Ufff no, no, no. Yo sé que prácticamente es 23 y me apena bastante haberme tardado tanto para dejar este regalo que es para Sumi en esta ocasión. ¡Sumi! ¡perdón! pero el trabajo ahora si me ganó. Como sea creo que no es tarde para desearte lo mejor en este nuevo año, que tengas mucha dicha, mucha paz y equilibrio y sobre todo inspiración. Que disfrutes cada día de un año mas de vida, te lo deseo con todo corazón n_n Esto es para ti.

Capítulo II. Primeros Detalles

¿Los Dioses tienen ataques de pánico? No estaba segura de que así fuera, pero en su caso ser la Diosa Athena no le evitó sentir que una crisis se le avecinaba y estaba costándole tomar una decisión. ¿Por qué le ocurría algo como eso? ¿Por qué era tan difícil y por qué no se decidía... En que ropa debía usar para la noche que se acercaba presurosa?

Nunca se había preocupado por algo tan banal, su apariencia no era un tema que le inquietara. ¿Por qué ahora le costaba tanto siquiera mirar las prendas a su disposición que estaban extendidas sobre su cama?

Cierto, no era lo que se iba a poner lo que provocaba tensión en ella, sino el para qué: Una cita... Con Seiya.

Sonaba tan raro, tan inverosímil y mirando las manecillas del reloj solo lo convertía en algo real y cercano, muy cercano. No estaba lista, no estaba preparada... No tenía nada que ponerse, pensó finalmente derrotada, dejándose caer de bruces sobre las prendas en la cama.

Una afirmación un poco tonta, además de falsa. Poseía un extenso guardarropa, pero todo le parecía inadecuado para una cita. Todo parecía tan... formal y serio. Ni que decir de sus vestidos, estaba segura de que si saliera a las calles de la ciudad con alguno de ellos llamaría la atención de inmediato, cosa que deseaba evitar a toda costa. ¿Pero cómo? ¿Qué debía usar?

Incluso antes de ser una deidad, ella era una heredera. Fue educada de esa manera, para ser correcta en todo momento y no perder nunca la compostura, nadie le enseñó como ser... Una chica normal y ahora que debía serlo aunque fuera por unas horas, es que el pánico la recorría de pies a cabeza.

Podría seguir pensando en lo desafortunado de su dilema sino es que los minutos transcurrían sin compasión. Debía hacer algo... alguna solución debía tener a la mano o... alguien podía ayudarla.

No estaba muy convencida de involucrar a terceros en la ocurrencia de Seiya, pero su actual necesidad la obligó a hacerlo.

- ¿Me llamó señorita? - Tatsumi habló con su acostumbrada formalidad al momento que entraba diligentemente a la habitación de Saori.

- Si, necesito que... - desvió la vista de su fiel mayordomo para que no notara la vergüenza que la recorría por la petición que estaba a punto de hacerle - que consigas algo de ropa para mi y que sea para esta tarde.

- ¿Qué cosa?

- Lo que escuchaste. Yo... Deseo salir de paseo y creo que no hay nada entre mis pertenencias que me sea útil.

- ¿Salir? ¿A dónde? ¿Necesita que le organice una escolta? – Preguntó preocupado.

- No, no. Solo necesito lo que te estoy pidiendo.

- Está bien, como usted lo ordene. - Tatsumi miró el desorden que había en los aposentos de la heredera Kido, pareciéndole de por más extraño, ella no solía ser tan desorganizada. Además, todo ese asunto de la salida también le pareció fuera de lugar. Desde que ocupara el santuario de la Diosa, Athena no había mostrado mucho interés en conocer los alrededores y evitaba dejar el sagrado lugar tanto como le fuera posible. ¿Entonces por qué el repentino cambio?

- ¿Qué esperas? ¡Ve! – Saori ordenó con impaciencia al ver que Tatsumi solo se había quedado haciendo reverencia cuando a ella de verdad le urgía su petición.

- Si señorita, con permiso - dijo con calma al salir del mundo de sus pensamientos y de la habitación, dejando a Saori sola de nuevo.

A la joven deidad no le quedó más que suspirar con total sosiego, ya por lo menos podría despreocuparse de ese asunto por el momento, pero todavía no estaba todo resuelto, distaba mucho de estar lista para su cita.

Decidió que lo mejor era tomar un relajante baño mientras esperaba por su encargo y así avanzarle a la difícil tarea de arreglarse para esa tarde. Después de una hora, salió del cuarto de baño envuelta solo con una toalla, secando con otra su larga cabellera, sintiéndose más fresca y un poco más tranquila, sobre todo porque de reojo distinguió sobre el tocador unas cuantas bolsas de papel rojas y rosas de diferentes tamaños. Sabía que podía contar con que Tatsumi cumpliera con su pedido e incluso más rápido de lo que ella tenía previsto. Sintió cierta emoción, producto de la curiosidad que le provocaba el saber que es lo que habría en el interior de esas bolsas.

En seguida abrió la primera y mas grande de todas. De verdad no le sorprendió del todo que se tratara de un vestido, ella solía usarlos mucho, tal vez por esa razón es que Tatsumi lo creyó adecuado para ella. Ese en particular resultaba notoriamente más corto de los que acostumbraba a usar sin llegar a ser escandaloso, si acaso le llegaría un poco abajo de la rodilla, un tanto amplio del ruedo, de un tono amarillo claro.

Lo puso sobre su cuerpo, mirándose en el espejo, imaginando como se le vería puesto. Era un no definitivo. Es más, cualquier vestido lo sería. No porque tuviera algo de malo ese tipo de prenda, sino porque ella los usaba todo el tiempo. Así no asombraría a Seiya, ni la vería de una forma diferente.

Se sorprendió de ese ultimo pensamiento suyo. Quería... ¿Impresionar a Seiya?

No, no... No podía ser eso. Era más bien que ella le prometió que, por una noche intentaría ser como cualquier otra chica. Si, solo estaba intentando ser fiel a su palabra. No es que quisiera deslumbrarlo ni nada por el estilo, para nada esperaba recibir algún cumplido de voz del caballero.

Dejó el vestido con hastío a lado suyo, buscando entre las bolsas algo más que usar. Entre las recientes compras encontró una blusa suelta de un rojo brillante que a pesar del llamativo tono mantenía cierta sobriedad y eso le agradó. Tal vez si la combinaba adecuadamente podría ser lo que estaba buscando, tal vez si le hallaba un equilibrio para que se viera menos… adulto. ¿Qué era eso que se usaba comúnmente las personas de su edad? ¡Jeans! Si, era eso lo que necesitaba para su suerte, Tatsumi parecía leerle la mente ya que encontró lo que estaba buscando en otra de las bolsas.

Después solo fue cuestión de agregar un saco y tacones negros para sentir que al fin estaba a la medida de la ocasión.

Se veía linda en definitiva, sin caer en la exageración. Era un conjunto que le quedaba perfecto y que oscilaba entre su porte y elegancia con lo casual y coquetería que cualquier joven de su edad podía aspirar a tener.

Un rápido vistazo al espejo le confirmó lo que ya sospechaba: Se veía bella y un tanto emocionada de nuevo pensando en lo mucho que se iba a sorprender Seiya cuando la viera… no es que quisiera que así fuera, volvió a repetirse internamente.

Un poco de fragancia a vainilla fue todo lo que necesitó antes de salir de sus aposentos rumbo al punto donde se vería con Seiya. Por más que trató de no inquietarse por el próximo encuentro con el caballero de bronce, una curveada sonrisa apareció en sus labios mientras caminaba presurosa hasta donde iniciaban las doce casas, lugar que habían acordado en verse.

Por mucho que quisieran tratar aquello como una cita normal, la verdad es que no lo podía ser en su totalidad. No podía pasar por ella hasta su umbral sin que eso trajera un sin fin de preguntas, cuestionamientos y miradas sobre ellos.

Llegó hasta la casa de Aries, buscando con la mirada al chico que le brindaría compañía por esa tarde sin encontrarlo de inmediato. Se desanimó un poco. Ella preparándose con tanto detalle, mientras que Seiya ni siquiera se había molestado en llegar a la hora acordada. De seguro ni le importaba tanto ¡Y había sido su idea! Pero no era más que un desconsiderado, insensato, quien además la había arrastrado a considerar esa locura, por eso estaba parada allí, esperándolo mientras que él…

El chistoso sonido de una bocina la distrajo de sus cavilaciones, haciéndole girar su cabeza para saber de que se trataba.

Se encontró con una visión realmente agradable: Se trataba de una motocicleta un tanto vieja, pero no era el medio de transporte lo que llamaba más su atención sino el conductor. Era Seiya, quien vestía una camisa blanca con las mangas dobladas hasta los codos, la llevaba abierta dejando ver una ajustada camiseta roja debajo, simples jeans y tenis blancos que completaban su atuendo sentándole perfecto al apuesto joven. Su encantadora sonrisa solo lo hacía mas atractivo, aunque no fuera admitírselo, ni siquiera a si misma.

Seiya estacionó la motocicleta muy cerca de Saori y se inclinó sobre el manubrio ampliando más su sonrisa.

- ¿Y bien? ¿Qué te parece? - Dijo con un tono alegre. Parecía estar muy orgulloso del vehículo que ahora manejaba.

- ¿Dónde conseguiste...? - Señaló la motocicleta, examinándola más a detalle. Estaba bastante desgastada , las piezas que debían ser de un plateado resplandeciente se veían opacas - ¿Eso? - completó la frase tratando de sonar lo menos ofensiva posible.

- Algunas personas me debían unos cuantos favores, gracias a ello, ahora tenemos como viajar cómodamente hasta la ciudad.

- ¿Eso te parece cómodo... o seguro?

- Lo es, además que soy muy buen conductor, ¡Ya lo verás! – volvió a echar el cuerpo para atrás, encendiendo de nueva cuenta la motocicleta que hizo el característico sonido del motor - ¡Bueno! Es hora de marcharnos.

- ¿De verdad pretendes que yo me suba a esa cosa?

- ¿Qué tiene de malo?

- Es... no es...

- Saori...

- Pero...

- ¡Nos vamos a retrasar!

- ¡Esta bien!

No estaba nada convencida y menos cuando reparó en lo cerca que iba a estar del joven. Por mucho que protestara al final de cuentas no tendría mas remedio que subirse a la moto. Menos mal que había optado por usar jeans por primera vez en su vida, de otra manera el viaje hubiera resultado todavía mas incomodo.

Seiya solo la miraba con impaciencia mientras que la bella joven intentaba descifrar como es que debía montar esa… cosa. Con mucha lentitud que manifestaba su miedo, se acercó al caballero y lo tomó con fuerza de los hombros para usarlo de apoyo mientras se mantenía en un solo pie, pasando el otro sobre la motocicleta. De inmediato Saori sintió como un leve calor le recorría las mejillas. Estaba muy cerca de Seiya, mucho más de lo que había anticipado.

- Pon tus manos alrededor de mi. - Ladeó el rostro para que la joven detrás de él la escuchara.

- ¿Co... Cómo?

- Tienes que sujetarte con fuerza sino quieres caerte - Bromeó, recibiendo solo un suspiro de resignación como respuesta. Sería un mentiroso si no admitiera que estaba disfrutando cada segundo de la situación, placer que se acrecentó cuando sintió la calidez de los brazos de Saori envolviendo su torso, apretándolo ligeramente.

- Creo que estamos listos – Fue todo lo que se le ocurrió decir. Menos mal que ella no le veía el rostro o hubiera notado como se había enrojecido por el mar de sensaciones que lo invadían al tenerla tan cerca.

Giró un poco el manubrio creando un nuevo rugido del motor y sin previo avisó aceleró con brusquedad lo que generó un pequeño brinco cuando las ruedas pasaron con rapidez sobre el piso disparejo. La inestabilidad que se llegó a percibir en el asiento, asustó a Saori.

- ¿Estás seguro de saber como manejar?

- ¿Quieres confiar aunque sea un poco en mí? Yo sé lo que hago.

- Pues no quisiera criticarte, pero... - Antes que siguiera con su queja, Seiya aceleró de nueva cuenta, dando un nuevo tirón a la chica que por mero instinto se sujetó con mayor fuerza al cuerpo del joven.

- ¡Seiya! - exclamó temerosa.

- ¿Qué? - Volvió a realizar la misma acción, creando un nuevo apretón en su pecho, cortesía de Saori - Solo disfruta el viaje, ¿quieres? Deja de preocuparte tanto.

- Pero es que... – Una vez más, se vio obligada a aferrarse a Seiya, pues se empeñaba en generar esos brincos - ¡Deja de hacer eso!

Saori solo escuchó una risa, el caballero de pegaso claramente se esta divirtiendo a sus expensas, pero no es que deseara hacerla enojar, sino todo lo contrario. Él estaba dispuesto a disfrutar cada instante de esa oportunidad que ella le había brindado y que sin duda resultaba única y no solo eso, tenía una fuerte determinación de hacer esa noche memorable para Saori también.

Después de un rato manejó a una velocidad prudente sintiendo al instante como ella se relajaba.

- ¿Mejor? - preguntó

- Eso creo.

- Por cierto, - echó el cuerpo un poco para atrás, esperando que ella escuchara perfecto lo que estaba a punto de decir - Te ves hermosa esta noche.

Como no obtuvo respuesta, Seiya pensó que sus palabras habían sido arrebatadas por el viento o tal vez solo era que a ella le daba igual su opinión.

Sintió calidez nuevamente pero ahora en su espalda, el aire en sus pulmones se entibiaba cada vez mas y un leve cosquilleo acariciaban tan sutilmente por encima de su camisa, gracias a los cabellos de Saori. Se había recargado por completo en él.

- Gracias - finalmente escuchó de voz de la muchacha, que hablaba más para ella que para ser escuchada - tu también luces bien.

No era el mejor cumplido y el adjetivo no resultaba tan favorecedor, pero eso fue todo lo que necesitó Seiya para ser inmensamente dichoso y sonreír.

De allí en más el camino fue silencioso, ambos jóvenes solo se dedicaron a disfrutar de la compañía del otro, sintiendo por primera vez lo que era simplemente vivir.


Y si, yo sé que es cortito, pero de verdad estoy tratando que quede lo mejor posible y es por ese motivo q me vi en la necesidad de pasar la cita para el cap que sigue. No se que le pasa a esta idea q de ser un one shot va a terminar teniendo cuatro capítulos n_n' jeje.

Por ultimo solo quiero agradecer a quienes se dieron el tiempo de leer, dejar review y agregar a favoritos. De verdad que soy feliz porque me acepten y acepten esta pequeña y ligera historia, es por eso que hago mi mejor esfuerzo. n_n para agradecerles su amabilidad.