18.- LA LEY DE LA OSCURIDAD
Capítulo 18
Siguiendo la pista.
"Aterrizaremos en breves momentos en el aeropuerto de Roma. Por favor, regresen a sus asientos y abrochense el cinturón, gracias" -Al de pocos minutos de que Yami se sentara junto a los demás se escuchó la voz del piloto por todo el avión.
A Yami no le extrañó que no informaran sobre la puerta que había abierto durante el vuelo puesto que ya estaba cerrada y la compañía no le vendría bien mala publicidad.
Los cinco se despertaron a la vez con el sonido de la voz del piloto.
-que bien he descansado- comentó el abuelo.
-pues yo no.-continuó Yugi- aún tengo sueño.
-pues has dormido mas que Honda y yo.-contestó Jonuichi.
-venga, demonos priesa en bajar, seguro que luego se te pasa el cansancio, Yugi.-dijo Honda.
Cogieron las maletas y bajaron todos del avión. Despues de cruzar la pista de los aviones entraron en el aeropuerto de Roma, cogieron las maletas de la conta transportadora y salieron fuera para montarse en el coche que habian contrartado para llevarles al hotel.
No tardaron mas de diez minutos en llegar y bajar del coche con las maletas
Después de pedir las lleves de las habitaciones subieron al tercer piso y, como eran cinco y debian dividirse en dos grupos para dormir en habiataciones, pero como no conseguian ponerse deacuerdo terminaron por dormir el abuelo en una habitación, y los otros cuatro en otra mas grande con unos colchones en el suelo. Aunque Anzu no acababa de estar conforme, como el baño tenía pestillo no se quejo tanto.
Colocaron los colchones donde menos molestaban para pasar de un lado a otro de la habitación y colocaron las maletas en el armario. Luego el abuelo due al bar del hotel a tomar algo y conocer un poco el lugar y la gente.
-¿mientras tu tomas algo podemos salir a dar una vuelta?-le preguntó Yugi con la intención de salir a buscar a Marta.
-si, claro. Pero no quiero que esteis de vuelta para la cena. Dos horas máximo. Y si venis antes mejor.
-¡gracias abuelo!
Dueron de nuevo a recepcion a preguntar por el hotel donde se alojaban Marta y su padre.
Por suerte no estaba muy lejos, a quince minutos andando en linea recta.
A pesar de que había bastante gente por la calle no tubieron dificultades en encontrar el lugar.
Había que entrar por una pequeña puerta y atravesando un corto pero estrecho pasillo llegar a un gran salon donde había sillas par asentarse y la rcepción a un lado.
-vaya, es más grande de lo que parece por fuera.-comentó Honda observando el lugar.
-venga, vamos a preguntar-dijo Yugi, metiendo un poco de prisa.
Caminaron hasta el mostrador y preguntaron por la habitación de Marta.
-esta en el segundo piso, la 203.
La recepcionista se quedó un rato mirando a Yugi.
-¿ocurre algo?-preguntó él, extrañado.
-oh, no, nada. Te pareces mucho a una pesrsona que... bueno, da igual. No puedes ser tú. Perdona si te he molestado.
-no pasa nada.- contestó él antes de que todos salieran casi corriendo escaleras arriba hasta el segundo piso.
-a ver...- dijo Anzu pensando en voz alta.-creo que es por ahí.
-pues vamos-contestó Honda.
Enseguida encontraron la 203 y llamaron a la puerta.
-¿quien es?- preguntaron desde dentro
-yo me llamo Yugi Muto. Estamos intentando saber que paso con... emm...
-¿que ocurre, Yugi?-le preguntó Anzu.
- pues que no se como decir que hemos venido a preguntar por el asesinato de su madre.
-ah.- dijo Jonouchi- Ahora que lo dices, no hemos pensado en como sacar el tem-
la puerta se abrió antes de que pudiera acabar la frase.
-pensaba que solo había una persona- dijo Marta- ¿Quiénes sois vosotros?
-Yo soy Anzu. estos son Jonouchi y Honda-dijo señalándoles- somos amigos de Yugi, el que ha llamado. es amigo de Pablo, y le gustaría saber mas sobre el incidente por el que le encerraron, y nos han dicho que tu podrias ayudarnos.
Marta se quedo un rato mirando a Yugi de la misma manera que le miraba la recepcionista hacia un rato.
- asi que tu eres Yugi
-si. pero si no quieres hablar del tema lo entendemos.
-no, no, tranquilo. hace ya un tiempo que paso. creo que puedo hablar de ello.-contestó mientras continuaba mirando a Yugi.
-oye...-dijo el- ¿te importaría dejar de mirarme de esa forama, por favor? me hace sentir incomodo.
-si, perdón. de todos modos... ¿Dónde os hicisteis amigos tú y Pablo?
-puesss... en...- a Yugi le costaba acabar la frase, por que no sabia que palabras utilizar.
- se conocieron en el reformatorio cuando a Yugi le metieron allí -le ayudó Jonouchi- . pero luego se encontraron pruebas de que era inocente, asi que le soltaron.
-¡oh!-exclamó Marta - entonces si que eres el Yugi que salía en la tele hace pocas semanas, vaya.
-¡¿Qué yo he salido en donde?!
-si, en la tele. fue un caso muy... peculiar. salío en algún telediario hace pocas semanas, cuando te soltaron, la gente que seguía un poco el tema hablaba mucho de ello.
-¿y como es que yo no e he enterado de eso?-preguntó Yugi.
-yo tampooc lo sabia- dijo Jonouchi. no es que vea mucho la tele, pero juraría que no salias.
- es cierto-continuo Anzu- además, si hubiera sido asi, te habrian dicho algo en el colego o asi, ¿no?
-hmm. Igual solo informaron fuera de vuestro país-comento Marta- ya sabeis, esas cosas que se montan a veces para que la gente no sepa lo que pasa
-ya,¿ pero entonces que sentido tiene decirlo aquí?. a ver, me refiero a que estas cosas salen por internet y eso. no tiene sentido
Marta se encogió de Hombros
-nose. era una idea. bueno, pero eso ahora da igual. vosotros veníais a perguntar sobre mi madre, ¿no?- subio su brazo para mirar la hora.- vaya... se esta haciendo algo tarde. bueno, no importa. ¿estareis por aquí mas tiempo, no?
-si, una semana-contesto Yugi.
-bien. veréis hoy ya es algo tarde para hablar, pero mañana mi padre y yo nos vamos a ir de acampada por el monte con un monitor y un grupo de gente. si teneis tiempo no creo que haya problemas para que vengáis.
-¡¿al monte?!-preguntó Anzu- a mi no me gusta el monte. hay bichos y cosas raras.
-pero.. ¿de acampada como?_preguntó Honda sin prestar atención al comentario de Anzu.
-pues como va a ser. pues de acampada, a dar un paseo por el monte y quedarnos a dormir. el recorrido empieza mañana a las siete desde aquí. no os preocueis por la tienda de campaña ni los sacos. eso los traen los guias a la hora de dormir, cuando sepan exactamente cuantos se van a quedar.
-esta bien-contesto Yugi- si podemos estaremos aquí a las siete. si no vendremos a hablar contigo otro dia.
Volvieron de nuevo al hotel a tiempo para avisar al abuelo y sentarse en el restaurante del hotel.
-entonces decis que habeis conocido a alguien y que vayamos de acampada con ella.-dijo el abuelo, aún intentando organizarse.
-sí, y con su padre.-dijo Yugi.- queremos... charlar.
-ah.-contestó él.- bueno, supongo que no estara mal pasar un dia en el monte.
-¡que bien!-exclamó Yugi.
-pero... -protestó Anzu- ¿no podemos ir a ver el coliseo? ¿o la torre de pisa?... ¿o algo?
-¿que pasa, Anzu?, -preguntó Jonouchi-. ¿tanto miedo te da la naturaleza?
-Callate, no es eso. Bueno si, un poco, pero no tanto. Esque ya que estamos en Italia, deberiamos ir a hacer algo de turismo en lugar de irnos al monte, que eso lo podemos hacer cualquier fin de semana.
-bueno, bueno- cortó el abuelo- ya iremos alli otro dia, que tenemos tiempo.
Cenaron y subieron de nuevo a las habitaciones. Tardaron un rato en dormirse, pero en cuanto se durmió uno, los demás no tardaron en hacerlo.
Al día siguiente se levantaron pronto para ir a desayunar y ponerseel bañador para ir a la piscina.
-pues podriamos haber ido a dar un paseo-volvió a protestar Anzu.
-tranquila-contestó Honda-mañana iremos por ahí a ver cosas.
-a ver si es verdad.
La hora de comer llegó enseguida, y para cuando se dieron cuenta el reloj marcaba las seis y media.
-venga, vamos chicos, o llegaremos tarde-dijo Yugi.
-si, si, vale-contestó Honda- espera que cogo la mochila con las cosas.
Caminaron los quince minutos del recorrido hasta llegar a la entrada del hotel de Marta, donde ella y su padre les esperaban junto con otras nueve personas para ir al monte.
-hola-saludó el padre de Marta.- vosotros debeis de ser los que vinisteis ayer.
-sí-contestó Yugi.
Durante el camino no hablaron de la madre de Marta, porque todos preferian disfrutar tranquilamente del paseo sin pensar demasiado en que decir o preguntar, ni en la forma de hacerlo.
Tras un largo dia de andar llego la noche y montaron las tiendas para dormir. Hicieron un apequeña hoguera para caletar la cena y se sentaron en un gran circulo para comer.
Como en medio de toda esa gente no se iban a poner a hablar de un asesinato, prefirieron seguir el tema del que estaban hablando los demas.
Durante la cena a Yugi le llamó la atención un abolsa al lado de uno de los excursionistas que iba con ellos.
-¿que es eso?-preguntó-es por curiosidad.
-veras-respondió el hombre mirando la bolsa.-es una escopeta. Me encanta la caza y cuando puedo voy a ver si le doy a algo. Pero tranquilo, no tiene balas. Solo utilizo dardos con tranquilizante.
Yugi se quedó pensando mientras la conversacion del grupo cambiaba a si estaba bien o mal cazar con balas o dardos.
Despues de una larga discusion, y sin llegar a ninguna conclusion se metieron todos en las tiendas a dormir.
A Yugi no le agradaba demasiado que hubiera una persona a la que no conocia de nada durmiendo en otra tienda a unos metros de el con una escopeta, aunque fuera de dardos, y no lograba dormirse. Despues de un rato dando vueltas en el saco de dormir, decidió salir a tomar un poco el aire.
Aunque estaba oscuro, vió al cazador salir de su tienda. yugi no sabía muy bien qué hacer, así que se escondió detrás de un árbol, y le siguió hasta un poco más lejos de las tiendas.
Vió cómo sacaba la escopeta con los dardos y esperaba a que apareciera una presa para disparar.
A Yugi no le gustaba la idea, pero si al menos iba a dejar al animal con vida no le importaba tanto.
Como continuaba sin poder dormir esperó escondido hasta que vio cómo el hombre disparaba a un pequeño ciervo que se había acercado a pocos metros de él.
El ciervo cayó al suelo rápidamente, y se acercó, y sacó un cuchillo para matarlo.
A pesar del miedo, Yugi no podía permitir que lo matara así que salió de detrás del árbol.
-¡para!-exclamó-¡no lo mates!
El cazador se dió la vuelta, y Yugi no pudo evitar dar un paso hacia atrás.
-digiste que no matabas a los animales a los que disparabas.
-ya, bueno, pues mentí. Era para que nadie me dijera nada.-contestó el cazador mientras se acercaba a Yugi, aún con el cuchillo en la mano. Uso los dardos porque hacen menos ruido.
Yami veía que el cazador no tenía intencion de retroceder, y no podía esperar a que fuera demasiado tarde.
-está prohibido matar animales-dijo Yami.
-ah, vaya, hace un momento te alejabas de mí y ahora me dices lo que no puedo hacer.
-es la hora del juego.
-¿juego?. ¿Estoy a punto de acuchillarte y lo unico que se te ocurre es ponerte a jugar conmigo? ¡jajajaja! Esta bien, me has hecho reír, acepto tu propuesta. Dime, ¿como se juega?
Yami sonrió.
-eres cazador, asi que sabras lo que son las trampas para osos.
-si, claro. Las uso amenudo.
-bien, pues hay escondidas tres aquí cerca. Si las encuentras antes una hora ganas tú y podras hacer lo que quieras. Pero si no lo logras ganaré yo, y tendras que romper tus armas.
-las tengo mucho cariño. Pero soy un rastreador experto. No tendré problemas en encontrarlos.
-ninguna está más lejos de cincuenta metros contandk desde aquí. Si por casualidad pisas una de ellas tambien contara como encontrada.
-tranquilo, no pasará.
-una ultima cosa, será un juego de las sombras.
-no se que es eso, pero me da igual.
-entonces que el juego comence ¡ya!
El cazador cogio el cuchillo y cortó una rama del primer árbol que vió. Con ella comenzó a tantear el suelo, usandolo como si fuera la vara de un ciego para no pisar sin querer las trampas.
Despues de quince minutos encontró una de ellas, pasaron otros veinte hasta que encontró el segundo.
-te quedan 25 minutos y la última trampa.- comentó Yami, observando en todo momento los movimientos del hombre.
-se contar. No hace falta que me lo recuerdes.
Pasaron quince minutos más sin que el cazador lograra encontrar nada. Cada vez estab amás nervioso, pues había revisado la zona entera dos veces y no encontraba nada. En los diez minutos restantes volvió a revisar el lugar entero a todo correr, pero no lograba encontrar nada.
-se te ha acabado el tiempo.-dijo Yami.-has perdido.
-¡no!-gritó-¡es imposible! No esta por ninguna parte, no puede ser que no lo haya encontrado, he buscado por todos lados.
-te equibocas. Has buscado por el suelo. La última, estaba en este árbol-dijo señalando el trozo de matal que brillaba entre las ramas de un árbol.
-n-no puede ser. Las trampas pars osos se colocan en el suelo, no en los arboles.
-puede. Pero yo no dije que estuvieran en el suelo.
El cazador, enfadado, cogió su arma y apuntó a Yami con ella.
-me da igual el juego-dijo-pienso matarte de todas formas.
-las puertas de la oscuridad, han sido abiertas.
El cazador soltó la escopeta en cuanto sintió el dolor que le causaba una de las trampas para osos que se le había enganchado en una de las piernas. Sin embargo, y a pesar del dolor no tardó en echar a correr en cuanto vió muchas otras trampas acercandose hacia él como si estuvieran vivas y quisieran morderle.
Yami se dió la vuelta y volvió andando hasta las tiendas de campaña. Cuando llegó se encontró con Marta, que tambien se había despertado.
-hola-saludó ella.-¿tu tampoco puedes dormir?
-no-contestó Yugi-estoy un poco mareado, ¿te importa que me siente?
-no, tranquilo. Porcierto, ya se que no estan escuchando tus amigos ahora, pero me apetece hablar de... bueno, de eso.
-entiendo. Nosotros sabemos algo, pero muy poco. Nos estamos centrando en la hora del asesi...-emmm bueno... ya sabes.
-si, tranquilo. Puedes decirlo.-dijo Marta.- pues a ver... yo no se mucho sobre ese momento en concreto. Mi madre y yo nos habíamos peleado. Fue una gran pelea, las dos furiosas la una con la otra. La verdad es que ahora mismo no recuerdo bien el motivo, solo que nos peleamos. Ella estaba siempre castiganod a los alumnos y como tenia aue estar en el colegio no pasaba mucho por casa. Mi padre había estado hablando con ella sobre ese tema, pero tambien acabaron peleandose.
-es triste-comentó Yugi.
-si lo es pero generalmente se reconciliabn enseguida. El caso es que mi padre debia asistir a un areunion ese día, y yo, como tenía examenes y debia estudiar, fui al colegio para no distraerme con la television ni la radio. Me metí en el aula en la que estaba mi madre para asi volver junta sa casa, o por si necesitaba preguntarla algo. Pero se tiró toda la tarde echandole la bronca a ese crío. Yo me fui un segundo al lavabo para lavarme la cara, y a la ver salió el niño corriendo hacia la salida. Pero mientras yo me lavaba, una persona encapuchada la mató. Cuando volví me la encontre tirada en el suelo, y no había nadie en el aula. Marché a casa intentando convencerme a mi misma que lo que habia visto no habia sido nada mas que mi imaginacion. Luego me entere qu eel tal Pablo estaba en el aula de al lado. El resto te lo puedes imaginar.
-ya veo... siento hacerte recordar de nuevo ese momento.
-no pasa nada. Venga, volvamos adentro que tenemos que descansar para mañana.
Fin del capítulo 18.
