Prometo, que ya dejo de dar vueltas y que en el proximo Cap, empiezan a jugar el rol protagonico Katniss, Gale y toda la banda


El Lobo

El atentado agito el avispero en el distrito dos, Sheker después de una semana de recuperación debía sostenerse en un bastón para caminar, la sencillez del plan rebelde hizo sospechar a la Víbora que hubo complicidad de los agentes de Paz de Wolf, por lo que las tensiones entre el brazo ejecutor y la cabeza del gobierno se acrecentaron, en el aire había de todo, expectativa, violencia, miedo, etc.

Wolf esa mañana llego tarde al Palacio de Justicia, se estaba encargando personalmente de hacer interrogatorios, buscando pistas sobre posibles conspiradores, subió al despacho de Sheker. Ludovic vestía botas de cuero, un traje rojo, estaba apoyado en su bastón donde en el mango se enroscaba una serpiente, a su lado un joven vestido de Agente lo custodiaba. Wolf llevaba el uniforme de alto rango, y en su rodete el prendedor del Lobo

- Dalton, Bienvenido – Lo recibió

- Ludovic.

- ¿Hubo reportes de los conspiradores?

- No, prácticamente han dejado de existir, no van al mercado, no van a sus casas, no están ni por tierra, ni en los desagües, simplemente se esfuman.

-¿Ay Dalton, Dalton Conoces al Coronel Wers, verdad?

El lobo miro con cara de pocos amigos, al agente que ahora daba un paso al frente.

-El coronel Wers, peleo como tu, en la rebelión creo que era algo de un avión, ¿verdad?

Wers asintió con la cabeza sin sacar la vista de Wolf

- Bueno Dalton, imagino que adivinas lo que pasa aquí, y como somos de confianza, no nos debemos andar con rodeos, no es falta de cariño, es solo que con esto de los rebeldes y tu que no puedes dar con ellos. Ya sabes que no tengo mucha paciencia, en fin, quería que conozcas a tu sustituto y que el te mostrara la salida

Tres agentes de paz entraron por la puerta y lo sujetaron por la espalda y Wers Apunto a Wolf junto entre lo ojos

Que hacen, no!, por favor, Ludo diles que no lo hagan

-Dalton no me lo hagas más difícil de lo que es, y sabes que es muy difícil para mí perderte

-Por favor – Repetía una y otra vez Wolf de rodilla y sujetado mirando el suelo

-General tenga dignidad por favor – Pido Sheker

Wolf comenzó a reírse, al escuchar eso.

-Perdón, Perdón, fue mi culpa Ludovic siempre me gusto el teatro.

Los agentes soltaron a Wolf y Wers ahora apuntaba a Sheker

-¿Que es esto?

-OH Ludo, cierto es que tu nunca has estado en el frente de batalla, cuando estas ahí la fidelidad lo es todo ¿y tu pretendías que mi gente me traicione? Mal plan amigo.

Los agentes de paz ahora sujetaban arrodillado a Sheker que inmóvil e incrédulo no emitía sonido, Wolf hizo una seña a Wers y este trajo una espada y una pistola

- Gracias, Dan. ¿En que estábamos? Ah si, Sabes Ludovic siempre tuve un planteo filosófico que quizás tú puedas ayudarme a resolver, ¿que es mejor para morir, una bala o una espada? Por un lado la espada cuando mata permanece igual que antes, majestuosa orgullosa, fatal. Lo que permite ver al resto la dignidad del arma homicida y que todos al observar su inmaculada figura queden perplejos ante su imponencia, pero como contrapartida un espada puede asesinar a varios hombres por lo que tal honor seria compartido. En cambio la bala arruina su figura al impactar, por lo que exhibirla con orgullo seria una perdida de tiempo, pero por eso mismo puede ser disparada solo una vez, lo que haría el asesinato único e irrepetible. ¿Exclusividad o belleza? Vaya paradoja.

Sheker alzo los ojos, sabia que nada podía decir que le salvara la vida, los agentes de paz tiraron con fuerza de ambos brazos para que la víbora no tuviera mas opción que mirar con la cabeza alzada a Dalton, Wers salio de la habitación y volvió con un Bastidor y lo coloco detrás de la cabeza de Sheker.

-¿Que demonios?

-Quiero cambiar la decoración de mi despacho y se me ocurrió una idea para un cuadro, prometo que siempre que lo mire me acordare de ti.

La Víbora iba a hablar, cuando Wolf le disparo en la frente, la bala atravesó el cráneo y agujereo el paño, alrededor del agujero la sangre resbalaba hacia el marco. Dalton miro su obra de Arte, la firmo y ordeno que la cuelguen en su despacho.