The Rape
Summary: Solo en un departamento no te puede pasar mucho, menos si es tuyo... ¿Pero y si te raptan? ¿Y en tu propio departamento? ¿Quién te raptó? ¡¿Qué se cree que está haciendo ahora? ¡NO...! - ¡Juro que me vengaré, te voy a matar algún día, maldito bastardo!
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.
Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.
No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.
Parejas:Más entrada la trama definiré eso.
Advertencia: Lemon en la mayoría de capítulos, así que esto es un NC-17. Insultos y comentarios subidos de tono.
Advertencias Especiales: Este capítulo a diferencia del resto, está narrado en tercera persona. Para conseguir un mejor ambiente, empiecen a leer escuchando Last Imperssion – Two Mix.
Cursiva:bla-bla significa flashback, escenas anteriores a lo que está en letra normal. La normal es presente.
Comillas: ' '
Diálogos:- -
Pensamientos: " "
-~-~-~- Capítulo 13.5 -~-~-~-
~ EPISODIO ESPECIAL ~
Blancos capullos de nieve volaban gracias al viento, moviéndose circularmente en el aire y adornando los suelos y paredes con una capa blanquecina. Era invierno, las ráfagas eran heladas, el cielo tormentoso no daba tregua. Seguramente nevaría unas cuantas horas. Las luces de la base iluminaban todo alrededor y el calor de la misma huía de la entrada abierta del hangar 3, que con su portón destrozado, dejaba desprotegido el refugio. Varios copos ingresaban en la instancia rodeando a los individuos que allí se encontraban; entre mecánicos, también los pilotos Gundam, o cuatro de ellos. A lo lejos dos pequeños puntos blancos de calor se alejaban en el horizonte, dejando en todos un sentimiento extraño de soledad y urgencia.
Heero permanecía de pie con la mejilla algo magullada, mirando hacia aquel cielo, desde el mismo lugar que había visto partir instantes atrás al Deathscythe. Lejos de él 04 permanecía atónito, en shock, aunque a su lado Wufei luciera apacible y sin inmutarse.
- ¿Qué fue eso, Yuy? –inquirió 05 refiriéndose a lo sucedido instantes atrás-
Sin responder, la mirada cobalto se afiló. Él mismo aún no comprendía lo que había sucedido, su mente se hallaba tratando de asumir los hechos, preocupado por lo que el futuro les deparaba.
Quatre todavía no lo podía creer. Recordó lo sucedido horas atrás.
~.T.R.~
Los cuatro pilotos se encontraban en una sala de estar, compartiendo un momento de paz. Sobre la mesa que rodeaban se encontraba un tablero de ajedrez en el cual jugaban tanto el 01 como el 03, con ligeras participaciones de los otros dos. No fue sino hasta varios minutos luego de estar a solas que el rubio tomó la palabra rompiendo el mutismo y la calma.
- Duo de nuevo se encerró en la habitación, ¿No deberíamos…?
- De vez en cuando todos necesitamos pensar, Quatre –racionalizó un ojiverde, moviendo un alfil hacia el frente-.
-… Sí pero… no puede seguir así, algo está mal con él, parece tan distante y molesto… -se acongojó el rubio encogiéndose en su lugar. No era la primera vez que se le escuchaba decir algo así, de hecho, la situación le presentaba un déjà-vu(1) a varios-.
- Duo siempre fue raro –finalizó Wufei moviendo a la reina-. Jaque.
El estoico soldado se erguió en su lugar, interesado con el movimiento tan peculiar que había logrado cambiar el panorama dentro del tablero de modo sublime. Trowa en cambio sonrió, emocionado; el giro había resultado inesperado pero ciertamente correcto. Los tres parecían inmersos y entretenidos con aquel modo de debate tan sano, sutil, estratégico y estimulante. Pero sin embargo el rubio no parecía conforme, tuvo que apretar los labios conteniendo la queja. Extrañaba a Duo, a su amigo; extrañaba su euforia y su diversión, extrañaba sus sonrisas, su alegría…
Bufó suavemente. Odiaba sentirse desencajar en el grupo, ser tan diferente a los otros tres. Aún cuando amaba a Trowa, los momentos sociales eran tan tensos y aburridos... Pensó que sería apropiado conseguirse un hobbie, y jaló una revista del otro extremo de la tabla para leerla.
Después de eternos minutos u horas en el mismo cuadro, y dos partidos de ajedrez, la sonora alerta apagó las luces blancas; los faroles rojos de emergencia se prendieron dándole a todo un clima frenético. Los cuatro pares de ojos se alzaron hacia el techo, corriendo sus sillas dispuestos a salir del cuarto en busca de información sobre el punto de peligro.
- Alerta, intruso en el sistema –informaban los altavoces instalados en las paredes-. Personal armado favor de movilizarse hacia el sector delta.
- ¿Sector delta? Pero eso no es… -susurró el ojiazul-.
- El área de los Mobile Suits –afirmó Heero, saliendo del trance. Sus ojos gélidos quedaron sobre el final del pasillo, encaminándose casi al trote como un búfalo en estampida-.
La corriente de personas moviéndose de un lado al otro y organizándose para mayor efectividad entorpecía el tránsito hacia los pasillos de los hangares. Resultó favorable el que todos los conocieran y se abrieran paso a ellos, como prioridad. Aún así, llegaron a sentir una explosión hacia el oeste de la base, que hizo vibrar los suelos y las paredes. Se veía incluso desde afuera la columna de humo dispersarse desde cierto punto de la edificación, y la polvareda acabó moviéndose por los mismos pasillos, hasta interceptar al cuarteto. Con los brazos cubrieron sus rostros del humo, de los cascotes que rodaban por el suelo, y la niebla marrón que los cubría. Unos pasos rápidos pasaron junto a ellos cruzándolos directamente.
Heero alzó su arma y disparó tres veces, aún sin ver claramente, hacia donde sus sentidos le indicaban que era correcto. No dio en el blanco, y a su vez, otro par de balas le fueron respondidas llegando a rozarle el brazo izquierdo.
- Tsk.
- ¡Hay que detenerlo, va al hangar 3! –exclamó Wufei echándose a correr tras el sujeto-
Inmediatamente tanto él como Heero, Trowa y Quatre entraron en persecución. El olor a gas y las partículas lastimándoles los ojos pronto se fueron dispersando, esclareciendo el panorama. Apenas el 01 divisó al supuesto intruso, aceleró el paso, poniendo distancia con los otros tres que parecían no poder alcanzarlo.
- ¡¿Duo? –exclamó el albino, sorprendido de verlo como el responsable-.
Pese a que la silueta del 02 se veía firme con su larga trenza bamboleándose en el aire, corriendo para alejarse a toda velocidad, Trowa notó la respiración dificultosa, el agotamiento en su frente, la falta de estado físico para aquello pero la determinación en lograrlo a cualquier precio, aún de su propia vida. Sus ojos violetas tenían ese brillo casi suicida que pocas veces había sido visto, inconfundible y característico de un Shinigami. Había algo más en ellos… una frialdad pocas veces vista. Vestía unos pantalones negros, unas botas negras, una remera lila y una chamarra en igual negro, de cuero.
Duo dobló en la puerta abierta del hangar 3, con la mano apretando el botón de bloqueo para cerrar la compuerta y trabarla. El metal descendió comenzando a cerrar la entrada, inmediatamente después que el trenzado la cruzó. Un disparo certero del 01 evitó que el sistema funcionara rompiendo la pantalla de control; automáticamente el cierre se detuvo y quedó solamente la mitad inferior libre. Heero derrapó peligrosamente inclinándose para pasar por la abertura.
Ninguno de los otros tres pudieron imitarlo, teniendo que frenar. Alzaron manualmente el metal consiguiendo abrir más la entrada.
Heero se precipitó a ritmo acelerado contra el 02, de inmediato consiguiendo tumbarlo con él encima. Frente a frente, en el suelo, Duo protestó removiéndose inquieto hasta que consiguió empujarlo con fuerza lejos de él.
- ¡No te interpongas! –le exclamó el pelilargo poniéndose de pie-
Su compañero, sosteniéndose con una mano en el suelo para evitar seguir trastabillando, volvió a abalanzarse sobre él, sujetándolo por el brazo. Intentó hacerle un candado, pero no funcionó; la delgada figura de negro se contorsionó y le atinó un puñetazo en la mejilla izquierda.
- ¡Que no te interpongas!
- ¡Duo! –vociferó devolviéndole el golpe directo al estómago-.
Los ojos amatistas se cerraron, víctima de la tos y falta de aire, pero aún y débil enganchó con una pierna la de su compañero 01 derribándolo en dirección al piso. No contó cómo la mano del pelicorto que lo sujetó arrastrándolo consigo al suelo donde los dos empezaron a forcejar, cambiando de posiciones no una, sino varias veces. El trenzado logró impactar otro derechazo en la mejilla de su amante, que iracundo, chasqueó la lengua inmovilizándolo en el suelo.
- ¡Déjame ir, Heero! –insistió, sin querer quebrándose de impotencia-
- No.
- ¡Por favor…! –suplicó en un susurro, clavando los ojos en las estoicas obres grisáceas- Heero, tu no entiendes… tienes que dejarme ir, por favor.
-… ¿Iras con él?
Los labios del pelilargo se entreabrieron, con la mirada más suave y brillosa, sin oponer resistencia al agarre de su compañero. A su vez éste último aflojó sus manos, sosteniendo más dulcemente las de Duo contra el suelo. Por un instante estaban demasiado cerca, el 01 inclinado sobre el piloto del Deathscythe, olvidando completamente a sus otros tres compañeros que habían conseguido pasar y no se atrevieron a interrumpir. La atmósfera se volvió densa, ambos intentando entenderse mutuamente, aceptarse, y velar por el futuro de ambos.
-… Iré a encontrarme conmigo mismo… -susurró con sus ojos quizás más expresivos que nunca, y Heero tuvo que suavizar la mirada-.
La mente del impávido soldado trataba de atar los cabos a toda velocidad, buscando entender las emociones de su compañero, esa aparente necesidad de irse que era incomprensible. Ni el mismo 02 podría saber a ciencia cierta qué era lo que buscaba con tanto afán, qué lo hacía alejarse de Preventers cada vez más, y aferrarse con ímpetu a esa persona que era su maldición y su salvación; lo único que sabía era que necesitaba protegerlo.
Pasaron unos cuantos segundos, con la alerta sonando en trasfondo. Los sentidos taponados de ellos dos que salían de la euforia de golpearse mutuamente estaban puestos completamente en el otro, expectantes. Bastaron unos minutos de silencio, los más eternos de sus vidas, hasta que por fin el 01 rompió el clima soltando las manos del 02, removiéndose de sobre él.
-… El código de acceso universal es 074-xt3…
El trenzado se vio liberado para su sorpresa, notablemente confundido, atónito. Sintió el terrible impulso de abrazar a su compañero, mas sólo le sonrió desde el fondo de su corazón modulando con sus labios un "gracias". No tardó más en voltearse y correr hacia el Gundam negro que le esperaba de pie en toda su majestuosidad con la cabina abierta.
Ambos ojos del Mobile Suit brillaron en encendido, titilando lentamente. Las manos sostuvieron la hoz, y girando sobre su lugar, cortó en dos la compuerta metálica. El viento embistió en el interior del hangar introduciendo las heladas ráfagas de la tormenta que se alzaba, todavía sin soltar su tempestad. Con ese panorama, el Deathcythe se volteó, viendo fijamente al ojicobalto de pie a metros de él que le devolvía la mirada con determinación, fría, sin palabras, sólo un muro entre él y sus emociones… pero ahí, presente, imbatible. Estando la última imagen de su compañero y amante en sus monitores, Duo inició los propulsores, y el Gundam se alzó hacia el cielo, alejándose de inmediato.
Pocos segundos después solamente llegaba a verse el calor de éstos en la distancia. (2)
~.T.R.~
En la sala de reuniones ubicada en los pisos superiores de un suntuoso edificio espejado, estaban seis sillas ocupadas. Situados de derecha a izquierda en una mesa oval, frente a unas ventanas panorámicas dignas de ser envidiadas, se encontraban Wufei, Trowa, Noin, Une, Quatre, y Heero. El pleno silencio se extendía sepulcralmente en toda la instancia y la noche del exterior parecía amplificar la situación; aún se veía la nieve caer, más densamente, atascando las calles. Con iluminación tenue a su alrededor, la castaña suspiró finalmente completamente frustrada.
- Heero, estoy esperando tu respuesta.
El susodicho permaneció con los ojos cerrados, perfectamente cruzado de brazos y reclinado sobre su asiento correspondiente.
- Alguien razone con él por favor –suplicó hastiada-. ¿Cómo puede ser que haya dejado ir al 02 con el Deathscythe? ¿Acaso nadie tiene idea de la inversión que se hizo en esas maquinarias, la importancia vital para el futuro? ¿Alguno puede aunque sea explicarme por qué se fue Maxwell?
- Es que honestamente… no creo que ninguno sepa… -se angustió Quatre encogiéndose en su lugar, mostrándose serio de pronto-. Ha estado tan distante, aunque intentamos simplemente ha sabido escapar en toda oportunidad… algo le pasa, y no ha querido confiar en nosotros –meditó-. Ni siquiera Heero imponiéndosele pudo –le miró de soslayo con ese deje de preocupación-.
- Lo que nos queda es confiar en él y en su buen juicio –intervino Noin con voz serena-, y en su habilidad como piloto para no dejarse atrapar por la facción terrorista.
- ¿No deberíamos buscarlo? Creo firmemente que si me encargo de contactarlo y hablar con él podré entender un poco más su comportamiento… quizás tiene sus propios planes –insistió un rubio esperanzado-. Dejarlo solo en esto solamente nos debilitará a todos, es mejor estar unidos.
- Duo se moverá en dirección al mismo objetivo que nosotros, deberíamos esperar y continuar con lo que teníamos planeado, él hará su aparición cuando lo crea necesario –contradijo Trowa con esa misma apariencia meditativa-.
- ¡Pero Trowa…!
La exclamación del ojiazul quedó cortara de cuajo por la silla que se movió justo a su lado. El castaño que ocupaba el lugar se levantó con una impenetrable mirada osca, dirigiéndose sin apuro hacia la salida de la sala bajo la estricta atención se los otros cinco. Cerró la puerta tras de sí continuando el camino hacia el ascensor, estaba aún inmerso en sus propias ideas, que aunque vagas parecían acertar un poco más que los de más a la circunstancia.
- Yuy tiene razón –finalizó Wufei con sus labios torcidos hacia abajo y un atisbo suspicaz en sus ojos-, no hay más que discutir, Duo es de esas personas que buscará la paz no importa dónde esté.
Esa suavidad impresa en el nombre del 02, pocas veces pronunciado por el chino, dejó en los demás una confortable sensación de seguridad. Minutos después los tres pilotos Gundam restantes salían por el mismo lugar que lo hubiera hecho el 01. Moviéndose en grupo hacia la sala modesta que daba hacia las habitaciones, no dejaron de pensar en esa devastadora emoción de lejanía y abandono que el Shinigami les había implantado. Encontraron junto a la ventana frente a los sofás color beige la figura, recargada en el vidrio, de su compañero restante, todavía callado, perforando con sus plateados ojos el desecho cielo.
Nadie dijo nada, eran innecesarias palabras cuando la compañía mutua bastaba.
Horas más tarde 03 y 04 se despidieron a dormir, aunque entre ellos había un clima de tensión tan voraz que parecía indicar una discusión inminente, privada. Más tarde no serían los únicos en encerrarse en sus respectivas habitaciones, dos de ellos con emociones muy parecidas, y otros dos más opuestos. El tiempo pasaba entre miradas, silencios, y una constante lluvia que parecía purificar las penas ajenas, aunque latente estuviera comenzando a crecer y nutrirse una especie de enojo e inseguridad que el más empático de ellos no soportaría por mucho más tiempo.
~.T.R.~
Estaba alguien en la habitación a oscuras, tipeando sin cesar en la computadora que allí se encontraba ubicada. La pantalla iluminaba casi imperceptiblemente el cuarto delineando el contorno del muchacho de tez pálida y cabello albino. Él parecía molesto mientras ingresaba los datos velozmente, con increíble insistencia. El respetuoso mutismo en el que se conservaba la escena hacía sospechar que era entrada la noche, porque además la única posible luz venía exactamente del monitor y no del pasillo o el techo.
"Duo" era todo lo que la mente saturada del ojiazul podía repetirse, constantemente, buscando alguna forma de hacerle llegar a aquel chico su mensaje de ayuda, su mensaje de compañía. Quizás si el 02 fuera tan empático como él todo sería más simple. Pero no lo era y por esa razón ahora no estaba… no estaba y él no había sido lo suficientemente bueno para demostrarle su amistad. Había errado, era imperdonable.
-… Todo lo que necesito decirte es que aquí estoy –suplicó en un murmullo amargo-.
Los pasos al otro lado del cuarto le alertaron. Posó una mano sobre el arma ubicada en su cintura, estando al tanto de la puerta, pero cuando ésta se abrió revelando la figura de su compañero piloto 01 se relajó un poco. La desconfianza no se le quitaba, pero al menos sabía que ese chico no le iba a detener en su búsqueda.
- Heero, ¿Sólo eres tú? –cuestionó sin desenfundar su automática, de vuelta con los ojos en las largas listas de códigos que pretendían ser un mensaje cifrado hacia el Deathscythe-
El rígido soldado se acercó apoyándose al llegar contra la mesa de la PC. Con las manos al borde de ésta, miró al más bajo. El brillo iluminaba sus ojos de modo especial, haciéndolos parecer la más exquisita plata.
-… No es necesario, Quatre –le habló en tono suave-. Necesita estar solo.
- ¿Tú también? Él necesita un amigo –asintió convencido, sin girar hacia él-.
- Tiene que vivirlo –insistió-.
- Las adversidades se superan mejor cuando tienes a alguien al lado, si no deja salir todo lo que le pasa jamás se repondrá ¡Jamás verá la salida! –apretó las teclas con mayor fuerza-
- Él también necesita encontrar su propio camino a casa… y cuando esté listo para recibir nuestra ayuda, nos escuchará.
Por fin el rubio cesó de escribir sintiendo las palabras atravesar su pecho y su cervical de tal forma, que por fin, lo sintió. Sintió entenderlo, sintió angustia, sintió impotencia nuevamente, sintió bochorno, sintió ansiedad, sintió dolor, y sintió celos. Pero éstas tres últimas emociones no eran suyas, sino…
- … ¿Heero…? –susurró sorprendido, alzando la vista hacia el susodicho. Vio las manos tensas de él aferrarse al borde de la mesa, y más importante que eso, sintió el corazón que había perdido de vista por concentrarse en sus propias emociones y no en sus compañeros-
- Volverá, lo haré regresar Quatre, inmediatamente después de que vea nuestra verdad. Tenemos que ser pacientes.
La contundente afirmación enmudeció al 04. No supo interpretar la frase correctamente, ¿Estaba Heero, refiriéndose a su propia verdad, o a la de ellos como grupo de amigos…? ¿Estaba Heero queriendo hacer regresar a Duo para estar a su lado, o para estar junto a todos ellos…? ¿Estaba Heero intentando convencerse a sí mismo, o convencerlo a él…? Y ni siquiera tenía el valor para preguntarle, porque las emociones que recibía eran tan fuertes, que temía derribar el orgullo y la imagen de su compañero, quebrarlo.
Había sido un tonto. Quatre entendió que había sido un idiota, haciendo sufrir a todos los demás su propia angustia… les debía una disculpa, por lo que había sucedido horas atrás.
~.T.R.~
- Lamento lo de su compañero –dijo Kiev interrumpiéndolos en la cena del siguiente día, sentándose junto a ellos para poder conversar-.
- Él estará bien –afirmó el cirquero con una seguridad e inmutabilidad asombrosa-.
- Eso espero, se ve que es buen chico, ¿quizás un poco revoltoso…? –respondió el mismo rubio de aire extranjero-
- Maxwell siempre fue especial –asintió el pelinegro con total desdén-.
Aturdido, Quatre miró a todos los integrantes de la mesa. Por primera vez verdaderamente alarmado, entreabrió los labios tensándose. Ya no lo entendía, no comprendía esa aparente soltura de sus compañeros porque Duo se haya fugado con el Gundam, asestado dos puñetazos a Heero y pasado las últimas semanas de su vida tratándolos como si en realidad fueran todos enemigos.
- … ¿De verdad no les importa? –cuestionó impulsivamente el 04 sin evitar acusarlos. Nadie se abstuvo de devolverle la mirada- ¿A nadie le importa Duo, cierto? ¿Por qué son tan fríos e insensibles? –se escandalizó poniéndose de pie- ¡Duo es tan humano como nosotros! ¡De hecho, creo que es más sensible que ustedes tres juntos! ¿Es que nadie se da cuenta de lo que están diciendo? Duo estará bien, Duo es buen chico, Duo es especial, Duo nos seguirá ¡¿Alguien aquí se preguntó si Duo no está sufriendo? ¡¿Soy el único que siente que confiar en su sentido de la justicia es abandonarlo?
- Quatre… -llamó la pareja de éste, tensándose y visiblemente sorprendido por esa reacción tan desacorde al pacifico comportamiento que solía tener el árabe-.
- ¡Quatre, nada! ¡Tú también piensas que estoy sobreactuando y exagerando la situación! ¡Conozco a mi amigo, y sé que algo le pasa! ¡Él no es así, Heero! –volteó al ojicobalto, que le miraba más fríamente, pero atento- ¿Acaso no es Duo el que preparaba el desayuno conmigo en las mañanas y te hacía el café apenas despertabas? ¿Acaso no era él quien te acompañaba con otra cerveza para no dejarte solo cuando yo prefería irme con Trowa? Y Wufei –giró al ojinegro- ¿No era Duo el que jugaba ajedrez contigo los días de lluvia, con la condición de que luego nos acompañaras a comer pizza y cerveza? ¿No era Duo el que conseguía hacerte sonreír aunque te empeñabas en no hacerlo?
El chino se vio obligado a apretar los labios ante el recuerdo, para nada orgulloso de saber la veracidad de los hechos. Sin embargo, debía concederle su cuota de verdad al rubio. Pero el 01 ni se inmutó, todavía viendo fijamente al chico que acababa de quebrarse en angustia, dejando externalizar toda su impotencia. Kiev no les perdía el rastro a ninguno sin saber cómo encajaba él en la cuestión; se preguntó si hubiera sido mejor no tocar el tema, desde un inicio.
-… Por todo eso, Duo es capaz de encontrar la salida solo; regresará a nosotros cuando… -intentó intervenir de nuevo Chang con más paciencia-.
- ¡Por todo eso, se supone que nosotros somos sus amigos, y los amigos se apoyan en buenos y malos momentos! ¡Ustedes no lo están ayudando, lo están abandonando a su suerte! Sí, quizás Heero, tú y Trowa puedan sobrevivir sin amigos, sin nadie, pero Duo no es Heero, ni Trowa, ni Wufei, ¡Duo es Duo! –apretó fuertemente sus manos, al borde del colapso-. Con o sin su ayuda, yo voy a encontrarlo.
- Quatre –insistió Trowa, viendo cómo el empresario y preventivo movía la silla dispuestos a irse de ahí-.
04 ya no volteó. Estaba ofuscado con los que se hacían llamar sus amigos, porque parecían haber olvidado completamente los buenos momentos que habían sabido pasar juntos, las fotos, las risas, las noches de bar, las noches de película…. Por supuesto, no habían sido tantas, apenas se habían reunido un par de días tras la navidad de 195 y posterior año nuevo, pero habían sido suficientes para que Quatre sintiera re-afianzado el lazo de amistad. Había creído que todos se habían sentido así, unidos, pero…
Sintiendo unos pasos detrás de sí el rubio se vio obligado a voltear. El castaño de ojos verdes le seguía a una distancia prudente, con la preocupación y el arrepentimiento escrito en la mirada para él, como una disculpa silenciosa. Trowa sabía lo bien que aquello funcionaba, aún cuando era completamente honesto; sin embargo esta vez fue diferente porque la decepción y la resignación impregnaron el suspiro que salió de la boca del angelical muchacho.
- Está bien Trowa –afirmó volteándose-.
No lo estaba. No estaba para nada bien lo que había sucedido instantes atrás, todavía le daba bronca el desinterés de su novio por el estado de ánimo de uno de sus amigos, pero tenía que superarlo, hacer algo más importante que vivir con frustración… tenía que encontrar a Duo.
-… ¿Necesitas ayuda? –se ofreció 03 acercándose un poco más, e intentando abrazar por la espalda a aquel chico en apariencia frágil, pero tan hombre por dentro, incluso más hombre que la gran mayoría de los que podía conocer-.
-… No… -susurró subiendo una mano al abrazo que le era concedido-, ve a cenar, quiero estar solo.
Fue el final de la frase lo que le dijo al más alto que literalmente, había arruinado la relación. Ya no poseía valor para decirle algo más y terminar por entristecer a su dulce Quatre. Tomó con una mano la de su pareja, apretándola durante unos segundos, y se separó incapaz de encontrar palabras de aliento. A veces, él también tendía a confiar en Quatre y en su capacidad para salir solo de sus problemas y angustias… solamente tenía que encontrar la forma de hacerle saber que él estaría ahí. Ahí fue cuando lo comprendió, ¿Quién intentaba entonces, estar cerca de Duo como él intentaba con Quatre…?
~.T.R.~
Parecían topos esos cuatro chicos encerrados en aquel pequeño cuartucho individual. Todos con sus respectivas laptops sobre el regazo, tecleaban en pleno mutismo. 01 no se movía del escritorio con los ojos adheridos al monitor; 03 en la cama, contra la cabecera, le imitaba; 04 parecía menos obsesionado que el resto, manteniendo una postura correcta a los pies del lecho; 05 estaba oculto tras unas gafas de vidrio blanco, leyendo papeles en su mano. Ninguno temía hablar (ya habían revisado la habitación para descartar micrófonos) pero era imprescindible la concentración.
- 1630.
Heero cerró la portátil luego de haber anunciado el horario, y no necesitó más para hacerle entender al resto que era hora de un receso. Wufei guardó sus lentes, Trowa y Quatre cerraron las computadoras por igual, y en hilera salieron de la habitación por el estrecho y extenso pasillo.
Llevar todo el día intentando interceptar algún mensaje cifrado de Duo o algún posible avistamiento de un Gundam generaba más estrés del que se creía.
Al llegar a la intersección del pasillo, Kiev se cruza frente a ellos visiblemente alterado, con una respiración irregular. Lucía exactamente igual que si hubiera visto un espíritu bailando mambo frente a él. Pero estaba lejos de ser eso…
- ¡Tienen que venir! –exclamó-.
Los pilotos se tensaron inmediatamente que comprendieron la gravedad del asunto, aunque no supieran detalles. En seguida se los vio cruzar los pasillos hacia el salón de control principal, donde se veían varios escritorios con computadoras incrustadas y al frente una amplia pantalla como de cine, alta definición. Todos la miraban con preocupación (entre ellos Une, Noin y Sally) aunque de momento, todo lo que se notaba eran tres bolas rojas cruzar la atmósfera.
- ¿Qué sucede? –fue lo primero que dijo Heero cuando se acercó hacia el trío de mujeres-
- Tenemos un problema –afirmó Une, rígida como un cascote de cemento. Una mano cruzaba su vientre por el frente, y la otra estaba casi sobre los labios-.
- La trayectoria ya está definida ¡Aterrizarán en el límite de Centroamérica! –anunció uno de los chicos que trabajaba con las computadoras-
- ¡Haz que se identifiquen! –ordenó Noin de inmediato-.
El 01 se volteó dispuesto a ir por su Gundam e interceptar las naves, pero el brazo tenso de Sally lo detuvo.
- Aún no –susurró ella-.
-… No puede ser… -ahogó Quatre con los ojos abiertos de par en par, viendo la pantalla-.
Cuando Heero volteó se encontró con la imagen en primera plana de las tres naves, tomadas satelitalmente. Era parecida al Peacemillion, pero en colores negros, y menos circular sino ovalada, estilizada, parecida a una gigantesca nave de pasajeros. Estaba escoltada por dos Mobile Suits, uno completamente azul, parecido a un Gundam en diseño, pero con terminaciones más redondeadas; tenía luces en todo su pecho y hombros, y uno de los brazos extrañamente metálico, más largo que el otro, con la mano en forma de pinza. El otro resultaba más familiar… el Deathscythe, apenas diferente de cómo lo recordaban días atrás, pues estaba más negro, y tenía una singular insignia pintada en el escudo de su brazo en rojo: una cruz cristiana en el centro de una llamarada.
Yuy se encuadró atento. Temía que aquello hubiera ido demasiado lejos.
- Aquí base Preventiva de seguridad Nacional, favor de identificarse y determinar pasajeros a bordo –llamó uno de los recepcionistas abriendo el canal de comunicación, pero no había respuesta-. Repito, aquí base Preventiva de seguridad nacional, favor de identificarse y determinar pasajeros a bordo. Estamos en toque de queda, si no responde tomaremos medidas de fuerza.
Otro intenso silencio. Las naves ya habían traspasado las primeras capas de la atmósfera y cruzaban el cielo diagonalmente.
- Intercéptenlos con Virgos, que sean escoltados hasta aquí –pidió Une con voz falsamente serena-.
Mientras los demás empleados comunicaban las órdenes hacia los pilotos que más tarde despegarían, nadie se movió de su lugar. La base de Nuevo México era la más cercana al punto de contacto con los dos Gundams, y de ahí despegaron cuatro Virgos negros y violetas, armados, portavoces de la sede. Pocos segundos después gracias a la corta distancia se encontraron, la costa no estaba a muchos kilómetros; las aleaciones de neotitáneo se detuvieron en el aire delante de la gigantesca nave que tuvo que hacer más esfuerzo por parar, generando un importante ventarrón.
- Tenemos ordenes de registrarlos y acompañarlos a la base Preventiva de Oriente, inicien canal de comunicación para poder comenzar los procedimientos de rutina –pidió la voz de un soldado, seguramente el líder del escuadrón-.
- Aquí Duo Maxwell, ex Preventer, cédula 00294.
Quatre soltó un suspiro esperanzado, especialmente cuando vio en la pantalla a su compañero 02. Tan pronto como nació la ilusión ésta murió al notar la mirada de su amigo ahí en el monitor. Sus ojos amatistas seguían igual, brillantes, intensos, pero ahora la mirada tenía un aire que le recordaba mucho al viejo 01… una especie de muro entre su universo y la realidad, orgullo, ego, soberbia, desinterés. ¿Duo estaba más delgado, o era que los mechones de cabello perfilándole el rostro y la boina roja en su cabeza lo hacían ver más esbelto?
- Nos negamos a la identificación –sentenció frunciendo el ceño, y un murmullo se escuchó por toda la sala donde estaban los otros cuatro pilotos Gundams-, a su vez, solicitamos que se nos deje el paso libre, de no cumplir nuestras demandas responderemos al ataque.
- ¡Déjenme hablar con él! –exclamó el rubio tan pronto como escuchó aquello tras el intercomunicador-
- Recuérdenle que está violando la ley –contradijo Une hacia el chico que trasfería las órdenes-.
- Según el decreto aprobado recientemente, no puedo cederles el paso: no se resistan, los tomaremos bajo custodia –advirtió inútilmente el piloto del Virgo-.
El Suit se movió hacia el frente, dispuesto a sujetar con cables el Gundam para inmovilizarlo y apagarlo, pero el Deathscythe se puso en reversa yendo hacia atrás. Giró en el aire mientras subía a alta velocidad, desapareciendo al ojo humano, y reapareció automáticamente sobre el capitán de batallón poniéndole la hoz al cuello.
- ¡Esta es una advertencia! –anunció el trenzado todavía con el enlace establecido, sus ojos más helados que nunca- ¡Cualquier preventivo que intente detenernos no será perdonado! ¡Renuncia a Preventers, entrega el Mobile Suit, y no se tomarán medidas contra ningún ex soldado!
La imagen del pelilargo se perdió, y acto seguido cortó rápidamente la cabeza del Virgo. Entre descargas eléctricas, el aparato perdió altitud y su piloto tuvo que eyectarse para evitar su muerte al contacto con el agua salada. Otros tres hombres deberían hacer lo mismo instantes después, cuando sin previo aviso y de dos movimientos el Deathscythe les cortara piernas y brazos.
Ante la mirada atónita de más de uno el Dios de la Plaga recobró altura volando al frente de la inmensa nave, girando sobre sí mismo para romper el tope del aire. El Gundam restante que le acompañaba, azulado, descendió en dirección a la costa de Nuevo México mientras aumentaba de velocidad. Embistió con fuerza en la base y una explosión llegó a verse en la distancia, junto al pitido en el auricular que indicaba la caída del sistema. La base centroamericana acababa de quedar incomunicada.
Minutos más tarde Warpeace aterrizaba. La omnipotencia de aquella nave inter-espacial era admirable, aún más a nivel del suelo. Unas compuertas se abrieron dejándola descender aún más, hasta quedar casi cubierta bajo nivel del suelo; solamente una décima parte quedó sobre la superficie, redondeada, como una sierra de metal borgoña. Al lado de la entrada el Deathscythe HellFire descendió, quedando arrodillado. Su piloto abrió la cabina bajando de un salto.
Los inexpresivos ojos violetas miraron el cielo detenidamente, sin pensar en nada. Vestía unos pantalones negros al cuerpo, con cinturón, y una remera mangas largas de igual color y cuello alto; sobre ésta última tenía un chaleco corto, hasta la cintura, rojo brillante. El mismo hacía juego con la gorra en su cabeza, redonda. Su trenza más larga que nunca ondeaba con el viento tras su espalda, y por primera vez en meses, Duo se sintió en paz.
- Duo.
Una voz cálida llamó su nombre. No necesitó preguntar, porque ahí en la entrada de su nuevo hogar estaba todo lo que él más anhelaba. Se acercó a él, su ángel y demonio, abrazándolo por el cuello.
(1)= Bien, no sé cómo es en español. La he encontrado como Deja-vu, Dejavu, Dejavú, Déjavu, Déjà-vu… así que haciendo caso a Loreto y Yuki, se queda como en francés: Déjà-vu. Si alguien tiene un documento oficial donde explique la traducción de la palabra… me encantaría leerlo.
(2)= Esta escena si la leen o la imaginan con la canción Last Impression de Two Mix de fondo, les juro, se lloran la vida… ;x; yo la lloré! Heero de pie ahí, viendo la partida de Duo, como dice mi amiga del alma Loreto W, es tan Heartbreaking! Desgarrador!
N/A: Mhm, espero que no haya sido muy complejo de entender el episodio. Si alguno necesita una guía de los hechos puedo proporcionarla, pero… b_b traten de analizarlo por cuenta propia.
En fin, este episodio me gustó HARTO. Por fin se dejan ver mejor las emociones de los demás, por fin uno puede notar perfectamente el contraste. Esto es necesario para poder enganchar los siguientes episodios, de esta forma me aseguro que ustedes entiendan y sientan con Duo lo que viene a continuación xDDD y de paso los hago sufrir un poco jajaja
Creo que ya quedó claro qué tipo de relación hay entre los chicos en general, los lazos que los unen, las emociones que los recorren. Esto es esencial =D
Se los debía, lo confieso. Les debía algo como esto XDDD y el que piense que Heero es OOC pues adivinen qué! No lo es! Heero es impulsivo por naturaleza, lo que pasa es que en el anime no tuvo muchas relaciones personales a destacar; Heero no es frío ¬¬ vamos, si fuera frío, insensible, y no supiera de emociones, JAMAS le habría dicho en el anime a Quatre que "La bondad es necesaria en la guerra"! si fuera insensible jamás admitiría que Odin Lowe le enseñó a "Vivir de acuerdo a sus emociones"! vamos che uOu amo mi Heero-chan… jajaja xD
No olviden dejar Review! 3
Ryoko Yuy Eiri Lamperouge
16/07/2011
