La corte de Osiris

Una vez cruzado el portal que le permitía abandonar los Jardines del Palacio de Justicia Gale se arranco la flecha del hombro, fue de un tiron y sin dolor o mejor dicho sin sentirlo, los humanos somos alma, cuerpo y mente, la primera lo abandono cuando vio el cuerpo de Prim entre las bajas de batalla y parecía que durante el recorrido por el pasillo que guiaba a la salida él segundo se negaba a existir, no notaba ni el dolor ni la sangre derramándose, la mente se encargaba de limpiar la conciencia como si esta fuera la escena del crimen. Sabia que no tenia responsabilidad alguna, pero aunque podía negar conocer a Katniss, negarle el contacto visual, hasta censurar cualquier palabra que ella dijese, pero no podía evitar que le invada la conciencia, que ella sea la jueza inapelable en el centro de su pecho, el destierro, la deshonra, los problemas para dormir, era sentencia del Sinsajo.

Cruzo el umbral de la puerta del Palacio de Justicia y el aire lo trajo al mundo de lo conciente, miro el reloj tenia diez minutos hasta el toque de queda, Kinnect quien se encontraba en la puerta del edificio como su escolta le ofreció un auto hasta su casa, pero Gale se negó aun ante la insistencia del Superior.

Empezó a caminar pero a un par de cuadras la ciudad se volvió extraña, como si nunca hubiera caminado por el distrito 2, deambulo doblando por calles, engañado por esquinas que suponía familiares, pero las migas de pan que le ofrecía el paisaje urbano eran maliciosas, se encontró en un callejón cuando las aullido de las sirenas anunciaban el inicio del toque, lo ayudo a volver en si solo para entender la situación, aunque no podía recordar el camino a casa. Las calles se despoblaron al instante, no encontró ni una cara que pudiera socorrerlo, escucho el retumbar de pasos, no sabia ni de donde venían ni de quien eran, pero era una animal asustado, reacciono como pudo, escapando en un dirección estratégicamente azarosa, "estar en movimiento" era lo único que pensaba. El cuerpo volvió a existir, sentía calor pero tenia frío, era un ser anárquico, no había leyes ni naturales ni lógicas, sentía lo que sentía, pensaba lo que pensaba y era todo verdad aunque sea contradictorio. La vista se empezó a volver un enemigo, duplicaba, sacaba de foco, se comportaba de manera independiente a los deseos de Gale, una cortina de oscuridad le apareció enfrente que a la cual perdido por perdido atravesó lo mas firme que pudo.

Cuerpo, alma y mente volvieron a ser uno cuando el aire de pradera le lleno los pulmones, con la vista en el suelo reconoció las flores al instante, levanto la vista sabiendo que iba a encontrar. Y ahí estaba, Prim mirando el horizonte sobre la piedra, se acerco con la certeza que esta vez si era la propicia para que la chica rubia reaccione, aunque siempre era así en los sueños.

-Prim, no es justo yo no tuve nada que ver, aunque acepte el castigo, juro que no fue mi culpa – Pero la niña era indiferente a todo menos al aire que le inflaba el cabello.

- Priim, sabes que cambiaria mi vida por la tuya, es mas si lo deseas enciérrame en este lugar y me quedare toda la eternidad al lado tuyo hasta que decidas hablarme

El sueño era el mismo, aunque esta vez el paisaje no era exactamente igual, la tierra era húmeda, la grava estaba mojada, y unos pequeño charcos completaban la escena evidentemente a pesar del sol había llovido, jamás lo notaria si no fuera que en mil sueños nunca se había modificado nada de nada.

Mas raro fue cuando Katniss vino a interrumpir los intentos de Gale por comunicarse con Prim con una flecha, ella siempre esperaba a que la desesperación del chico de ojos grises lo hicieran escapar, pero ahora ella venia a por el.

- Gale, déjala en paz ya, bastante caro le salio conocerte, ¿no crees?- los ojos de eran mas serenos que de los de la verdadera, eso era lo peor, la Katniss enemiga era la que era su amiga y no la que lo odiaba

- Kat, por favor…

- La otra vez leí en un libro llamado "la historia de la culpa", sobre un Dios de una civilización muy antigua llamado Osiris que según se creía era el encargado de juzgar la culpa de los muertos para castigarlos, pero Osiris no los juzgaba según su criterio, él iba mas allá, los juzgaba según el criterio del acusado. ¿Entiendes Gale de lo que hablo?- Gale solo miraba, derrotado por las palabras – Las leyes no entienden de justicia, porque se encargan de las responsabilidades, tu no eres responsable de que Prim sea abono para la tierra, pero eres culpable y eso lo sabemos los dos. O yo que soy en parte tu y en parte Katniss – La ilusión era mucho más cruel que su versión real, pero para él era tan real como la que le disparo la flecha. – Soy tu corte de Osiris Gale y te declaro culpable.

La flecha fue certera y golpeo en el mismo lugar donde el Sinsajo Real, pero esta vez fue todo dolor, cayo de rodillas sobre el pasto mojado cerro los ojos para despertar pero el lugar no se deshizo, muy por el contrario se volvió mas sólido, por primera vez la sensación de fallecer era dramática, le faltaba el aire, vomito por el mareo, realmente se estaba muriendo. Cayó con la cara en el suelo y se sentía ir. Volvió la vista y Katniss lloraba, mientras el luchaba por vivir, cada vez lo hacia menos, la gravedad aumentaba a cada segundo y lo aplastaba, la sed se volvió infinitamente dolorosa, como un cuchillo cortándole la garganta, y lo único que logro fue arrastrarse hasta un charco y tomar de allí, todo fue el reino de la sinrazón entonces, el pequeño charco tenia el caudal de un río y podía respirar bajo el agua, derepente dos ojos gigantes penetrantes y celestes le entraron por la nariz y le llenaron en los pulmones, para una vez adentro convertirse en liquido, tuvo un espasmo y de la fuerza que hizo salto afuera del charco.

Toda sensación de muerte ceso al salir del charco, se miro las manos, las tenia arrugadas, miro hacia Katniss pero encontró una pared, estaba en una tina, tapado de hielo, miro al frente y vio los ojos celestes, era Mila que lo miraba con los ojos llenos de un brillo angustioso y que solo pudo decirle

- Pensé que te perdía…