Título: La noticia.

Rated: T.

Género: Romance/ Humor.

Pareja(s): Style (principal). Candy. Dip. Bunny. Creek. Stolovan. Grestopher.

Advertencias: Ligero Ooc. Lime. Lemon. M-preg.

Beta-reader: Kurumi2413Keehl.

Disclaimer: South Park no me pertenece, es propiedad de Trey Parker y Matt Stone.


Capítulo nueve.

(Este capítulo contiene lemon Slash, si no gustas leerlo, saltar a los puntos "…")


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En ese momento, Damien sólo podía pensar en una cosa: Pip besaba jodidamente bien. Estaba sorprendido, y mucho. ¿Cómo no iba a estarlo? Jamás se imaginó que su rubio le dijera algo cómo eso. "Quiero hacerlo". Aún estaba en shock. Pip, aquel chico, dulce, tímido y demás, diciéndole esas palabras, es algo que recordará por mucho tiempo.

Se separaron del beso, debido a la falta de aire en el rubio, y se vieron fijamente a los ojos. Él, con las mejillas adornadas por un imperceptible sonrojo, y Pip con las mejillas encendidas; ambos jadeantes.

—Pip—. Habló—. ¿Estás seguro?—. Quería saber si su pareja estaba 100% seguro de dar ese gran paso. Lo último que quiere, es forzarlo a algo que él realmente no quiera. Pip miró a otro lado, sintiéndose sumamente avergonzado. De forma tímida asintió, sorprendiendo más al anticristo.

—C-Creo que ya estamos listos—. Regresó su mirada al azabache, quien ya se sentía tocar el cielo, en el buen sentido de la palabra —Dam…

Los labios de Damien no le permitieron transmitir palabra alguna, ya que este comenzó a besarlo de manera rápida. Cerró los ojos y correspondió el gesto.

El anticristo tomó a Pip en brazos, emprendiendo camino a la habitación del inglés, aún sin despegar sus labios. Estando en la habitación, depositó a Pip con delicadeza en la cama. Se separaron para dar una bocanada de aire y volvieron a unir sus labios en un beso más exigente.

La temperatura en el ambiente aumentó. Provocando que cierta parte del anticristo reaccionara. Mierda. Había esperado este momento desde hace unos días, no es que estuviera urgido, para nada. Simplemente, ama tanto a Pip que quiere demostrarle su amor, de ambas maneras, tanto sentimental como físicamente.

—Ah… Damien.

Sonrió de manera "sensual". Dirigió sus labios al oído de Pip y susurro, con la voz ronca debido a la excitación que comenzaba a sentir.

—Pip, una vez que empiece, no me detendré—. Dicho esto, mordió el lóbulo de su oreja, provocando que Pip soltara un suspiro y que su sonrojo aumente.

—N-No importa—. Respondió—. Q-Quiero esto.

Damien asintió. Volvió a besar sus labios con ternura, mientras sus manos, comenzaban la labor de acariciar el torso del rubio, por debajo de la camisa. Pip se estremeció al sentir las cálidas manos de Damien acariciar su piel. La sensación era demasiado placentera.

—Ah—. Gimió, al sentir cómo los labios de Damien, bajaban por su clavícula, hasta posarse en su cuello. Una sonrisa adornó el rostro del anticristo. Y sin más, comenzó a depositar pequeños besos, turnando labios con lengua. Una corriente de placer recorrió la espalda del rubio, quien, lo único que pudo hacer en esos momentos, fue comenzar a acariciar los negros cabellos de su novio; emitiendo pequeñas caricias que a Damien le encantaban.

Con una última lamida, Damien se separó de él. Viéndolo con una sonrisa traviesa. Dirigió sus manos a la orilla de la camisa de Pip, y comenzó a alzarla, revelando el blanquecino tono de piel que este poseía. Bastaron unos segundos para que aquella prenda se encontrara en algún punto fijo de la habitación.

Sus labios volvieron a unirse, en un beso diferente a los demás. Este beso, estaba lleno de amor, ternura, pasión, deseo. Los labios de Damien volvieron a descender por la clavícula de Pip, besando y chupando, dejando pequeñas marcas rojizas. Besó su cuello y bajó. Besando los hombros del chico, quien lo único que podía hacer, era estremecerse por el placer que estaba sintiendo. Podía sentir, como su entrepierna comenzaba a reaccionar, cosa que le avergonzaba, y más al sentir la urgencia de ser tocado en aquella parte.

—Ah…

Los labios de Damien comenzaron a succionar una de sus tetillas, mientras que sus dedos estimulaban la otra. Los gemidos de Pip aumentaron de volumen, llenando la habitación de ellos. Para Damien, el escuchar aquellos gemidos, era como música para sus oídos.

—D-Damien—. Volvió a gemir, al sentir cómo la mano de Damien, comenzaba a acariciar su entrepierna por encima de la tela del pantalón. El pelinegro comenzó a besar su cuello nuevamente, haciendo que el "éxtasis" que estaba sintiendo Pip, aumentara. No se quería quedar atrás, aunque sonara demasiado pervertido, él también quería escuchar a Damien decir su nombre.

Con toda la timidez que poseía, dirigió su mano a la entrepierna del anticristo y comenzó a frotar su mano. Damien gruñó de placer, al sentir las tímidas caricias de Pip.

—Pip…—. Susurró. Se separó de su cuello, y lo miró fijamente. Observó como los ojos azules del rubio, se encontraban opacados, debido a la excitación que sentía. Sonrió, y lo besó en los labios.

Ambas lenguas se encontraron. Creando una ardua batalla, en la que Damien iba ganando. Su mano se coló dentro del pantalón y ropa interior de Pip, acariciando su virilidad directamente. Pip, separo sus labios de los del anticristo, para soltar un gemido, más fuerte que los anteriores.

El pelinegro, comenzó a bajar sus labios, pasando por clavícula, cuello, pecho, hasta llegar a la cintura. Sonrió, como sólo el anticristo puede hacerlo, y despojó a su novio del pantalón y ropa interior. Revelando su erección. El rostro de Pip, se tornó completamente rojo, sabiendo lo que su pareja estaba por hacer.

—D-Damien… ¡Ah!—. Grito, al sentir la humedad de la lengua de Damien, posarse en su hombría. Sus gemidos se convirtieron en gritos de placer.

Damien comenzó un vaivén lento, pero excitante. Lamiendo todo lo que su lengua podía. Quería hacerle sentir a Pip todo el placer posible. Con sus manos estimulaba la parte baja del miembro, mientras su lengua se ocupaba de las zonas más sensibles.

— ¡Ah! ¡Ah! ¡D-Damien!—. Pip sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo. Apretó los ojos con fuerza, al igual que sus manos estrujaron las sabanas que poseía la cama. Y sin más, se corrió en la boca del azabache. Sintiendo como algo en su interior explotaba. Inundando su cuerpo de pequeños espasmos que le obligaron a arquear la espalda y gritar de placer.

Damien tragó todo el líquido que el rubio le otorgo. Se separó y lo miró fijamente. Deleitándose por aquella imagen tan… Excitante que tenía debajo suyo. Nuevamente, atacó sus labios, besándolos con ímpetu. Pip no tardó en corresponder el gesto, comenzando a jugar con la lengua de Damien.

Se separaron, viéndose a los ojos. Pip con la respiración jadeante por el placer, y Damien con la respiración entrecortada. Ansiaba, anhelaba sentirse dentro del rubio. Posó una de sus manos en la mejilla del chico, comenzando a emitir suaves caricias, deleitándose por la suavidad de esta.

—D-Damien…—. Entrecerró los ojos. Dejándose llevar por las caricias del anticristo. El también deseaba sentir a Damien dentro de él. Sus mejillas, se tornaron más rojas, abrió los ojos, y con voz tímida pero levemente ronca por el placer, miró a su pareja—. Por favor… necesito… te necesito.

Damien sonrió con ternura.

—Te amo—. Susurro dándole un suave beso en los labios. Se separó, y se despojó de su ropa, con ayuda del rubio, claro. Al estar completamente desnudo, al igual que Pip, volvió a besarlo. Dirigió uno de sus dedos a la entrada de Pip. Lentamente introdujo su dedo, provocando que el rubio se tensara al sentir esa intromisión—. Si te lastimo, dímelo—. Pip asintió levemente.

Introdujo un dedo más, y comenzó a moverlos circularmente, con el fin de estimular la entrada del rubio. Pip comenzó a sentir dolor, se aferró a la espalda de Damien, tratando de contener los pequeños quejidos de dolor. Damien suspiró. Sacó sus dedos de la entrada del oji-azul, al sentir que ya estaba lo suficientemente estimulado.

— ¿Listo?—Preguntó. Pip, a pesar de sentir miedo, asintió. El azabache se acomodó entre sus piernas, rozando su miembro en la entrada del rubio. Suspiró y comenzó a entrar lentamente.

—Ah—. Apretó los ojos con fuerza; le dolía, y bastante. Pequeñas lágrimas se formaron en sus ojos por el dolor—. D-Damien… duele…

—Shh, tranquilo. Sólo relájate—. Comenzó a moverse de manera lenta. Dando el tiempo necesario para que el rubio se acostumbrase. Pip suspiró, sintiendo como el dolor iba siendo remplazado por el placer. A los pocos segundos, comenzó a mover sus caderas, indicándole al azabache que ya se encontraba mejor. Damien salió de su interior, y de una embestida, volvió a penetrarlo.

— ¡Ah, Damien!—. Gritó Pip, al sentir como el miembro del pelinegro, tocaba su punto de placer—. Ah… m-más—. Musito. Damien no hizo caso omiso. Sus embestidas comenzaron a ser más rápidas y violentas.

La habitación no tardo en llenarse, de gritos y gruñidos de placer, por parte de ambos. La sensación que estaban sintiendo, era difícil de describir. Los gemidos del rubio, sólo hacían que la excitación de Damien aumentara, y por ende, también aumentara el ritmo de sus embestidas.

Tomó a Pip de las caderas y cambio de posición, quedando sentado en la cama, con Pip encima de él. Pip entendió lo que debía hacer. Comenzó a dar pequeños brincos, sintiendo como el miembro de Damien entraba por completo en su interior. Damien tomó el miembro de Pip entre su mano, y comenzó a masturbarlo, aumentando el placer.

—Ahh…—. Pip no sabía cómo describir lo que estaba sintiendo. Cada espasmo que su cuerpo sufría, aumentaba con cada embestida que su pequeño cuerpo sufría.

—Pip…— Gruñó Damien.

— ¡Damien! ¡Ah!—. Pip no lo soporto más y se corrió, machando sus estómagos, con el líquido blanquecino que salió de su interior. Damien tampoco lo soporto más. Y se corrió en el interior del rubio.

—Ah…—. Ambos respiraban agitadamente. Se vieron a los ojos, de manera fija y se besaron. Un beso tierno, lleno del amor que se tenían. Unieron su cuerpo en un abrazo.

—Pip… ¿sabes que te amo, verdad?—. Pip rió ligeramente. Aún, con las mejillas sonrojadas, y tratando de regularizar su respiración, asintió.

—Yo también te amo—. Pronunció el anticristo sonrió con ternura. Besó su frente, mientras acariciaba los rubios cabellos de su amado.


...


Había algo que Stan agradecía enormemente. Y ese algo era que, a pesar de la relación "romántica" que tenía con su mejor amigo. Ambos, seguían actuando como tal; cómo súper mejores amigos. No habían momentos incomodos (a excepción cuando se ponía de pervertido y quería llegar a segunda base con Kyle, pero ese es otro tema), ni momentos demasiados empalagosos, bueno, sí habían esa clase de momentos pero era algo que no se podía evitar. Stan esta consciente de lo jodidamente cursi y sentimental que podía llegar a ser. Sin embargo, era parte de su personalidad. Si tuviera que escoger una palabra para describir a Kyle, esa palabra seria "Tsundere", sí, aquel término japonés que se utiliza para nombrar a las personas cambiantes de humor, mayormente personas que se muestran intimidantes pero en realidad son personas amables y ya no recuerda que tanta idiotez leyó en el internet.

Y es que Kyle a veces actuaba como chica. Es decir, aquella pequeña obsesión que tenía con la limpieza ya decía mucho, y no se diga de sus constantes cambios de humor. Si bien no son tantos, si son los suficientes para darse cuenta que el pelirrojo cuando quiere, da miedo. Demasiado.

Pero regresando a lo principal. El hecho de que, a pesar de ser novios, se siguen tratando igual que siempre, con la única diferencia de los besos, abrazos y demás.


A la mañana siguiente. Todos los alumnos se encontraban en el auditorio principal del Colegio. ¿Qué hacían ahí? Ni idea. La directora anunció por el micrófono que quería que todos se reunieran en el lugar.

—Que mierda—. Pronunció Cartman con el ceño fruncido. Si algo odiaba, eran las jodidas juntas.

—No seas grosero culón—. Le dijo Wendy, quien se encontraba a su lado.

—No me digas culón, puta—. Exclamó el castaño. Wendy sólo le enseño el dedo medio, al puro estilo de Craig Tucker. Cartman bufó a lo bajo.

—No puedo creer que ustedes dos sean pareja—. Pronuncio Bebe. Wendy sólo se encogió de hombros mientras sonreía.

— ¡Gah! ¿Qué querrá la directora ngn? ¿Y si nos expulsan a todos? ¡Gah! ¡Demasiada presión!

—Cálmate Tweek—. Pronunció Craig. Maldita directora y sus juntas. De por sí estaba molesto, y todo gracias a que, la noche anterior, estaba por llegar a segunda base con Tweek pero este se negó, alegando quien sabe cuántas cosas. Tweek, miró a Craig con preocupación.

—Sigues molesto conmigo porque no quise coger anoche.

Craig casi se atraganta con su saliva al escuchar aquello. Miró al rubio sorprendido. ¡No había tartamudeado! Oh vaya, eso sin duda lo ha sorprendido, y más porque, lo que dijo es algo íntimo. Token y Clyde, que se encontraban con ellos, comenzaron a reír sin poder evitarlo. Mientras, Tweek, comenzaba a temblar nuevamente.

—No Tweek, no estoy molesto—. Pronunció, enseñándoles el dedo a sus amigos.

— ¡Gah!

—Tranquilo Craig, pronto te dará el culo, sólo debes esperar… ¡Auch!—. Se quejó Clyde, al sentir como Craig lo golpeaba en la cabeza—. No era para que me pegaras—. Se quejó.

—Entonces mantén la boca cerrada gordo.

— ¡Hey, yo no estoy gordo, soy sexy!

—Eso ni tú te lo crees.

La voz de la directora hizo que todos los presentes fijaran su atención en ella.

—Buenos días alumnos—. Pronunció—. El motivo de esta reunión, es porque hemos decidido; entre los maestros y yo, que se hará un viaje escolar—. El barullo, no tardó en hacerse presente—. Este viaje ha sido programado para dentro de tres meses. Tienen el tiempo suficiente para prepararse. A cada uno se les dada un documento, el cual deben traer firmados por sus padres para saber si tienen el permiso.

Después de la "gran" noticia, los estudiantes fueron mandados a sus respectivos salones. La primera clase que tendría la clase B, es la de Literatura. Lo cual a la mayoría le parecía perfecto. Era la única materia que les gustaba, tal vez sea porque la maestra no estaba nada mal, para el disgusto de las chicas, y algunos chicos.

—Si te descubro viéndole los senos a la maestra te voy a cortar las bolas—. Al escuchar esto, Cartman miro a Wendy con una sonrisa.

—Oh vamos Wen, sé que te morirías si no me tienes a tu lado, pero confía en mí—. Pronuncio en un tono de burla. La azabache sonrió ladinamente.

—Lo sé amor, pero estás advertido.

—Sí, sí, lo que digas—. Cartman le restó importancia y se fue a su asiento. "Gordo hijo de puta", pensó Wendy con una sonrisa y dirigiéndose a su asiento.


Kenny, por primera vez, no se encontraba viendo los senos de la maestra. No. Ahora se encontraba pensando en un asunto que para él, es bastante serio. ¿Cuál? Llegar a segunda base con su novio. Sí, podría sonar bastante pervertido, pero se debe entender. El hecho de pensar que de su team, es el único que aún no folla, le daba un poco de pena (por no decir bastante). Pero tenía un plan; un plan infalible que no debe fallar. Claro que no. De su cuenta corre que esta noche, él y Butters se la pasaran de maravilla.

—Odio la clase de educación física—. Se quejó Cartman. Si bien, el ya no es gordo, esto no significa que no siga odiando la clase.

—Kyle, ¿estás bien?—. Le preguntó Stan al pelirrojo.

—Sí, sólo me duele el estómago—. Respondió Kyle. Stan lo miró un tanto preocupado.

—Te ves muy pálido—. Pronunció.

—No es nada. Hay que apurarnos porque si no el maestro se va a enojar.

Stan asintió, no muy convencido. Se dirigieron a la cancha, donde el maestro ya los esperaba.

—Muy bien débiles. Van a dar diez vueltas a la cancha trotando. Y nada de quejas maricas—. Pronunció mirando a Cartman—. ¡Ya!

Todos comenzaron a correr sin muchas ganas. Jodida clase de educación física.

—Hey Butterscup—. Kenny se acercó a Butters, corriendo al ritmo de él.

— ¿Qué pasa Kenny?—Preguntó el oji-azul, sin dejar de correr. Kenny sonrió.

— ¿Qué te parece si vamos a un lugar esta noche?

— ¿Está noche?

—Sí, ya sabes, tú y yo solos. ¿Qué te parece?

—Me parece bien pero… No creo que mis padres me dejen.

Kenny se mordió la lengua para no decir, el semejante insulto que quería decirles a sus queridos suegros.

—Oh vamos. Puedes fugarte.

— ¡Oh salchichas! No, eso no estaría bien.

—Butters….

—Bueno… creo que puedo hacer eso.

— ¿En serio?—. El rubio inmortal no podía creer lo que estaba escuchando. Butters asintió, con las mejillas levemente sonrojadas—. Aww, ese es mi Butters. Te prometo que no te vas a arrepentir.

Kyle se sentía mareado. Las ganas de vomitar se hicieron presentes. Stan, que corría a su lado, se percató del estado de Kyle.

—Kyle, ¿seguro que estas bien?—Preguntó.

—No…

— ¡Oh dios mío, Kyle!—. Exclamó Wendy al observar, como el pelirrojo caía al suelo.

— ¡Profesor, Kyle se ha desmayado!—. Gritó Bebe.

— ¡GAH! ¡Se va a morir!

—Ah, cómo joden.

— ¡Kyle!—. Stan no perdió tiempo, y se agacho a la altura del pelirrojo, tratando de hacer que reaccionara.

—Lo mejor será llevarlo a la enfermería—. Pronuncio el Profesor—. Stanley, llévelo.

Stan no lo pensó dos veces. Tomó al bermejo entre sus brazos, y emprendió camino a la enfermería. Bajo, la mirada preocupada de algunos y la indiferente de otros.

— ¿Qué le habrá pasado?—. Preguntó Wendy con preocupación.

—A lo mejor no ha comido bien—. Respondió Bebe igual de preocupada.

— ¡Ja! Para mí que el judío está en sus días.

— ¡Cartman!

—Ya dejen el chisme y sigan con lo suyo, ¡A correr!—. Exclamó el maestro.

—Hijo de puta—. Mascullaron unos.


—Parece que no ha comido bien. Se encuentra muy pálido.

—Pero si ha comido bien.

—Oh bueno, entonces… no lo sé—. La enfermera rió tontamente—. Lo mejor será que se tome unas vitaminas—. Pronunció—. Por ahora, que descanse. Puedes regresar a tu clase.

—No. Me quiero quedar con él—. Se apresuró a responder.

—Okey, entonces me retiro, ya empezó mi novela y no me la quiero perder.

Dicho esto, la "enfermera", se retiró del lugar. Stan se preguntó el cómo es posible que gente como ella trabajen en una escuela. Bueno, no importa, ya está acostumbrado. Se acercó a donde Kyle, quien se encontraba recostando en la camilla, todavía desmayado.

Stan lo miró detenidamente. Suspiró, y se sentó en la silla que se encontraba a lado de la camilla.

—Stan.

—Despertaste.

Kyle se incorporó sobándose la cabeza, debido al dolor que estaba sintiendo. Miró a su alrededor, notando que se encontraba en la enfermería. Antes de preguntar que hacía ahí, Stan se le adelantó.

—Te desmayaste, y te traje acá.

—Oh.

—Sí, oh. Kyle, saliendo de la escuela vamos ir al doctor.

— ¿Eh?

—Desde ayer has estado así. Lo mejor es ir con un doctor, para ver que tienes.

Kyle no respondió. Simplemente miró a otro lado, con las mejillas levemente sonrojadas. La manera en la que Stan se preocupaba por él, le apenaba. Maldito Stan y su forma tan sentimental y cursi de ser.

—Está bien—. Acepto. Stan sonrió felizmente—. No creas que lo hago por ti—. Se apresuró a decir—. Si voy al doctor es porque también me preocupo.

—No importa. Mientras vayas.

—Idiota.

— ¿Eh?

—Nada—. Se recostó nuevamente, clavando su mirada en el techo. Stan suspiro. Bendito sea su novio y sus cambios de humor. Ahora que lo piensa bien, Kyle ha estado muy sensible estos últimos días.

— ¡Kyleeee!

Kenny se adentró al lugar, yendo directamente con el pelirrojo y abrazándolo eufóricamente. Cosa que hizo que Stan y Butters, quien iba detrás del rubio, fruncieran el ceño.

— ¿Qué no deberían estar en clase?—. Preguntó Stan, separando al inmortal de Kyle.

—Tú también, y aquí estas—. Kenny sonrió burlonamente. Amaba hacer rabiar a Stan.

—Venimos a ver cómo esta Kyle—. Pronuncio Butters.

—Estoy bien, gracias.

—No esperábamos que te desmayaras—. Kenny miró detenidamente el rostro de Kyle—. Deberías ir a un doctor.

—Sí, sí, voy a ir saliendo de la escuela, ¿contentos?

—Wow, que carácter. Como sea, Stan es mejor que vayamos a clase, la maestra esta de mal humor y no dudo en que nos pondrá reporte si no entramos a tiempo—. Tomó la mano de Butters y salió de la enfermería. Stan asintió, miro a Kyle y le sonrió.

— ¿Estarás bien?

—Sí.

—Bueno, nos vemos—. Le dio un beso rápido a Kyle, quien se sonrojo fuertemente y desvió la mirada a otro lado. El pelinegro sonrío más y salió del lugar.

—Mierda, tengo ganas de vomitar—. Susurró el pelirrojo cerrando los ojos.


Kenny no mentía al decir que la maestra estaba de mal humor. No podían parpadear porque ya les llamaba la atención. Okey, no era para tanto, pero de que estaba de malas; estaba de malas. La clase era muy aburrida. Todos anhelaban que pronto sonara el timbre, salvándolos de esa terrible prisión.

Craig no estaba de buen humor. No. A pesar de haberle dicho a Tweek que no estaba enojado por lo de la noche anterior; vaya que si estaba molesto, pero no con Tweek. Es que… ¡Mierda! Estaban por dar un paso muy grande, y deseado por él, pero Tweek le sale con que, si lo hacían ahora podría quedar preñado. Estaba bien que el chico no quisiera follar con él, pero tampoco era para inventar tal excusa. No quiso presionarlo, así que sólo sonrió y se adentró al baño para bajarse las putas ganas que traía.

Suspiró. Bueno, ya llegará la hora. Sólo es cuestión de persuadir al rubio.

— ¡Oh Pip! No me esperaba eso—. Pronunció Butters viendo a su amigo británico, el cual se encontraba sonrojado. Como los mejores amigos que son, Pip decidió contarle a Butters sobre su relación con Damien. Y sobre relación se refieren a que hicieron "eso".

—Q-Quise contarte, porque no me gusta que haya secretos entre nosotros—. Dijo Pip con una tímida sonrisa. Butters asintió con alegría.

— ¡Lo sé! Entre nosotros dos, nunca habrá secretos—. Exclamó. Pip asintió. Ambos chicos han sido mejores amigos desde hace mucho tiempo. Al principio se juntaron, por ser dos de los chicos más… "estúpidos" del Instituto, así que ambos, junto a Tweek, comenzaron una amistad. A tal grado, en el que los tres se consideran mejores amigos.

Kenny y Damien veían la escena con el ceño ligeramente fruncido. Sabían que esos dos eran muy buenos amigos, pero les molestaba que pasaran tanto tiempo, juntos. Sí, eran demasiado celosos pero, que podían hacer. Así eran.

La puerta del salón se abrió de golpe, haciendo que todos posaran su mirada en esta.

— ¿Se puede saber quién interrumpe mi clase?—. Pronuncio la maestra con clara molestia.

— ¡Cállese!

—No seas grosero.

Merde.

Stan miraba con sorpresa a los dos chicos que se encontraban bajo el marco de la puerta. No se imaginó volver a verlos, no después de la guerra que se desató con Canadá.

— ¿Se puede saber quiénes son ustedes?—Preguntó la maestra, comiéndose con la mirada, al joven castaño, quien iba a responder, pero el rubio se le adelantó.

—Me llamó Gregory Fields, y él es Christophe Delorne—. Los presentó con una sonrisa, digna de un caballero. El castaño chasqueo la lengua asqueado por eso.

— ¿Y se puede saber porque interrumpen mi clase de esa manera?

—"Qué enojona". Lo lamento, es sólo que mi amigo está bien imbécil, que se le ocurrió patear la puerta—. Respondió ganándose una queja por parte de Christophe—. A partir de hoy, estudiaremos en este grupo.

—Cómo sea, pasen rápido. Y lo tengo en la mira joven Christophe.

El castaño sólo le enseño el dedo, bajo la mirara desaprobatoria del rubio. Se sentaron cerca de Stan, quien seguía un poco sorprendido.

—Sigamos con la clase.


Kyle, quien le había pedido permiso a la directora para salir antes, ahora se encontraba con el doctor. No quería seguir escuchando a Stan con sus "debes ir al doctor", y todas esas mierdas. Sabía que el pelinegro se preocupaba por él, y lo agradecía. Pero tampoco era para tanto, ¿oh si? Sólo esperaba que este no le hiciera un drama por no avisarle que iba a salir antes del Colegio, y mucho menos por ir al doctor solo.

El doctor le mandó hacer unos estudios, para saber la causa de sus constantes vómitos y dolores de estómago.

—Kyle.

Miró al doctor, quien se adentró al consultorio con el resultado de sus análisis.

— ¿Ya sabe lo que tengo?—. Preguntó sin rodeos. Odiaba estar ahí.

El doctor lo miró fijamente por unos segundos, cosa que hizo sentir incómodo al judío. Se dirigió a su asiento y suspiró.

—No tienes nada grave—. Pronunció, aun sin apartar su mirada de él—. Dime algo, ¿te has sometido a alguna clase de experimento?

— ¿Qué?

—Me refiero a que, no has bebido alguna sustancia extraña. No te han operado sin permiso. No han experimentado contigo…

—A ver, a ver, párele a su carro—. Le interrumpió—. Dígame de una buena vez, ¿Qué mierda tengo?—. Preguntó viendo seriamente al doctor. Este suspiró y le entregó el resultado de su examen médico. Kyle tomó la hoja intrigado, y comenzó a leer.


...


N/A: Adasdasdas, antes de decir cualquier babosada, ¡Lamento la tardanza! Sé que me tarde, no fue mi intención y bla, bla, bla. Como había dicho, este capítulo está dedicado a Garu0212. Lamento si el lemon no es lo que esperaban, realmente no estaba muy inspirada que digamos y salió eso. Personalmente, a mí me agrado x'DD. Asghjkl, agradezco también a Kurumi2413Keehl, por aceptar ser mi Beta :'D

Igualmente, lamento si me he estado enfocado en otras parejas que en el Style, pero bueno, quiero darles su lugar en el fic (¿?) Pero ya, a partir del siguiente capítulo, el Style tendrá más protagonismo.

Agradezco a: Robin vivi-chan.., Reira Verzeihen Danke..., dany,ruel (gracias por tu review *-*).., DAST Crush: Hehe, ame tu review x'DD, gracias por comentar…, sailorfujoshi.., Coyote Smith: ¡Tus reviews son largos! Okno, pero me emociono por eso (? ¡Gracias por tu review!.., AnimeKND.., Invasora Riu: Todos nos preguntamos eso x'DD. ¡Saludos!.., Luis Carlos.., Phantom Coffe.., Garu0212: Asdfghjkl, espero te haya gustado este capítulo, y el lemon Dip, sobre todo x'DD. Saludos!.., Spody.., Fujoshi15.

Creo que ya no sé qué más decir. Procurare actualizar antes, pero no prometo nada x'DD. El tercer semestre de prepa me quita mucho tiempo y apenas y puedo escribir (? Aun así, por ustedes tratare de actualizar antes. Asdfgjkl, ¿Qué lemon seguirá? ¿Será el Creek, o el Bunny, o el Stolovan, o el Grestopher? Nah, no pondré de todos, nada más falta el Creek y el Bunny. Ya veré cual pongo antes. Ahora sí, me retiro.

¡Hasta la próxima!