-Pensé que la experiencia te había hecho madurar hermano, pero ya veo que me equivoque…- la mirada de Fili era severa, sus ojos perforaban a través de sus pupilas el alma de su hermano, de su compañero de vida y juegos desde la infancia, de su confidente y mejor amigo, Kili lo miro de regreso sin emoción aparente, se sentía tan roto…que más podría ya causarle daño? Era solo un autómata en esta vida destinado solo tal vez a ser la sombra de esa hermosa criatura pelirroja, a quien debía ofrecer su alma para que lo dejaran ser su sombra eterna?, su hermano por mucho que lo amara no lo entendería…el no había amado nunca como ahora el lo hacía.
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Fili vio el dolor en los ojos de su hermano pero ya no cedería, ya no podía, el estar en esta misión solo por el, por su obsesión con la reina Tauriel era demasiado, se sentía fuera de lugar, se sentía solo... pues Fili solo estaba corporalmente sin embargo sabía que siempre su mente divagaba en ella, si ese era el amor, el no quería encontrarlo nunca. Lejos estaban de la alegría de su pueblo, de las comidas abundantes y los canticos a la vida, las bromas inapropiadas y las historias de ambición, lejos estaba de su hogar...
El rey Legolas, El rey Aragorn y Gandalf el Gris entraron, Bilbo lleno de orgullo mezclado con nerviosismo les ofreció cómodas habitaciones, pues los hobbits eran en realidad estupendos anfitriones, Gandalf en realidad creía que los Hobbits eran criaturas sin defectos, Legolas estaba contento, por fin volvería a dormir en una cama junto a ella, junto a su esposa y su guerrera. Imaginaba sentir su contacto, su cuerpo apoyado en el suyo perdidos en la noche, su piel hermosamente blanca y sedosa, su cabello perfumado precioso, quería susurrarle como cada noche, lo mucho que la amaba, cuanto la necesitaba y la deseaba a su lado, lo honrado que se sentía por ser el padre de sus tres príncipes, porque sin ella, sin ella, el jamás formaría una familia, el jamás se uniría a ninguna mujer, no pensaría nunca en el romance…y buscaría secretamente por siempre las batallas más peligrosas para encontrar la muerte y reunirse con ella. Pues el honor de su raza y su linaje no le permitirá suicidarse y el jamás la deshonraría con algo así. Se estremeció de solo pensar así. Pensó en su padre...Thranduil en su entereza, tal vez fue su tristeza lo que lo hizo frío y cruel, y como culparlo? Jamás había reflexionado al respecto pero si su padres amaba a su madre, el dolor debió de ser inmenso, ahora tal vez lo entendía mejor, ya nada realmente importaría en el mundo de la tierra media, sin su estrella blanca.
Una habitación para cada pareja, una cama para cada dos, Fili y Kili no podían separarse y por primera vez desde su nacimiento querían hacerlo.
Tauriel y Legolas estaban recostados sobre la cama y su ventana estaba abierta pues así lo deseaban, contemplar las estrellas les agradaba.
- Tula ar o elme haara- (Porque te estremeciste?)- le pregunto Tauriel, con palabras suaves como caricias y en su susurro.
- Tenna i loome-(No hablemos esta noche.)
-Airese- (Dime.)-
El suspiro.- Meren hildyale tengwalilya ( Pensaba en si tu murieras.)
- Meren hildyale- (Si yo muriera.) Desearía Alasse len Valde len (La felicidad para ti)-
El tomo su barbilla y puso sus rostros al mismo nivel, la observo a los ojos fijamente y sus hermosos ojos azules brillaron con amenaza-Yo jamás seria feliz si tu no existieras.-
