The Rape

Summary: Solo en un departamento no te puede pasar mucho, menos si es tuyo... ¿Pero y si te raptan? ¿Y en tu propio departamento? ¿Quién te raptó? ¡¿Qué se cree que está haciendo ahora?! ¡NO...! - ¡Juro que me vengaré, te voy a matar algún día, maldito bastardo!

Disclaimer: Los personajes de Gundam Wing no me pertenecen, ésta historia es sin fines lucrativos sino tan sólo de aficionados para aficionados.

Este FanFinc tiene contexto yaoi, si eres intolerante al tema y/o crees que no estás apto a leerlo, está bajo tu decisión.

No trato de hacerle ningún tipo de propaganda a ninguna marca/artista/escritor/etc. Simplemente uso sus nombres como complemento, sin poseer ningún derecho sobre ellos.

Parejas:Más entrada la trama definiré eso.

Advertencia: Lemon en la mayoría de capítulos, así que esto es un NC-17. Insultos y comentarios subidos de tono.

Advertencias Especiales: Este capítulo a diferencia del resto, está narrado en tercera persona.

Comillas: ' '

Diálogos:- -

Pensamientos: " "

-~-~-~- Capítulo 20.5 -~-~-~-

~ EPISODIO ESPECIAL ~


Abrió sus ojos en la oscuridad. Lo primero que acudía a su mente cada vez que despertaba era exactamente lo mismo que la habitaba antes de dormirse: un nombre, una persona, un color, un perfume, un sentimiento. Su mente se perdió en los sucesos de horas atrás sin tener la seguridad de cuánto tiempo pasó desde que quedó inconsciente. Sabía, por la perfecta sincronización de su reloj interno, que seguramente había pasado 8 horas durmiendo. Se permitió perderse un par de minutos más en la nada sólo para así evitar el suspiro agónico y mortífero que cada despertar le provocaba: no era él quien le quitaba el aliento, sino la persona a la cual sus recuerdos evocaban a cada instante.

Pero eso no traería la paz.

Se levantó de la cama, desordenada y dura como la roca, sólo para encontrar que nada había cambiado y nada cambiaría.

Volvió a repasar la probabilidad estadística de que 02 tomara un arma, un par de granadas y volviera a huir como la última vez, pero descartó al instante la opción. Esta vez era menos probable que Duo escapase y negase la realidad; aunque eso no era suficiente…

Caminó al baño.

Estaba perdiendo de vista la razón principal por la cual hacía todo esto. Lo estaba haciendo por recobrar una pisca del pasado en el presente, por dejar vivir algo del pasado en el futuro, por darle una razón a su guerra. Lo estaba haciendo porque necesitaba una razón por la cual despertar mañana, y el día siguiente a ese. La solución era una sola, traer de nuevo a Duo así estuviera o no cerca de él, tenía que saber que existía… si decidía escapar pero volvía a ser el mismo que conocía entonces estaría bien. Pero por ahora no estaba bien, Duo todavía no podía sonreír de la manera en que él quería, todavía no podía verlo; todavía tenía los ojos vacíos, el alma oscurecida, el corazón sellado. Todavía no había podido romper con esa barrera.

- Sólo un poco más –se susurró con decisión al mirarse al espejo-.

Su cabello aún estaba empapado en agua al igual que el resto de su cuerpo, y la toalla sólo alcanzaba a cubrirle los hombros, por sobre las perfectamente marcadas clavículas y pectorales. Sus ojos se mimetizaban con el cuarto completamente blanco, como si fuera sólo un destello grisáceo de luz.

Reconocía en él el tiempo. Pero además podía ver el impulso. Un impulso de un humano débil con un corazón fuerte latiendo dentro. Los últimos dos años le habían enseñado más de sí mismo que el resto de su vida entera, le había costado aceptarlo aunque siempre había creído que era honesto consigo mismo. Con verse a sí mismo a los ojos sabía que todo estaría bien, que iba por el camino correcto, y que sólo debía persistir un poco más.

Necesitaba analizar nuevamente la estrategia con la cual se movería de ahora en más, si no quería dar un paso en falso y arruinar todo el esfuerzo que había hecho los últimos meses. Tenía que ver quién atacaría primero, si Preventers o Frederic D'Verô. Si la ofensiva venía por parte del Duque podían considerarlo una misión de rescate y la prioridad era evitar que encontrara a Duo; si la ofensiva la iniciaba Preventers entonces era conveniente mantener al 02 encerrado en la habitación hasta que todo pasara. Eso si sólo tomaba en consideración sus tácticas de combate utilizadas hasta ahora, pero tenía la intuición de que guardaba un as bajo la manga. Heero cerró un momento los ojos sopesando la posibilidad de una ofensiva sorpresa con algún nuevo prototipo de Mobile Suit.

Duo era el único que podía ayudarlos a ganar la guerra, haría la diferencia. Ojalá fuera tan fácil contar en él.

Si el Warpeace tenía un arma secreta o un nuevo prototipo no revelado de Mobile Suit debía considerar la posibilidad de que fueran de Gundamio, con equipamiento de largo alcance, seguramente un cañón; su velocidad debía ser parecida a la de un Gundam estándar. Aunque no podía ser técnicamente parecido, porque los Doctores habían muerto hacía mucho tiempo. A menos que los planos hubieran sido robados. Si tenían que enfrentarse de nuevo dos máquinas élites como en la última guerra probablemente el resultado no fuera tan positivo. Tenía que considerar que D'Verô estaba dispuesto a darlo todo en el campo de batalla. Incluso si el piloto al que se tenía que enfrentar era Duo.

Y Heero no quería a Frederic D'Verô muerto. Lo quería vivo para torturarlo y sacarle la verdad de los labios. ¿Por qué secuestrar a Duo si después lo iba a liberar?

Su mente saltó de un tema al otro con agilidad, uno más estresante e intrínseco que el anterior.

Tomó los dos vasos de café que acababa de pagar en la cafetería.

¿Cuánto tiempo había tenido a Duo en cautiverio?

¿Qué había hecho para volverlo tan vulnerable?

¿Había usado algún tipo de droga alucinógena? No. La tolerancia de un piloto Gundam a todo tipo de drogas era superior a la estándar. Aun así, la posibilidad siempre existía.

Sea lo que fuera que pasó en ese año era suficientemente intenso para poder bloquear la psiquis del 02. Apenas podía imaginarlo. Duo estaba entrenado en asesinato, asalto, robo a mano armada, combate cuerpo a cuerpo y combate a distancia, uso de armas de largo y corto alcance, sistemas de navegación… también tenía una preparación para drogas, torturas, interrogatorios… Quizás existía un campo en el que no estaba instruido y el agresor lo sabía, por eso lo usó a favor. Eso quería decir que D'Verô estaba relacionado con el Doctor G, con L2, con el grupo de entrenamiento que se ocupó de perfeccionar al 02.

¿Qué tal si Frederic D'Verô tenía información de los cinco?

¿Qué tal si había estado intentando afectar la psiquis de todos de la misma manera que jugó con la de Duo?

No tenía manera de relacionar otros incidentes con los sucedidos a Duo. No tenía cómo probar conexión alguna. Tampoco había sido víctima de ningún evento que marcara su carácter, no recientemente. Además todavía le faltaba un móvil creíble.

Pero Duo había llamado al Duque D'Verô con otro nombre, ¿lo conocía desde antes? Si era así, ¿Desde cuándo, exactamente? ¿Por qué? ¿Qué relación tenían? No, la pregunta correcta era qué relación habían tenido. Era claro que ahora eran bastante íntimos. Más de lo que le gustaría admitir.

En el hipotético caso de que Duo escapara para ir con D'Verô tenía que pensar en el argumento. Siendo que el 02 tenía cierto tipo de obsesión por él debía haber un modo de desacreditarla, de hacerle ver que era insano. Creía que los argumentos dados hasta ahora (todos ciertos) eran suficientes, pero en el caso de que no fuera así… ¿Qué iba a hacer él? Resignarse no era una opción. Quizás su única alternativa fuera renunciar a Preventers, tomar el Wing, y unirse a la armada del Warpeace. Al menos temporalmente.

¿Cómo podía probar que D'Verô no tenía razón en cuanto al rol de Preventers en las colonias?

Esa última pregunta era la que le daba más dolores de cabeza. Pareciera como si él tuviera razón, y eso no podía ser. Una verdad nadando en un mar de mentiras y complots…

¿Y si Preventers era el verdadero enemigo? ¿Era eso lo que Relena había descubierto y por eso había participado de su propio secuestro?

El 01 entró en el oscuro cuarto donde sabía que encontraría al piloto del Deathscythe. Lo encontró sentado al borde de la cama, inclinado hacia adelante sobre sus codos, con el rostro oculto bajo una mano.

Supo con sólo verlo que estaba estresado, pensando, ocupado para cualquier otra cosa. Se deleitó un poco más cuando la mirada violácea se cruzó con la suya aún en medio del silencio ensordecedor. Quizás le hiciera compañía unos minutos antes de brindarle un poco más de tiempo para meditar.

Heero le extendió el café y se sentó en la silla vacía frente a la cama. Ambos bebieron sin decir nada más, el primero se dedicó a analizar las expresiones y descifrar los pensamientos del segundo, mientras éste seguía preguntándose cómo todo su mundo podía haberse vuelto tan frágilmente irreal.

Duo había pasado el último día sin dormir. No podía descansar en esa situación. Luego de salir del cuarto de su amante horas después de leer la información, no había tenido otra alternativa que encerrarse y tratar de pensar. Lo que menos hizo las primeras horas fue pensar. La amargura, angustia e inseguridad le habían golpeado apenas había quedado solo, y con el nudo en la garganta, habían aparecido todas las preguntas sin respuesta, seguido de los inoportunos recuerdos que le llenaban de coraje e impotencia.

No entendía, aunque entendía. Y esa explicación ni para él tenía sentido, pero así era. Había demasiadas cosas que analizar; ni siquiera podía separar lo personal de lo laboral, porque no encontraba un lugar en dónde marcar la línea.

Se sentía mareado, bebía el café casi sin darse cuenta de lo que hacía. El miedo de responder las preguntas en su mente o de responderlas mal le paralizaba, necesitaba hablarlo, sacarlo de él pero no sabía cómo, con quién, cuándo, o si era prudente. Temía hablar con la persona equivocada y que ideas equivocadas se plantaran en su mente. Si iba con Solo a preguntarle corría el riesgo de ser manipulado por una mentira; pero lo mismo pasaba si iba con Heero y los demás. No tenía a nadie en quién confiar que le diera una versión clara de los hechos, que le ayudara a ver las cosas como realmente eran. No tenía nada más que su instinto, y ya en él no confiaba.

Había perdido la fe en sí mismo.

Quería creer, pero eso no convertía a lo que creía en realidad. Podría convencerse de que el 01 tenía razón, ponerse contra Solo, pelear, ganarle, incluso matarlo… ¿y si luego descubría que en realidad 01 había estado equivocado? Sería terrible. El arrepentimiento sería demasiado para él. No podría vivir sabiendo que traicionó al que fue honesto con él. No quería morir tampoco. Todo lo que le quedaba era la suerte… la cual nunca había sido muy buena; sólo podía dejarlo todo en manos del azar, ver qué pasaba, no responsabilizarse de nada.

Pero todo esto era porque tenía miedo, tenía demasiado miedo. Cada vez que se quedaba a solas le invadía un terror por todo lo que lo rodeaba, que era tan grande que le impedía pensar y vivir. Recordaba haberse sentido seguro entre los brazos de Heero el día anterior, y ahora se sentía devastado, solo, abandonado de nuevo, como si el mundo le hubiera arrancado el corazón. No lo comprendía, ¿por qué la seguridad le duraba tan poco? ¿por qué era incapaz de pensar por su cuenta? ¿por qué no podía ser independiente?

Duo alejó el vaso de sus labios. Tenía el ceño tan fruncido y el rostro tan serio que había dejado de ser él hace rato. Esa noche había ganado años, había ganado seriedad, había ganado madurez, había ganado amargura. Y eso el 01 lo notó mientras bebía otro sorbo de café.

-… Quizás deberías alejarte de todo esto –se arriesgó el pelicorto viéndolo con fijeza-.

El trenzado alzó la vista por primera vez, analizándolo con desconfianza.

- Ver las cosas desde afuera –le tradujo el piloto del Wing viendo que hasta la idea más clara podía confundirse en la mente del ojivioleta-.

Entonces 02 asintió volviendo a beber su desayuno. Permanecieron en silencio otros cuantos minutos hasta que pudo articular palabra.

- Me encontrará, estaré más preocupado en esconderme que en aclarar mi mente –susurró-. Únicamente muerto me dejaría de buscar.

- Enfréntalo.

- Me convencerá.

Heero afiló la mirada. Aquello no estaba yendo a ninguna parte.

- ¿Por qué tienes que ser tú o él? –inquirió bajito un Duo inseguro que no temblaba porque había podido aprender a controlarse-. ¿Por qué hay que elegir? ¿Qué tal si me equivoco? No podría vivir con eso.

No tenía que decir más para que su compañero entendiera perfectamente cuál era el verdadero problema detrás de esas preguntas. Lo dejó pensar un rato, sentir el vacío de sonido, la ausencia de todo, esperando que de esa forma su mente se relajara y escuchara con mayor atención lo que realmente importaba:

- Si lo que te pone inseguro es el miedo… -comenzó quitándose de la silla para sentarse junto al trenzado, de lado-, ¿por qué no me dejas eliminarlo?

El pelilargo sintió que el estómago se le retorcía, tuvo que dejar el café a un lado. Las cosas se ponían confusas para él a cada instante. Pero Heero a su lado parecía tan seguro de todo que le asustaba, le incomodaba. No le sorprendía porque siempre había sido así, siempre había tenido ese valor para enfrentar el mundo, pero ahora que tenía que ver con él lo espantaba. Pensaba una y otra vez en que sentirse seguro con Heero estaba mal, porque si corría a brazos de Solo se sentiría seguro con él también. El problema no eran ellos dos, el problema era él. No conocía una fórmula mágica para ser valiente, confiar en sí mismo, perder el miedo, todo en menos de veinticuatro horas.

~.T.R.~

- ¿Quatre?

El susodicho volteó a un costado encontrándose con la figura de su pareja. Venía junto al 05, ambos tan estoicos como siempre.

Aquel salón de recreación en donde había pasado la mayor parte de la mañana era el mismo en donde Duo los había encontrado la última vez. No había grandes lujos, apenas una pantalla frente a un par de sofás, una gran mesa, y unas cuantas sillas alrededor. Incluso había un dispensador de agua en una esquina, pero todo carecía de decoración.

- ¿Qué pasa? –le respondió el rubio haciendo a un lado sus pensamientos, irguiéndose mejor en su lugar-

03 y su acompañante tomaron asiento, el primero a su lado y el segundo en frente.

- ¿Y Maxwell? –Wufei alzó el mentón- ¿Sigue encerrado?

El rubio asintió.

- Heero está cuidando de él seguramente, no los he visto en todo el día –agregó sin perder detalle de la mueca que hizo el chino, que no supo interpretar-. ¿Te preocupa que intente escapar?

Trowa colocó los brazos sobre la mesa sin intervenir en la conversación pero al tanto. Él también tenía cierta inquietud con respecto al par.

- No, pensé que sería buena idea ir a verlo –cerró los ojos con el ceño fruncido, aparentemente molesto-. Pero mientras Yuy esté ahí prefiero estar lejos.

Quatre se rio. Al principio creyó que se llevaban mal, pero luego descubrió que en realidad era una especie de asco. Al piloto del Armstrong no le gustaba hacer de mal tercio, estar en medio de la pareja, ver demostraciones de afecto excesivas, ni menos interrumpir momentos íntimos. Luego de mucho tiempo analizándolo el 04 descubrió que era una intensa obsesión por no destruir la imagen masculina que tenía de los 5. En ese sentido Wufei era más compatible con Duo que con todos los demás, era suelto, relajado, firme, de carácter… O al menos el viejo Duo.

- … Aunque en el estado mental de Duo, no creo que vayas a interrumpir nada –medito más pensativo luego de un rato, mientras miraba el centro de la mesa frente a la cual estaba sentado-. Debe sentirse traicionado.

- Ese sujeto, D'Verô, hizo un buen trabajo.

- Hay que reconocerle que sus técnicas de persuasión y convencimiento son muy efectivas –meditó un Trowa que por primera vez sentía poder aportar algo-.

- … No creo que sea sólo eso –susurró finalmente Quatre, mostrándose más angustiado-. Algo más pasó. Duo no se quebró de esta forma ni cuando fue torturado por OZ. He estado pensando en que no es lo que hizo, sino quién lo hizo: Frederic debió haber conocido alguna parte de Duo que nosotros no… eso hizo la diferencia.

El silencio reinó.

04 le había dado tantas vueltas al asunto, todas las noches antes de dormir, que había conseguido despertar (y desvelar) a Trowa en cada oportunidad. Había repasado cada una de las técnicas que se podrían usar para lavar el cerebro, incluso pensó en algún sistema relacionado al Zero, pero pronto lo descartó. Pensó en drogas, pensó en torturas, pensó en electrochoques, pensó en miles de posibilidades… pero solamente una logró satisfacer sus demandas. No era lo mismo que OZ intentara convencerte de traición, a que si un amigo lo intentaba. Si Trowa viniera a decirle que debía unirse a la guerra, por tal y tal motivo, él lo consideraría seriamente. Esa era la vital diferencia que nunca habían meditado. Duo conocía a Frederic, no sabía exactamente desde cuándo, pero sí sabían que lo suficiente para que el balance de confianza se viera inclinado en favor de D'Verô. Y la única persona con el poder sustancial para volver a balancear la situación era Heero.

Eso era porque Heero y Duo no tenían cualquier tipo de relación. Todos lo sabían, menos ellos. No, incluso Heero lo sabía. Duo era el único que aún no había notado la forma en que ambos se comunicaban. O quizás jamás quiso aceptarlo. Si tan solo Duo pudiera ver la forma en que se miraban en medio del silencio…

- Deberíamos atacar –interrumpió Wufei-. Una defensiva es importante, pero una ofensiva en este momento sería mejor. Ellos tienen un Gundam menos, y es probable que su comandante esté desequilibrado emocionalmente para planear una estrategia.

- Es cuestión de tiempo para que intenten una misión de rescate –secundó Trowa frunciendo el ceño-.

Cierto, pensó Quatre. Podían confiarle al piloto del Wing la situación del trenzado. Tenían que ocuparse en mantenerlos a salvo para que Heero pudiera hacer lo suyo.

- Heero no podrá pelear en esta situación, y nosotros tres frente a ese Gundam… -el rubio dejó llenarse un espacio de vacío, donde las palabras sobraban-. La información recolectada no es positiva. El mayor peligro es su brazo extensible. No conocemos cuántos disparos continuos puede realizar, ni tenemos planos de la máquina.

- ¿Y si usas el Sistema Zero? –le espetó el pelinegro-

Quatre lo dudó, e hizo una mueca negativa. Nunca le gustaba esa forma de análisis, le extenuaba mentalmente, sin contar el riesgo… Aun cuando era el único en poder usar ese sistema además del 01, le desagradaba profundamente.

Todo lo que sabían era que el Mobile Suit azul era un prototipo nuevo con especificaciones de velocidad y rendimiento parecidos al Wing Zero y al Empyon. La diferencia estaba en sus armas. Mientras el Empyon tenía un látigo de energía y el Wing tenía un rifle doble de largo alcance, este tenía un brazo capaz de extenderse tres veces su largo, y descargar una alta concentración de energía eléctrica. Tenía metralletas al igual que los Gundams originales, pero estaba diseñado para rendir en el espacio y en la Tierra, y su armadura era ligeramente diferente. Aunque también era de Gundamio su estructura era totalmente distinta. La cabina no estaba en la parte del medio sino más arriba, los puntos de flexión también cambiaban. Seguramente el sistema de auto-detonación también era diferente.

- Todavía tenemos una forma de derribarlo –habló Trowa con una mano en su mentón, pensativo-. Aunque requiere de coordinación.

- Jhmph, estás hablando con los pilotos Gundams –le replicó Wufei con una sutil sonrisa en los labios-.

Los tres sonrieron entonces. Ninguno nunca había creído realmente que perderían esta batalla. De hecho a sus ojos, esta pelea no era nada comparada con la que tuvieron con White Fang y la Nación Mundial. Si se remontaban al pasado cuando debían enfrentar Mobile Dolls a por montones, guiados por un Sistema Zero personalizado, entonces esto no era nada. Pero estaban algo oxidados, acostumbrados a la paz. Esto era como un retroceso.

Todavía parecía mentira que hubieran tenido que volver a pilotear Gundams. ¿Hasta cuándo seguiría aquello? La idea de que nunca faltaría el que deseara la guerra se arraigaba, se fortalecía, los debilitaba. ¿Qué sentido tenía esta pelea para otros que no fueran Duo y Frederic? ¿Es que quizás el mundo se movía sólo alrededor de sus caprichos? Mientras Wufei sabía que la respuesta a todas estas dudas era un rotundo No, Quatre las dudaba seriamente.

Wufei estaba más preocupado por la vez que compartieron una habitación en Sanq. Recordaba que Duo se sentía inseguro con respecto a Preventers, y lo que al principio había comenzado como una duda, una inseguridad, ahora se lo estaba tomando más seriamente. Que Duo, D'Verô, y Darlian estuvieran aliados en una nave que le había declarado la guerra a la ESUN era un asunto importante. Heero seguramente lo estaría considerando igual. Lo que el 01 no sabía y Wufei sí, era que habían muchos expedientes clasificados dentro de la administración preventiva, cosas que sólo el director tenía permitido ver y sacar de los ficheros. Y ni siquiera podían hablar de ello abiertamente sin pensar en que podrían estar siendo filmados.

Ni siquiera los Gundams eran seguros ya, porque estaban construidos por Preventers.

Pero eso no detendría al chino de descubrirlos y demostrar su verdadera identidad si resultaba ser que los habían estado usando todo este tiempo. Wufei sabía cómo tratar con la gente cuando quería manipularlos, había aprendido muy bien con Mariemaia. Ahora le tocaba interpretar el rol que Preventers quisiera ver, luego desenmascararlos.

Minutos más tarde la puerta del salón se abrió y por ella entró el piloto del Wing, con su portátil bajo el brazo y una expresión pensativa. Tras acomodarse en un lugar libre frente a la mesa les dedicó a los otros tres una mirada de buenos días sin comentar nada al respecto. Iba a abrir la computadora cuando lo llamó la voz del rubio sentado a un par de metros.

- ¿Cómo está?

Ambos sabían que se refería al trenzado.

Heero pensó cuidadosamente la respuesta con una mano en el borde del equipo, sin realizar mayor movimiento.

- Durmiendo –optó por responder cuando no supo cómo describir el estado mental de Duo en una sola palabra-.

- ¿Desayunó algo? –insistió el árabe recibiendo un asentimiento- ¿Le hiciste saber que estamos aquí?

- No creo que le interese saber eso –se vio obligado a explicar cuando se dio cuenta que no acabaría el interrogatorio en un par de y no-. Necesita un poco de tiempo, es normal.

Era entendible. Él tampoco hubiera creído que su vida era una farsa si le dijeran que durante un año estuvo gobernada, literalmente, por un desconocido. Además necesitaba encontrar algo que le recordara quién era, y para eso primero debía descansar. Un par de palabras no eran suficientes. El mayor peligro ahora era un contacto externo que le dijera "Frederic tiene razón, el resto está equivocado" porque inconscientemente Duo se aferraría a lo único seguro, a lo que quería creer, y no a la verdad. Aunque incluso si eso pasara Heero sospechaba que el 02 ya tenía una perspectiva que lo obligaba a desconfiar hasta de Frederic D'Verô.

- ¿Y si cenamos todos juntos? Como en los viejos tiempos, una pizza, de esas cosas que a él le solían gustar… -propuso Quatre evocando recuerdos de un pasado no muy lejano, pero empolvado-. Quizás podríamos lograr que se relaje un poco.

Trowa pudo leer la mirada del 01. Ante la ilusión del piloto del Sandrock, el otro parecía volverse aprehensivo, negativo.

- … Vas a tener que compartirlo con amigos en algún momento, ¿sabes? –le susurró el 03 haciendo que Wufei se carcajeara por lo bajo y decidiera levantarse de la silla-

- ¿No les parece que están hablando como si fuera de su propiedad? –espetó el 05 bruscamente, aunque ese era su estilo, las cosas de frente, con honestidad, aunque fuera una honestidad aplastante-

Heero lo miró con esa expresión que Duo hubiera encontrado desafiante. A sus ojos le pertenecía, de alguna manera, y al punto que él decidía si se quedaban o se iban; y tampoco tenía intenciones de que las cosas cambiaran mientras ese falso Duo estuviera presente.

- No me mires así Yuy, pregúntale si quiere ir.

- Dirá que no.

- Entonces déjalo, no tienes que obligarlo.

- ¿Quién sabe lo que le conviene más a él, tú o yo? –concluyó con el tono implacable que prohibía ser negado o discutido-.

Heero se sentía la única persona con el poder para saber qué haría feliz al 02. Y aunque era ridículo, cualquiera se le hubiera opuesto en otra situación, ahora no podían hacer más que aceptarla y dejarla ser. Porque el Duo que estaba ahora probablemente era más difícil de manejar que el que habían conocido tiempo atrás, y la única mente capaz de seguirle el paso y doblegarlo era la del 01. Quatre sabía que si bien eran celos, en el fondo Heero no tenía ninguna intención de atarlo; hasta se arriesgaba a decir que era al revés… era a Heero el que le gustaba sentirse atado.

- Aunque Wufei tiene razón –decidió interceder antes de verlos discutir-, creo que en esta situación tenemos que obligarlo, ya vimos lo que pasa por confiar demasiado en él, ahora es turno de actuar. Duo se ha vuelto sumiso, si no nos ponemos firmes nosotros dejaremos la oportunidad a que lo haga alguien más…

Era difícil imaginar al trenzado como una persona sumisa y dominada. Chocaba con el preconcepto del grupo. Nadie en ese salón era particularmente fácil de llevar. Era una cualidad de ser piloto, tener el carácter férreo suficiente para llevar una revolución a cuestas, defender sus principios sin que nadie pudiera confundirlos y revocarlos, soportar la mayor confusión psicológica y ganarle con convicciones.

Cuando repasaba el propósito de los entrenamientos mentales, Heero sólo obtenía a cambio una pregunta ¿Quién era Frederic D'Verô?. Nadie más lo interrumpió al 01 mientras éste abría la computadora para filtrar más información. Nunca había tenido tanta urgencia de saber el pasado de alguien. Claro que había investigado antes, pero nada de lo que tenía le explicaba por qué pasó lo que pasó. Había una clave que faltaba. Eso lo dejaba sin dormir a veces, le daba jaqueca, lo ponía histérico, de pésimo humor… las miles de veces que sufrió el disgusto pasaban ante sus ojos recordándole que sólo eran celos, por más que intentara buscarle otro nombre adicional para que tuviera lógica.

No era extraño que el piloto de la unidad 04 y la unidad 01 tuvieran una línea de pensamiento similar. En esta situación, era porque ambos compartían una bondad y una capacidad psicológica parecida. La prueba estaba en que ambos podían dominar el Sistema Zero sin mayores percances, aunque al principio ambos hubieran sufrido para lograrlo. Era porque su capacidad de análisis y desarrollo eran parecidas, que los dos podían imaginarse cómo y por qué estaban como estaban. Sin embargo los sentimientos eran diferentes cuando se trataba de un amigo, o cuando se trataba de alguien a quien querías como algo más que un amigo. Allí era donde Heero se ponía paranoico y la bronca lo cegaba; allí donde él intentaba por todos los medios buscar pruebas contundentes que le enfriaran la mente; y también era allí donde Quatre obtenía la ventaja y se asombraba, porque aunque la situación era inimaginablemente dolorosa, Duo seguía en pie, con la oportunidad de salir adelante.

Trowa y Wufei eran diferentes. Sus mentalidades se encaminaban más a la guerra, a los valores humanos, a lo sociológico, y se alejaban del prototipo intersubjetivo. Podían entender la realidad que les estaba pasando frente a los ojos pero no hubieran podido descubrir por sí mismos que toda esta guerra y confusión se debían a una absurda pelea emocional de un individuo. Los factores políticos y sociales que habían llevado a este enfrentamiento no hubieran tenido nada que ver con Duo si no fuera porque Quatre y Heero estaban ahí para reclamarles que ese era el problema. Para 03 y 05 existían ciertos criterios que no se podían romper, que hacían al humano, y por eso eran innecesarios revisar. Esta situación precisamente rompía con el criterio que debía cumplir un piloto.

Habían golpeado donde nunca antes lo habían hecho: los habían desarmado desde lo emocional, logrando así distanciamiento, y por ende, menos fuerza de combate.

~.T.R.~

Las comidas se organizaban en el comedor por sector. Cada sector comía a cierto horario y con un tiempo límite, para dejar ingresar al próximo grupo. Era la forma en que cualquier fuerza militar se organizaba con las comidas para no dejar áreas desprotegidas ni personal sin cumplir horario.

Eran las siete y treinta de la tarde cuando Heero fue al cuarto del 02 pensando en cuánto tiempo perdería intentando convencer al otro de que fueran a cenar. Eran las siete con treinta y cinco minutos cuando lo logró, para su asombro, con sólo una pregunta y una frase. Aprovechó los minutos extra para hacerle una silenciosa compañía, sólo en caso de que fuera necesaria, aunque pudo notar en ese rato el cambio emocional desde la confusión a la ira, de regreso por la desesperación y el cansancio.

- Estarás bien.

Él mismo se asombraba de decir en voz alta sus propios pensamientos, pero cuando lo notó ya era tarde. Se sentó de nuevo al borde de la cama y sólo contempló a su compañero de guerra, de aventuras, de locuras, de emociones. Duo le devolvió la mirada con cierta inseguridad al comienzo, luego adecuándose y perdiendo el temor inicial. Él también tenía la necesidad de creer en esas palabras, aún si eran mentira.

Se quedaron de nuevo en silencio uno sentado frente al otro hasta que faltaron diez minutos para las ocho. Para entonces salieron del cuarto en dirección al salón comedor, el pelicorto por delante, con un paso lento y tranquilo. Por detrás a poco menos de dos metros le seguía el trenzado, algo más tenso, incómodo. Se detuvo a un par de metros antes de la entrada al comedor mostrándose nervioso y preocupado. Heero podía leerlo a través de sus ojos, y la tensión de su cuerpo le indicaba lo desesperado que estaba por ocultar sus emociones, sin evidente éxito.

Los labios del ojiceleste se entreabrieron sin decir nada al final. Volvió a cerrarlos cuando el pelilargo respiró hondo, muy disimuladamente, y retomó el paso. En ningún momento el ojivioleta alzó la vista para ver a las personas, manteniéndose siempre al margen, aún luego de sentarse con las charolas de comida en una de las grandes mesas donde los demás pilotos ya estaban sentados junto a algunos otros cadetes de la organización.

Quatre llenó los silencios con tópicos usuales y alejados de cualquier tema polémico; Kiev le mantenía el hilo muy amenamente casi sin darse cuenta de la tensión, aunque las furtivas miradas al resto de los integrantes indicaban que sí estaba al tanto. Los demás permanecían más bien callados como usualmente, y aunque para todos pudiera parecer normal, los cinco sabían lo extrañamente mal que se sentía la falta de una voz, una opinión, un tono siempre imponente que gritaba con autoritarismo no me ignores, soy Duo Maxwell, y estoy aquí. El sonido de sus opiniones estaba muerto.

- Duo… -llamó casi en un susurro el 01-.

El intento desesperado (disimuladamente desesperado) de llamar su atención no pasó desapercibido.

- Esto apesta –le respondió quedo el 02 viendo el plato de comida que había estado picando incesantemente, que tan poco sabor tenía y tan pesado le caía en el estómago-.

Finalmente Duo dejó el cubierto en el plato y corrió la bandeja al centro de la mesa. La mueca de asco era demasiado sutil.

Heero se apresuró por terminar la cena sabiendo que aunque el trenzado no se había ido, estaba casi gritando su urgencia por huir de allí. Cada vez que Duo inhalaba sentía su respiración, su cuerpo tenso; podía incluso sentir sus manos firmemente empuñadas sobre la mesa, a punto de clavarse las uñas en la piel…. El 01 estaba terminando de juntar sus utensilios cuando le sonó el celular (no es que siempre lo usara) y extrañado lo buscó en el bolsillo interno de su chaqueta.

Número Privado.

Ya ese título le puso alerta. Aceptó la llamada sin saber qué sucedería con exactitud. Tenía sobre él la atención de todos en la mesa, inclusive la del ojivioleta.

- Espero que no estés diciéndole cosas extrañas de nuevo, Heero Yuy. No intentes detenerlo, él vendrá conmigo.

El 01 se puso de pie precipitadamente, encolerizándose. La silla hizo ruido al correrse hacia atrás y todos en la mesa se tensaron.

- Heero –llamó Duo poniendo una mano sobre el antebrazo del mencionado-, ¿qué pasó? ¿Es Relena?

- Ah, está allí… -el tono al otro lado del teléfono rebosaba de autoconfianza-, sería demasiado pedir que me dejes hablar con él, así que no lo haré. Pero te estoy vigilando, Yuy-

- No irá contigo –sentenció con un tono tan gélido y firme que dejó en claro con quién se estaba comunicando. Su cuerpo entero estaba rígido, al borde de explotar en ira-.

- ¿Quién dice? No creo que puedas gobernar nuestras acciones. Cuando dos personas quieren verse hacen hasta lo imposible… es un concepto algo abstracto para ti, pero así funciona. Intenta no llenarle la cabeza ni oponerte a nosotros, es por tu propio bien. A menos que quieras ser asesinado por el mismo Shinigami…

- Deberías empezar por seguir tu propio consejo. Una vez que pruebe todo lo que hiciste, personalmente me encargaré de ti.

- ¿Hacer qué, Yuy? De los dos, tú mereces morir primero, ¿Cuántas vidas llevas acuestas de ese nombre? Ah no, espera… ese ni siquiera es tu nombre ¿Cómo debería llamarte entonces?... –el ojiceleste apretó los dientes-. Déjame decirte una cosa: ni tú, ni nadie, jamás, logrará que Duo me odie. Pueden alejarlo de mi físicamente, pero jamás lograrán que deje de amarme… ¿Te molesta eso, Heero? Porque a mí me encanta.

El teléfono fue aplastado contra la mesa antes de siquiera cortar la comunicación. Por largos segundos nadie dijo nada, quizás con precaución de no agravar la situación más de lo que estaba.

- … ¿Qué dijo? –se aventuró Duo aferrándose sutilmente al brazo de su compañero, mientras éste aún estaba de pie mirando el centro de la mesa en un intento vano de canalizar el odio profundo que sentía en ese instante-.

Tenía que matarlo. Era la única cosa que tenía lógica para el 01. La muerte de D'Verô traería consigo la coherencia a la Tierra, al Universo. Lo mataría lentamente, o mejor lo torturaría primero, no sólo física sino también psicológicamente. Le demostraría lo equivocado que estaba. Le quitaría a Duo así fuera lo último que hiciera con su vida.

- Heero –volvió a llamar el trenzado cuando no lo pudo sacar del trance-.

El pelilargo contuvo la exclamación de sorpresa cuando el otro lo agarró del brazo y sin más, hecho una tempestad, lo jaló consigo de camino a los pasillos. Le costó juntar coraje para replicar porque jamás había visto una mirada con tanto enojo; y vaya que conocía a Heero ofuscado. Recordaba sus miles de expresiones, pero esa precisamente, de tensión, furia, y odio, jamás la había visto.

Un par de voces y pasos les seguían por detrás, eran Quatre, Trowa y Wufei, que habían dejado todo por saber qué era lo que sucedería de ahora en más.

- ¿Adónde vamos? -02-

- A un cuarto más seguro –le respondió automáticamente el piloto del Wing sin detener el paso-. Los aplastaré esta noche –agregó de forma contundente-, no se me va a escapar esta vez.

Tenía que matarlos a todos en esa nave. Tenía que destruir todas las interferencias. Tenía que deshacerse de las distorsiones. Frederic D'Verô era una de ellas. Sólo había sabido interferir en su camino y esa era razón suficiente para quitarle la vida. La guerra acabaría con D'Verô, todo tenía lógica si lo borraba de la faz del universo. De esa forma ese tipo nunca más podría ponerle una sola mano encima a Duo…

Quatre tuvo que reducir el paso cuando la ola de emociones lo aplastó. Sonrió débilmente, afectado por el dolor de su pecho, sin saber si sentirse complacido o preocupado por el grado de posesividad que podía tener su compañero. Le preocupaba que todo ese enojo lo estuviera cegando, pero agradecía que alguien pudiera amar con tal intensidad a alguien tan cálido como Duo. Si tan sólo Duo tuviera el carácter para aplacarlo como antes, quizás no tendría que preocuparse tanto porque Heero cometiera una estupidez.


1= Odio este material por su diversidad de nombres según el país. Plastoformo, Isopor, Icopor, Estereofón, Plumavil, Poliespula, Duraplax, Hielo Seco, Poroplás, Foam, Anime (sí, me quedé con un ojo cuadrado cuando leí que en Venezuela le llaman así).

N/A: Yay, Heero celoso =3 me encanta.

LOL.

Ya pos, aquí el especial. Más de No-Duo que en el anterior.

Y me complace anunciarles… que ahorita sí se viene el final. ¿3 epis más, quizás?

¡Un saludo enorme, dejen Reviews! ¡Gashiash!

Ryoko Yuy Eiri Lamperouge

Febrero 11, 2013