La vieja herida.
- No veo la hora que termine esto, siempre estamos en el medio y sin buscarlo, ¿Es mucho pedir ser un civil mas? ¿Que no nos persigan psicópatas que se creen todo poderosos?- Katniss caminaba furiosa
- Megalómanos, se dice – Contesto su marido
-Megamalos ¿eh?- La mueca de ella era de desconcierto
- No. Megalómanos es el nombre para esos psicóticos – Dijo el y se río
- Estamos llenos de mierda y actúas como un diccionario de sinónimos, que útil
- Jaja mi amor mira el lado positivo, por lo menos ahora nos tienen los buenos.- Peeta trato de animarla
- Si muy buenos, pero nos tienen de rehenes, vaya buenos, un error en calculo y nosotros tres somos los primeros enterrados.- Sus ojos se ensancharon como acto visible de honestidad brutal. - Aquí somos prescindibles una vez que filmemos ese video, ¿Como no lo ves? ¿O te crees que el justo ejercito revolucionario, escatima en mártires menos con él a la cabeza?
- Yo confío en Gale y tú deberías hacerlo más que yo, independientemente…
-¿Independientemente de que? ¿De que en su estrategia no tuvo reparos en matar a mi hermana? ¿De que no tuvo problema alguno en enterrar a cualquiera bajo una pila de escombros? – Interrumpió ella
- Si pero tu lo vez independientemente del que alimento a tu familia durante los juegos, del que saco a tu familia del distrito 12 durante los bombardeos, ese también es el.
-Basta no lo defiendas, si vas a confiar en el asesino de mi hermana hazlo pero no me pidas que yo y mi hija tengamos la cabeza en la guillotina. Pero no puedes estar bien con Dios y Diablo, si estas con el no estas conmigo – sus ojos resistían las lagrimas que luchaban por salir
- Vamos Kat, no seas caprichosa.
- ¿Que no sea caprichosa, que no sea caprichosa? – Las lagrimas empiezan a brotar pesadas de sus ojos – ¿Sabes que es lo peor de todo?, que si hubiese sacrificado a toda esa gente menos a Prim, todavía lo querría, y eso me llena de culpa, el es un espejo que me refleja la peor versión de mi.
- No Kat, no eres egoísta solo extrañas a tu hermana, solo es eso. Y puedes odiarlo todo lo que quieras, pero también no debes olvidar que Gale no puede escapar de si mismo y que su carácter siempre fue protector, en base a eso debes decidir si confiar.- La rodeo con los brazos y dejo que ella posara la cara en su pecho
- Confío en ti-.
- Ya lo se mi amor.
-¿Vamos a estar bien?
- Te lo prometo.- El giro a ver a su hija que dormitaba en una cama al lado de ellos
El sol se mantenía tímido por la mañana, el día se anunciaba gris pero la luz de los ojos de Mila habría encandilado al que osara detenerse en ellos en el momento que se posaron en la figura maltrecha de Gale entrando por la puerta de la enfermería. La pequeña Prim se había despertado temprano y maravillada por el degrade que iba de turquesa a azul profundo del pelo de la soldado le hablaba animosamente.
- Se que el look de ex prisionera no era lo mas sexy del mundo pero tampoco es como para que te demores tres días en venir a verme
-Casi te matan ¿Cómo te vas a acercar a un objetivo con la guardia baja? – Cuando Gale dio un paso hacia la camilla la niña se distancio aterrada de el- ¿Estas bien? – intento esconder el espanto de la niña aunque no sabia si de si mismo o de Mila.
- Duele. Igual lo hice solo para que me rescate, he oído por ahí que te gusta rescatar doncellas -
- No seas entupida, casi te mueres no lo entiendes – Gale se sentó en un silla de acompañante y Prim aprovecho ese momento para escapar
- Vaya eres bueno con los niños
- Lo soy, salvo con los hijos del excelentísimo Sinsajo, son especiales como ella.
- A mi ella me pareció agradable y el canciller es una gran persona.
- Ya se lo que viene y creo que tienes que descansar
- Espera, yo se que no tengo derecho pero necesito saber algo, ¿todavía estas enamorado de ella?
-¿Se puede dejar de hacerlo?
- ¡Ósea que todavía la amas!
- No como tú crees. El odio y el dolor son lados b del amor, para odiar esa persona tuvo que haberte lastimado en el lugar donde solo las personas que amas pueden llegar a darte, si uno deja de amar esa herida o el odio desaparecen, el verdadero antónimo del amor es la indiferencia. Todavía sangro con cada uno de sus ataques y no los puedo perdonar eso quiere decir que la amo.
- ¿Tanto te duele?
- Prometí que solo una pregunta, y fui lo mas sincero que pude, ahora cumple y descansa.
- No te preocupes por Prim
Eran dos personas distintas de quien hablaba Mila y sobre quien escuchaba Gale.
