A James no le gustaba vestirse "tradicionalmente" como un mago, así que optó por un traje. Estaba solo, de pie, mirando a las personas de la fiesta, lo invitaron a él y a los demás Aurores del ministerio de magia a un evento que celebraba a Una bruja investigadora, que hizo grandes aportes al mundo de las pociones, o algo así.

Solo llevaba un día en la ciudad y como era un amargado solo quería irse a dormir.

Dejo se pensar en lo aburrido que estaba y dio otro vistazo alrededor.

Su atención se centro en una mujer que le daba la espalda, una pelirroja en un vestido verde.

Cuando ella se dio la vuelta, se puso nervioso, era Lily Evans.

Tuvo sentimiento encontrados. Toda su adolescencia, ella fue el amor de su vida, incluso llego a pensar que ella sería la madre de sus hijos.

No creía en ese tipo de cosas, pero... ¿Y si era el destino? ¿Y si después de todo este tiempo, esta era su oportunidad?...Después recordó porque ella se fue tan lejos, al terminar la escuela, y solo sintió desesperación.

Tenía que evitarla.

Estaba sentado en una mesa, en un rincón...tratando de pasar desapercibido, cuando una suave voz, le susurró al oído.

- Sé que has estado evitándome - se volteo nervioso y vio a una sonriente Lily.

- Yo...no - dijo en un patético intento de parecer tranquilo – ...Ese vestido te queda de miedo - comento recuperando el control de su voz.

Ella se miró, puso una sonrisita y le dio las gracias.

- ¿que haces aquí Lily? – dijo el, quiso golpearse, estaba actuando como un retraído

- Bueno, esos viejos magos están un poco emocionados por mis pociones - dijo sonriendo con suficiencia.

Se golpeó mentalmente, estaba tan ocupado evitando a todos que no se dio cuenta que ella era el centro de esta fiesta.

- Lo siento, estoy distraído - ella se encogió de hombros quitándole importancia.

- Mejor cuéntame que ha sido de ti - dijo ella, para después sentarse junto a el, en la mesa.

- Bueno ahora soy un Auror - dijo con orgullo - Por eso me invitaron a tu fiesta.

- ¡Vaya! eso es impresiónate, y tienes toda la pinta de ser uno muy bueno - le guiño un ojo.

Hablaron un poco de su tiempo en la escuela, recordando viejas anécdotas sobre profesores, la plática se puso incomoda cuando el menciono el día que ella se fue, se dio cuenta que aun estaba enfadado por ello, pero trato de que no se notara.

- Tu solo te fuiste...

- Estaba enojada y era tonta

- Preferiste irte que llegar a conocerme... - dijo ya sin poder esconder la incomodidad en su voz al recordar su ultimo rechazo.

- Escucha, no fue eso, estaba siendo egoísta, pero no me di cuenta. Si no quería, no lo haría... - dijo un poco torpe, pero el sabia la razón. Ella amaba a Sirius.

- ¿Quieres salir conmigo el sábado? - dijo de golpe, algo en su cara llena de vergüenza, le decía que se le acaba de ocurrir.

Ella esperaba su respuesta, Cuando era un adolescente hubiera dado todo por oírla decir aquello. Algo se movió en su interior, era una punzada de dolor y con ello, inesperadamente, algo de su vieja esperanza.

- Esta bien - dijo un poco confundido.

Ella sonrió mas relajada, ambos se levantaron de la mesa y se pusieron de acuerdo para verse después. Ella le dio un beso en la mejilla y el se fue del lugar, extrañamente ya no podía estar ahí.