The Rape
Summary: Solo en un departamento no te puede pasar mucho, menos si es tuyo... ¿Pero y si te raptan? ¿Y en tu propio departamento? ¿Quién te raptó? ¡¿Qué se cree que está haciendo ahora? ¡NO...! - ¡Juro que me vengaré, te voy a matar algún día, maldito bastardo!
Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.
Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.
No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.
Parejas:Más entrada la trama definiré eso.
Advertencia: Lemon en la mayoría de capítulos, así que esto es un NC-17. Insultos y comentarios subidos de tono.
Palabras en Negrita y cursiva son las que se escuchan por el intercomunicador.
Comillas: ' '
Diálogos:- -
Pensamientos: " "
-~-~-~- En el capítulo anterior… -~-~-~-
- Dos Mobile Suit de origen desconocido están atacando el edificio principal de Preventers en este mismo instante. Parecen ser Gundams…
- Yutira, me ocuparé de esta línea. Ábrete paso y ve a la torre principal
- Hecho.
Moví mi hoz cortando las piernas de varios Tauros obscuros a la vez.
Solo.
- Duo, refuerzos a las 1700.
- Got ya.
- Mi mejor hombre no puede morir en combate.
Aceleré el motor […] me extrañó no notar más balas ni sables interfiriendo en mi camino.
- Apúrate.
- ¡DUO!
Los bip consecutivos junto al anuncio en la pantalla me indicaron la presencia de un disparo…
Exaltado impulsé el Gundam lejos del disparo. Tomé la dirección de la derecha en línea recta mientras veía avanzar al rayo hacia mí y perseguirme como si tuviera vida.
Vi al Wing lanzar lejos el arma y sacar el sable de la cintura.
Usé mi escudo para protegerme del primer ataque cuerpo a cuerpo.
Detuve el impacto de su sable con el mío, cruzados.
Volví a hacer visible mi armadura justo a escasos metros de él con mi brazo en alto.
- Cobarde. Huiste.
- ¡Ni siquiera sabes por lo que pasé!
Golpeé varias veces pero él se defendió bien.
Le vi intentar cortarme pero mi escudo impidió nuevamente el golpe.
- Negar tus emociones y desconfiar no es el modo correcto de vivir, Duo. ¿Cuánto más vas a tardar hasta encontrarte a ti mismo…?
No tenía fuerzas, mi cuerpo estaba tieso.
Todo estaba tan oscuro…. Necesitaba un abrazo de Solo…
-… Duo… retirada…, vuelve a casa.
-… ¿Qué anda mal conmigo… aibo…?
No necesité pensar demasiado para dejarme caer en un sueño liviano.
… ¿Estoy flotando?
- Cobarde. Mentiroso. Huyes
Mi conciencia.
- Entonces prende la luz.
No quiero ver algo triste que me vuelva miserable.
- Déjame sacarte de allí (permíteme liberarte de ti mismo) puedo hacerlo (confía en mí) En el fondo sabes quiénes te recuerdan y quienes no…
Algo más brilló por sobre mi cabeza.[…] El agarre firme, áspero, pero tibio sostuvo mis dedos halándome... La luz de atrás me impedía verlo.
- Yo estoy aquí ¿Cuál es la verdad Duo?
Abrí los ojos de golpe.
¿Qué diablos había sido ese sueño?
¿Qué hago reviviendo muertos y adorándolos al mismo tiempo?
Solo aún está muerto. Tan muerto como el padre Maxwell.
-~-~-~- Capítulo 16 -~-~-~-
- ¿Estás bien?
Escuché esa misma pregunta por quincuagésima vez. Las primeras cinco las pronunció Selene cuando me vio en el hangar saliendo del Deathscythe. Las siguientes seis las escuché de diferentes personas que sólo pasaban por mi camino. El resto…
-… Sí –respondí sin ganas mientras me quitaba la ropa-.
Decirle que estaba bien en realidad carecía de sentido. Solo iba a seguir preguntándolo hasta que a sus oídos llegara algo completamente diferente, más apegado a la realidad y verídico. El problema era que no tenía deseos de hablar mucho. La única cosa que ansiaba urgentemente era una ducha e irme a dormir, dejar que los sueños me consumieran nuevamente. Probablemente así el rompecabezas dentro de mis recuerdos fuera resuelto. A preguntas inconscientes, respuestas inconscientes. La señora lógica no podría hacer nada en esta oportunidad.
-… Duo.
- Voy a ducharme.
Por favor entiende. Comprende que ahora mismo no deseo hablar…
Cerré los ojos tan pronto como el agua tibia golpeó contra mi cabeza. Gotas se deslizaron por mis hombros y pecho barriendo consigo tensiones musculares que aún habían permanecido. La imagen del Padre Maxwell volvió a aparecer en mi cabeza. Vestía la sotana negra, su cabello cano acompañaba a esa imborrable sonrisa pacífica y anciana. Llegaba a mí y se iba… la muerte lo jalaba hacia el sector de los recuerdos. Le pregunté a mi conciencia qué mensaje quería hacerme llegar, pero ella no me respondió.
La verdad.
La verdad era que… no estaba seguro de qué estaba haciendo acá, o por qué. Una parte de mi todavía estaba convencida de que protegerlo a Él con mi vida era lo correcto. Le creía, sabía que ninguna de sus palabras podía ser mentira. Aún así estaba a la deriva. Imposible entender por qué.
La verdad era que toda esta teórica empatía simplemente no existía.
Me estremecí recogiéndome el cabello bajo el agua, enjuagando de él la espuma. Un instinto superior a mi gritaba que me detuviera, no pensara más. Me encontraba a mi mismo cerca de un desmesurado abismo, con la inseguridad de morir al saltarlo junto a una sensación de fantasía; debía dejar de correr hacia él… dejar de correr hacia el puente de fino cristal que insinuaba el cruce seguro del precipicio. Lo más usual sería hacerme caso pero no lo hice, continué.
Si rompía mi propio esquema… ¿Qué podía suceder? Cuando el resultado no me gustara sólo debía morir. Sencillamente eso… hacer que mi corazón pare definitivamente.
- Voy a morir –susurré girando la perilla de agua-
Miré mi mano pálida sostener el metal brillante sin aceptar del todo mi forma física. Atrapado dentro de mi cuerpo, encontraba la muerte sólo un paso hacia la eternidad… una eternidad en el infierno, pero bueno. Me di la vuelta sujetando una toalla de la repisa. Aún estaba goteando por todas partes cuando comencé a pasar la tela por mi piel. Até la toalla mojada en mi cintura y tomé una seca para mi cabello, saliendo del baño inmediatamente.
Él aún estaba sentado al borde de la cama con sus ojos miel fijos en el suelo frente a sus pies. Únicamente una mirada bastó para saber que seguía preocupado.
-… ¿Necesitas que haga algo? –cuestioné previamente a abrir las puertas del clóset, de donde saqué una camiseta blanca y unos jeans-
Al diablo con el uniforme.
-… Puedes tomarte el día libre, intentar reordenar tus pensamientos.
Esa pizca que inundaba su voz me hacía sospechar de tensiones ocultas. Por las dudas no me atreví a voltear. Temía al brillo incierto en esos ojos miel, su herida espiritual por desconfiar sin motivo. Recé al Dios Shinigami por no oír acusaciones, con tal ahínco, que los brazos rodeando mis hombros me defraudaron notoriamente.
-…. ¿Fue Yuy, verdad…? El que te dejó así, tan lejos de mí…
Se me contrajo el corazón de sólo sentir el aliento cálido, el susurro tenue contra mi piel húmeda perfumada por el jabón. Apreté los labios inmediatamente al sentir la angustia subir amenazadoramente. Dios mío, por favor aleja a Solo de mí.
-… ¿Por qué escuchas más lo que alguien como él dice…? No conoce nada de ti Duo, ni la mínima parte; nunca te tendrá como yo te tengo…. Deja ir esos pensamientos inútiles.
¿Cuántos minutos pasaron hasta que fui capaz de respirar sin sentir el yunque sobre mi cabeza? Sin el sonido de las aves, ni de grillos, ni de pasos o voces, era difícil saber cuánto había transcurrido. Al cabo de un momento el abrazo tenue del que era presa se había intensificado, culpa de mi silencio. La vertiginosa sensación de surrealismo comenzaba a enloquecerme, perdería la razón pronto y gritaría a los cuatro vientos porque me dejaran en paz. Tenía que controlarme; contrólate Duo. Nadie aquí tenía la culpa de mis suicidas pensamientos.
Eso es, nadie tenía la culpa y nadie tenía por qué sufrir con mis inquietantes ideas mortíferas.
-… Solamente necesito descansar Solo, por favor no insistas –atiné a murmurar subiendo una de mis manos y sujetando con ella, el brazo que me mantenía cautivo contra el caliente y firme pecho de mi compañero-. Estaré bien, estoy aquí; no iré a ninguna parte.
…. Aunque descubriera que esta no es la forma correcta de vivir, aunque descubra que de nuevo estoy pecando, aunque descubra que mi pasado es un error… ¿A dónde más podía ir? No tenía hogar, no tenía familia, no había nadie esperándome en ninguna parte del universo. Y aunque este prototipo de familia fuera deficiente, estuviera completamente equivocada en todo, era mía, y me aceptaba. Seguramente esa era toda la razón que necesitaba para quedarme. Sí, eso tenía que bastar.
Probablemente.
-… Nunca voy a dejar de amarte, no te olvides de eso; eres la razón por la que estoy vivo… -le oí responderme íntimamente-. Recuerda sólo eso, tú eres todo lo que yo necesité, necesito, y necesitaré… aunque el mundo se acabe o yo muera.
Espantado con la idea me limité a negar automáticamente.
- Tú vivirás, conmigo, siempre…
Solo siempre fue, es, y será, parte de mi corazón. Su espíritu siempre vivió conmigo y seguirá haciéndolo.
Es parte de mi pasado, de mi nacimiento.
… Cierto, ya no puedo decir que me arrepiento o que el pasado me es indiferente. De hecho tenía que empezar a notar ciertas cosas importantes empezando por la más primordial: este Solo era muy diferente el Solo que yo conocí años atrás. Probablemente me amara igual o más, probablemente quisiera protegerme igual o más que antes, probablemente buscara justicia de la misma manera que antes, pero este Solo era un hombre con demasiadas heridas en el alma… no era un niño resentido y solitario que buscaba una familia propia.
Protegerlo probablemente fuera inútil si era incapaz de curarlo. ¿Cómo iba a curar a alguien más si ni siquiera podía con mis propias heridas? ¿Quién iba a curarme a mi, él? No, eso estaba mal, no cuadraba.
Noté de pronto los brazos de él soltándome renuentemente, permaneciendo cerca aún después, con sólo su frente apoyada en mi hombro y sus manos sosteniendo mis brazos.
-… Todo va a estar bien, Solo… -le susurré esperando que eso le diera fuerzas y esperanzas-.
- No pienses tanto, Duo.
Asentí por compromiso únicamente para librarme de su agarre. Entonces pude acabar de vestirme y trenzarme el cabello apropiadamente, aún bajo la estricta mirada miel que se rehusaba a desprenderse de mi. Até fuertemente mi cabello a media espalda con un listón negro y me mantuve de pie observando a la nada frente a mi, preguntándome inevitablemente, qué era lo que debía hacer ahora.
La verdad. Qué concepto tan profundo y vacío a la vez.
¿La verdad de lo que quería hacer…? Ir ahora mismo a Preventers con Heero y Quatre y decirles que nada más importaba, que escapemos los cinco juntos, robemos los Gundams, y peleemos por nuestra propia justicia. La verdad era que tampoco sabía cuál era la justicia de ellos como para afirmar que ellos vendrían conmigo, adonde fuera. La verdad era que tenía demasiado miedo de preguntarles al respecto… porque las personas mentían.
La verdad era que incluso yo mentía a veces. Prefería huir, esconderme, pero indudablemente acababa mintiendo, como recién. En realidad no creía que todo fuera a estar simplemente bien, tenía la sensación de que todos acabarían odiándome y yo terminaría muerto, ¿Y el mundo? Ni siquiera me importaba ahora.
La verdad… era muy angustiosa.
¿Quién era yo, entonces, si no era quien creía ser…?
Entreabrí los labios y los volvía a cerrar inspirando disimuladamente. No sabía quién era yo mismo, eso me asustaba. La verdad era que tenía miedo incluso de descubrirme a mí mismo, de encontrarme. La verdad era que Heero tenía razón cuando decía que aún no me había encontrado a mí mismo.
Heero tenía razón…
Aún así, ¿Él me conocía, realmente…? ¿Quién me conocía de verdad? Solo me repetía que era el único en saber de mi… pero…
Giré mi rostro a un lado buscando lo que sabía encontraría, sentado al borde de la cama. Su mirada encontró la mía sin titubear, aún preocupada.
-… Nee, Solo –susurré sólo para los dos girando lentamente sobre mis talones hasta encararlo-, tú…. ¿Quién crees que soy?
Le vi enseriarse intensamente.
-… Estás pensando de más… -me advirtió en igual tono de voz-.
- Responde por favor… dime quién crees que soy –insistí dando mi mejor esfuerzo por hacerle ver que era realmente importante-.
No obtuve una respuesta inmediata. Parecía que él iba a meditarlo antes de comentarme algo al respecto. Sin embargo no me impacienté.
- No estoy seguro de lo que quieras escuchar… todo lo que sé, es que eres Duo, ¿Quién otro si no…? –pronunció lentamente sin desviar en ningún momento la mirada- Quizás hemos cambiado un poco con los años, pero Duo es Duo, sigue teniendo ese enorme corazón dentro suyo y ese enorme valor para pelear por lo que cree. Es suficiente para mí.
- ¿En qué crees que he cambiado…?
- En muchas cosas –atinó a sonreírme-, física y emocionalmente. Ahora pareces más maduro que antes… menos impulsivo y cuidadoso, pero eso es normal, la guerra te hizo así. Seguramente tienes miedos que no conozco… pero dime ¿Acaso no piensas lo mismo de mi?
Asentí despacio.
- Luego de más de diez años es normal que hayamos crecido y dejado las niñerías atrás… pero en el fondo somos lo mismo. Yo también tengo miedo, Duo, y también me cuesta aceptar algunas cosas, pero no importa porque te tengo a ti conmigo.
¿El valor se lo daba el saber que no estaba solo…?
-… No pienses tanto, concéntrate en lo que importa: permanecer unidos –me recordó de nuevo-. Si estamos juntos nada nos vencerá, nunca; aunque perdamos la guerra no seremos vencidos.
Mientras permanezcamos con vida siempre podemos rearmarnos.
Perdí la noción del momento en que bajé mis ojos al piso, y luego volví a encontrarme rodeado de un abrazo tibio.
Aún así no me conformaban esas palabras… ¿Entonces no importaba si mentía o no, si huía o no, porque a fin de cuentas de todas formas lo tendría a él conmigo? Sonaba demasiado bien y fácil, ¿Por qué no podía creerlas…? ¿Qué había de mal en mí, que me impedía confiar en lo que esta persona me decía? Si él era tan importante para mi debería poder creerle y seguir sus palabras sin dudarlo. Esta sensación de ansiar estar solo y ahogarme en mi propia oscuridad sólo me quería advertir de algo más, mucho más profundo, como podría serlo quizás el que Solo no fuera del todo correcto para mí.
-… Iré a dar una vuelta.
Me deshice de su necesitado abrazo con el cuidado de alguien que temía romper el corazón y la figura de esa otra persona. Sin prisa y junto a una muy obligada sonrisa me alejé hasta salir de aquel cuarto, evitando en mi camino a cualquier posible persona que anduviera por aquellos lugares. Si hablaba con algún individuo acabaría sonando amargado y sádico, por mi misma inestabilidad. La verdad era que ahora más que nunca quería mandarlos a todos al diablo.
La verdad.
La verdad era que tenía tanto miedo. Quería gritar por ayuda, quería huir de aquí. Trataba de ahogar constantemente esa frasecita que asaltaba mi mente ("Heero, sácame de aquí") porque sabía que tenía la obligación de salir de esto por mi cuenta, pero aún así era difícil. Me era complicado aceptar que yo no era quien había creído ser, me dolía, me angustiaba. Aceptar que nada era como yo había creído traía como consecuencia el abismal peso de los demás hechos: las mentiras, las escapadas, mi infidelidad, mis dudas, mi inseguridad, mi confusión… ¿Cómo alguien podía aceptar fácilmente eso?
No… yo no podía estar confundido, ni equivocado, era imposible. Siempre fui quien tuvo las cosas más claras en el pasado. Pero en el pasado, ¿Qué era el hoy por hoy? ¿Podía sentirme tranquilo pensando que hoy por hoy eso era igual que antes? No. Nada era como antes, lo había dicho una vez, ¿cierto?... nada podía ser como antes desde que Solo me secuestró aquella noche…
… Solo, aún no entiendo por qué tenías que secuestrarme de esa manera… ¿Qué necesidad había de hacerme creer que simplemente era un inútil…? Solo…
Noté borrosamente en frente a mí una figura femenina envestida en un traje color hueso. Al enfocar la vista reconocí a Relena, de espaldas a mi observando a través de una ventana el exterior de la nave. Su rostro serio y cargado de preocupación me hizo sentir comprendido. Habían más almas en pena en este tiempo de revolución… yo no era el último vaso de agua en el desierto.
- Relena.
Mi voz sonó algo seca al acercarme hasta su lado. Ella bajó la mano apoyada en el vidrio hasta reposarla al borde del amplio vidrio y me devolvió una corta mirada.
-… ¿Acaso es un mal día, Duo? –me preguntó con un tono tan cordial y maternal que suspiré involuntariamente-
Tomé un par de minutos para pensar en la respuesta.
- Mucho para meditar –concluí-, ¿Tú?
De nuevo silencio. Aparentemente a ambos nos constaba dilucidar cómo comunicar nuestras ideas.
- He estado preguntándome qué haría Heero de estar aquí.
Escuchar ese nombre de los labios de otra persona me atrajo otra vez un sentimiento de amargura.
- ¿Qué crees que haría Heero si estuviera bajo las órdenes del Duque Frederic? –esta vez le vi mirarme fijamente a los ojos-
Incapaz de sostenerle la mirada volteé a la ventana.
-… No lo sé.
Jamás lo había pensado así. ¿Heero habría venido a pelear por Solo? ¿Heero hubiera dejado de pelear por Preventers? ¿Acaso hubiera buscado su propia forma de pelear en la guerra? ¿Heero hubiera desafiado a Solo o hubiera estado de acuerdo con sus puntos de vista?
- Hace un año y medio invité a Heero a una ceremonia formal que se realizaba en las afueras de la península europea.
Volví a mirar a la rubia apenas la escuché hablar. Me sentí atrapado por la poca relación que parecían tener ambos temas. Pero Relena continuó observando el paisaje tras el cristal con una vaga estela de amargura en los ojos.
- En realidad no había pensado que fuera a ir, pero me sorprendió una mañana con su visita, estaba exactamente igual a como lo recordaba de las últimas veces que lo había visto, con unos jeans azules y una cazadora negra… -fruncí el ceño viéndola sonreír vagamente-. No fui capaz de verlo inmediatamente, pero cuando luego de la ceremonia parecía querer quedarse empecé a pensar que algo no andaba bien… al comienzo pensé que simplemente deseaba pasar tiempo cerca, pero después de unos días…
¿A dónde quería ir? De nuevo había callado como si le costara demasiado decirlo en palabras. Los labios que se le habían curvado hacia abajo lentamente durante su narración volvieron a subirse imperceptiblemente.
- Siempre hubo algo en ti Duo que me pareció muy llamativo e inusual –me miró-. Además de tu mirada, o tus expresiones, había algo más; en esa oportunidad en que tuvimos aquél conflicto con Chris y Ralph(1) fui capaz de verlos a todos ustedes juntos, y luego al ver a Heero a solas en aquella ceremonia más de un año después, llegué a la conclusión de que algo estaba mal.
- Gracias, pero honestamente no te sigo para nada –me vi obligado a contestar con una queda sonrisa-.
-… Duo, ¿Qué relación llevabas con Heero?
Esa pregunta acompañada de la enorme seriedad en el rostro de la joven delegada me provocó un preinfarto. Mi semblante se vino abajo, estoy seguro que más que evidentemente. Cerré mi boca temporalmente abierta buscando humedecerme los labios, resecos de pronto al igual que la garganta.
"¿Estás preocupado? Por Relena, era como si estuvieran saliendo después de todo."
" ¿Pelearon?"
"No me mires así, todos aquí sabíamos que salías con ella"
Todos los recuerdos de aquella conversación me asaltaron oportunamente.
- No estoy seguro –contesté muy lentamente-; antes hubiera creído que éramos amigos… pero no estoy seguro.
¿Habíamos sido amigos, o compañeros? ¿Habíamos sido amigos alguna vez? ¿Fuimos compañeros y luego amantes? ¿O fuimos amigos y luego simplemente amigos con derechos? ¿Cuál era la vital diferencia entre todas las opciones?
- ¿Puedo saber si lo odias… o te es indiferente?
Intenté pasar por alto el brillo de esperanza en sus ojos. Negué frenéticamente.
- Ninguna –pasé mi mano derecha por la nuca, me incomodaba la conversación-. Es odioso e insoportable en ocasiones, terco, caprichoso, infantil, egocéntrico… pero nunca lo odié, ni me fue indiferente. Por eso precisamente es difícil decir qué relación tenemos… o teníamos; él siempre es… tan silencioso –fruncí el ceño observando el plateado piso bajo mis pies-… uno tiene que andar adivinando qué piensa y qué quiere, y algunas cosas no se pueden adivinar… y hay cosas que él tampoco quiere compartir conmigo.
-… ¿No se te ha ocurrido pensar… que probablemente no quiera abrirse contigo por temor a que lo rechaces?
- Khj, ¿temor a que lo rechace? ¿ Rechazar el qué, precisamente? –repetí conteniendo la risa- Lo siento, pero si estás intentando hablar de una posibilidad romántica, Heero es el último capaz de enamorarse…
- Antes de que nos despidiéramos por última vez le aconsejé que si llegaba a encontrar a quien estaba buscando, tratara de hablar del tema y aclararlo… porque en ese momento estaba segura que sería correspondido –me insistió con efusión-. Dime Duo, ¿Me equivoqué? ¿Debí decirle que tratara de olvidar? Pensé que tú sentías lo mismo por él…
- ¿Qué?
¿QUÉ?
"Piensa en esto y no preguntes,… ¿Crees que para mí, sería mentirte?"
"Ese no eres tú."
"¿Crees que para mí, sería mentirte?"
Un leve temblor sacudió la base sobre la que me encontraba de pie sin embargo no fui capaz de alterarme sino hasta que las luces naranjas se prendieron sobre mi cabeza, en el cielorraso. Azorado observé el techo, a lo lejos escuchando el altavoz resonar, y a Solo por él dando instrucciones para comenzar un contraataque. ¿Estábamos bajo ataque…? Luego volví a mirar a Relena sin poder salir de mi asombro. ¿Había querido decir lo que yo creía?
- Es mejor que vayas –me aconsejó suavemente-.
Con una sensación de vértigo sobre mi cabeza regresé a la desierta habitación que compartía con el comandante, me vestí rápidamente con el uniforme sin olvidar mi mágnum en el cinto del pantalón, y salí. Ni siquiera opté por darle aviso a nadie de mi salida porque no le debía explicaciones a nadie, aunque principalmente porque estaba todavía demasiado aturdido como para poder pensar en algo más que no fuera lo que acababa de oír. De bajada en el ascensor al hangar tuve tiempo para angustiarme y revolverme la cabeza, incluso monté mi Deathscythe todavía algo incómodo. Traté de menguar la sensación que entorpecía mis movimientos.
La zona estaba repleta de soldados que vestían exactamente como yo, subiéndose a diferentes unidades de Mobile Suit e incluso algunos optando por usar el Sistema Zero para los Mobile Dolls. Él era el único capaz de usar apropiadamente el Sistema Zero y poner en marcha una estrategia que diera resultado. Pero eso seguramente ya lo sabía. Cualquiera que intentara dominar los Mobile Dolls saldría perdiendo una vez que Heero y Quatre entraran en escena y desmantelaran la formación.
Heero…
No, no, concéntrate Duo.
Mi principal misión entonces era asegurarme de que nadie interrumpiera los planes de combate. Defender la cabina principal del Warpeace de cualquier ataque.
Sí, sí, olvídate de aquella pregunta que ahora te sonaba a declaración de amor, Duo por favor, Heero era la última persona que podría sentir amor. Sí, Heero era frío e insensible. Olvídate de él.
Suspiré profundamente.
Vi las pantallas a mí alrededor encenderse mientras yo iba prendiendo botón por botón. Turbinas, intercomunicador, chequeo de motores, combustible, energía, autodetonador; todo parecía en orden. Escuché por los parlantes interiores a un par de camaradas asombrarse porque el Deathscythe estaba funcionando y preparándose para despejar y fugazmente sonreí, aliviado, porque mi compañero de combate seguía siendo asombroso. Moví las piernas del Gundam enfilándolo hacia la salida e inicié los propulsores, saliendo inmediatamente por el área de despegue hacia el cielo.
- ¿Duo?
Yutira por la línea 1.
- Todo bien, te doy una mano –le miré fugazmente-.
Sabía lo que pensaba. Que probablemente iba a terminar siendo un estorbo más que una ayuda.
Probablemente tenía razón pero si me quedaba sin hacer nada me arrepentiría.
Levanté vuelo en medio del aire alcanzando rápidamente la primera hilera de formación que ya estaba en combate contra otras unidades diferenciadas por color e insignia. Era un caos, explosiones por doquier. Una vez en posición no fue difícil encontrar por dónde comenzar, cortando con la oz los primeros pedazos de metal. El brillo de mi Gundam seguramente atrajo consigo varios rumores, varias habladurías, principalmente por lo que me sucedió en el enfrentamiento anterior…
Tenía que reivindicarme de algún modo. Más importante, debía mentalizarme: yo era el piloto estrella de esta nave, el equivalente a Heero Yuy en Preventers, debía creérmelo, pelear con fiereza, demostrarles a todo el mundo que era digno del título de un piloto Gundam. Quizás si conseguía mejorar mi autoestima todo lo demás fuera más fácil… porque a fin de cuentas, como decía Solo, Duo era Duo, ¿Qué importaba a quién le gustaba y a quién no? Solo estaría siempre allí para mí, aunque ninguno de los dos fuéramos perfectos.
Aunque si lo que Relena acababa de decir era verdad… ¿Heero acostándose conmigo no había sido puramente sexo? ¿Entonces Heero sí se preocupaba por mi? ¿Qué si Heero tenía razón y Solo estaba equivocado? ¿Por qué ambos necesariamente debían estar equivocados?
Corté verticalmente otro Mobile Suit. Una cantidad considerable de chispazos salió de la maquinaria hasta desaparecer en una nube de humo y fuego.
Yo era el Shinigami aquí.
- Yo soy quien los enviará al infierno, yo soy quien tiene el poder sobre las vidas de todos –susurré tomando más firmemente los controles-. Yo soy el único que vale la pena.
Fruncí el ceño convenciéndome de ello e hice girar el arma en mis manos. Rápidamente, con un brillo esmeralda en los ojos de mi Deathscythe, nos alejamos con los estallidos a nuestras espaldas y dejando vacío otro sector de combate.
Basta de dudas, no era momento para dudar. De hecho era lo peor que podía hacer ahora, ponerme a pensar demasiado y no prestar atención.
Con las ametralladoras instaladas en los hombros del Deathscythe disparé repetidas veces a un Suit que estaba por atacar a mi compañera. Apenas al notar que el daño ya estaba hecho y no representaba un peligro giré enfrentando a otra potencial amenaza. Luego de volver a ganar el mini set me di cuenta que algo andaba mal.
Allí no estaban los Gundams.
- Necesito la localización de los Gundams –avisé por el intercomunicador al comandante del Warpeace-.
- Un minuto.
Esperé pacientemente sin desperdiciar ni un minuto para tomar ventaja. Cuanto más bajas tuviera el enemigo más próxima sería su derrota.
- 05 está al Oeste, las coordenadas llegarán al Deathscythe; 01 aún no apareció, 03 se encuentra al Este de la nave, pasando las colinas; aún no pudo traspasar nuestra defensa. 04 llegó junto con 03 pero se retiró antes de que respondiéramos el ataque.
- Me ocuparé ahora mismo del 05. No podemos permitir que intenten desarmar la formación. 04 y 01 son los únicos capaces de usar el Sistema Zero en todo su potencial… pero no creo que ese sea el plan.
- Yo tampoco. Es más probable que intenten rodearnos y dividirnos. Mantente cerca de la nave.
- De acuerdo.
Quemé el combustible avivando la intensidad de mis propulsores, aunque un disparo justo sobre las alas vampíricas de mi Suit desestabilizó un poco la navegación. La aleación y la resistencia de la armadura para peleas cuerpo a cuerpo absorbió la mayor parte del impacto, pero me disgustó de todas formas. Sorprendentemente fui cubierto por otro piloto de rango inferior que disparó fácilmente al centro del aparato destruyéndolo.
- ¡Ve a ocuparte del Gundam, piloto!
- ¡Claro! ¡Gracias! –exclamé sonriendo sinceramente, por todo lo que llevaba sin sonreír el resto del día-.
Miré al frente en busca del verdoso aparato más adelante, que con una llamarada de fuego destruyó a varios de mis compañeros. ¿Qué había pasado con la política de no matar de Preventers? Lo sabía, habían sido puras patrañas… estúpida organización.
- ¡Wufei Chang!
Le facilité la tarea de buscarme con la vista, disparándole lo que le quedaban de municiones directo en el pecho y cabeza de su querido Nataku. Se cubrió con el escudo y aproveché el descuido para retroceder de regreso a la nave principal. Esperaba que me siguiera, porque no pensaba combatir cuerpo a cuerpo con otro Gundam estando tan abismalmente lejos del Warpeace. Echando un vistazo atrás vi su lejana figura intentando darme alcance.
- Tranquilo… está calculado –me dije viendo saltar al Shenlong sobre mí en un evidente ataque frontal-.
Ambos Gundams perdieron altitud debido al choque de energía proveniente de nuestras armas térmicas. Pasó desapercibido para mí la excesiva atención del resto de los Mobile Suits a nuestro personal combate. 05 intentaba amancillarme contra la tierra, hundirme y seguro ahí darme con fuego. Pero mi 02 tenía una sorpresita.
Activé el manto de invisibilidad desapareciendo ante los (seguramente) estupefactos ojos negros de mi ex compañero de guerra. Librándome de su continuo poder de propulsión me moví hacia el lado izquierdo, y arremetí contra él lanzándolo lejos, luego intentando cortarlo por la mitad. Las protecciones de sus brazos detuvieron el ataque atrapando la oz, y respondiéndome con un fogonazo que me dio de lleno.
- Ugh.
No era suficiente para detenerme.
Volví a embestir contra Shenlong obligándolo a soltar mi arma principal. Una vez ésta estuvo libre la tomé entre mis manos imponiendo distancia. Vapor salía de alrededor de mi armadura por el fuego que la envolvió instantes atrás, pero no habían grandes daños en la arquitectura de la maquinaria.
- Es una pena que un soldado como tú no le ponga fin a esta absurda batalla –escuché el tono pasivo y maduro de Wufei al otro lado del intercomunicador-.
-… Es una pena que soldados de justicia como ustedes estén del lado de esos asesinos, corruptos y mentirosos… Wufei, ¿Qué necesidad había de volver a traer a nuestros Gundams…? –contesté ácidamente dispuesto a atinarle algún corte a su armadura-.
- Es de niños dejarse engañar Maxwell, ¿No puedes tener fe en la sociedad?
Intentando sermonearme… ¿Quatre le habría convencido? Aunque esas palabras sonaban más a Heero.
- Eso les pregunto, ¿No pueden abrir los ojos y ver realmente a su alrededor?
Su lanza perpendicular a la mía detuvo un ataque preciso.
- Hace mucho, Maxwell, me cuestioné lo mismo que te estás cuestionando… ¿Cuál es el lugar de un soldado en medio de la paz? Descubrí que incluso los soldados pueden sentir arrepentimiento y culpa por sus muertes, y ser valientes a pesar de ello. ¿Puedes ser valiente a pesar de los errores de tu vida? ¿O acaso eres tan cobarde como una rata de alcantarilla, Maxwell?
Estaba equivocado en eso.
- No entiendes, Wufei, no se trata de no poder vivir en paz… no hay más que quisiera yo que vivir en paz, sin dificultades ni sangre; se trata de que aún hay personas a quienes deseo proteger con mi vida… ¡Tengo que pelear por proteger a los que amo!
Vi desaparecer la línea de defensa gracias a un par de Mobile Suits Tauros. La nave estaba en peligro si nadie la protegía.
- ¿Esa persona que proteges no podría estar equivocada, Maxwell?
-… Aunque lo esté, dime, Wufei, ¿Qué elegirías tu… proteger a quien amas sin importar qué, o vivir solo el resto de tu vida…?
Me aparté abruptamente de nuestro enfrentamiento cuerpo a cuerpo.
- Probablemente estés acostumbrado a la soledad. Pero Wufei, ¿No anhelas tú también, ser querido?... –agregué en tono suave de voz iniciando las turbinas-. Nuestro enfrentamiento deberá posponerse por ahora.
05 amagó a perseguirme a través del cielo e intentar atacarme, pero un par de Mobile Suits lo interceptaron manteniéndolo entretenido lo suficiente para que no debiera preocuparme al respecto. Seguramente habrían órdenes estrictas de permitirme defender Warpeace a como diera lugar. Llegué hasta el frente de dicha nave luego de atacar y cortar exitosamente otro par de oponentes, de inmediato entrando en combate con aquellos que estaban directamente frente a la cabina principal de comando, esa que debía cuidar con mi propia vida.
- ¡A un lado, Duo! –escuché por el transmisor y giré sobre mi eje perdiendo latitud en busca de algún otro contrincante-.
Casi inmediatamente noté la descarga eléctrica que fritó una gran porción del cielo, como un cañón de amplio ángulo de afección. En un instante había conseguido tirar unas cinco peligrosas unidades demasiado cerca del objetivo. Libres de la presión que antes existía empezamos a hacer un equipo casi perfecto, improvisado, completamente despreocupada e involuntariamente. Nuestros dos Gundams danzaban coreográficamente en círculos, siempre manteniendo sus espaldas a una misma distancia de varios kilómetros, ocupándose de dejar cierta área libre de enemigos.
- Sólo un poco más –murmuré con mi vista ya cansada-.
Chequeaba a mis lados constantemente por si algún ataque venía hacia mí. También tenía que revisar por sobre mi cabeza. Volví a mirar el combustible que aún tenía en el tanque, los daños en mi armadura reportados en el sistema, la energía que le quedaba a mi hoz de luz. Si me quedaba sin posibilidad de combatir aquí sería hombre muerto; al menos haría honor a eso de proteger con mi vida a Solo. Sonreí irónicamente haciendo otra revisión del panorama.
El frente del Warpeace había quedado limpio de posibles amenazas. Yutira no tardó en romper formación girando hacia uno de los lados protegiendo las compuertas del lado izquierdo. En cambio decidí adelantarme a una hilera de Tauros por delante que se acercaba a gran velocidad. Cuando entré en el nuevo combate no noté la cantidad de minutos ni la distancia que dejé atrás, sino hasta un buen rato después, cuando un pitido de alerta y un anuncio rojo apareció en la pantalla de mi cabina. Volteé velozmente hacia atrás buscando el origen de esa señal. El horror se alcanzó a dibujar en mis facciones viendo un Taurus arremeter contra mí, lanzándome lejos, y disparándome después con un arma.
Sólo se podía oír interferencia en las líneas. Todo alrededor se había vuelto confuso.
Levanté vuelo intentando tomar conciencia de las condiciones en las que estaba. Mirando rápidamente el panel de control noté que la nave aún era operable, las alarmas se apagaron luego de que reconfiguré un par de cosas. Al parecer sólo había sido el impacto. La armadura estaba en buen estado, las articulaciones también; las turbinas sólo estaban a máxima temperatura pero sin fisuras.
- ¡Mierda! –exclamé viendo salir de entre el polvo al aparato, listo para atacarme-.
Intenté defenderme tan bien como pude con el escudo de mi brazo. La máquina de mi oponente me empujaba cada vez más y más lejos de Warpeace sin que pudiera notarlo o impedirlo. Le atiné un par de cortes en un brazo consiguiendo amputárselo. El piloto tenía alma guerrera porque aún sin él arremetió contra mi Gundam, serpenteando después con sus turbinas buscando atinarme un nuevo disparo con esa arma de fuego que, ahora notaba, no figuraba en mi sistema.
Probablemente era nuevo equipamiento.
- ¡Ya, suficiente! –protesté golpeando mi propio tablero-.
No me gustaba estar perdiendo. Apreté los controles con las manos e intenté un ataque kamikaze a través de la balacera. Con el corazón taponándome los oídos por la adrenalina conseguí acercarme suficiente para atravesar con mi hoz al Mobile Suit y hacerle un tajo diagonal que seguramente provocaría su explosión. Lamentablemente no pude deleitarme con ella.
Como si de una película en cámara lenta se tratase, vi al 05 volando a toda velocidad perpendicularmente a la nave principal. Por cómo llevaba la lanza en las manos y la exacta precisión con la que volaba, algo me dijo que aquello sería algo lamentable. Reaccioné cuando ya había tomado vuelo hacia él. Tenía que detenerlo. El pulso se había vuelto errático del temor, ¿Me habían distraído a propósito? Pensé al ver que no importaba cuánto acelerara la distancia aún era demasiada. Shenlong estaba cada vez más cerca, cada vez más.
-… Wufei, por favor no…
Tragué saliva aguantando ese inútil y estorboso sentimentalismo irracional.
-… Por favor, Yutira.
No me atrevía a perder tiempo buscándola en el radar. Que llegara antes que yo. Que lo detuviera antes que fuera tarde, que no le permitiera ingresar a las instalaciones y matar al comandante. Era mi culpa, todo esto era mi culpa, debí permanecer cerca y no lo hice, lo desobedecí.
-… Por favor… -repetí con anhelo viendo al Hellburn de la curvilínea chica atravesar mi horizonte a toda velocidad, ya con su brazo extensible completamente cargado para disparar-.
Sin detenerme presencié el momento en que ambos oponentes chocaban entre sí. El disparo de Yutira falla milimétricamente apenas calcinando una parte de la pierta del Shenlong. Sin embargo nada queda ahí y vuelve a disparar con sus ametralladoras logrando algo de distancia, suficiente para aislar el combate.
La alarma dentro de mi cabina vuelve a sonar encendiéndose las luces rojas de emergencia.
- ¿Ahora qué?
- ¡Duo, reversa, esquiva eso!
- ¡Duo!
- ¡Empujen al Deathscythe! Si perdemos el Gundam…
- ¡Está arriba!
Simultáneas voces resuenan por el intercomunicador, reconozco la primera pero apenas logro entender la última. Volteé el Gundam de espaldas al suelo. No llegué a comprender del todo el pánico de las personas que aún escuchaba a través de los parlantes, ahora como un trasfondo apenas comprensible.
El Wing Zero estaba justo sobre mí en la estratósfera. Más cerca estaba el disparo del Cañón de Rayo. Todo lo que supe fue la turbulencia cuando la luminosidad de la energía me golpeó directamente no sólo empujándome y aplastándome contra un par de bosques lejanos, sino calcinando casi totalmente la armadura. El calor a través de mi uniforme quemándome, el golpe seco de mi cuerpo rebotando en el asiento del piloto, y nada excepto la sensación de vacío.
… ¿Heero... acababa de dispararme… a matar…?
…
…
…
- ¿Cómo prefieres la Luna, cerca o lejos?
- ¡Lejos! De cerca parece un cementerio blanco… es muy triste. ¿Heero, y tú?
- Igual.
- ¿Hay algo que te guste más que la Luna?
-… Sí. El color del universo.
- ¿Eeeh? ¿No deberías responderme algo más normal? Jajajaja, ¿Por qué te gusta el negro? ¿Algo relacionado a la muerte o lo gótico?
- El universo no es sólo negro, la forma en que se mezcla con el amatista y el morado al borde de las galaxias es exactamente igual a…
-… ¿A qué?
- A nada.
…
¿Por qué?
(1)= Blind Target Manga. Chris es la secretaria y Ralph el amigo que hizo su primera aparición en el circo de Trowa. Sólo los menciono, no es importante.
N/A: Sí, este…
No, Heero no se volvió loco todavía. Sí, acaba de dispararle al Deathscythe y aparentemente casi destruirlo. Sí, bueno, Solo va a sufrir un shock de histeria… pero ni modo xD
Lo que no tenemos idea ahora es qué sucederá con Duo, ¿Está vivo? ¿Está muerto? ¿Está en coma? ¿Está en una pieza? ¿Está discapacitado? ¿Está consciente? ¿Estará bien? ¿Perderá la memoria? (¡!) ¿Por qué Heero le disparó? ¿Hay una razón? ¿Duo seguirá combatiendo? ¿Acaso el próximo será el último capítulo? (¡¿?)
Todas las respuestas las verán en el Epi que sigue… que bueno, iba a ser de un modo pero creo que lo cambiaré, todo depende.
Un saludo a todo el mundo, intenten dejar review.
Psdt: Si son fans de Death Note, publiqué un SongFic en esa categoría RxL... :3 leanlo si les apetece!
¡Dejen reviews, pequeños montruos! lol
Ryoko Yuy Eiri Lamperouge
31/01/2012
