anzu. Luego vinieron Honda y Jonouchi con un pequeño cuaderno de notas en la mano.
-¿para que es eso? -preguntó Yugi.
-oh, nada-respondió Jonouchi-es sólo para apuntar lo que nos digan, que luego se me olvida.
-hmm, es una buena idea-dijo Anzu-así no se nos escapará ningún detalle. A veces son importantes.
Cuando llegaron al instituto de Pablo, la gente se había ido a sus casas. Los alumnos que permanecían en la escuela estaban en clases de refuerzo.
-vaya... no habíamos pensado en que aquí también habrían acabado el colegio...-dijo Yugi.-bueno, ya que estamos vamos a preguntar de todas formas. No perdemos nada.
-cierto-contestó Anzu.- esperemos a que salgan, o se tomen un descanso y entonces les preguntamos.
-me parece buena idea-contestó Yugi- mientras no salgan demasiado tarde...
No esperaron demasiado a que salieran de las clases, no más de media hora al menos.
Aunque no conocían a nadie preguntaron a todos los que iban saliendo, intentando que no les oyeran los profesores, por si acaso.
Después de preguntar a todos, al fin encontraron a alguien que sabía algo de lo que había pasado entre la profesora muerta y su marido.
-¡por fin!- exclamó Honda, al escuchar la respuesta del alumno que le acababa de decir que sabía algo.- ¿podrías contarnos lo que sabes, por favor? Creemos que al que encerraron por el asesinato es inocente, y puede que esto tiene algo que ver.
-sí, claro, ¿por qué no vamos a la cafetería y os lo cuento tranquilamente? Total, hoy no tengo nada que hacer.-respondió el alumno.
-muchas gracias-dijo Yugi, mientras todos se dirigían a la salida.
Bajaron a la cafetería y después de pedir algunas bebidas tomaron asiento. Jonouchi cogió el papel y el boli comenzó a tomar apuntes.
-Bueno, a ver por donde empiezo...-dijo el alumno.-ah! Se me olvidaba. Lo primero los nombres, yo soy Jimmy. Os contaré lo que sé, pero os advierto de que no es mucho.
-Nosotros somos Jonouchi, Honda, Anzu y yo soy Yugi. Y como te hemos dicho, intentamos demostrar que nuestro amigo no tuvo la culpa.
-ya veo... entonces me centraré en lo de la profesora. Ella y su marido tuvieron varias broncas las semanas antes del asesinato, aunque el día anterior tuvieron la peor. Los vecinos incluso llamaron a la policía por los gritos que oyeron, aunque luego no pasó nada.
-¿entonces lo lógico no sería pensar que fue el marido?-preguntó Anzu.
-no, él estaba en una reunión en el momento en el que la asesinaron. No sé si os lo he dicho, pero él es el director del colegio, y precisamente por eso se peleaban. Él estaba harto de la actitud que tenía ella hacia sus alumnos, y de encubrirla todo el rato. Pero ella insistía en que necesitamos más autoridad.
-hmm, vaya... ¿y no sabrás quien pudo estar en la clase cuando la mataron? Me explico, ¿sabes quién pudo matarla?-preguntó Honda.
-pues no. Estaban algunos profesores y alumnos, pero nada más. De todas formas podríais hablar con Marta.
Honda volvió a preguntar.
-¿quién es Marta?
-es la hija de la profesora, claro. Estudia en este colegio. Pensé que lo sabíais. Esta bastante afectada, ahora se pasa el día con su padre.
-vaya, pobrecilla.-dijo Yugi.
-lo sé. Ellas dos también estuvieron de mal humor los días anteriores, por que Marta no es precisamente una hija ejemplar. No sacaba buenas notas ni hacía caso de las órdenes de su madre, solía quedar para ir por ahía de juerga, y a su madre no la gustaba nada.
-muchas gracias, iremos a hablar con ella-dijo Yugi- o al menos vamos a intentarlo, no queremos obligarla a hablar de ello.
-me parece bien. Espero que tengáis suerte. Pablo fue mi compañero más de una vez, no éramos amigos del todo porque no nos conocíamos demasiado bien, pero la verdad es que nunca me creí que fuera él.
-vale, muchas gracias.-se despidió Yugi.
-oye, esperad.-dijo Jimmy-me acabo de acordar. No vais a poder hablar con Marta hasta dentro de unas semanas. Se ha ido con su padre de viaje.
-¿¡de viaje!? -exclamó Yugi- ¿y cuando volverá?
-pues no lo se... dentro de bastante... se fueron a Italia a desconectar un poco de todo lo que pasó. Su padre dijo que al volver quería volver a comenzar de nuevo una vida.
-a Italia.-dijo Honda.- Italia... pues no podemos ir a Italia. ¿No tendrás su número de teléfono o algo por el estilo para contactar con ellos?
-no. Ya lo he dicho. Se fueron para desconectar, unas vacaciones para pensar un poco, recordar como era su madre antes de volverse tan exigente. Dejaron aquí los móviles y dijeron que no iban a usar ni correo electrónico ni nada por el estilo.
-pues habrá que esperar a que vuelvan.-dijo Yugi.-es mucho tiempo, pero no podemos ir.
-bueno...-dijo Anzu- eso no es del todo cierto Yugi. El juez te dio un viaje a donde quisieras ir para 5 personas. Ya que no se te ocurre a ti ningún sitio, y tienes que hacer el viaje antes de que acabe el año, Italia no es un mal lugar para pasar una semana.
-ya, pero el colegio... - se quejó Yugi- la verdad es que me gustaría ir a Italia, pero no quiero perder más clase.
Jonouchi se adelantó a la respuesta de Anzu.
-en realidad solo perderíamos un día de clase. Si vamos el lunes por la tarde y volvemos el domingo por la noche. El miércoles no vamos a hacer demasiado porque es el cumple de dos profesores, y las demás asignaturas son gimnasia e ingles, pero de ingles ya hemos acabado el trabajo que había que hacer. Y el jueves y viernes es fiesta.
-¡es verdad! ¡es fiesta!- exclamó Yugi-Con todo lo que ha pasado no me acordaba. Bien. Entonces le diré a mi abuelo. Pero no os aseguro nada.
-¡que bien!-dijo Anzu. -Italia es un lugar precioso para viajar.
-bueno, pues ya está decidido. Nos vamos a Italia.-dijo Honda.
-¡pero que aún me tiene que dar permiso mi abuelo!- Yugi volvió a quejarse. -además no sabemos ni su aspecto ni en que parte están. Italia es muy grande.
-están en Roma.-dijo Jimmy- nos dijeron el hotel por si pasaba algo grave poder llamarles.
-¿¡pero no dijiste que no se podía contactar con ellos!?-dijo Anzu, algo molesta.
-bueno, si. Pero dijeron que no les molestáramos a no ser que fuera realmente importante. Y no pensaba que ibais a decidir ir allí.
-si, también es verdad.-contestó Anzu.-gracias por todo.
-no pasa nada, espero que tengáis suerte y descubráis algo útil.-se despidió Jimmy después de darles una fotografía que había sacado del anuario del colegio para que pudieran reconocerla, y les dio el nombre y dirección del hotel.
Después cada uno volvió a su casa, esperando con inquietud la respuesta del abuelo.
Yugi llegó a casa, cansado. Era el que más ganas tenía de hacer ese viaje, pero no sabía muy bien cómo preguntarle a su abuelo si podían ir la próxima semana hasta Italia.
Esperó hasta después de cenar, cuando habían acabado el postre.
-oye abuelo... quiero preguntarte una cosa pero no sé muy bien cómo hacerlo.
-bueno, tu prueba a ver. -dijo el abuelo, con una sonrisa.
-bueno, a ver... ¿te acuerdas del viaje que nos prometieron por lo del juicio? Bueno... pues hemos pensado ir a Italia... el lunes.
-¿¡el lunes!? ¿¡Este lunes!?-contestó el abuelo, alterado.
-s-si... como es fiesta el jueves y el viernes... y el miércoles no vamos a hacer nada... pues hemos pensado... que igual... podríamos ir... y conocer el lugar...
El abuelo no tenía pensado dejarle ir a un lugar tan lejano, aunque fuera a acompañarle él mismo. A parte del idioma había otros motivos para no dejarle ir. Tendría que cerrar la tienda durante toda esa semana, Yugi iba a perder más horas de clase, el hotel estaba pagado, pero él no se fiaba, seguro que al final tendrá que acabar pagando algo.
El abuelo tomó aire y suspiró.
-está bien, podemos ir.-respondió por fin el abuelo- Pero me tienes que prometer que no te meterás en líos.
Después de todo lo que había ocurrido no le vendrían mal unas vacaciones ni a él ni a Yugi, aunque fuera solo una semana. Al menos el vuelo y el hotel estaban pagados.
-¡QUE BIEN!-exclamó fuertemente Yugi.
Al día siguiente casi no podía esperar a contárselo a los demás.
Corrió a desayunar y vestirse. Después continuó corriendo hasta el colegio.
Anzu estaba en la entrada.
-¡ANZUUU! -gritaba Yugi, agitando la mano desde lejos saludando a su amiga.-¡Anzu! ¡Mi abuelo me dio permiso para hacer el viaje!
Anzu se alegró mucho al oír la noticia, y no pudo contenerse de contárselo ella a Honda y Jonouchi antes que Yugi.
Esperaron pacientemente a que llegara el fin de semana, el abuelo ya había llamado a la compañía para avisar de que iban a irse el lunes y volver el domingo.
El fin de semana lo pasaron muy emocionados y nerviosos. El abuelo también tenía ganas de salir de la rutina.
Se despidieron de sus compañeros de colegio con las maletas en la mano y cogieron un taxi hasta el aeropuerto.
Llegaron bastante pronto, más de lo que se suele recomendar para esperar dentro del aeropuerto, así que fueron a tomar algo para calmar los nervios.
-pues no está nada mal-comentó Honda- al final vamos a viajar hasta Italia y no sabemos si al final nos va a decir algo o no.
-no es solo por la investigación, Honda.-contestó Anzu- También es la cultura, el arte, el propio viaje... ya iba siendo hora de que hiciéramos algo como esto. Y la investigación es una buena excusa para hacerlo.
-ya, bueno..., yo me empiezo a aburrir aquí.-continuó Honda.- vayamos a dar un paseo por ahí.
-vale-respondió el abuelo-yo me quedaré aquí.
Se fueron los cuatro a mirar tiendas y conocer un poco el aeropuerto, hasta que volvieron porque iba llegando la hora de subir al avión, aunque siempre avisaban una media hora antes.
Antes de ir a facturar el equipaje y subir al avión, Anzu propuso ir al baño primero, por seacaso.
Todos estaban de acuerdo en que era una buena idea y caminaron tranquilamente hasta allí.
Yugi fue el último en entrar, y como ya iban un poco ajustados de tiempo decidieron que iban adelantándose ellos para ponerse en la cola.
Todos se fueron a llevar las maletas a la cinta transportadora, menos Yugi.
Se sentía algo cansado por los nervios del viaje y la inquietud de saber si iban o no a poder sacar a Pablo de allí, ya que Marta era la única pista que tenían por el momento.
Estuvo un buen rato lavándose las manos, dejando correr el agua un rato por sus manos. Se lavó la cara y se dispuso a salir.
Al pasar la puerta había una mujer sentada en uno de los bancos con carrito de bebes y una gran maleta a su lado, junto a un grupo de gente que parecían sus amigos de los que se acababa de despedir
Yugi la sonrió, y aunque no alcanzaba a ver al bebé, porque estaba muy alto, preguntó:
-¿cómo se llama?
La mujer andaba algo nervosa y despistada, sin prestar atención a su bebe.
-¿quién?-dijo con un tono de voz serio, igual que su mirada.
-el bebé, claro.-respondió con una pequeña risa.
Se quedó pensativa unos segundos antes de responder, igual de borde que antes.
-qué más te dará.
A Yugi le cambió la cara.
-oiga, que yo lo la he hablado mal.-dijo antes de darse la vuelta para volver con los demás.
La mujer se levantó.
-oye niño, me has cabreado. Y no tengo tiempo de tonterías.
El sennen puzzle comenzó a brillar.
-¿ah, no?-preguntó, dándose la vuelta.-pensaba que estabas esperando a subir a un avión. Eso no es precisamente algo con lo que uno suela tener mucha prisa si se está sentado en un banco. Dime, ¿te apetece jugar a un pequeño juego?
-no tengo tiempo para eso. Déjame en paz y vete de aquí.
-vamos, será rápido. Si gano te sincerarás sobre lo que estás haciendo aquí. Y si ganas tú, me iré de aquí.
-vale, pero cuando gane vete rápido, no quiero que me molestes más.
-las reglas son sencillas-Yami sacó dos hojas de papel.- ya que estamos en un aeropuerto, haremos un avión de papel cada uno y lo lanzaremos.
-yo no voy a jugar a un juego tan estúpido.
-no, no, tranquila, que el objetivo de este juego no es lanzarlo lo más lejos posible. Hay que lograr que caiga cerca de algún niño y que venga a devolvérnoslo. Después tiene que quedárselo.
-hmm, no está mal, y parece rápido. Dame una de esas hojas.
Yami le dio uno de los dos folios y comenzó a doblar el otro.
Primero lo cortó en forma de cuadrado, y lo dobló dos veces por la mitad. Después de varios pliegues más logrón un pequeño y simétrico avión.
La mujer hizo un avión normal.
-¿has acabado?-preguntó Yami.
-sí, claro. Hace ya un rato.
-bien, qué tal si empiezas tú. Así podré ver lo rápido que pierdes.
-como quieras.
Yami no esperó demasiado hasta que apareció un niño con sus padres por el pasillo. Entonces lanzó fuertemente el avioncito de papel, que dio varias vueltas hasta caer cerca del niño.
Yami le saludó desde lejos, dándole a entender que era él el que lo había lanzado.
El niño miró un momento el avión antes de cogerlo. La madre del niño señaló a Yugi para que el pequeño entendiera que tenía que devolvérselo a Yami.
El niño se acercó al faraón con el avión en la mano y una sonrisa en la cara.
Yami se agachó para estar a la altura del niño.
-¿te gusta el avión?-le pregunto con su grave voz, pero suave.
El niño, algo avergonzado no se atrevió a responder, pero asintió mientras le ofrecía el avión.
-¿te gustaría jugar con él? Puedes quedártelo, si quieres.
Mientras tanto la madre y el padre ya se habían acercado.
El niño asintió, agarrándose a su madre.
-¿qué se dice?-le dijo ella a su hijo.
-Gracias- dijo el niño, agradecido pero escondiéndose tras su madre.
Los padres y el niño se marcharon contentos hacia el fondo del pasillo.
-muy bien-continuó Yami.- ya ves que no es tan difícil.
La mujer, malhumorada lanzó su avión. Pero lo hizo con tanta furia que fue directo hacia el suelo.
-¡no vale!-gritó furiosa.
-¿en serio, no has sido capaz ni de lanzarlo bien?
-bah, déjame en paz y lárgate de una vez.
-no, de eso nada. Verás, es que llevar una bomba al aeropuerto es ilegal, tanto si subís al avión con ella como si la hacéis estallar aquí, que supongo que será lo más probable ya que subirla al avión es muy complicado. Y aunque esconderla en el carrito para el bebe es ingenioso, no puedo permitirlo.
La mujer volvió a prestar atención a Yami.
-¿¡pero como lo sabes!?
-una madre no sería tan descuidada con su hijo. Y añadiendo ese nerviosismo no hay muchas más opciones.
-pues deberías haberte callado. Ahora tendré que matarte.
El ojo de Horus comenzó a brillar en la frente de Yami.
-las puertas de la oscuridad, han sido abiertas.
La mujer y el carrito de bebe con la bomba desaparecieron del lugar.
Yami cogió la maleta de la mujer y caminó hasta las filas donde estaban Anzu y los demás.
Dejó la gran maleta al lado de la gente con la que estaba la mujer cuando Yugi la saludó y volvió con los demás.
-¡Yugi!-exclamó Anzu- ¿dónde te habías metido? Estábamos preocupados por ti. Íbamos a ir a buscarte.
-pero si yo estaba en el baño...
-estarás nervioso, venga vamos.
Facturaron el equipaje. Yugi miró hacia atrás y vio a un pequeño grupo de personas arrastrando una gran maleta que parecía muy pesada.
-oye chicos, -comentó - ¿no os parece que esa maleta pesa mucho? Como si..., no sé, como si tuviera a alguien dentro...
-Yugi-respondió el abuelo- tienes mucha imaginación. Venga, démonos prisa o no llegaremos a entrar en nuestro vuelo por llegar tarde.
Fin del capítulo 16
