Yieeeeei termine al fin después de meses es un milagro XD En fin no tengo mucho que decir... Sé que es un poco simple, pero igual espero que les agrade.

***PRIORIDADES***

Capítulo III. Primera Cita

Conforme se acercaban al centro de la ciudad, las condiciones de la modernidad eran evidentes, así como también los estragos que dejaba la humanidad misma, pero a pesar de ello, Atenas conservaba el encanto de un antiguo emporio y Saori no podía estar más maravillada con el simple recorrido porque nunca, en ninguno de sus viajes tenía el tiempo de siquiera admirar las calles, contemplar a la gente o simplemente disfrutar la sensación de saberse en un lugar nuevo, desconocido e intrigante. No, para ella nunca hubo oportunidad de tener momentos así, todo era negocios, siempre una mera obligación en su vida.

Por un momento se perdió en esos pensamientos que ni siquiera notó cuando las calles dejaron de ser amplias comenzando a subir por diminutos caminos, en callejones cada vez más ceñidos y escondidos. Fue entonces que el paseo dejó de ser apacible para ser en verdad incómodo con una incógnita recurrente en su cabeza.

- ¿Exactamente a dónde nos dirigimos, Seiya? - Dijo en voz alta, un tanto contrariada y ese sentimiento se acrecentó cuando lo único que obtuvo de la boca del caballero fue una sonora risa. - ¿Qué tiene de gracioso mi pregunta? – Su voz seguía mostrando el descontento que sentía por la falta de una respuesta y que se encontrara sujetada a la espalda del muchacho sin posibilidad de ver su rostro la molestaba aún más. Él apenas si giró su cabeza un poco para contestar.

- ¿Es posible que desconfíes de mi cuando prácticamente arriesgué mi vida para mantenerte a salvo? - Tras aquella frase, Saori despegó ligeramente los labios con la intención de debatir con el joven, pero no se le ocurrió nada para hacerlo. Tenía que admitirlo, era un buen argumento, aunque no estaba dispuesta a reconocer su derrota.

- Eso es algo totalmente diferente, ahora estamos en medio de una ciudad que no conocemos y es totalmente válido que te pregunte algo como eso.

- ¿Te han dicho lo impaciente que eres?

- ¿Eso que tiene que ver con que me digas a dónde vamos?

- Es una sorpresa ¿de acuerdo?

- Puede serlo aunque me lo digas

- Claro que no y si dejaras de discutir entonces te darías cuenta de que… - La velocidad de la motocicleta había disminuido durante toda la plática mientras subían otra de las calles. – Ya llegamos.

Detuvo por completo el andar del vehículo bajando su pierna derecha creando el equilibrio que ésta necesitaba al carecer de la inercia que la mantenía balanceada.

- ¿Llegamos? ¿Estás seguro?

- Claro, aquí estamos.

- Y... ¿Dónde es aquí exactamente?

La jovencita permanecía escéptica ante la elección hecha por Seiya, porque lo único que ella veía era una casa como cualquier otra de paredes amarillas con una puerta diminuta pintada de verde como muchas más a lo largo del recorrido y no lograba comprender que tenía de especial ese lugar para que mereciera realizar un viaje de casi una hora. El caballero suspiró antes de acercarse a ella recargando todo su peso sobre su hombro derecho haciendo que la pose perfectamente erguida de la mujer se descompusiera un poco dejando su apuesto rostro muy cerca de las mejillas femeninas. Antes que ella pudiera empezar a reclamarle, Seiya extendió su dedo índice y la jovencita giró su cabeza siguiendo la dirección hacia donde éste señalaba.

- Klimataria – Leyó lentamente del letrero que se encontraba sobre la puerta que se había escapado de su vista al ser parcialmente cubierto por las verdes hojas que se extendían y trepaban por las paredes del lugar - ¿Qué es este sitio?

- ¿Por qué no entramos y lo descubres? – En un acto de total galantería, el chico extendió la mano hacia Saori, esperando que ella la tomase. Sin estar segura del porqué toda esa situación seguía incomodándola, dudó unos segundos antes de por fin deshacer el puño que tenía bien pegado al pecho y finalmente descansar dócilmente su palma sobre la del muchacho, quien no tardó ni un segundo en darle un ligero tirón para juntos ingresar al lugar.

Después de recorrer un pasillo apenas iluminado y para total sorpresa de la diosa solo se trataba de un restaurante, uno muy sencillo, tanto que resultaba acogedor, amistoso, sobre todo con la gente que allí se encontraba ya disfrutando de una buena comida, de una amena plática, de la música que se desprendía de viejas guitarras.

- ¿Bien? ¿Qué te parece? – Preguntó esperanzado el muchacho, con una sonrisa encantadora en sus labios sin obtener nada de Saori más que una expresión neutral, pero no parecía molestarse con ello – Lindo ¿No crees?

- Es… es… rústico – Fue lo único que se le ocurrió decir buscando un adjetivo que no sonara tan ofensivo. Era obvio que no lo había conseguido.

- ¿Podrías no juzgar todo tan rápido? – Seiya no se dejaba amedrentar por la constante resistencia de la chica que si bien había accedido a esa cita, seguía viéndola como una mala idea. No era necesario que se lo dijera porque era muy evidente, pero él era en verdad persistente y no se daría por vencido, haría que Saori se divirtiera aunque fuera solo por esa noche. – Sólo… intenta darle una oportunidad ¿quieres?

- ¡Eso hago! Es solo… ¿Por qué tanto interés en ese restaurant en particular?

- ¡Oh Bienvenidos muchachos! ¡Pasen, tomen asiento!

Una mujer de edad avanzada interrumpió la breve discusión acercándose a la pareja con un semblante amable y los brazos extendidos que en un segundo pilló a ambos, arrastrándolos hasta una mesa arrinconada sin que dieran su consentimiento.

- Puedo ver que es una noche especial para ustedes – dijo la señora que al parecer era dueña del lugar obteniendo respuestas contradictorias en sus nuevos clientes: Saori movió la cabeza negativamente un poco ruborizada, mientras que Seiya casi gritó un si con un tono de verdadera alegría. – Pues no se preocupen, yo me encargaré de que todo sea perfecto ésta noche, en seguida regreso con algunos aperitivos para ustedes.

- Pero no hemos ordenado nada… - La frase dicha por Saori no tuvo relevancia alguna, la mujer ya se alejaba, dispuesta a cumplir con la tarea autoimpuesta que cumplió en tan solo unos minutos.

- Aquí tienes linda – acomodó los platos con los sencillos aperitivos, además de llevar utensilios, algunas velas para crear un ambiente más intimo y copas vacías. Todo lo necesario para la velada que apenas estaba por comenzar – Que lo disfruten.

Saori se quedó mirando aquel mantel de cuadros, dispuesto con la cena de la noche, sorprendida de que hubiera personas así de serviciales hacia ella.

Por supuesto que estaba acostumbrada a tener al mundo entero a su completa disposición. Siempre fue tratada de manera especial, incluso antes de que se supiera su procedencia como la reencarnación de la diosa Atena, desde niña recibía las mismas atenciones que una reina, después de todo era una persona pudiente y poderosa, pero esa noche todo era diferente, allí, nadie sabía lo que ella era, no tenía el título de Diosa ni tenía el apellido Kido, aún así, se topaba con miradas amables, cálidas, de una gentileza única y real en el sentido más humano que hubiese conocido en su vida y provenía de totales extraños... Bueno, no todos eran desconocidos.

- ¡Uh, esto sabe delicioso! ¿Quieres probarlo? – Seiya acercó un plato a la heredera que solo seguía con la mirada las simples, pero significativas acciones del caballero. Parecía muy alegre por compartir su comida con ella, acomodando cada objeto en la mesa de manera en la que él pensaba que podría ser de su agrado. Por más que intentaba descifrar el porqué de su actuar, no lo comprendía.

- ¿Por qué haces esto? – Finalmente habló en un ligero murmullo. Apenas si fue escuchado por su pareja de la noche quien parecía tener marcada una perpetua sonrisa.

- Bueno, supongo que has de tener hambre y pensé que deberíamos compartirlo hasta que ordenemos…

- No, no me refiero a eso – extendió las manos sobre la mesa, tratando de señalar el todo de la situación – Me refiero a… esto.

- ¿Qué cosa? ¿La cita?

- ¡No! ¡Bueno si! – Comenzaba a desesperarse sin estar segura de como poder explicarse con más claridad y solo suspiró para después dedicarle una tímida mirada - ¿Por qué eres tan amable conmigo?

La pregunta lo tomó desprevenido y la sonrisa que no había abandonado sus labios en toda la tarde cambió por una expresión seria.

- ¿Crees que no debería serlo? – preguntó sin tantos rodeos.

- No lo sé… - Nunca fue una persona cordial, ni siquiera humilde, sobre todo cuando niña y el solo recordar su compartimiento hacia sus caballeros en aquel entonces la avergonzaba, solo que no se atrevía a reconocerlo. Finalmente solo atinó a dejar salir su frustración en una sola frase – Tal vez ni siquiera lo merezca.

- ¿Por qué no? – La simple respuesta con la sinceridad plasmada en cada vocablo sorprendió a Saori más de la cuenta, tanto que solo se quedó expectante a sus palabras mientras observaba los ojos castaños que le demostraban la verdadera naturaleza gentil del caballero – Sabes que mi deber es protegerte, pero más allá de eso, más que sea por Atena, yo haría cualquier cosa por ti, Saori.

Aquello pareció sorprender al mismo Seiya y a pesar de que no se arrepentía de sus palabras pues era la verdad, era cierto que logró poner cierto color rojizo en las mejillas de ambos. Sin alejarse de él, tan solo agachando un poco la cabeza, Saori continuó con el interrogatorio.

- Pe… pero eso realmente no contesta mi pregunta, ¿Por qué eres tan amable conmigo? –

Tal vez fue su mirada intensa o la cercanía que ella misma creó sin siquiera darse cuenta, pero una cosa era cierta, Seiya sentía una agitación en todo su cuerpo, sobre todo porque como única respuesta se le ocurría un resonante, muy concreto sentimiento…

- Porque quiero, ¿de acuerdo? – Después de hacer su declaración atropellada y sin sentido se levantó apresuradamente, tratando de calmarse, más que eso, de contenerse, porque sentía que estuvo a solo segundos de decir o hacer algo inapropiado. Necesitaba regresar a la normalidad, algo que le permitiese cambiar el tema, desviarlo tanto como fuera posible y lo encontró no tan lejos de su mesa.

A solo unos cuantos pasos se encontraba el bar. Con un movimiento de su mano llamó la atención de quien atendía, haciendo su orden que fue entregada casi al instante para después regresar al lugar del que tan repentinamente se había levantado.

- ¿Qué te parece si nos olvidamos de todo y solo nos dedicamos a lo que venimos a hacer? – Sugirió a Saori sin mostrarle su nueva adquisición, que ella intentaba adivinar, encontrándolo difícil, pues Seiya mantenía ambas manos detrás de su espalda.

- ¿Y eso es…? – Seguía intentando poder ver, aunque fuera brevemente lo que el caballero escondía, pero no fue necesario cuando éste presentó frente a ella una alargada botella.

- Divertirnos – Dijo con simpleza al tomar asiento, destapando la botella para verter el vino tinto en las copas que estaban sobre la mesa.

- Eso es…

- Es solo vino, deja de verlo como si fuera veneno o algo por el estilo

- Pero…

- Solo pruébalo, además, estamos en una cita, esto es lo que se supone debemos hacer

- ¿Embriagarnos?

- No, - tomó una de las copas y se la entregó a Saori, aunque no quería siquiera sujetar el cristal entre sus dedos – Brindar, porque ésta noche en verdad sea diferente y tu sabes, normal. – Diciendo eso, juntó su copa con la de ella, solo lo suficiente para que hicieran el ligero sonido tintineante, pero no bebió en seguida y no lo haría hasta que ella terminara de sobre analizar la sola idea de beber el contenido.

- ¿Es normal que dos adolecentes tomen vino?

- Mas normal que dos adolecentes salvando al mundo entero.

- Está bien… - Dio un sorbo de la copa, tal vez un poco más profuso de lo que debió ante el fuerte y desconocido sabor que le hizo perder la compostura en un gesto entre el desagrado y la sorpresa que Seiya encontró de por más gracioso soltando una carcajada.

- Tal vez tenías razón, no debí pedirte que tomaras vino si hubiera imaginado que harías esa cara.

- ¡No es tan gracioso! Así que deja de reírte. - Aunque sonó a demanda, no parecía estar molesta por las risotadas que llenaban sus oídos y sin que lo notara, se encontró a sí misma sonriendo por primera vez en toda la noche.

- De acuerdo, ya no diré nada más, si quieres puedes dejar el resto, sólo quería que lo probaras. - Estiró la mano con la intención de retirar la copa y reemplazarla con una bebida menos cargada, pero Saori retiró el objeto de su alcance. Meneando el líquido purpúreo, sonrió.

- Creo que quiero terminar mi copa, gracias.

- Vaya, veo que tu desagrado por el vino se terminó rápido. Está bien, si no te importa que te haga compañía... - Llenó de nueva cuenta su copa, para empezar a beber de ella al mismo instante que Saori lo hiciera.

Después de un sorbo o dos, allí seguía, tenue, pero muy real, ese sentimiento de deleite y sosiego que comenzaba a sentir Saori por esa cita y que se manifestaba en una ligera sonrisa, en su mirada que de vez en cuando se dirigía hacia él, al caballero que en ese momento comenzaba a entender lo mucho que necesitaba eso en su vida... Pensó en todo lo que haría con tal de que ella siguiera sintiéndose así: Feliz.

- Bueno creo que con eso es suficiente por ahora...

- ¿Qué? ¿tienes miedo de que tome de más? - Bromeó ella, tratando de hacerse con la botella de vino que el insistía en alejar de sus ansiosas manos

- Tal vez.

- Luego dices que yo soy la que no se quiere divertir.

- Ahora resulta que pretendes hacerme caso.

- Cuando me conviene, ¿por qué no?

- Te diré algo, cenemos primero, después tal vez te deje terminar con el vino

- No pensaba pedirte permiso.

- ¡Mira quien resultó ser rebelde! – Ambos rieron con ligereza.

- Pero te seguiré la corriente por ahora sólo porque ya tengo hambre.

- Bueno, ¿qué vamos a ordenar?

oOoOoOoOoOo

Era increíble como había bastado esa tarde, esa cena para que se olvidara por completo de todos los cambios que ocurrían en su vida.

Su deber como diosa, su destino que apenas se encausaba como líder en ese momento le parecía sólo un mito de tantos que se había creado hace miles de años en esa antigua ciudad, convirtiéndose en algo que no le concernía y que lo único que importaba era ese momento en el que se sentía tan tranquila sólo conversando.

- Bien, creo que ya sé que haría...

- Te escucho

- Dormir hasta el mediodía.

- Puedes escoger cualquier cosa en el mundo ¿y eso es lo que harías?

- Pues eso es algo que no he podido hacer creo que en toda mi vida. Cualquier cosa la podría tener.

- Es verdad, dudo que te faltara algo con todo ese dinero – Para nada lo decía como un insulto, sino como broma, una que no fue mucho del agrado de Saori, pues solo hizo un gesto casi de reproche.

- ¿Qué hay de ti? – Preguntó de mala gana aunque con cierta curiosidad. – Si pudieras pedir algo, lo que sea, ¿qué sería?

- Yo... - "A mi ya se me concedió lo que pude haber querido, estoy aquí contigo" Su pensamiento casi fugaz lo enrojeció dándose cuenta de que jamás podría confesar algo como eso - Soy una persona simple, soy feliz con lo que tengo.

- Para alguien que critica mi deseo de dormir más de la cuenta, esperaba algo más ambicioso.

- Lo que pasa es que… – Parecía que Seiya iba a contestar al comentario un tanto soberbio de la diosa, pero prescindió de la idea al notar como Saori tomaba la botella de vino una vez más - ¡Ey! ¿En verdad quieres terminar con eso?

- Dijiste que podría hacerlo después de la cena, ya cenamos, así que…

- ¿Por qué tanta insistencia en seguir bebiendo?

- ¿Por qué tanta obstinación en que no lo haga? Si tu eres quien dice que disfrutemos de ésta… noche y…

- Llámalo como es: una cita, eso es lo que me prometiste y por cierto, no termina aquí.

- ¿Entonces? ¿Qué más tienes planeado?

- Te lo mostraré.

Se levantó de la mesa, saliendo del lugar sin dar ninguna clase de explicaciones. Sin tomarse mucho tiempo, la jovencita siguió el mismo camino que el caballero hasta la calle. Seiya ya estaba montado de vuelta sobre la motocicleta en la que habían llegado, invitándola a que hiciera lo mismo.

- Vamos, no será un viaje largo.

- Si es cerca, entonces prefiero ir caminando

- ¿Estás segura? Sería más cómodo en la motocicleta.

- Lo dudo, ese no es un transporte que prefiera.

- De acuerdo, pero te das cuenta que tenemos que caminar hasta acá de nuevo y de todas formas tendrás que subirte a la moto.

- Con que no sea ahora me conformo.

- ...Como digas.

Apagó el motor del vehículo y con un gesto dubitativo volvió a la acera, al lado de Saori empezando el camino al siguiente lugar que se moría por mostrarle a la joven, sólo que ya no estaba tan seguro de ello y resultaba evidente.

- ¿Qué ocurre? - Preguntó la joven al notar el cambio de actitud y como no hacerlo, si el caballero había sido todo sonrisas desde que salieran del Santuario, de pronto sólo quedó en su apuesto rostro una sombra de incertidumbre - ¿Pasa algo malo?

- No, nada - Dijo sacudiendo su cabeza un poco, regresando un gesto amable en dirección a Saori - Es sólo que... Las calles no son del todo seguras y... – En ese instante se invirtieron los papeles, pues fue Saori quien soltó una risotada ligera y femenina mientras que Seiya seguía con el seño fruncido. La mano de la diosa se posó sobre sus labios en un intento de evitar que las risas siguieran fluyendo.

- ¿En serio eso te preocupa? - Finalmente preguntó obteniendo un afirmación gestual por parte del joven que parecía no entender porque aquello le provocaba tanta gracia - Y la absurda soy yo.

- ¿En verdad a ti no te importa?

- Por supuesto que no.

- ¿Cómo puedes estar tan tranquila?

- Bueno, caminar en compañía de uno de los hombres más fuertes de la tierra puede darte esa seguridad - Sus palabras fueron acompañadas por su dedo índice que movió en dirección a Seiya, provocándole una mueca que ocupaba entre el orgullo y el engreimiento.

- Es bueno saber que por lo menos ya puedes confiar en mi.

- Nunca he sentido desconfianza hacia ti.

- Para nada, sólo te pusiste paranoica de camino a la taberna sin ninguna razón.

- Pero no era desconfianza es sólo que… lo que pasa es que yo...

- Lo entiendo, no estabas convencida con toda la idea de salir conmigo - El rítmico sonido sobre el pavimento de los tacones de Saori cesó al escuchar tan acertada descripción de sus pensamientos. No pudo evitar mirarlo confundida, tratando de adivinar como es que él podía descifrarla con tanta facilidad cuando a veces ni ella misma se entendía.

- ¿Cómo es qué...? Es decir, yo no… nunca dije que...

- No hay ningún problema, sobre todo no tienes porque justificarte - Caminó un par de pasos y se plantó en frente de la diosa - Lo único que importa es que disfrutes de esto ahora. - Diciendo aquello acercó su mano hacia la de ella, tomando de a poco cada uno de sus dedos, amoldándolos a los suyos. Sin saber si era la influencia de sus palabras o la sensación de la mano del caballero sobre su piel, Saori sólo asintió con la cabeza, enfocándose más en la cálida sensación que la recorría en ese instante.

- Bueno, llegamos.

- ¿Ah? - Al igual que al estar frente al restaurante, ella no veía nada extraordinario, sólo un callejón cuya característica sobresaliente consistía en la obscuridad, sólo se alcanzaba a vislumbrar una ligera luz casi dorada hasta el final de la callejuela - ¿Qué debiera de ver o...?

- Ven, te lo mostraré.

Había olvidado por completo que sus manos seguían unidas, recordándolo hasta que Seiya tirara de ella llevándola casi a rastras por el lúgubre camino sin darle ninguna explicación. ¿Qué obsesión tenía con dejarla a la mitad de un enigma? Pero cualquier rastro de molestia se desvaneció al admirar la calle a la que desembocaron.

Podría ser una más como cualquier otro de los dañados caminos casi deprimentes por el deterioro que vapuleaban la ciudad, al contrario se encontraron con un escenario lleno de vida, pero sobre todo de luz.

Cientos de lámparas y viejas pantallas de todos los estilos colgaban a lo largo del callejón, fungiendo como un cielo de colores, una ilusión de espacio interior, haciendo que el estrecho callejón fuera menos sofocante. Los garabatos sin sentido del vandalismo habían sido reemplazados por murales, por un arte refinado, pero también muy acogedor.

- Todo se ve tan... Mágico - murmuró al cabo de un rato y sin pensarlo mucho echó a andar por la calle admirando cada detalle, sobre todo la alegría irradiando de las demás personas que al igual que ella se asombraban de la belleza desprendida de las cosas más simples...

Tardó unos minutos en darse cuenta que seguía de la mano de Seiya. Decidió no comentar nada al respecto y dejar que fuera él quien rompiera el contacto. No parecía tener intenciones de hacer tal cosa.

- Nunca imaginé que existiera algo así en ésta parte de la ciudad.

- La gente de Atenas fue quien lo hizo posible, muchos cooperaron para decorar la calle.

- Es increíble, - Sonrió complacida, - ¿Sabes? Creo que son por pequeñas cosas como ésta por lo que vale la pena sacrificarlo todo, pelear contra quien sea, con tal de que las personas de todo el mundo pueda tener… alegría ¿No crees?- Seiya se detuvo de pronto, mirándola un poco antes de expresar sus pensamientos sin titubeos.

- Yo podría pensar en otras cosas por las que vale la pena luchar...

Ya no podía seguir negándolo. Había sido ella su única motivación para superar cada obstáculo; había sido ella el primer pensamiento cuando despertó después de la batalla de las doce casas y era ella sin duda lo único que podía pensar como recompensa para su vida... Era Saori, la misma que lo miraba atenta después de sus palabras, pero él no tenía intenciones de decir nada más.

Levantó agónicamente su mano libre hasta la altura del rostro de la mujer frente a él. Como si ella estuviese hecha de un material fino, uno que no debía atreverse a tocar, dudó por un momento si debía de hacerlo en absoluto, al final, fue el viento que llevó los cabellos violeta hasta sus yemas y con ese roce fue suficiente para que reapareciera su determinación por tocar la mejilla de Saori.

Fue un contacto delicado, apenas si podía sentir el calor desprendido de su bello rostro.

Pasaron los segundos sin que ninguno perturbara el momento. Él, acariciando tiernamente con su pulgar la mejilla; ella, recargando por completo su cara sobre la palma del caballero, con los ojos cerrados, grabándose en la memoria ese momento, segura de que sería más que fugaz y estaba en lo cierto.

Cada fibra en el cuerpo de Seiya le rogaba que hiciera lo que estaba pensando, lo que deseaba… que acortara el espacio entre su boca y la de ella, que la besara, pero dejó que su poca razón ganara. Estaba dispuesto a alejarse, continuar con el paseo y así poner distancia entre la eterea muchacha y él... Aquello no le sería posible, no cuando Saori evitó que su mano desocupara el lugar junto a su rostro, poniendo la propia como barrera .

- C… creo que debiéramos seguir caminando, es tarde y aun debemos regresar al santuario. - Apenas si pudo sacar esas palabras de sí, esperando que Saori lo soltase. No lo hizo, ni siquiera había abierto los ojos.

- Supongo que… la cita se terminó ¿no?

- Si eso creo. – Ella volvió a ejercer fuerza sobre los dedos de Seiya.

- Entonces… Debiera terminar... apropiadamente. ¿No crees?

Le tomó un par de segundos entender a que se refería con ello, sobre todo porque parecía tan increible ¿En verdad Saori estaba sugiriendo... que la besara?

Una batalla más grande que la de las doce casas se desató en su cabeza, una batalla que su razón estaba destinada a perder. Se inclinó hacia ella, su objetivo eran sus labios y cerró los ojos al igual que ella, acercándose lentamente hasta su cara...

- Señorita Atena

Pero el pequeño paraíso que se había creado con la anticipación de ese beso se desvaneció cuando ambos escucharon la voz dura de Tatsumi. Ambos se vieron obligados a volver a la realidad, buscando el punto exacto de donde provenía y al hacerlo, notaron que no estaba acompañado. Jabu parecía igual de molesto que el fiel mayordomo de Atena y junto a él Mu los miraba más bien con pena.

No solo habían llegado en el peor momento, sino que la interpretación de lo que vieron solo se podía significar una cosa: consecuencias.


Ok, ya sé... ¿Tanto para eso? XD saben que mi intención desde siempre fue hacer algo agradable y ligero (es como mi especialidad) y aunque este no es el fandom que domine, lo hice con mucho cariño para todos los que leyeron los previos dos capítulos, sobre todo para Asukki que me proporcionó mucha información sobre Atenas, mil gracias fue de mucha utilidad :)

Lo mismo para las chicas del grupo, gracias por aceptarme :) y dejarme platicar con todas ustedes, son re lindas

Bueno solo queda un capítulo más y aunque no lo parezca, tendrá un final... alegre digamos y muy divertido;) y como será corto espero tenerlo pronto.

Gracias por los que me han dejado comentarios en reviews y en mensajes privados, me dieron el impulso de seguir con esto y si algo se me pasó avísenme, es que voy de rápido jaja