Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto!

Lo único mío es la historia.

Yami Akarii


Capitulo II

Confiar en un extraño

Cuando comencé a abrir mis ojos observe una figura negra frente a mí, parpadee con pesadez y poco a poco se aclaró la imagen frente a mí, comencé a levantarme de la mesa y me di cuenta de una cosa, el hombre ya no traía puesto ese pasamontañas, ahora su rostro estaba expuesto a mi vista, lo mire por unos segundos, pude notar que tenía su cabello negro y lacio, ya que estaba de perfil pude notar que lo tenía muy largo y agarrado de una coleta, volteo a mirarme y vi como dos largos mechones le caían a los lados de su cara, sus ojos eran negros y note que no tenían ningún brillo, su tez era morena y tenía la cara muy fina, ahora que lo veía bien no parecía un señor como yo pensaba, más bien era un chico, tal vez 23 o 24 años, parecía no tomarme mucha importancia, bueno, sería ilógico si le importara.

- Termina tu comida- me dijo con voz grave que me causo un pequeño escalofrió en el cuerpo.

- ¿Dónde está mamá?- le dije soltando un bostezo al acabar mi pregunta, parecía una niña chiquita preguntando de esa forma.

- Ella no regresara por hoy, ella dijo que acabaras tu comida y que te vería mañana- dijo con tono serio.

Vi mi plato de comida, a pesar de mi confusión me di cuenta que lo menos que debía hacer era matarme de hambre, tome los palillos y comencé a devorar lo que había en mi plato, después de todo no había comido en todo el día… ¡espera!

- ¿Cuánto tiempo llevo aquí?- dije pausando mi actividad.

El chico me observo por un instante pero después apartó su mirada hacia la pequeña ventana que había en el pequeño cuarto.

- Un día- dijo sin apartar la vista de la ventana.

Por un momento pensé que me diría dos o tal vez tres, sentí un pequeño alivio pero no del todo, volví a mirar mi plato y me decidí a terminar el filete ya muy frio, esta vez los intervalos de cada bocado que daba eran más lentos.

Cuando acabe con mi comida mire al chico que seguía en frente de mí con la mirada perdida en la ventana, poco a poco me puse de pie, la silla hizo un pequeño ruido al recorrerse interrumpiendo los pensamientos del chico para posar su mirada hacia mí con el ceño levemente fruncido.

Le dedique una pequeña risa nerviosa, aun no sé cómo es estos momentos puedo sonreír, pero debo admitir que me ponía nerviosa la presencia de ese chico, aun no entiendo lo que hago aquí, pero sé que mi mamá no sería capaz de dejarme con un hombre malo… o tal vez es lo que quiero pensar, después de todo jamás había pensado que ella me secuestraria, poco a poco agache mi mirada sintiendo una tristeza enorme, me dirigí al colchón que estaba esquinado arrastrando los pies, me agache y me recosté en el boca arriba, miré la ventana que estaba casi en el techo, pude observar unas cuantas estrellas, no quería llorar, así que cerré mis ojos e intente dormir, después de unos minutos moviéndome por toda la cama me di cuenta de que no podía dormir, no sé si era mi situación la que no me lo permitía o tal vez el hecho de que dormí toda la tarde, daba igual, el tiempo se pasaba muy lento. Después de un rato en silencio con la vista clavada en la ventana observe al chico que aún estaba sentado ¿no se cansaba? Debido a la falta de sueño y la esperanza de que esto fuera una pesadilla me decidí a hablarle.

- Mi nombre es Sakura- me espere un momento, ya sabía su nombre, pero espere a que él lo dijera.

Pasaron unos minutos y me di cuenta de que no hablaría, pensé en una idea, tal vez él sepa algo del por qué estoy aquí.

- Tal vez mi madre no te lo había dicho, tengo 18 años - le dije con tono fingido de alegría.

Esperaba algún tipo de respuesta, pero no dijo nada, decidí continuar.

- Mi hermana murió a los 6 años, ella se llamaba…- fui interrumpida por él.

- Es hora de dormir- dijo poniéndose de pie dirigiéndose a la puerta, me desespere un poco, no tenía que dejar escapar la oportunidad, pero ¿Qué podía hacer?, sin pensarlo dos veces me decidí a decirle todo.

- Mamá piensa que murió por mi culpa, pero yo no creo que sea mi culpa- se paró en seco frente a la puerta, continué - yo no quería que pasara eso- sentí como un escalofrió me recorrió el cuerpo al recordar lo sucedido – la lleve al parque, mis padres estaban molestos, yo no quería que ella escuchara sus gritos, yo pensé que sería mejor salir pero… me equivoque- recordarlo me hacía sentir culpable, a pesar de que sabía que no lo era, seguía doliendo en el fondo – Estaba jugando en el arenero, yo la cuidaba, pero de pronto mi celular sonó, conteste y escuche la voz de mamá, se escuchaba enojada, pregunto por Yami y yo me pare y le di la espalda para que no se diera cuenta de que mamá estaba molesta por nuestra salida, le dije a mi madre que la llevaría enseguida pero que se tranquilizara, colgué y cuando voltee Yami me miraba fijamente, le dije que no pasaba nada, la tome de la mano y nos encaminamos a la casa, justo cuando doblamos la esquina vi a mi padre esperando fuera de la casa, me acerque con Yami y lo abracé, sabía que no había terminado bien, el traía sus maletas y después de romper mi abrazo se inclinó hacia Yami cargándola y sumiéndose en un abrazo, tan pronto como termino de abrazarla puso sus maletas dentro de su carro, cerró la cajuela, entró al auto y subió el estéreo tanto como se podía, tenía esa costumbre siempre que se molestaba con mamá, mi madre salió y comenzó a gritar que le llevara a Yami, cuando quise hacerlo tome su manita pero ella se resistió, intente abrazarla pero su pequeña mano me logro soltar, comenzó a gritarle a mi padre que no se fuera entre lágrimas y sollozos pero él ya no la escuchaba, papá arranco su auto y se fue directo a la avenida, Yami corrió detrás del auto, tan rápido como reaccione me lancé por ella y mamá fue detrás de mí … fue muy tarde para cuando llegue- mis lágrimas comenzaron a salir, no aguante mas pero decidí seguir hablando entre lágrimas.

-Yami-chan no se dio cuenta de que un carro daría la vuelta, ella era muy pequeña para que la notara el conductor, vi como su pequeño cuerpecito caía en la carretera, sus cabellos largos y lilas caían sobre su rostro ya sin vida, no sabía qué hacer, me acerque a ella y vi que estaba en un charco de sangre… había muerto, era demasiado frágil para resistir un golpe así…- no pude continuar, abrace mis rodillas y comencé a llorar, no quería levantar la mirada, hice mal en decírselo, hice mal en recordarlo.

Escuche los pasos del chico acercándose a mí, eran lentos, se detuvo frente a mí, sentí su mano en mi hombro permaneció en silencio, sin decir nada, no era el mejor consuelo pero ayudaba.

-Itachi- dijo con tono serio.

Me sorprendió escuchar eso, limpie mis lágrimas con mis manos y lo mire directo a los ojos, tenía una mirada muy fuerte, pero note algo un poco peculiar en su mira, tal vez sentía compasión por mi historia, es decir, podrá ser un secuestrados pero apuesto a que tiene familia.

-Es mejor dormir, ya me siento un poco cansada- le dije apartando mi vista y terminando esa conversación que me afectaba.

El chico no dijo nada, quito su mano de mi hombro y me dio la espalda, salió del cuarto dejándome sola, no hice nada para detenerlo, ya había dicho suficiente. Decidí recostarme en el colchón, no quería pensar en nada, no pude evitar seguir llorando, no sé por cuánto tiempo pero después de tanto llorar me quede dormida.


Espero les haya gustado el capítulo n.n

Acepto comentarios que me ayuden a mejorar :)

Hasta pronto!