-No puedes caminar, primero debes curarte- le dijo Aragorn a su mejor amigo.
Legolas sentía tanta ira y frustración dentro que se negó a levantar el rostro, en el sólo había furia y frustración y su amigo no se merecía una descortesía.
El torbellino de emociones que agitaban su corazón cual vela al viento le hacían incapaz de sentir incluso el dolor en su pierna. Había caído en un poso de angustia y perdida porque ella de nuevo no estaba a su lado, y había sido el, otra vez el...maldito fuere, maldita fuere su raza.
-Legolas, calma, tu aura esta cambiando, iremos a Rivendell, ahí nos instalaremos, explicaremos lo sucedido a Elrond y mañana en la noche verás a Tauriel de nuevo-
Legolas entonces levantó el rostro, sus ojos azules penetrando a Gandalf inquiriendo que no le mintiera.
Aragorn toco su hombro para darle serenidad, y emprendieron un camino silencioso, a pesar de su herida Legolas era ágil, porque tenía en mente volver a verla, y recuperarla.
Tras varias horas de camino y un silbido armónico de Gandalf llegaron algunos caballos salvajes, que fueron montados por ellos, y el traslado se volvió veloz y menos tortuoso para todos.
En Rivendell.
Legolas fue traslado a unos aposentos donde fue atendido de su herida y alimentado.
Arwen llevo a Fili y a Bilbo a las cocinas mientras Aragorn y Gandalf se trasladaron al despacho de Elrond y le contaron lo sucedido.
- Yo jamás hubiese querido tan atroces resultados, nuestros reyes del bosque una vez más separados, y la maldad del anillo es ancestral y peligrosa...esto es diferente...Sauron en forma del anillo provocara en Kili cosas atroces, consumirá su alma, la corromperá.-
- Eso es lo de menos en este punto, necesitamos rescatar a Tauriel- Dijo Aragorn.
- Eso esta unido a matarlo y destruir el anillo antes de que pase a un portador más poderoso- le respondió Elrond.
- Y como hacerlo, su hermano no lo permitirá...-
- El a la larga comprenderá que Fili ya no será el mismo, ninguna criatura ha sido rescatada del poder del anillo-
Aragorn miro a su suegro sopesando el poder de sus palabras.
- Bueno debo irme, arreglare una cita entre dos enamorados- les dijo Gandalf, partiendo con una media sonrisa en los labios, que no le llego hasta los ojos.
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En una alcoba en lo más alto de Rivendell a través del marco de la ventana sin cristal, podía oírse el agua correr, desde cualquier punto de la habitación se alcanzaba a ver una de las cascadas del lugar, y las hermosas construcciones elficas de ese reino. Y a pesar de lo maravilloso del paisaje, nada en los ojos de Legolas reflejaba otra cosa que profunda tristeza.
No quiso probar alimentos y a penas reposaba sobre la cama totalmente erguido, en su mente sólo repasaba las cientos de formas en las que se podían asesinar enanos.
Gandalf subió las escaleras hacia el rey del bosque, sus pasos sonaban suaves y su túnica golpebaba contra su cuerpo de forma acompasada.
Llego y antes de entrar soltó un chiflido melodioso y corto, tras un breve instante llego un ave pequeña en color rojo sangre, que se posó en uno de sus largos dedos, Gandalf la observo con agrado y le susurro un mensaje para su especie.[ Una reina se oculta entre los tuyos, protegedla y guiarla hasta aquí.]
La ave se fue, cortando con sus finas y gráciles alas el viento.
Entro entonces el mago a ver al rey del bosque con mirada perdida y espíritu roto.
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En el reino bajo la montaña.
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Kili ya había llegado donde su tío, no respondió a nadie y se dirigió a sus aposentos, sus enanos de amistad y confianza lo atocigaron con preguntas sobre el paradero de su hermano Fili, pero el no respondió, no comió ni bebió nada, su mirada era distinta y se le percibía más fuerte que nunca, los rumores llegaron rápidamente a su tío, pero este no hizo caso por entrevistarse con su sobrino.
En sus aposentos de piedra, se abría una pequeñísima ventana, que apenas permitía la luz y el viento, Kili miro hacia ella con esperanza, y de pronto ahí se posó, el águila más bella que el hombre hubiese visto nunca. Su mirada era altanera y peligrosa, sus garras eran largas y el plumaje era precioso, y era suya, el sabía que era suya. Y algún día el águila hecha elfa también lo sería.
- Ven aquí -
Ella levantó el vuelo y se posó sobre su brazo.
Se sentía estúpida y desdichada pero realmente no tenía opción alguna.
Vio brillar los ojos de Kili como hacia mucho no brillaban, su sonrisa se hizo amplia y le acaricio con los dedos.
- Te amo Tauriel, lo sabes...por el amor, se hacen grandes cosas, terribles tal vez , pero grandes. Tu eres mía, siempre has sido mía, ahora lo he comprendido más que nunca.-
El águila emitió un sonido parecido a un silbido suave pero enérgico. En rebeldía.
- Te quiero cada día a mi lado- volvió a decir el. - Seguramente estas cansada...he de ver por tu alimento, no tardare- y se levantó para irse, tras de sí cerró la enorme y pesada puerta de roble y acero. Atracandola por fuera.
El águila bajo la cabeza en frustración y pena, de pronto escucho un ligero sonido en la ventana, era una hermosa ave plumiroja, que le silvo, y por algún motivo ella entendió, el ave se fue y el águila la siguió.
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Y la noche llego.
Legolas estaba en pie, sin armas, sin armadura o corona, con vestiduras de lino y seda, llenandose los pulmones del paisaje en el horizonte, buscando con desespero en la mirada.
La Paz de la noche se interrumpió por un silbido suave. Un águila se posó en el barandal de la ventana del rey del bosque, y lo miro directo a los ojos, Legolas la miro de vuelta y no pudo apartar la mirada porque los ojos de esa ave de caza eran idénticos a los ojos de su reina.
- Eres preciosa, verdaderamente majestuosa, me recuerdas a mi reina-
Tras breves instantes, como la magia del anillo cuando desaparece a su portador, el águila desapareció, una Liz blanca la envolvió y en su lugar se encontraba ella.
Los dos se arrojaron a los brazos del otro, sus cuerpos chocaron casi con violencia, Legolas la abrazo como si no hubiera mañana y enterró su rostro en su cabello. Llenandose con su aroma y su presencia.
- Tauriel, Tauriel, Ae athradon i hîr, tûr gwaith nîn beriatha hon/ Te pido no me sueltes, que tus manos sean mis redes y me aferres a ti.-
Tauriel se separó un poco y lo observo a los ojos mientras le acaricio el cabello.
- Yo te amo Legolas, nunca, nunca, nunca dudes eso, pero no puedo quedarme, debes romper el hechizo. Debes liberarme, el es diferente...es fuerte, es decidido -
- Yo lo haré, te prometo, te prometo que...-
- Sólo hazlo, yo creo en ti, se que pronto estaremos juntos de nuevo, mi corazón se siente tan culpable, yo odio verte sufrir mi amor.-
- Pero que dices? Tu no eres culpable de que este loco-
Tauriel bajo el rostro apenada, pero Legolas conocía ese rostro, esos ojos, el no permitiría que ella se derrotará.
El la beso, con dulzura y con dolor. - El amor, es un milagro, si piensas un momento, que te ama quien tu amas, si piensas sus ojos mirar y ver, antes para mi era un milagro tan común, del tipo que a diario podía encontrar y hacer burla entre los demás ...es un milagro tan común, me decía, que ya daba por hecho porque era tan normal, y ya vez un niño que a penas qpuede hablar, de pronto crecerá y amara...un volcán de emociones, que ni mil y un hechizos detendrá ...ES AMOR, mi opinión no es frágil, amar no es fácil ...de todos los milagros o tesoros que hay, pequeños, misteriosos o si enormes son...enamorarse ciertamente es el mejor, - se acercó y la acaricio - por verlo, sentirlo, si piensas...que te ama quien tu amas...si piensas sus ojos mirar y ver...si piensas que maravilloso puede ser...que...ese milagro tan común...me paso a mi...y eres tu -
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Hola queridos! Que les ha parecido? Mucha inspiración de grandes obras.
LEGOLAS Y TAURIEL. MUCHAS GRACIAS!
AUGUUS DEMPSEY. ME ENCANTO TU REVIEW! Oh sólo será temporal! Si, Kili se ha dado a odiar. Te entiendo perfecto,
Aylu MUCHAS GRACIAS!
VANESSA MUCHAS GRACIAS!
MATSURI BRIEF, Lo lamento lose lose, pronto descubriremos quién es Kili en realidad.
