DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.
RESUMEN: Toda profecía debe cumplirse y para conseguirlo varios lazos deben entrelazarse uniendo los destinos de los seres más insospechados. (Viaje en el tiempo) (Harry conoce a los Merodeadores)
Bajo Juramento
Capítulo VII. Ray Peter Jhastrom
21 de julio de 1975
Una serie de pasos resonaban sobre las baldosas de piedra que formaban una larga y angosta escalera en forma de caracol.
Una chica, apenas iluminada por la penumbra de las antorchas a sus costados, caminaba cuesta abajo con el eco de sus pasos por compañía.
– No lo entiendo Jefe¿a Hogwarts? –había dicho hacía unos instantes frente a un enorme escritorio de roble.
Ya sabía que quería tenerlo vigilado, después de todo no decían: ten cerca de tus amigos y aún más cerca a tus enemigos; pero ella sabía que aunque el Jefe lo sugiriera, era muy difícil engañar a Dumbledore, el que se le ofrezca el puesto no es ninguna garantía...
Scarlet recorrió los pasillos del Departamento de Misterios sumamente molesta¡el viajero no aparecía por ninguna parte!.
– ¡TÚ! – gritó al doblar la esquina y ver a los lejos al mago de cabello largo y ojos esmeralda – ¡Te advertí que no debías estar vagabundeando por ahí!.
Harry la miró confundido, pero después de un momento de confusión recordó que la mujer era su agente auxiliar.
– Buenas tardes agente – le dijo Harry cortésmente
– Bien, regresemos a tu habitación, tenemos muchas cosas de que hablar.
Después de ser arrastrado por varios pasillos, Harry y la agente ingresaron a la habitación de éste.
– Que irresponsable eres – dijo Scarlet molesta ya que hubo cerrado la puerta – Bien, ahora que te encontré tengo muchas cosas que decirte.
Scarlet comenzó a pasear a lo largo de la habitación debatiéndose sobre algo que Harry no supo descifrar, después de un rato continuó.
– De acuerdo a lo poco que me dijiste y hablando con mis superiores, acordamos que entrarías a Hogwarts reemplazando al Profesor Stevenson.
– Stevenson está muerto – la interrumpió Harry.
Scarlet palideció y después de carraspear continúo.
– No sé como averiguaste lo de Stevenson. – una sombra se reflejo en las miradas de ambos inefables.
Scarlet se sentó frente a Harrycontemplándolo mientras un dejo de sospechasereflejaba en su rostro– Con esto suman 15 las víctimas que mueren de la misma forma – la chica suspiró derrotada – y sólo en este mes. No sé seguimos sin alertar a los aurores.
La chica comenzó entonces a revolver los bolsillos de su túnica para después extraer de ellos una bolsa de plástico, misma que le extendió a Harry. Ya en sus manos, elmuchacho observó dentro ella un trozo de pergamino manchado con sangre y entre las manchas carmesí distinguió una marca que le helo la sangre.
– Lo encontramos sobre el cuerpo.
Aún no aprenden a conjurarla en el cielo, pensó el chico frunciendo el ceño. Por eso habían pasado desapercibidos para Dumbledore los primeros años. Harry suspiró con resignación.
– Te tengo buenas y malas noticias. – Scarlet se sirvió una taza de café y volvió a sentarse – Ya encontramos a alguien a quien puedes reemplazar.
Harry dejo la evidencia sobre la mesa para después contemplar a la inefable pensativamente esperando a que labruja continuara.
– Las malas noticias es que el sujeto murió antes de que lo pusiéramos bajo custodia. Pero como debes recordar: no puedes realizar la poción multijugos si la persona no está con vida.
Harry asintió.
– ¿Y las buenas?.
Scarlet le sonrió a Harry.
– Nadie lo sabe aún. El sujeto era un ermitaño y no tenía parientes o conocidos y como era de tu misma edad...
La chica esperaba ver alguna reacción positiva en el mago, sabía que los viajeros tenían que estar trabajando lo más pronto posible dentro de sus misiones, pero se llevó una sorpresa al ver la cara preocupada de Harry.
Remus y Sirius, por nombrar algunas personas que lo conocían, decían que se parecía mucho a su padre. Si iba a darle clases de Defensa, definitivamente debería ser lo más opuesto a él posible, aunque...
Harry se acercó a uno de los espejos de la habitación, examinado muy de cerca por la chica junto a él. El reflejo que vio no era el del chico que habían conocido Remus, y Sirius antes de morir y por mucho. No se habían sorprendido Snape y Dumbledore después de no verlo por muchos años.
– ¿Cómo se llamaba? – dijo después de tres taciturnos minutos frente al espejo.
– Ray Peter Jhastrom – Harry hizo una mueca de desagrado y suspiró ¿Por qué tenía que llamarse Peter?
–¿Qué necesito saber?.
20 de Agosto de 1975, Residencia Evans
Cuando Lily entró a casa detrás de Petunia, Harry dio un suspiro de alivio. Realmente no sabía como iba a hacer esto si estar frente a Lily había sido tan difícil.
Su madre le recordaba mucho a Hermione, pero a la vez le parecía completamente diferente. Sonrió para si mismo, pero después de unos minutos la débil sonrisa desapareció de su rostro: había recordado la reacción de Lily. Debía tener mucho cuidado en su forma de comportarse frente a sus padres y mentores. Esa aproximación indiferente que había tomado con los Evans definitivamente generaba sospechas.
Harry suspiró y siguió conjurando las barreras. Después de algunos minutos, un Harry visiblemente agotado, observó como su último hechizo envolvía la casa en un débil tono dorado que se fue absorbiendo sobre los muros y el patio.
Lily salió de la casa y observó como el mago limpiaba el sudor de su frente respirando agitadamente. Fue entonces que todo pareció detenerse...
Todo su alrededor pareció desaparecer y sólo quedó aquel extraño frente a ella... una especie de lazo parecía unirla a ese mago, algo que ella no podía explicarse y su cuerpo como movido por alguien más se acercó lentamente al extraño, pero ella por dentro se lleno de un sentimiento, como nunca antes había experimentado.
Al llegar junto a él puso con sumo cuidado una mano sobre su hombro... la reacción fue inmediata.
Harry sintió que su cicatriz, calmada ya por muchos años, se rodeo de un calor inexplicable, pero no desagradable, al contrario, la calidez que surgía de ésta lo reconfortaba, dándole una sensación que le parecía similar a la que le brindaba la señora Weasley al abrazarlo.
Sin embargo, la mano fuente de aquella placentera sensación, se retiró abruptamente, hecho que hizo Harry dirigiera su mirada a la joven bruja, notando apenas velado en el fondo de sus ojos un gran temor.
Harry nunca, ni en sus peores pesadillas, había pensado que su madre llegara a tenerle miedo, por lo que esto hizo que el joven mago se sintiera muy vulnerable y a la vez algo decepcionado.
Inesperadamente, la voz de Joseph Evans se dirigió hacia los dos magos desde dentro de la casa.
– ¡Lily, por qué demoras tanto!.
Este hecho sacudió a Lily de su aturdimiento, lo cual le permitió a la joven contemplar la reacción del mago ante este hecho tan insólito. Pero sólo pudo notar, por unos instantes, como una sombra había aparecido sobre sus ojos, para después ser reemplazada por la mirada fría que había tenido al entrar a la casa.
– Oiga... – empezó Lily no sabiendo como tocar el tema, pero el mago se le adelantó.
– Creo que su padre quiere que vaya. La alcanzaré en un momento.
Lily se le quedó mirándolo unos instantes más, pero el mago simplemente comenzó a invocar el hechizo que reestablecería el monitoreo del uso de la magia para los menores de edad, al parecer ignorándola.
Joseph vio como su hija menor se sentaba algo desorientada, el señor Evans colocó una mano sobre el hombro de su hija, al hacerlo ésta se sobresaltó, lo cual lo confundió mucho.
– Lil¿todo bien?.
Lily asintió lentamente, aún sorprendida por lo que había percibido. Fue una sensación tan cálida... era como si algo, una luz muy fuerte se hubiera encendido en su interior y hubiera recorrido su cuerpo. Pero después dio pasó a un sentimiento que no supo identificar y que al parecer no provenía de ella, lo cual, le hizo pensar, que quizá proviniera de él.
Era como si el haberlo tocado, le hubiera otorgado una especie de empatía con el joven mago. Sin embargo, cuando su padre la tocó hizo que ese sentimiento desapareciera. Sin embargo lo que la angustiaba, no era lo que había pasado, sino el sentimiento que creía había llegado desde el joven mago.
En ese instante, Harry ingresó a la cocina aún un poco agitado, Joseph al verlo tan pálido le ofreció un asiento y le trajo un vaso con agua.
– Lamento mucho las molestias que les cause. Creo que es hora de marcharme.
Harry se puso de pie einesperadamente sintió como la mano de su madre le detenía el brazo.
Por su parte Lily se aferraba al brazo del mago. No podía dejarlo partir de esa manera después de lo que había sentido, tenía que asegurarse que se encontraba bien, después de todo era lo menos que podía hacer para corresponder a su trabajo.
– Por favor, descanse un poco más. Aún se ve cansado – Lily dirigió entonces una mirada suplicante a su padre. Por favor ayúdame a convencerlo.
– Mi niña tiene razón – dijo el Sr. Evans de pie, colocando una mano sobre el hombro de Harry – ¿Por qué no se queda a cenar?
Harry dirigió su mirada alternadamente entre su madre y abuelo, para después sonreír débilmente aceptando la invitación. Lily pareció reconfortarse ante ese hecho, lo cual a su vez, hizo que Joseph se pusiera muy alegre.
La actitud del señor Evans, y el ayudar a poner la mesa junto a su madre y su tía, hizo que Harry recuperará la tranquilidad después del fiasco de hacía un rato, por lo que para el momento de la cena, la tensión que estaba en el ambiente, desde que Harry y Lily habían regresado del patio, había desaparecido.
La cena con los Evans se convirtió en una experiencia fuera de todo lo que había experimentado en Privet Drive, aún cuando involucraba a la mitad de los comensales que asistían a dichas cenas regularmente, es decir: Harry y su tía.
Petunia simplemente era otra persona completamente distinta¿Qué habría ocurrido para cambiar tanto a su tía?. No parecía llevarse mal con su hermana, por el contrario, casi podía ver a Ron y a gemelos llevar a cabo la misma rutina en sus visitas a la Madriguera. La comida sencillamente estuvo exquisita, quizá no con la misma sazón que la de la señora Weasley, pero realmente con un muy buen sabor.
– ¡Y ahora el postre! – exclamó efusivamente la señora Evans, quien insistía en ser llamada Maggie – Tendrás el honor de probar las dotes culinarias de mi hija Lily.
A Harry se le hizo un nudo en la garganta, ahora iba a probar algo hecho por su propia madre. Quizá no lo había hecho con intención de que él se lo comiera, pero era algo que siempre había soñado desde sus primeras cenas en la Madriguera. Apuesto a que cocina mejor que la señora Weasley.
Margaret sacó un flan perfectamente cuajado del congelador. Joseph miraba orgulloso a Lily, mientras Petunia, con un poco de envidia empezaba a decirle a Harry, que ella había preparado la ensalada que habían comido minutos antes. Harry sólo asentía, aunque por dentro esperaba que sus abuelos comenzaran también a elogiar la ensalada, para apaciguar a su futura tía.
Lily apenada, aunque ciertamente complacida por la atención que recibía, empezó a repartir perfectas porciones triangulares del postre a todos los comensales, y cuando estuvieron servidos todos los pedazos, Lily comenzó a mirarlos expectantemente.
– Bueno¿qué esperan? – dijo nerviosa – Pruébenlo.
Harry contempló el platillo servido frente a él, el flan tenía una vista muy apetitosa. Como notó que nadie había comenzado, partió un buen trozo y lo introdujo en su boca...
Si Harry no hubiera estado tan absorto contemplado el postre minutos atrás, habría descubierto las miradas que intercambiaban los Evans debatiendo quien sería el primero en probar el postre de Lily. Sabían de sobra que ella hacia un gran esfuerzo porque salieran deliciosos y por fuera se veían realmente exquisitos, pero el sabor...
¡Puag!, pensó Harry al masticar el postre. Entre tanto los Evans contemplaban atentamente la reacción del mago, todos por diferentes razones.
– ¿Qué le pareció Sr. Jhastrom? – preguntó Lily tímidamente.
Y Harry, viendo las miradas suplicantes de sus abuelos y la sonrisa burlona de Petunia decidió responder.
– Nunca he probado algo como esto, sólo... – sonriendo forzadamente agregó – se nota un poco que es de las primeras veces que cocinas este postre.
– Entonces si le gustó – dijo complacida juntando sus manos – Aunque es la primera vez que lo preparo. Decidí cambiar algunos ingredientes para mejorar el sabor y la consistencia – al observar que nadie mas comía miró a sus padres – ¿Qué esperan, por qué no comen?
Todos terminaron su rebanada de "flan"... bueno todos excepto Petunia, quien declinó comer más de un bocado argumentando que quería bajar unas cuantas libras, aunque en realidad Petunia siempre se había distinguido por ser extremadamente delgada.
Más tarde Harry, en la tranquilidad de los cuarteles, contemplaba las sobras del terrible "flan" de Lily. Nunca había probado un postre tan desagradable como ese, hasta le parecían mejores los pasteles que le había ofrecido Hagrid en Hogwarts, pero...
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Harry, siempre se había imaginado a Lily como una versión más joven de señora Weasley, ahora había descubierto que su madre era malísima cocinera y eso dibujo la sonrisa más grande que había enmarcado su rostro en muchos días.
