Desperté, había dormido mucho y seguramente Charlie ya me estaría esperando. Me fijé en que Edgar no estaba. Fui a abrir la puerta pero estaba cerrada, me acerqué a la ventana y vi que estaba cerrada desde fuera, esto no era una coincidencia, había sido Edgar. Estaba enfadada, ¿Cómo había podido?.
-¡Edgar!-grité, oí unos pasos acercándose.
-¿Qué te ocurre Lydia?- preguntó, como si no lo supiera.
-Ábreme la puerta-dije intentando sonar lo más apacible que podía, si notaba que estaba enfadada de seguro no me abriría.
-Lydia, no trates de ocultar tu enfado,¿O se te ha olvidado que puedo sentir lo que tu sientes?-Era verdad, el colgante. Me lo quité y oí como Edgar abría la puerta, intenté salir pero rápidamente cerró la puerta tras de sí con llave.
-¿Por qué has entrado si no me vas a dejar salir?-mi enfado se incrementaba por segundos.
-Te avisé que si te quitabas el colgante te iría a buscar dijese lo que dijese ¿No es así?-Yo asentí lentamente mientras miraba alrededor de la habitación. Estaba furiosa y necesitaba tirarle algo. Rápidamente cogí todo lo que encontré, libros, jarrones, ropa, almohadas, zapatos y empecé a tirárselo. Para mala suerte, lo esquivaba todo y me estaba quedando sin cosas miré alrededor y cuando quise darme cuenta Edgar me sujetaba. Pero no me sujetaba fuerte, sino con una delicadeza anti natural en él, no como el otro día. Me quedé petrificada y él pareció notarlo.-¿Qué te pasa?
-Nada-murmuré, la delicadeza con la que me sujetaba era extraña, muy extraña, cogió el colgante y me lo puso.
-¿Porqué estás frustrada, mi querida Lydia?- yo no sabía lo que me pasaba, me estaba volviendo loca seguramente. Edgar puso su mano en mi cadera y me acercó a él haciendo que nuestros cuerpos quedaran muy pegados, después de eso me abrazó.-No quiero que te vallas de mi lado.-Yo tampoco quería que este momento terminase nunca.
-Creeme que yo tampoco quiero irme, pero es lo que debo hacer, si no puedes estar con ello, será mejor que me olvides, porque no puedo negar a cumplir con mis deberes por nada de el mundo, ni siquiera por ti-sabía que eso era un golpe bajo, me soltó como si le acabase de dar una bofetada y me miró dolorido.
-Si no fuera porque se tus verdaderos sentimientos, me hubiera ido en este mismo instante y te diría que no te quiero volver a ver, pero no lo haré, a cambio te pido que no niegues la verdad a tu corazón, se que me quieres, así que te pido que no se lo niegues a tu corazón.
-¿De qué estás hablando?-pregunté confundida. De repente sonó un ruido y la puerta se abrió mostrando a Charlie.
-Prin... digo Lydia, ¿está preparada?-Edgar me miró extrañado.
-Tú, ¿Cómo ibas a llamar a Lydia?-preguntó Edgar, mierda.
-Prima, me iba a llamar prima, ¿Verdad que sí primo?-me puse algo nerviosa, si lo descubría no me dejaría ir porque sabría el deber que tiene una princesa con su pueblo.
-Em... claro prima- claro, a Charlie le resultaba extraño por que estaba mal visto en todas partes que un sirviente hablara de manera vulgar a una princesa.
-Lydia, ¿Volverás pronto?-preguntó Edgar, no sabía que contestar.
-La prin... digo, mi prima debe atender unos asuntos de mucha importancia, no se sabe si podrá regresar a... este mundo, ahora, señor, le pido que no la retenga más-el miedo se reflejó por unos momentos en los ojos de Edgar.
-Lydia, no habíamos hablado de estar mucho tiempo en su mundo, por favor
-Edgar, encontraré la manera de que nos podamos comunicar si tengo tiempo...
-¡Ni que fueras de la realeza!-Charlie y yo nos quedamos petrificados-Entiendo que si fueras de la realeza, entonces tendrías muchos deberes y no podrías encontrar tiempo ni venir si quiera, pero tú si puedes encontrar tiempo-empecé a tener miedo, si lo descubría... sería como cavar mi propia tumba.
-¿Cómo te atreves a hablarla así? Debes tenerla más respeto-saltó Charlie.
-¡Pero si es mi prometida!, es más, tú deberías respetarme, ya que soy un conde-es la primera vez que oía mencionar a Edgar que era un conde.-Lydia tú dijiste que te irías solo unos días-me giré no podía mirarle a la cara, él tenía toda la razón-¡Lydia mírame!
-¡Ya basta!¡No permitiré que la vuelva a gritar!-Charlie se dio la vuelta y abrió un portal-perdóneme pero debo de hacerle saber a su majestad el trato que te tiene este...humano.
-Lydia, espera, hablemos...
-Señorita, el portal dura cinco minutos, eso es lo máximo que se puede retrasar-yo asentí. Miré a Edgar.
-Lo siento mucho Edgar, tienes razón te dije que solo serían unos días, no pasa nada si quieres que deje de ser tu prometida.
-Lydia ¿Qué está pasando aquí?
-Lo siento Edgar-me fui a quitar el anillo pero el me detuvo.
-Explícamelo cuando tengas tiempo, y por favor... sigue siendo mi prometida-yo le abracé y él me devolvió el abrazo.
-Te prometo que te lo explicaré, ahora me tengo que ir-me separé de él y pasé por el portal seguida de Charlie.
Siento dejar que pase tanto tiempo entre capítulo y capítulo, intentaré no retrasarme tanto en los próximos.
Gracias a todos y cómo no:
Continuará...
