El Deber

Katniss entro en la habitación se quito con esfuerzo la chaqueta, todavía le temblaba el cuerpo de rabia, desde el fin de la rebelión que no sentía su sangre hervir de esa forma, fue la misma ira que le despertó Coin aquella, solo que esta vez había algo mas, era una espalda colmada de recuerdos agradables la que recibió el flechazo, ahora lo odiaba, eso era lo peor, si la hubiera lastimado tanto cualquier persona, seria mas fácil de comprender pero era Gale, justo Gale, el que contamino la parte mas agradable de su vida hasta la caída del capitolio.

Seguía tirada en la cama, miraba la nada, una lagrima rodaba por su mejilla pero no era tristeza, tampoco era felicidad, era ausencia, golpeo al hombre que odiaba con una flecha y no la hizo sentir mejor, Pensaba en ¿Qué quería para el? Sabia que no impacto en un lugar que pudiese hacer correr riesgo su vida, pero existía la posibilidad de que este muerto, pensaba en esa posibilidad y no la reconfortaba, imagino la tortura y tampoco, no quería saber nada con el. Pero sentía la necesidad de verlo siempre para recordarle lo que hizo. No podía hablar abiertamente de esto con Peeta, el siempre era tan reflexivo que exculpaba a Gale, no podía decir que el rubio no tuviese razones para pensarlo, pero ella "lo sabia".

Se abrió la puerta de la habitación, la pequeña Prim entro corriendo y salto a la cama a abrazar a su mama, era un tanto parecida a su hermana, aunque los genes Mellark retocaron un poco su rostro también.

- ¿Mami, por que lloras? – Pregunto la niña

- Nada mi amor, solo estoy un poco aburrida – Mintió

- Uh, tendrías que haber venido con Pa y conmigo vimos un gato, y estuvimos corriéndolo toda la tarde, fue muy divertido hasta el sumerio Every jugo conmigo, no creo que sea tan malo y también estaba en el edificio el mons...-

– El superior Every, Prim, Su-pe-rior y es hora del baño hijita, por que no te vas preparando - Peeta la interrumpió riéndose

La nena salio del cuarto corriendo al baño y el rubio concentro la mirada en su esposa.

- Kat, lo viste ¿no?, nosotros también vimos "al monstruo"- paralas ultimas dos palabras utilizo una mirada de reproche

- Si, sabias que es el mentor de Wolf, fue el que le metió estas ideas del movimiento separatista y esas cosas.

- ¿Estas segura?, porque dudo que el piense así, quizá Wolf malinterpreto los ideales de Gale.

-¿Por que siempre estas defendiéndolo?- se enojo la chica

-Yo solo digo que no creo que Gale sea separatista, mi amor – el Canciller trato de bajar el tono de la charla – ¿Sabes que quería Wolf con el?

- Quería que su "mentor" fuera el General de su ejército separatista, pero al muy cobarde no le interesa nada que pase por fuera de su ombligo, ¡Maldito Cobarde!

Peeta trataba de entender lo que pasaba, estaba meditando cuando Katniss agrego

- Ah, y quizás le di un flechazo en la espalda – Lo ultimo lo dijo con tono de "por favor no me reproches" pero sin arrepentimiento.

Pero su esposo hizo caso omiso al incidente, estaba preocupado por algo mas, ¿Por qué Wolf necesitaba un General?, con rebeldes dentro del distrito, mas el gasto en alimentos y salud que requiere una guerra su régimen caería, y la unión de Distritos no tenia intención de atacar, sus pueblos estaban decididos a darle una posibilidad a Wolf que para ellos contaba con el apoyo del Sinsajo. Acaso las pocas noticias de apariciones publicas de Katniss habían generado cierta desconfianza, algo era seguro, Wolf no se iba a quedar esperando.

- No dices nada, le pegue un flechazo, Fle-cha-zoo- trataba de tomarse con humor la falta de respuesta de su Marido.

- OH si, estuviste pésimo, pero creo que tenemos un problema entre manos, vamos a tener que hacer unas apariciones en público para evitar que ataquen el distrito 2

- ¿Nosotros defender a Wolf, tuviste un ataque psicótico o que?

- Kat, no es que quiera es que no quiero poner en riesgo ni a ti, ni a Prim. Entiendo que es egoísta, pero simplemente no puedo.

- ¿Qué? Después de todo lo que luchamos, y que pasara en los otros distritos cuando quieran separarse.

-Kat, por favor, ganemos tiempo hasta que podamos sacar a Prim de aquí, después si decides pelear y arriesgar tu vida no te detendré, pero ella no tiene nada que ver.

Katniss no estaba conforme con lo que decía su Esposo, pero no pudo evitar pensar en Rue y en su hermana y sentir que les fallaba por un lado pero también en que ojala ellas hubieran tenido la posibilidad de quedar fuera del fuego cruzado. No sabía bien como darle la razón al rubio, la pequeñita le dio una mano al gritar del baño

-Ya estoy lista, alguien puede venir a Bañarme.

Los padres se rieron y se recordaron su amor.

-Vamos a estar bien, Peet?

- Si, mi amor, te lo juro