The Rape

Summary: Solo en un departamento no te puede pasar mucho, menos si es tuyo... ¿Pero y si te raptan? ¿Y en tu propio departamento? ¿Quién te raptó? ¡¿Qué se cree que está haciendo ahora? ¡NO...! - ¡Juro que me vengaré, te voy a matar algún día, maldito bastardo!

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.

Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.

No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.

Parejas:Más entrada la trama definiré eso.

Advertencia: Lemon en la mayoría de capítulos, así que esto es un NC-17. Insultos y comentarios subidos de tono.

Comillas: ' '

Diálogos: - -

Pensamientos: " "

-~-~-~- En el capítulo anterior... -~-~-~-


- Déjenme introducirles a su apoyo en Sank, el Teniente Kiev Krauz –

Tenso, volteé con discreción a mi derecha.

Una brisa fría nos recibió, no ártica como la que estaba en nuestro lugar de despegue, pero sí lo suficientemente fría para que se sintiera en la piel. Los colores rosados y celestes del amanecer estaban pintados en lo alto del cielo, acompañados de un silencio propio de una ciudad que aún no despierta.

Lo único que me brindaba algo de paz era el arma en mi cintura, oculta por la chaqueta.

En la cama cerca de la ventana se encontraba el piloto del Wing, mirándome sólo para corroborar que era yo; Wufei estaba de pie buscando algo en su bolso.

- ¿Qué sabes de él…?

- Sus habilidades no son destacables.

Una sensación de angustia mezclada con emoción me embargó por completo. El que estuviéramos cooperando los tres de este modo unánime por poco me traía viejos recuerdos…

- ¿él cree que es Preventers?

¿Heero estaba confiando en Él?...

- Esto es el primer día, a las tres pm, cuando llegó de su viaje, caminó por el pasillo principal, hasta el ascensor, donde subió hacia la habitación.

Relena era pacifista. Relena había proclamado más de una vez que el entendimiento era la base de toda coexistencia.

¡Relena era el plan de refuerzo!

Preventers mataría a Relena.

¡Mierda, yo tenía razón!

Tras la esquina, le vi conversar con una persona.

- ¿Qué es lo que le entregaste?

- Maxwell

- ¡Responde, qué le entregaste!

- Qué sorpresa, Duo. Puedo llamar más tarde […] Pero sí sabes que fuimos nosotros, ¿No es así? […] Creí que estarían todos más alterados… lo llevan con calma. Pronto todo se pondrá caliente… debes estarte alerta, sólo estoy esperando unas novedades para continuar con la siguiente etapa

Quizás era que estaba aburrido, la guerra no iba conmigo, había asumido tan bien como muchos que los soldados ya no eran necesarios… que Shinigami ya no era necesario, y sin embargo aquí estaba, reviviéndolo.


-~-~-~- Capítulo 12 -~-~-~-


Caminé con cuidado por las calles, buscando la dirección que estaba anotada en el papel en mi mano.

Era pleno día, algo tibio, y por estas horas las personas andaban por la calle directo a sus tareas habituales como si el secuestro de la señorita Relena no hubiera sido la gran cosa. Sólo en los sitios aledaños al palacio local o el municipio se sentía la ausencia de la viceministra; pequeños tumultos de huelgas hacían protesta por su regreso y liberación, entorpeciendo el tránsito. En las afueras y barrios no se sentía tanto, más que algún pequeño barullo de señoras adultas conversando al respecto. La gente había aceptado más cómodamente la falta de la líder pacifista. Y a pesar de todo eso, seguían dependiendo tanto de ella que algunas cosas se notaban evidentemente desorganizadas… como los semáforos, o algunos policías que ni siquiera sabían para donde arrancar.

Como fuera el caso, nada me impedía terminar con mi cometido.

Miré una vez más a los números instalados junto a las entradas de las casas, buscando una cifra en particular. Luego de haberme caminado prácticamente media ciudad, al fin hallé la casa correcta. Revisé que tuviera mi arma, mi cédula de Preventers, y arreglé mi camisa para asegurarme de que se viera la insignia de la organización que estaba estratégicamente en el bolsillo del pecho. Entonces, toqué el timbre.

La casita, no muy suntuosa sino discreta, con paredes blancas, tejado rojo, una puerta de madera y pequeñas ventanas a los lados, se veía modesta y familiar. Me dio cierta nostalgia, sin saber exactamente por qué. Presté atención al estúpido detalle de una estampita de la virgen pegada a un lado de la puerta, sin poder evitar sonreír. Aún estando en la tierra, la virgen seguía siendo prácticamente la misma para la mayoría del país… salvo los que eran de otras religiones como Budismo o Sintoísmo. Para los protestantes, católicos, y evangélicos, la Virgen María seguía siendo un importante ícono.

- ¿Sí?

El sonido de la voz atrajo mi atención, haciéndome casi respingar. Sonreí por inercia, conservando un tono de voz discreto. No quería enterar a medio barrio.

- ¡Ah! Soy Duo Maxwell, trabajo con el teniente Kiev Krauz, de los Preventivos… es por el secuestro de la viceministra Darlian…

Lo último, lo dije en un tono más bajo y privado, apenas inclinándome hacia adelante para que pudiera oírme el sujeto que me había entreabierto la puerta. Casi no se le veía el rostro, pero era un hombre como de mi edad, intuía que era el mismo que vi aquella noche, cuando seguí a Kiev. Le vi mirar con cuidado a mis lados, por fin sacando la cabeza de la casita, y luego me abrió dejándome entrar. Efectivamente, era el mismo chico; su voz no era ni de lejos parecida a la de Él… Kiev parecía quedar exonerado de culpa.

- Lamento venir en medio del día –me disculpé de inmediato tras ingresar, procurando mantenerme cerca de la entrada para no perder detalle de la salida-.

- No, está bien –negó a su vez, relajándose a su vez-. Disculpe, estoy algo… paranoico quizás, es que no me gustaría tener a nadie preguntándome sobre el tema.

- Entiendo –afirmé, volviendo a mirar el papelito con la dirección que guardé de inmediato en un bolsillo-.

- ¿Puedo ofrecerle algo de tomar?

- No gracias –le regalé una sonrisa junto a una exhalación que pretendía convertir mi tono de voz en algo amistoso-, seré breve, solamente quería que me confirmara su testimonio para poder avanzar en la investigación.

- No sé mucho más de lo que ya les dije… -aclaró volteándose para poder tapar lo que parecía ser un biberón de bebé, ¿padre de familia, acaso?-. Lo único que vi fue a un muchacho arreglando las cámaras viales frente al hotel, la noche anterior al rapto… no me bajé a preguntar, estaba en horario de trabajo, pero lo recuerdo con claridad porque pensé que era extraño ver a alguien reparando algo así en medio de la noche…

Afilé la mirada, sin perderle detalle, pero más que nada concentrado en sus palabras. Él simplemente parecía calentar la leche bajo un chorro de agua caliente, agitando la botella cerrada del bebé.

- ¿No alcanzó a ver al sujeto? –pregunté-

- Llevaba gorra –suspiró, volteando ligeramente a verme, aún moviendo la mamila bajo el agua-, un overol, y guantes… todo en azul, tenía hasta el logo de la intendencia. Pero no había ningún transporte oficial, ni señalizaciones en la calle… Creo que era blanco, de peso normal quizás…

- ¿Tampoco había nadie más en la calle? –agregué. Él negó-.

- No vi a nadie más, pero tampoco presté mucha atención… de lo que sí estoy seguro es de los cables, le vi desenchufando y enchufando cosas… aunque no sé qué tanto, estaba demasiado alto para poder verlo bien. Además después el semáforo cambió y tuve que seguir mi recorrido.

- Entiendo, ¿Es su recorrido usual, o era la primera vez que pasaba por ahí?

- Fue casualidad –me aseguró probando la temperatura del líquido en el dorso de la mano- ¿Me disculpa un momento?

- Sí, no hay apuro.

Escuché un cuchicheo al otro lado de la puerta que se encontraba al fondo de la cocina-comedor (por donde yo había ingresado, aparentemente la casa no tenía sala principal), luego un corto quejido infantil, corroborando lo que ya era obvio. Revisé con la mirada el comedor donde estaba yo.

El chico seguramente tenía una familia de la cual hacerse cargo, quizás era esa la razón por la cual tenía tanto cuidado sobre el testimonio… temía estar involucrándose con algún tema mafioso y arriesgar a su hijo y su pareja. Era normal que las personas aún estuvieran algo perseguidas por la guerra. Tomarían años para que los ciudadanos olvidaran la desconfianza y el dolor que había provocado no sólo el enfrentamiento entre Libra, y la Nación Mundial(1), sino también por las andanzas de OZ. Quizás hasta décadas. Aún en un país pacifista como Sank… o no, mejor dicho, en especial en un país pacifista como Sank. Ellos no están acostumbrados a la guerra, así que el golpe era más fuerte que aquellos que sí se encuentran acostumbrados a ella.

- Disculpe, tenía que alcanzarle la leche a mi esposa, para la niña…

- Está bien, entiendo que no quiere ponerlas en peligro. Toda la conversación será anónima, guarde cuidado, no será involucrado de ninguna manera.

- Gracias –pronunció, por fin sonriendo apenas un poco. Quizás era lo que faltaba para aliviarlo…- me encantaría poder ayudarlos en algo más, pero la verdad es que me es imposible, no sé más detalles…

- Aunque no lo crea, ha sido de increíble ayuda con lo que acaba de decirme –aseguré ampliando mi sonrisa-; no tiene idea del peso que me quita de encima y de lo mucho que avanzamos gracias a sus datos; aunque no tengamos una descripción física exacta, ahora sabemos otras cosas importantes.

Como que Él realmente estaba infiltrado en el gobierno, lo suficiente para crear réplicas exactas de los trajes municipales y enviar a alguien a hacerse pasar por empleado estatal.

- Eso espero. Nuestra familia siempre ha sido pacifista, mis padres fallecieron en la última guerra, junto a mis hermanos; mi esposa y yo estamos preocupados por el futuro de las Naciones Unidas si todo sigue así… sabe a lo que me refiero, primero Clovis, luego Darlian, parece poco, pero es alarmante… apenas salimos de una guerra y no queremos entrar en otra. Si pudiéramos hacer algo más para ayudar sin poner en peligro nuestras vidas, lo haríamos…

- Sigan pensando de ese modo, el poder del pueblo es valioso, si el pueblo no quiere guerra, no la habrá. Ese es el modo correcto de pensar; ustedes tienen que tomar las riendas de su futuro. Nosotros los preventivos somos sólo un accesorio de ayuda –me encogí levemente de hombros, aunque sintiendo una paz inmensa dentro de mi; sentía que todo lo que habíamos hecho no había sido en vano-. Pero tengo fe en que la señorita Relena esté sana y salva, en algún sitio; usted también debe tenerla.

- Por supuesto, la tenemos –me aseguró asintiendo, siguiéndome hacia la puerta principal para despedirme más relajado-.

- Muchas gracias por todo, y buena suerte.

- Igualmente.

El pobre hombre no tenía idea de lo que estaba latente bajo la delgada estela de paz. Pero aún así y por una extraña razón, me llenó a mí de unas esperanzas que hacía mucho no sentía. Por primera vez en años, me sentía útil, importante, indispensable… no podía desaprovechar la oportunidad. Sentía que podía pisotear al mundo de una sola vez y ser grande, admirable. La última vez que me había sentido con tanto poder en las venas, había sido cuando monté mi Deathscythe por última vez…. No estaba seguro de querer volver a un Gundam, pero aún así ya estaba re-enamorándome de la sensación.

De regreso hacia el hotel donde seguro estarían los muchachos, compré un par de galletitas dulces para comer y un jugo. No era muy apegado a estos aperitivos, pero tenía ganas de comer algo, y con el peso que tenía actualmente no me venía mal. Encontré de pasada una iglesia incluso; aproveché la oportunidad para entrar y prender una vela, en conmemoración a los caídos, pero no me detuve demasiado. Antes de lo que hubiera querido, tras disfrutar de un perfecto día relajante, estaba de regreso en el edificio. Hubiera deseado que el camino fuera más largo, para poder pasar más tiempo lejos de las miradas curiosas, o el peso del karma sobre mi… es que no era cómodo estar rodeado de mis viejos amigos sabiendo que las cosas siempre estarían frágiles entre nosotros.

Me los encontré reunidos en el hall. Wufei hablaba algo con el teniente, y Trowa estaba atento a las palabras. Heero, distante como siempre, estaba a unos metros cruzado de brazos, y más cerca de mí estaba Quatre.

- ¿Q-man, qué pasó? –indagué apenas me acerqué lo suficiente, aún con la bolsita de las compras en mi mano-

- Nos llaman desde la central… dijeron que es importante que regresemos ahora mismo, no dieron detalles –respondió volteando a verme, serio. Le duró poco porque de inmediato me sonrió- ¿Dónde anduviste…?

- Por ahí –balbuceé girando mi rostro para ver hacia los que conversaban en grupo, esperando captar algo-.

-T.R - T.R-

"Se necesita entender,
No perdonar.

Sin verdad no hay sentido que se siga.

"No existirá un héroe a menos que mueras,
Nuestras especies se comen a los heridos"" (2)

-T.R - T.R-

Bostecé mirando el centro de la redonda mesa en la que estábamos todos sentados. No faltaba nadie, excepto Une. Todavía me preguntaba qué rayos con la reunión casi de emergencia, esa por la que habíamos dado por concluida la investigación fugaz en Sank para viajar de regreso a Preventers. No habíamos tenido el tiempo suficiente para llegar a una conclusión, porque cuatro días eran demasiado poco. Mi estrecha imaginación ni siquiera podía maquinar nada más grave que los secuestros en serie de los que la Nación Unida de la Esfera Terrestre(3) era víctima.

La puerta abriéndose atrajo mi atención. Por ella entró Une, seria, uniformada, hasta con cara de piedra. Todos voltearon a verla, incluso el 01 alzó la vista, yo sólo me deslicé más en mi silla, adormecido, aburrido.

- ¿Cuál era la situación crítica que nos obligó a regresar? –intervine por primera vez, tratando de despejarme-.

En silencio, Une distribuyó una serie de folios con papeles. Informes, en bruto.

- Cuánto misterio… -murmuré disponiéndome a sacar los papeles del plástico y mirarlos-

- Dado el poco avance que tenemos sobre el secuestro del Secretario de Defensa y la Viceministra de Relaciones Exteriores, nos vemos obligados a tomar medidas sobre la situación… -comenzó, tomando asiento en una de las sillas de la mesa. Ninguno la miraba, como si prefiriera los papeles; es que éstos eran más interesantes que oírla-. Pronto querrán secuestrar al Jefe de Estado, a los Congresistas, los patrocinadores… es obvio que se trata de una facción rebelde. Cerraremos las fronteras, cortaremos la comunicación, a partir de esta noche los continentes y las colonias quedan incomunicadas salvo por la red segura de Preventers, que Heero establecerá de inmediato sólo para nosotros.

- Espera, espera un poco –frené acomodándome en la silla. Necesitaba entender lo que acababa de oír-, ¿Estás diciendo que vamos a aislar las áreas hasta ver quién molesta más y luego… qué, nomás la bombardeamos?

Une sonrió suavemente, casi de modo maternal. No le encontré el chiste ¡Esto era serio!

-… Duo… somos pacifistas, no vamos a bombardear a nadie… solamente vamos a extender una orden de allanamiento para el área que creamos necesaria. Es la medida más diplomática que podemos tomar, considerando las circunstancias.

- ¿Y si son rebeldes no es normal pensar que no se dejaran, que tratarán de oponerse? –insistí, intuyendo que algo había escondido-

Sentí la mirada de Heero y Wufei sobre mí. Me abstuve de mirarlos y darles el gusto de sospechar que los tres sabíamos sobre los Gundams.

- Bueno… si ellos usan la fuerza creo que no tendremos otra escapatoria más que responderles, tratar de serenarlos y reprimirlos…

- ¿Y acaso responder la fuerza con más fuerza no genera simplemente más violencia?

- Duo, esta es una situación límite, ¿Quieres esperar hasta que ESUN se quede sin administradores y el gobierno colapse? Necesitamos planes de respaldo.

- Sí, planes violentos de respaldo; piensan tirar abajo el esfuerzo de la ESUN e iniciar una serie de acontecimientos en cadena que sólo nos llevarán a otra guerra –sentencié, tan gélidamente que se me fue del personaje-

- ¡Duo, esto terminará en guerra si no intervenimos! Cuando todos los integrantes de la ESUN desaparezcan y quieran reacomodar los puestos, la ESUN empezará a trabajar mal, entonces perderemos todo el esfuerzo que hicieron hasta ahora. Nuestro deber es proteger y asegurar la existencia de los líderes, así como Relena, Clovis, y muchos otros.

-… Lo que Une quiere decir –intervino ingresando en la sala de reuniones, una Noin pulcramente vestida en uniforme, aparentemente recién bañada incluso por su cabello húmedo-, es que no es necesario tomar medidas siendo Preventers. Preventers es un aliado de la ESUN pero siempre pueden aparecer iconos de paz

¡Exactamente! Con Iconos de paz se refería a hacer reaparecer los Gundams, ¡No cabía ninguna duda! ¡Estaban tratando de inculparlo a Él por todo lo que sucedía y hacer ver a Preventers y a la ESUN como las víctimas pacificas! Era obvio, pero nunca pensé que sus excusas fueran tan vacías… siempre pensé que desarrollarían una mejor trama para tratar de hacerme caer en el juego.

Apreté mi mandíbula, tenso, ofuscado. Enojado con la estúpida versión de los hechos, volví a mirar los papeles que había dejado en el escritorio.

-… ¿Entonces esperaremos a un levantamiento para responder? –preguntó Wufei, sonando increíblemente convencido de lo que Noin hubiera dicho. No presté atención al tono, ya de por si estaba enojado-

-… Han estado moviéndose en el mercado grandes cantidades de metales, bajo diferentes titulares; tenemos miedo de una producción de Mobile Suits en masa… es muy probable que respondan en cuanto los acorralemos –respondió Une, en tono más sereno, conforme-.

- Sin Mobile Suits para responder al ataque estaríamos en desventaja –habló por primera vez Quatre, también fielmente convencido de lo que Preventers decía-.

Esto era estúpido, ¿Todos habían caído?

- Sí… por eso nos hemos tomado la precaución de preparar algo más, sólo por si son necesarios… -afirmó la castaña de pelo largo, siendo escrutada duramente por mi mirada, al momento en que se puso de pie para guiarnos hacia la salida y el pasillo-.

Sentía un montón de impotencia y frustración canalizándose a través de mis músculos. No podía creer en Preventers, por alguna razón todas sus explicaciones me parecían vacías, vanas, erróneas. ¿Sería que las emociones me estaban jugando en contra, y me hacían creer más en Él que en otra persona? No quería creer eso, ni siquiera podía. Envuelto en mi ira era imposible pensar en otra cosa que no fuera querer gritarle a Une cuán estúpida resultaba ser, ¡Y cuán estúpidos éramos nosotros, por permitirle ostentar el cargo que tenía!

Nosotros éramos lo defensores de la paz. Nosotros habíamos luchado en la guerra. Nosotros éramos quienes habíamos construido junto a Relena Darlian y otros íconos importantes, la paz que hoy teníamos. Une, Noin, y Sally, jamás tendrían el mismo protagonismo. ¿Cómo nosotros no habíamos visto la situación antes…? ¿Cómo era posible que yo fuera el único en verla tan claramente? Me daba bronca, mucha bronca… tenía que hacer algo para evitarlo, tenía que ayudar de verdad a mantener la paz, y no a un montón de personas económica y políticamente acomodadas en el escenario.

Con mi ceño fruncido, clavé los ojos en el suelo, caminando junto al grupo por compromiso.

La puerta frente a nosotros se abrió, luego de haber descendido hasta el subsuelo. Estaba algo oscuro, pero la luz se encendió de la mano de Noin. Grandes faroles en el techo de la enorme plataforma daban luz a todo el cuarto de magníficos tamaños, dejándonos ver que no habían cosas obstruyendo el paso hacia el frente. Tras ingresar, pudimos contemplar lo que allí contra una de las paredes se encontraba. Cinco réplicas perfectas de los que habían sido nuestros viejos Gundams, limpios, recién construidos, brillantes. Uno al lado del otro, justo como los recordaba desde que estuvimos en el Peacemillion sólo que esta vez eran las versiones Custom. No había nadie más que nosotros en todo el salón de metal.

- Éstas serán sus nuevas unidades. Si bien son físicamente iguales a las viejas, poseen un sistema de navegación más moderno, y nuevo motor para más duración… esperamos así reducir algunos inconvenientes de batalla. Los detalles de cada Mobile Suit se los entregaremos a cada piloto, para que puedan familiarizarse con el modo de…

No le presté más atención a Une. Mi Deathscythe parado ahí tan pulcro me daba cierta nostalgia y al mismo tiempo, coraje. Traer a mi amigo desde el mundo de los muertos sólo por un capricho resultaba insultante hasta para mí. No podía abandonarle, no podía dejar al Dios de la Plaga aquí olvidado, a la espera de otro piloto, no sé, quizás Kiev… pero tampoco quería pelear de la mano de Preventers, no sentía que estuvieran haciendo lo correcto. Deathscythe era el aliado del Dios de la Muerte… el que tomaba con sus manos las vidas para llevarlas con el gran creador… no podía permitir que tomara vidas inocentes.

Aibo(4), este no es lugar para nosotros…

Caminé unos pasos al frente, acercándome al frío Gundamio para verlo más de cerca. Cuanto más cerca estaba, más clara sentía las cosas dentro de mí. Pronto habría guerra, pronto se derramaría sangre si alguien no lo evitaba. Tenía que hacer algo, pero ¿Qué?... Simplemente no podía pensar, me embargaba una extraña sensación. Volteé hacia a un lado.

01 estaba unos metros diagonalmente, también detallando su Wing -deseé por ese único momento poder aferrarme a la idea de estar cerca de él… pero era absurdo. Yuy no comprendería cómo me siento… no del todo. Ni él, ni Quatre, mucho más lejos detrás de mí, cercano a Noin. Une seguía hablando… ni siquiera interesaba saber de qué.

Agotado, suspiré, volteándome para tomar una siesta en el cuarto. Solo di una mirada atrás, hacia mi viejo amigo, cerciorándome de que no fuera a irse a ninguna parte sin mí. En blanco, ya con toda la adrenalina completamente diluida en mi sangre, caminé fuera del hangar por los pasillos. Una profunda depresión fue sumiéndome en la medida en que el ascensor subía hacia los pisos superiores, no pude evitar volver a sentirme enjaulado y perdido, sin lugar de pertenencia, solo. El aire que escapó de mis pulmones cuando me hallé solo en el cuarto fue pesado, pero no lo suficiente para quitarme ese yunque de 100 toneladas que estaba sobre mi pecho, impidiéndome respirar y moverme cómodamente.

No podía estar en paz, no podía descansar, tampoco podía respirar, o caminar… mi estómago y mi pecho tenían un nudo insoportable. En mi mente solamente se encontraba una intensa inquietud sobre qué hacer y qué pensar. Era como un laberinto sin salida del que no hallaba la forma de escapar y ya me sentía sofocado y claustrofóbico. La cama tras mi espalda no era más cómoda, se asemejaba a un colchón de clavos y espinas clavándome, desangrándome, hiriéndome.

Volví a recordar, en la soledad de la habitación, todo lo que aconteció en el 195 a.C. Primero, recordé a OZ llamándonos para reprimir las colonias, luego el robo del Deathscythe y el inicio de la nueva Operación Meteoro… las colonias seguían enfrentadas a la Tierra, quería revertir la ofensiva. Recuerdo claro como el agua mi llegada a Norteamérica, en abril, y mi encuentro con Heero, las primeras batallas como equipo…. Estábamos tan convencidos de que OZ debía ser destruido; matamos miles de soldados con tal de lograrlo, destruimos miles de fábricas para detener la producción de Mobile Suits. Y sin embargo, conseguimos el repudio de las colonias…. Sí, quizás en ese momento, fue la única vez que me sentí perdido y desorientado, sin saber a dónde ir ni qué pensar.

Ya antes me había sentido así, ahora que lo recordaba.

Nos costó mucho obtener de nuevo nuestro honor. Y cuando al fin creímos que podríamos contra OZ, todo volvió a dar vuelta: la creación de La Nación Mundial. Heero había intentado detener ese avance, recuerdo que lo admitió en una de sus tantas borracheras; admitió haber intentado matar a Relena al menos unas tres veces, sin éxito. Fue su política de pacifismo lo que convenció a Heero de la dirección del universo… ¿Será parecido conmigo, será que es similar a como yo me dejo guiar por Él?

¿Será que realmente todos los pasos de la guerra se están repitiendo?

Mi dolor de cabeza era insoportable, así que traté de descansar un rato. Pese al intento, todavía no podía estar en paz. Di vueltas sobre el colchón hasta que al ver el reloj, vi que era ya pasadas las ocho. Sin hambre ni ganas de nada, me levanté; aún sin apetito tenía que comer, tenía que permanecer alerta, fuerte… no importaba qué tan depresivo me encontrase.

La base fuera del cuarto estaba tranquila, con el movimiento de siempre. Pisé el comedor comunitario con las mismas ropas de antes (el uniforme preventivo) y mi misma cara (apacible), sin conseguir nada inusual (ni una mirada). Era prácticamente como si yo no existiera… y no sabía qué tan bueno estaba eso. Al sentarme con mi bandeja de cena, piqué un poco del puré instantáneo y la chuleta criolla, mal aderezada. Instantes después se me unieron los otros chicos, sin pronunciar nada, todos con unas caras iguales a las mías, sólo que algo más demacradas.

- Salgamos a dar una vuelta esta noche –propuse como hablándole al viento-. Necesitamos relajarnos –expliqué sin entrar en detalles-

Tampoco conseguí respuesta, pero la falta de ella no quería decir necesariamente una negativa.

Un largo rato después, aproximadamente una hora, estábamos con ropas informales esperando que Quatre terminara de vestirse para salir a dar una vuelta por la ciudad. El cielo sobre nuestras cabezas estaba coloreado en tonos negruzcos como si pretendiera llover en cualquier instante, y el viento frío que corría por las calles indicaba que seguramente así sería. Probablemente pensaran que estaba loco, por vestir simplemente una camisa negra y unos vaqueros del mismo color, en medio de un día así.

- ¡Listo! Ya vámonos.

El único rubio de los cinco se anunció tan pronto atravesó el lobby, con unos clásicos pantalones de vestir y una camisa impecable y (obviamente) de marca.

Su estilo era el de siempre, parecido al de Heero, formales… y aburridos. Siempre de camisa y pantalón de vestir; zapatos impecables y perfume único –sonreí al recordar el clásico perfume Lexus Vol 0.98 P. Wufei era más parecido a mí, creo yo, con su pantalón negro y campera oscura sobre una remera informal… siempre vestía cosas que lo hacían parecer mayor de lo que era (¿O es que era al revés, que el resto del tiempo parecía más niño de lo que realmente era?). De Trowa ni valía opinar. Luego de verlo en el circo y verlo salir con nosotros, había notado que quien casi literalmente viste al falso Barton, era Quatre. Apostaba mi vida a que el rubio le compraba la ropa y lo obligaba a usarla. ¿Vería el detalle tierno? ¿Cómo podía ser tierno dejarse manipular tanto, al punto de ni escoger tu propia ropa? La idea descuadraba de Trowa… me hacía dudar de su personalidad.

Comenzamos a caminar hacia algún antro o bar abierto durante esas horas de la noche, para pasar el tiempo. Aún pensaba que nos veíamos raro caminando los cinco por las calles… pero traté de omitir el detalle. También traté de ignorar el agarre de Quatre sobre el brazo de Trowa, ambos frente a mí; me empalagaba. A mi lado, Yuy parecía más tranquilo que en la tarde. Descubrí en una mirada furtiva que el pelinegro estaba tan asqueado como yo con el romance del cirquero y el empresario.

- ¿Alguna idea de a dónde iremos?

¿Winner no se daba cuenta de nada?... Vamos, había que ser idiota para no notarlo, ¿O nos quería hacer homofóbicos con tanta miel?

- Debe haber algo abierto por ahí –oí a Wufei respondiéndole, señalando con el mentón la dirección al centro-.

Solté el aire de mis pulmones volteando a un costado.

Quizás los otros chicos no necesitaran tanto distraerse, pero lo que era yo, me urgía esta salida. Quizás hasta pudiera resultar interesante si trataba de embriagar a Heero. Todo era definitivamente mejor que pensar en el destino de la humanidad… aunque era complicado evitar que algunas ideas afloraran, al ver especialmente los rostros llenos de paz de las personas. Pensar en su ignorancia, pensar en su tranquilidad, pensar en cuánto habían sufrido, en cuánto habrían perdido… me daba jaqueca, pero no podía apartarlo fácilmente. Necesitaba concentrarme en los sonidos, rápido.

Noté cómo el grupo se detenía de pronto. Al frente, había una entrada a un antro. Quatre trató de estirarse y ver si habían lugares vacíos más al fondo, pero ya desde donde yo estaba se veía atestado de gente.

-… Debería haber alguna otra cosa, no puede ser lo único abierto –traté de convencerlos, sin demasiado esfuerzo-

- Maxwell tiene razón, este lugar parece un hormiguero.

- Gracias Wu –sonreí con ironía y un deje de resignación. Mi querido amante de turno se alejó de nosotros emprendiendo el camino nuevamente antes de que llegáramos a alguna decisión-. Heero~ ¿A dónde vas…? –llamé apurando el paso para seguirle- ¿Conoces otro lugar?...

Caminando casi junto al 01, sentí una intensa mirada en mi nuca. Traté de no prestar atención, llevándome una mano a la cabeza para frotarla y disminuir la intensidad de la incomodidad. No era la primera vez que algo me ponía tan inquieto, pero no pensé al respecto, no importaba mucho más que encontrar dónde divertirnos.

- ¡Hey! ¡Mira eso, Heero! –exclamé de pronto respingando. Tomé su mano sintiéndole tensarse, pero no me detuve, lo jalé conmigo calle abajo- ¡Mira, mira, mira!

- ¡Duo, no corras! –escuché a Quatre tan lejos que casi no lo oía con claridad-

Me reí, apenas echando un vistazo hacia atrás.

A unos metros se veían claramente las luces del que seguro era otro club nocturno, ideal. Ni siquiera había mucha gente haciendo fila por entrar, aunque la música estaba a alto volumen, con unos buenos bajos que hacían retumbar el corazón. Se veía espectacular, lo amé a primera vista. Habían muchas chicas y muchos chicos jóvenes dentro, con una gran barra con varios barman.

Salté en mi lugar.

- ¡Quiero entrar! –decidí sacudiendo a Heero porque dejara de quedarse como estatua y me acompañara-

- Cállate.

De nuevo me atacó la tentación, nada más por la incierta mirada de fastidio que me fue dirigida.

- Vaya, Maxwell tiene buen ojo después de todo, quién lo hubiera pensado… -escuché al chino detrás de mí-

- ¡No quiero saber lo que intentas insinuar! –le saqué la lengua- Yo tengo un gusto de ellite –bromeé-.

- Jmph.

Algo de felicidad me invadió al poder sacarle a Wufei apenas una sonrisa. Era agradable cuando lo veía tan simpático y relajado. Salir al exterior nos había hecho bien, a todos, a todos menos a…

Volteé a mirar al frente, siguiendo de cerca la estoica espalda del 01. No era un chico hablador (uy, qué novedad), ni tampoco era demasiado simpático (no, qué va, si solía apuntarte con el arma cada dos por tres), y tampoco muy emocional (todo era sexo, o balas, o Gundams…) pero hoy lo veía especialmente callado. Quizás era ese modo de evitarme la mirada que había mantenido durante todo el día, desde… ¿Desde que Kiev se metió en mi cuestionario sobre Relena? Creo que había sido desde entonces ¿estaría enojado, o algo?

¡No pensaba amargarme por él, suficiente tenía con lo mío!

- ¡Quiero algo de tomar, y bien fuerte! –anuncié, casi abalanzándome a la barra como un niño a una juguetería-

- Pero es temprano para beber alcohol… -titubeó Quatre siguiéndome de cerca, seguido del pelinegro y el cirquero-.

Trowa sí que tenía cara de cirquero. No sólo tenía unos pectorales 10 veces mejores que los de Heero (y eso ya era casi decir que Trowa era anormal, porque casi no existía el ser con físico más sexy que Heero), sino que el hopo en su cara cubriéndole la mitad del rostro casi parecía de manicomio. Era un payaso, ¡Y literalmente! Jajaja. Barton era un verdadero fisicoculturista… especialmente desde que dejó la guerra, ¡La mayoría de edad le sentaba definitivamente bien!

- ¡Pero Quatre, querido puritano! Si no bebes alcohol en un club durante la noche… ¿Para qué vienes? –repuse luego de pedir de primera medida, una cerveza- Además, nada mejor que divertirse con un poco de condimento en las venas…

- ¿No deberíamos designar a alguien para que quede sobrio el resto de la noche? –le oí replicar, aún renuente a beber algo que no fuera agua. Maldición, Quatre…-

- ¿Te ofreces? –alcé mis cejas, algo incrédulo-

- E-Eh, b-bueno…

- Está bien si no quieres tomar, Quatre, yo tampoco pienso hacerlo –consoló con voz tenue un Trowa que por poco gritaba no te preocupes cielo, te amo tal cual eres-.

Rodé mis ojos, aguantando las náuseas. Ellos derramaban miel. Me asqueaban.

- ¿Tú sí abandonarás tu senilidad aquí y me harás compañía? –le pregunté a un Wufei que se había sentado junto a mí en una pose muy cool-.

Dios, él sí tenía estilo. Qué envidia.

Me reí solo.

- ¿Necesitas ayuda para conquistar a quien te propones, Maxwell?

- Ju, ¿Ayuda, yo? No… soy un as en la materia, ¿Quieres ver? ¿Qué tal una apuesta? –bromeé tomando con mi mano la primer botellita de cerveza helada de la noche, al igual que Heero y mi pelinegro amigo-

- Jm –balbuceó, manteniendo su sonrisa-, yo no apuesto mi honor.

- Phaf… honor.

Aún manteniendo mi porte relajado y feliz, me sentí mal con la respuesta. Si conquistar a una chica era apostar el honor de alguien, entonces ¿Qué quedaba para mí…? Habiendo sido secuestrado, ultrajado, involucrado emocionalmente en una guerra, a favor de alguien que era considerado terrorista, además de metido en una (¿O dos?) relaciones homosexuales…. Según los conceptos de Wufei, yo estaba en negativo en cuanto a honor, no poseía tal cosa.

¡Era como mis finanzas, siempre en rojo!

¡Jajajaja!

- Maxwell, ¿De qué te ríes?

- ¡Jajajajaja! –estallé de la nada- ¡Nada 'Fei amigo, nada!

-… Y eso que aún no empieza con el vodka… -le oí hablar al ojiverde-

- ¡Ahw, ustedes no soportan verme feliz! –les saqué la lengua, bajándome de la butaca de un salto- ¡Hay mucho por disfrutar, no voy a perder el tiempo! –y sin más, me dispuse a ir al centro de la pista-

Di solamente un paso. Cuando estuve a punto de dar el segundo y alejarme, sentí un fuerte tirón de mi cabello. ¡Mierda!

- ¡Fuck! ¿Qué mier-…? –volteé inmediatamente, listo para matar al que fuera el culpable, y oh, debí haberlo adivinado- ¡¿Qué carajo estás haciendo, Yuy? –protesté apenas al verle la mano sosteniendo firmemente mi trenza. Lo peor era su actitud, esa de no estoy haciendo nada más que beber mi cerveza- ¡Contesta! ¡Suelta mi pelo, duele!

Jalé como pude de mi propia trenza, tratando de zafarme, pero era como tratar de quitar tus pies de un bloque de concreto sólido.

Él iba a arruinarme el día. Ojalá las miradas mataran, porque así la mía lo hubiera trozado en cachitos.

- ¡Heero~! –insistí apretando los dientes. ¡Él ni siquiera volteaba a verme!- ¡Mírame! ¡Voltea! ¡Mierda, suéltame!

Apretando mis manos fuertemente esperé por su reacción. No hubo tal cosa, jamás, ni con el pasar de los segundos. Wufei comenzaba a divertirse con la situación, y yo a exasperarme. Sin más, decidí hacer lo que tuviera que hacer para hacerme respetar. Levanté mi mano derecha, y le di un fuerte manotazo en la cabeza, tan fuerte que casi lo ahogo con la botella. Pero funcionó, mi cabello estaba libre.

¿Ups?

Lo siguiente lo sentí como en cámara lenta. Le vi tensarse, juraría que hasta vi sus músculos retorcerse, uno a uno. Después, el modo en que su rostro se volteaba a verme. Estaba ese brillo en sus ojos, ese resplandor de ira y furia contenida. Era la primera vez en días que Heero me dirigía una sola de sus miradas, y debía admitir que (mierdaaa…) había extrañado ver directamente a esa especie de pared de metal, traslúcida, frágil e imponente. Lástima que las circunstancias no eran buenas, porque claramente estaba insultándome en silencio.

Retrocedí dos pasos.

- Te lo merecías, ¡No debiste atarme! –me excusé al verle lentamente bajar de su butaca- ¡N-No trates de oponerte, sabes que fue tu culpa! ¡Bue~no sí, quizás te golpeé un poco fuerte, pero si me hubieras escuchado cuando te dije que voltearas y que me soltaras yo no tendría que haberte golpeado! ¡Es tu culpa! ¡Además, qué es esa mirada de reproche! ¡Tú eres el enfadado aquí que se rehúsa a dirigirme la palabra sin ninguna razón lógica, no yo, orgulloso insensible!

Oh Duo, cállate la boca.

Casi podía ver la electricidad cruzar la gélida mirada cobalto ¡Por Shinigami, casi lo podía ver, literalmente!

Retrocedí otros dos pasos más cuando intuí que iba a atacarme.

- ¿Heero…? Estamos en un antro, no irás a… -susurré escapando discretamente hacia Wufei. Salté en mi lugar y me tropecé con Trowa, escondiéndome detrás de él, apenas los pasos del 01 se estamparon contra el suelo persiguiéndome- ¡Heero! ¡No seas un niño! ¡VAS A MATARME! ¡Mierda! ¡Wufei dile algo!

- No me mires a mi… -escuché al chino pronunciar, sin perdernos el rastro-

Tenía la sensación de que no viviría para contarlo esta vez.

Traté de rodear a Barton, escapar de la bestia que se apellidaba Yuy, pero como intuí, él me ganó en velocidad y pronto volví a sentir el jalón en mi cabello, más intenso, que me arrastraba hacia atrás.

- ¡Auh~! ¡Duele, duele!

- Te vas a sentar y estarte quieto.

- ¡NO QUIERO! ¡A diferencia de ti a mí sí me duele el trasero luego de pasar cinco horas frente a la laptop haciendo básicamente nada!

- Siéntate –repitió jalándome más-.

- ¡Vas a dejarme calvo, hijo de tu…!

- Siéntate.

- ¡No quiero, te digo que no quiero! ¡Quiero divertirme, tomar alcohol, pasarla bien, no amargarme en una silla! ¡Si quieres amargarte hazlo solo, o con Trowa, que parece tan enamorado que hasta escribió sus votos de matrimonio!

Jaja, seguramente Quatre estaría rojo hasta el tuétano.

- Siéntate, Duo –insistió una última vez, jalándome tan fuerte que mi cabeza estaba prácticamente sobre el pecho de él. Su voz esta vez había sonado más baja, profunda, casi haciéndome estremecer-.

- ¿O sino qué?

¿Cuándo sería el día que consiguiera controlar mi boca y no decir cosas imprudentes que pudieran causar mi inminente muerte por una calibre 22?

Oí el chasquido de su lengua, soltándome. Aturdido con las acciones, y adolorido por sobre todo, froté mi cabeza mirándole regresar a su asiento. Simplemente no conseguía entenderlo, no podía imaginarme por qué Heero estaba tan molesto con todo lo que lo rodeaba, por qué estaba tan ofuscado al punto de retraerse. Heero jamás se retraía… más antes me golpeaba, pero esta vez sólo… se había resignado del combate.

Era definitivamente raro.

Únicamente tenía que dejar que se embriagara lo suficiente, luego podría preguntarle lo que quisiera. Los borrachos siempre eran sinceros, decían, y tenían razón… al menos en mí querido amante, funcionaba muy bien. Nada más tenía que preocuparme porque no dejara de tomar… por ahora debía divertirme.

Luego de una extensa e incierta mirada al pelicorto, me volteé suspirando, en busca de algún grupo de chicas (o chicos, quizás) que me mantuvieran entretenido hasta que se hiciera tarde. Me perdí entre la gente, desapareciendo de la mirada de los demás que, aunque sabía que no les importaba, no quería que tuvieran demasiado que ver conmigo por un rato. Volteé un momento asegurándome estar lo suficientemente lejos, y regresé mi vista al frente, ubicándome entre la muchedumbre que entorpecía el caminar. Sin saber cómo, llegué con éxito hacia el otro extremo de la barra.

A unos metros de ésta había una puerta, de doble hoja, completamente abierta. Daba hacia un patio bastante prolijo, aunque quizás era la poca iluminación la que ayudaba a que se perdieran de vista los detalles horrendos como la pintura descolorida. El pasto estaba decente, corto, con algunos pocos arboles rodeando el jardín. Al asomarme pude darme cuenta que era como una entrada alternativa o salida de emergencia, pues a pesar de estar rodeada con unos altos muros de cemento, tenía un portón ahora abierto, de madera, comunicando el callejón con el local. Los edificios que rodeaban el antro impedían que hubiera una bella vista desde el jardín, pero aún así podía apreciarse el fresco de la noche.

Volteé de nuevo hacia atrás, frotándome la cabeza. Sentía esa inquietud en mi nuca que no me dejaba en paz, como si Heero estuviera viéndome con unos superpotentes lentes de rayos X.

Ja já, como si fuera posible.

En realidad sí era posible, todo en Heero era posible, excepto confesiones de amor. Aunque luego de enterarme de su homosexualidad ya dudaba seriamente que no fuera capaz de sorprender a alguien, algún día, con un Te amo. Lo cual por cierto, sería sumamente chistoso. Quisiera verle la cara cuando sucediera…. Era probable que yo ni siquiera estuviera aquí cuando pasara algo así, pero soñar era gratis. Sí sí, aún es gratis, en cualquier momento quizás el gobierno quiera cobrarnos la imaginación pero todavía no tiene precio.

Inquieto, algo curioso, jugueteé con la punta de mi trenza mientras salía al exterior, inspeccionando los recovecos.

- Mhm…

No me sorprendería encontrar alguna parejita manoseándose por estos lugares… era tan común.

¿Qué estaría haciendo yo ahora, si nada hubiera sucedido?

La pregunta llegando inesperadamente a mi mente, me detuvo a la salida del local, casi en el callejón. Estaba oscuro, algo sucio, nada inusual.

- ¡Duo!

Mi nombre pronunciado a lo lejos me llamó la atención. Giré sobre mis talones, ubicando a Winner todavía dentro del antro, ¿Qué querría? Le hice saber que le había oído saludándole con una mano, así sabía que le escuchaba. Supe que no era nada al verle sonreír y acercarse a paso calmo. Quizás alguna tontería que se le había ocurrido…a veces Quatre tenía mente de crío, y no lo culpaba por eso, el pobre había vivido en una burbuja prácticamente…

El estruendo de una puerta de chapa golpeando contra el marco me asustó. Respingué, mirando a mi costado izquierdo. Lo único que había ahí era una especie de salida de emergencia, entreabierta, ¿O quizás una entrada al centro de energía del edificio? El cartel decía prohibido el paso, y me pregunté: si estaba prohibido, ¿Por qué estaba abierto? Fruncí el ceño, soltándome el cabello para acercarme a la entrada.

Quizás el cerrojo se había roto días atrás y sólo había sido el viento. Pasaba todo el tiempo. Esperaba que Quatre no se molestara conmigo por alejarme en vez de acercarme a él para oír lo que sea que quisiera decirme…

Llevé mi mano a la puerta barata y vieja. Estaba algo oxidada, otro poco con la pintura saltada, además de que el metal era frío… pero aún así jalé de la perilla para abrir en su totalidad.

Imprevistamente, una mano salió del oscuro cuarto, tomándome del brazo. Ahogué la exclamación, en parte silenciada por una mano ajena sobre mi boca. Con el corazón en la garganta, sentí mi cuerpo siendo apoyado en la puerta (Ahora cerrada) y acorralado por la figura de alguien más que, debido a la oscuridad, no lograba reconocer rápidamente. Mil ideas quisieron formarse en mi cabeza, pero no podían, el susto era demasiado intenso.

- Sh… no digas nada –me susurró-.

¡Carajo! ¡Yo conocía esa voz!

Sentí como si mis ojos se llenaran de pronto de lágrimas.


(1) La Nación Mundial vs Libra: Un poco de Historia (¡JAJA!), muy breve, para que entendamos estos conceptos, porque ¿Qué no era OZ el malo? Bueno, refresquemos la memoria. OZ tiene sus bases en la Tierra (porque Romefeller es el patrocinador principal, el que les da dinero. Traize) y le lava el coco a las Colonias. Con todo el quilombo de los Gundams (Operación Meteoro) OZ se enfoca en la Tierra, y destruye los límites de los países, fundando así (Sí, OZ funda) La Nación Mundial (donde Relena era la reina hasta que Dermail la corrió, y Traize la sucedió; sí, Relena era la reina de OZ, qué ironía). Entonces Zechs toma el control de las colonias, unificándolas en un solo líder (él) y declara la guerra. Esto se transforma en un Libra vs Naciones Unidas (Zechs vs Traize respectivamente) y los Gundams que siempre vemos en el medio, juegan de parte de las Naciones Unidas (carajo, sí, como lo entienden, ¡los Gundams terminan del lado de OZ!) hasta que Traize muere (Wu-chan, no te aguades…) y las Naciones Unidas se declaran en derrota. TODO lo que sucede después (los Gundams peleando contra Zechs) es sólo para detener a Zechs y el choque del Libra en la Tierra.

Así que, chicas y chicos, OZ se acabó saliendo con la suya. Tuvo de su lado los Gundams como lo planearon desde el comienzo, y ganaron la unificación que querían. Lo único que cambió, fueron los LIDERES dentro de OZ (vamos, se crea La Nación Unida de la Esfera Terrestre, con Relena entre tantos otros pacifistas que antes no estaban al mando).

Y si ya habían entendido todo esto, ¡Perdónenme por ser lenta! Siempre creí que muchos tardaron años en captar la trama política.

(2)Fragmento: Nightwish - The Kinslayer

(3) Nación Unida de la Esfera Terrestre:Chicos, es muy largo, de ahora en más lo mencionaré como ESUN, de sus siglas en inglés: Earth Sphere United Nation. Será más cómodo para todos. Solamente recuerden que es la organización que se forma al final del anime, donde Relena es la viceministra y planea iniciar el Proyecto Terra (la colonización de Marte, hacia donde parten Zechs y Noin).

(4)Aibo: "Amigo". Es una palabra que usa incontables veces Duo para referirse a su Suit.

N/A: ¡Yey~! ¡POR FIN!

¡Jo jo jo! Soy feliz XD hace MESES quería poner esta escena. Sí sí sí sí, ¡Es quien creen que es! ¡AL FIN, APARECIÓ! 8D

Ah… siento que voy a llorar de la emoción y no soy yo la que lo está leyendo! (¿?) Les cuento que Target; RETURN está un poquitito estancado… tengo un dialogo que no sé cómo desarrollar, pero pronto estará listo, paciencia.

¡Otra cosa, IMPORTANTE! En fin de año Unique Fan Project estará lanzando la traducción de varios doujinshis, packs de imágenes, iconos, banners, y demás, TODO 1x2x1. La web estará disponible en mi profile y si no pueden pedírmela por review que se las paso con mucho gusto. La idea básicamente es erradicar un poco lo hétero que ha estado invadiendo las webs. Con el asunto de Frozen Teardrop todo el mundo publica RelenaxHeero y… no odio a Relena, pero soy fan del 1x2x1, jaja. Además hay que reconocer que HACE FALTA revivir el fandom.

¡SO! Agradezcamos a los editores y traductores que se unieron ya al proyecto y si alguno quiere ayudarnos ¡Avisen! Jamás está de más (de hecho necesitamos al menos 2 editores y un traductor más uxu)

Vale aclarar que los acontecimientos de la novela no serán tomados en cuenta para la trama xDD Me refiero a Frozen Teardrop. Más que nada porque aún no se sabe qué tan oficial es, aún cuando ya tiene un CD Drama (Uff, la voz de Midorikawa suena tan diferente luego de 10 años…).

Aviso porque uno lee "Colonización de Marte" y se le viene a la mente la aurora boreal del polo donde están Wufei y Sally Junior… y les juro que no tendrá nada que ver. Si no leyeron la novela estarán bien y si la leen avísenme para compartir información xD

Pido un minuto de silencio por la tragedia de Japón. Recemos juntos porque el país se levante imponente y se reponga del mejor modo posible, aún cuando las vidas perdidas sean irremplazables y dejen un vacío titánico en nuestros corazones y en las empresas de anime/manga/games/automotriz/etc. Es un cataclismo importante para todos nosotros…. Hay que agradecer que Ai, Shigeru, Ryuzou, Toshihiko, y Hikaru, están bien.

¡Sin más, se despide alegremente Ryokito Lamperouge =3! ¡Dejen review!

Ryoko Yuy Eiri Lamperouge