DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.

RESUMEN: Después de derrotar al Señor Oscuro, Harry Potter ingresó al Departamento de Misterios, en la división de travesías temporales donde permaneció por siete años. Al retirarse decide regresar a Hogwarts para convertirse en el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo Trelawney pronuncia una nueva profecía y el destino le impone una nueva prueba. Así, Harry regresa a 1975 para llevar a cabo su última misión como miembro reinstaurado de la división de travesías temporales. Al llegar a la mitad del verano, Harry comenzó a abrirse camino para cumplir las palabras de la profecía.

Resumen del capítulo anterior: Harry visita Diagon Alley para adquirir una varita de repuesto y cumplir con su misión. En el camino se encuentra con James y Sirius quienes después de darle un susto se retiran en compañía de sus padres. Al regresar al Departamento de Misterios, su compañera le informa sobre un extraño caso... Así, Harry llega a las afueras del terreno de los Lupin, donde descubre el cuerpo de Gregory Goyle en un estado deporable, lo envía devuelta a su tiempo y por último se entrevista con Remus.

Bajo Juramento
Capítulo IX. Últimos preparativos

30 de julio de 1975

Como le había dicho la inefable, Albus Dumbledore, actual Director de la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería, no tardo en responderle. Y ahora, que iba avanzando a través de los terrenos de Hogwarts, maravillándose del estado tan magnífico de sus jardines, recordaba (como si fuera en otra vida) el momento en que se había "entrevistado" con Dumbledore treinta años en el futuro...

Los rayos de sol jugaban con las pequeñas ondas de agua formadas en las orillas del estanque de la casa de verano del Director. Albus Dumbledore contemplaba hacia el horizonte perdido en sus pensamientos mientras Harry lo inspeccionaba con la mirada.

Señor... ¿todo está bien?

Perfectamente, mi muchacho, perfectamente... Disculparás a este viejo y sus cavilaciones – Dumbledore le obsequió una sonrisa tranquilizadora y siguió mirando el horizonte – Bien, ahora respecto a lo que estábamos hablando. Sólo puedo aconsejarte algo, algo que creo no te será difícil llevar a cabo. Lo único que necesitas para obtener tu puesto de Profesor en Hogwarts es ser tu mismo... ah, y trata de no mentir, no creo que le agrade saberlo y créeme lo sabrá.

Harry pensó que ese era un consejo extraño cuando fue a visitar a Dumbledore en el verano, y aún le seguía pareciendo, aunque sospechaba que el Director en realidad le había dicho eso porque esperaba que Harry regresará en el tiempo de un momento a otro.

Al llegar frente a las puertas de roble estás se abrieron de par en par, dándole la bienvenida. A sus pies pudo observar a un elfo doméstico, con una de las togas con el escudo de Hogwarts incrustado.

– Bienvenido señor mago, bienvenido. El Profesor Amo Dumbledore señor, lo está esperando en su despacho. Acompañe a Willy señor.

Así Harry escoltado por un elfo muy educado llegó frente al despacho de Dumbledore, sólo al ponerse frente a él, observó como la gárgola que lo custodiaba se apartaba para darle paso, el elfo ya iba a desaparecerse cuando Harry le agradeció su guía. Este hecho conmovió mucho al elfo, quien no esperaba agradecimiento alguno y dando una reverencia muy pronunciada se retiró. Harry subió los peldaños y estos le condujeron frente a la puerta del director.

– Adelante – resonó la voz del Director y Harry ingresó en la habitación circular que recordaba de sus tiempos en Hogwarts, cierto, había pequeñas diferencias, es decir no conservaba tal cantidad de objetos de plata tintineantes, pero parecía que su colección iba en aumento.

Albus se levantó de su asiento dándole la bienvenida al joven mago. Ya que Harry se hubo instalado frente a su escritorio, Albus agitó su varita y apareció un fólder en su escritorio.

– Es usted muy joven y ya tiene tantos honores. Me alegra saberlo – Dumbledore comenzó a hojear los papeles que la agente Thurston le había enviado días antes – Aquí dice que usted estudió en Beauxbatons, estoy seguro tomó clases con Olympe Maxime.

Harry suspiró. Si quería que funcionara, Dumbledore le había aconsejado sinceridad e intentaría hacerlo sin poner en peligro la vida de nadie.

– En realidad señor, no estudie en Beauxbatons, fui Gryffindor cuando estudie en Hogwarts hace algún años.

Dumbledore lo observó sospechosamente.

– ¿Gryffindor?... no creo recordarlo Señor... – Dumbledore revisó los papeles en su escritorio – Jhastrom. ¿Qué nombre tan peculiar, es usted hijo de muggles?

– Creo que eso no tiene ninguna importancia. – Harry sostuvo la mirada de Dumbledore – Escuche señor, mi último empleo no fue en Francia, sino aquí en Inglaterra, soy un inefable – Dumbledore abrió sus ojos sorprendido iba a empezar a interrogarlo pero Harry siguió antes de que Dumbledore comenzara – No es mi intención engañarlo o hacerle daño a ninguno de los chicos que atienden está escuela, por el contrario.

Dumbledore observó sus ojos, Harry pensó que podría estar intentando Legeremancia y sabía que no podía permitir que el Director supiera cosas que no estaba listo para conocer.

– Oclumancia, un arte muy en desuso esta última década. Me preguntó quien pudo haberle enseñado.

– Le aseguró que fue alguien de toda su confianza señor. – dijo Harry pensando en un pesado maestro de pociones.

Albus estuvo contemplando al chico largo tiempo, Harry, a medida que corría el minutero de su reloj de muñeca comenzaba a ponerse más y más tenso. ¿Qué pasaría si Dumbledore no lo aceptaba?... ¿Tendría que hacerse pasar por un estudiante?... No eso sería sólo en caso de alguna emergencia.

Finalmente, Dumbledore junto sus manos y se recargó en su escritorio evaluando al chico frente a él. Su interés parecía genuino, pero se trataba de un inefable bastante joven por cierto.

– Habrá tenido ya alguna experiencia docente, espero – dijo Dumbledore sin quitar la vista del muchacho.

Harry recordó vagamente algunas reuniones en la sala de los menesteres y sonrió de una manera que esperaba fuera de confianza. En realidad le aterraba el hecho de dar clases a chicos como los gemelos Weasley y estaba convencido que su padre y Sirius estaban en ese nivel.

– Créame cuando le digo que mis estudiantes son lo más importante para mí y espero el mismo interés de su parte – dijo un Dumbledore extrañamente severo. Harry se intimidó un poco por ello, pero aún así no le quito la mirada ni un segundo, era importante que Dumbledore confiara en él, puesto que tendría que salir algunas veces del castillo para atrapar a Malfoy y compañía.

– De acuerdo, lo propondré como candidato, sígame por favor.

Albus se levantó y caminó hacia una habitación contigua seguido de un confundido Harry, que pensaba que todo lo que tenía que hacer era convencer a Dumbledore.

La habitación estaba directamente sobre el despacho de Dumbledore, pero a diferencia de éste, la pieza no tenía ningún tipo de atavíos sólo un asiento en el centro de la habitación, Harry se sentó en el banco mientras Albus entró al despacho nuevamente y reingresó con el Sombrero Seleccionador.

La puerta de la habitación se sello y sólo quedó un resplandor artificial al centro de la sala en donde Harry se encontraba sentado. Albus se acercó con el sombrero en sus manos, entregándoselo a Harry.

Harry lo tomó entre sus manos observándolo muy sorprendido. Tendré que volver a usarlo... pero... ¿esto no afectará el futuro?

Dumbledore le insistió con la mirada, Harry sin más remedio lo colocó sobre su cabeza y aunque el sombrero no le cubrió los ojos como cuando tenía 11 años, la luz artificial que hasta unos segundos había estado iluminando la habitación desapareció.

Señor Potter... Harry James Potter... veo que ha vivido mucho y visto más cosas de las que otros pudieran imaginar siquiera. Un fuerte espíritu para esta difícil tarea.

Harry confundido no sabía que hacer, así que se dispuso a repetirse a sí mismo el consejo que Dumbledore le había dado.

Sé tu mismo ¿eh?. Albus Dumbledore es un buen hombre y coincido con él. Aunque me duele pensar a lo que estoy condenando a esta escuela, pienso que vale la pena el sacrificio. Bienvenido ¡PROFESOR!

Harry se sobresaltó cuando el Sombrero gritó la última palabra y la luz volvió a encenderse. Dejándolo ver a un Dumbledore radiante.

– Es la primera vez que encuentro un reemplazo lo suficientemente rápido. Aunque es curioso que el sombrero seleccionador no haya mencionado su nombre directamente como con todos los demás. Pero quien soy yo para cuestionar sus decisiones.

Dumbledore sonrió y Harry pudo ver un brillo en sus ojos. Ahora se sentía más tranquilo, este es el Dumbledore que conocía y valoraba sobre muchas cosas.

Al regresar al despacho ambos más tranquilos se sentaron frente al escritorio. Dumbledore alargó su varita y después de un ligero movimiento apareció un trasto de bombones frente a Harry.

– ¿Bombones?.


15 de agosto de 1975

Harry suspiró ordenando el último paquete de notas sobre los planes de los cursos de Defensa contra las Artes Oscuras.

Después de reducirlos los ató a la lechuza juntó a él y la envió a Dumbledore lo más rápido que pudo, con eso sería suficiente para que le dejara en paz por unos días.

Harry estaba sumamente preocupado, ahora que sabía que Malfoy, Nott y Zabini habían llegado a esta época y seguían haciendo lo que querían. También estaba el hecho de que seguía sin averiguar la forma en que habían llegado, ya que las recolecciones del evento de Remus eran demasiado vagas. Tal vez podría solicitarle un pensadero a la agente Thurston y solicitarle su memoria a Remus, pero antes asuntos más importantes: la seguridad de sus padres.

James no suponía un fuerte problema en este aspecto, después de todo vivían en compañía de sus padres, ambos magos perfectamente calificados para defender a su familia. No, lo que realmente lo tenía preocupado era su madre.

Por principio de cuentas había averiguado que su madre no poseía la mayoría de edad sino hasta finales de agosto y como sus padres eran muggles...

– ¿En qué piensas scout?

Harry se sobresaltó al ver a la agente Thurston junto a él revolviendo el contenido de una taza de porcelana.

Aclarándose la garganta, y avergonzado por no haber notado la presencia de la agente, Harry comenzó a recoger el pergamino y plumas del escritorio.

– Dígame¿Qué tan factible es que pueda proporcionarme cierta información del Departamento de Seguridad Mágica?.

Scarlet alzó una de sus cejas.

– ¿Cómo de que información estamos hablando scout?

Harry miró a los ojos a la agente con una mirada bastante peculiar en su rostro.

– El hechizo de monitoreo del uso indebido de la magia en menores de edad...


Una semana después...

Leguas de fuego crepitaban envolviendo los cuerpos inanimados de varios roedores ensartados a su alrededor. Dos manos pálidas se revolvían frente a estos esperando compartir su calor.

– Creo que ya están listos – dijo una voz áspera del lado opuesto de la fogata.

Blaise Zabini bajo la capucha oscura que le velaba el rostro y se dispuso a distribuir lo que sería la cena está noche. Se le veía algo demacrado casi enfermo, la pálida piel se transparentaba dejando ver algunas de las venas de su cuello.

Cuando las tres sombras hubieron obtenido su presa dos de ellas comenzaron a devorarla con avidez, mientras que la otra la contemplaba con un dejo de locura detrás de sus ojos.

– Cómelo rápido Draco – dijo entre bocados con su gruesa voz Theodore Nott – Así no percibirás el sabor a muerte.

Sobre la cara de Malfoy se dibujo una sonrisa inquietante. De sus bolsillos sacó una navaja dorada observando el brillo que se formaba en su hoja al reflejar el fuego de la fogata, aún llevaba la sangre de Weasley sobre ella.

Draco arrancó un pedazo del muslo del conejo que llevaba en su otra mano con la ayuda de la navaja. Aún estaba crudo el animal... mucho mejor.

El último de los Malfoy degustó placenteramente el festín de aquella noche.