DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.
RESUMEN: Después de derrotar al Señor Oscuro, Harry Potter ingresó al Departamento de Misterios, en la división de travesías temporales donde permaneció por siete años. Al retirarse decide regresar a Hogwarts para convertirse en el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo Trelawney pronuncia una nueva profecía y el destino le impone una nueva prueba. Así, Harry regresa a 1975 para llevar a cabo su última misión como miembro reinstaurado de la división de travesías temporales. Al llegar a la mitad del verano, Harry comenzó a abrirse camino para cumplir las palabras de la profecía. Después de obtener su varita y reencontrarse con las figuras paternas más importantes de su vida Harry averigua que los mortífagos que buscaba, acababan de dejarse ver. Preocupado, Harry decide instalar ciertas barreras sobre la casa de los Evans donde se reencuentra con su tía y conoce al fin a su madre fallecida.
Resumen del capítulo anterior: Dumbledore se entrevista con Harry, debido a ello decide elegir a Harry como candidato a la posición, por lo cual el mago es sometido a la evaluación del sombrero seleccionador. Después de algunas crípticas palabras el sombrero decide darle a Harry la posición como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras. Tiempo después, lejos de allí podemos ver a tres sombras disfrutando de un festín.
Bajo Juramento
Capítulo X. El Banquete de Bienvenida
Las vías junto a la estación de Hogsmeade se estremecen por unos segundos mientras nubes de vapor rodean la plataforma de llegada en una noche estrellada, a lo lejos se escucha una atronadora voz proveniente de un faro dorado convocando a los nuevos alumnos a congregarse junto a su portador.
– ¡Los primer año, por aquí! – Hagrid se rodeo poco a poco de pequeños estudiantes anonadados y algunos asustados por su enorme tamaño.
De las puertas de los demás vagones seguían bajando estudiantes de diversos años. La puerta de uno de los últimos vagones se abrió dejando pasar a un chico de ojos negros y cabello largo y descuidado. Parecía revisar a sus alrededores y satisfecho, caminó en dirección a los carruajes rumbo a la escuela.
Un vagónantes, un chico de ojos avellanos y cabello alborotado no le perdía de vista.
– Maldito Quejicus, pudo haber lastimado a Zorg – dijo James mientras acariciaba aun buhó que llevaba sobre sus hombros – Me las va a pagar todas juntas.
Sirius bajo detrás de James buscando con la mirada a Severus y detrás de ellos bajaron otros dos chicos: Remus y Peter.
– Ya nos la pagara ese idiota – dijo Sirius tronando sus nudillos –Quejicus nos hizo desaprovechar nuestro último viaje. Por su culpa me perdí de mi última golosina en el Expreso de Hogwarts.
– Bueno, Canuto, técnicamente no es tu última golosina. Recuerda que volverás a tomar el tren de vuelta, ahí podrás pedir todo lo que quieras hasta hartarte – agregó Remus quitándole importancia al hecho.
– Cállate Lunático – siguió Sirius ahora también rumbo a los carruajes, detrás de un James que parecía haber ignorado la última conversación a favor a estar vigilando a un conocido Slytherin.
Severus quien seguía mirando sobre sus hombros se fue acercando a los carruajes, cual fue su sorpresa al llegar frente a ellos y observar a los caballos fantasmagóricos que jalaban de ellos.
James detrás de él, no parecía entender la actitud del chico. ¿Por qué se habría detenido tan de repente y con esa expresión en su cara?
Peter que venía atrás observando a Sirius chocó con su espalda.
– ¡Lo siento!
Remus siguió tratando de poner paz con sus amigos pero a una señal de James se callaron los tres para observar a Severus quien pálido comenzaba a abordar uno de los dos últimos carruajes. El primero cerró sus puertas y comenzó a avanzar hacia el castillo.
– Parece que tendremos que compartir el carruaje con él. – dijo Peter mirando a cada uno de sus compañeros para conocer su reacción.
Sirius hizo una mueca de molestia, mientras Remus desaprobaba su actitud, James por su parte seguía mirando sospechosamente hacia el carruaje, mientras caminaban hacia allá le susurró a sus amigos.
– Preparen sus varitas, quizá trate de sorprendernos.
– Cornamenta – dijo Remus pacientemente – si no nos agrede no tenemos porque empezar nosotros¿estás de acuerdo?
James volteó a ver a Remus como si esté hubiera dicho algún disparate, luego se encogió de hombros y abrió la puerta del carruaje.
Severus se sobresaltó al abrirse la puerta e hizo una mueca de desagrado cuando comenzaron a subir los merodeadores, Remus siendo el primero en pasar se acomodo junto a Snape, tratando de minimizar el daño, los tres chicos restantes se apretaron en el otro asiento. James aún llevaba la mano en el bolsillo.
Ese fue el viaje más incómodo que Remus tuvo la desdicha de disfrutar desde que tenía memoria. Cuando el carruaje se detuvo frente a la entrada principal de Hogwarts agradeció que ninguno de los chicos hubiera iniciado alguna disputa.
Por otra parte, la actitud de Severus le parecía seriamente desconcertante. Ciertamente había mucha animosidad en su relación con el Slytherin, pero hasta ahora, ninguno había atacado a lasmascotas de otros, digamos que este había sido un acuerdo tácito. El ataque contra Zorg en el tren constituía una ofensa sin precedentes en la historia de agresiones entre ambas partes.
Los cinco muchachos entraron al Gran Comedor, sorprendiendo a propios y extraños al entrar juntos y de manera tan pacífica.
Harry, por su parte no perdía de vista aquel incidente y contrario a muchos profesores lo tomó como una mala señal, era como la calma antes de la tormenta.
Hacía ya diez minutos que una joven Minerva McGonagall se había retirado para recibir a los chicos de primer año, estaba seguro que no tardarían en pasar por las puertas de roble.
Y justo cuando pensaba eso, una horda de chiquillos entro al Gran Comedor, algunos con expresión de suficiencia, otros asombrados, algunos asustados pero todos aparentando menor edad a la que poseían, era la primera vez que los veía a todos tan pequeños.
McGonagall recitó su ensayado conjunto de instrucciones y comenzó a sortear a los niños, poco a poco Harry observó como las mesas se iban llenando de nuevos y más tranquilos alumnos. Cuando Sophie Duran fue seleccionada para Gryffindor Harry dirigió su mirada hacia el final de la mesa, cerca de donde acostumbraba sentarse cuando estudiaba en Hogwarts, unos asientos más alejado estaba su padre junto a Sirius intercambiando algunas palabras, mientras Remus los miraba desaprobatoriamente, y junto a él un chico insignificante que no pudo perder de vista. Era la primera vez que veía a Peter Pettigrew desde el día en que había derrotado a Voldemort.
Al verlo junto a Remus, Harry no pudo evitar que sus ojos se humedecieran, ese hombre había matado al último de sus amigos durante la última batalla. Casi podía sentir el fuego abrasador de las llamas del campo de batalla mientras en su mente revivía los instantes en los que Remus caía víctima de la mano de plata de Colagusano protegiéndole la espalda al que consideraba un hijo. Y como con Sirius, no tuvo ni una palabra o mirada de despedida con su mentor.
Una gran mano sobre su hombro lo sacó de sus sombríos pensamientos.
– ¿Todo bien profesor? – Hagrid miró a Harry y casi pudo distinguir al fondo de sus ojos una sombra de dolor, éste quedo enterrado ahí en cuestión de segundos, jamás estuvo seguro de haber distinguido tal mirada en tan fuerte personaje.
– Perfectamente. Tú eres Rubeus Hagrid, guardabosques y Guardián de las Llaves de Hogwarts si no me equivoco, el Director me ha hablado mucho de tí. – dijo Harry extendiéndole la mano – Soy Ray Jhastrom. Es un verdadero placer.
Hagrid le apretó la mano dándole una gran sonrisa.
El último chico fue sorteado y McGonagall retiró el sombrero del Gran Comedor, todos los chicos quedaron en silencio al ponerse Dumbledore de pie.
– Sólo me queda decirles unas palabras antes de comenzar con el festín: Snick, Snack, Snorum... Buen provecho
Dumbledore palmeo dos veces sus manos y los manjares aparecieron sobre todas las mesas de Hogwarts.
– Yo digo que mejor comamos antes de que se enfríe – dijo Peter mientras tomaba una pierna del pavo más cercano.
– ¿Quién piensa en comer? – dijo James sin perder de vista a Snape desde su lugar, ya en diversas ocasiones le había descubierto el Slytherin que lo observaba, pero el chico no le podía sostener la mirada por mucho tiempo, así que simplemente lo ignoraba.
– Escucha James. – dijo Sirius muy serio, lo cual era muy raro en él – Ahora no es momento de actuar, no con todos los profesores enfrente, después de la cena lo interceptaremos saliendo del Gran Comedor ¿qué te parece?.
– Lo interceptaremos me suena a mucha gente Sirius. – dijo James mirando a Canuto – Ya habíamos hablado de que Quejicus es uno y nosotros somos cuatro. No me gustaría que después estuviera llamándonos cobardes.
Sirius emitió un gruñido y se sirvió comida de la bandeja más cercana. Remus sacudió la cabeza mientras partía el trozo de carne que se había servido y Peter los miraba masticando un bocado demasiado grande.
– A decir verdad no creo que Snape fuera quien atacó a Zorg.
James dejó de mirar hacia Snape y para intercambiar una mirada con Remus.
– Si no fue él entonces ¿quien fue?.
Remus barrió con su mirada la mesa de Slytherin, para después mirar hacia otras mesas, los merodeadores restantes repitieron la acción.
– No estoy seguro, pero podrías preguntarle a Lily, ella fue quien salvó a Zorg después de todo.
– No necesitamos preguntarle a Evans, ya estábamos seguros de que fue Snape. – dijo Peter cuando se pasó el bocado.
– No estábamos seguros Colagusano, James y Sirius supusieron que fue Snape y comenzaron a buscarlo por todo el tren sin siquiera darle las gracias a Lily, lo cual fue muy descortés de su parte.
James se encogió, menuda forma de empezar el año con Evans. Lo de la carta resultó ser una buena idea, Lily le había contestado de una manera muy atenta, y por primera vez desde que se conocieron había sostenido conversaciones sin que ella lo ofendiera. Y es que siempre le ofendía por cosas de las cuales no tenía la culpa. Nunca entendería a las mujeres. Hablando de mujeres, sería mejor arreglar aquello antes de que arruinara el poco avance que había logrado en vacaciones.
Cuando la mirada de James encontró a Lily se sorprendió de encontrar que no apartaba la mirada de la mesa de profesores hecho que lo llevó a mirar él también.
Lily no salía de su asombro... ¿Qué estaba haciendo aquí? No se suponía que él trabajaba para el Ministerio.
– ¿Qué te pasa Lily, estás muy rara? – dijo Audrey a su izquierda.
Lily no apartaba la mirada de aquel extraño, cuando había entrado al Gran Comedor y aún durante el sorteo no lo había notado, pero ahora que ya había terminado de cenar lo había reconocido después de la atronadora risa de Hagrid.
– ¿Quién está platicando con Hagrid? – dijo Audrey – ¿Y dónde está...
– ... Stevenson? – dijo al mismo tiempo James a sus amigos.
Remus dirigió la mirada a la mesa de profesores y dejo caer el cubierto que tenía en sus manos con una mirada llena de incredulidad.
– ¿Qué hace aquí?
– ¿Lo conoces Remus? – dijo Peter, mientras Sirius también lo volteaba a ver
– ¡Cornamenta, es el sujeto del Callejón Diagon! – dijo Sirius sobresaltado
– ¿Cómo, también lo conocían? – dijo Remus sorprendido mirando a sus dos amigos. Sirius asintió sin apartar la mirada.
Justo en ese momento los platos se limpiaron y las últimas bandejas de postres desaparecieron mientras Dumbledore se ponía de pie.
– Antes que nada bienvenidos sean todos a Hogwarts – una luz muy especial comenzó a brillar en su ojos – Ahora que todos hemos degustado de esta deliciosa cena tengo algunos avisos que dar. Primero, debo presentarles al señor Filch, nuestro celador, quien de hoy en adelante llevará una lista de objetos prohibidos, misma que podrán consultar en sus salas comunes a partir de hoy.
– Ahora, debo darles una noticia muy importante, triste me temo. Muchos de ustedes tal vez ya la sepan. Habrán notado que uno de sus profesores está ausente – los alumnos intercambiaron miradas curiosas, algunos que ya habían notado la ausencia no perdían de vista al director y otros más bajaban la mirada en señal de respeto – Lamento informarles que el profesor Herbet Stevenson ya no se encuentra más entre nosotros. Así que les pido un minuto de silencio para recordarlo.
El Gran Comedor se sumió en un silencio espectral, algunos alumnos permanecían en silencio, no por respeto sino por escepticismo¿cuándo había pasado aquello?
Harry analizaba a cada uno de los alumnos, entre las jóvenes caras distinguía a ciertas personalidades que había tenido el placer de encontrar en más de una ocasión durante sus altercados con mortífagos en su último año de Hogwarts. Ya sea como enemigos o como aliados.
Entre esas caras podía distinguir al final de la mesa de los Slytherin, aislado de sus compañeros a Severus Snape, cuyos puños se apretaban fuertemente, pero con una mirada impenetrable.
– Sé que algunos de ustedes lo apreciaba mucho así que los exhorto a acercarse a sus jefes de casa para platicar con ellos. Así mismo, les ofrezco mi oficina, si desean platicar personalmente conmigo, he descubierto los bombones cubiertos de chocolate un delicioso manjar, tal vez los incluya durante alguna de las cenas – McGonagall se aclaró la garganta, mientras algunos alumnos salían un poco del humor sombrió que había caído sobre el Gran Comedor – Ahora, hablemos de cosas más alegres. – Dumbledore sonrió hacia Harry – Debo presentarles a su nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: Ray Peter Jhastrom.
Harry se puso de pie mientras los profesores y algunos alumnos le aplaudían cortésmente. Otros chicos aún lamentaban la perdida de su antiguo maestro por lo que no le extrañaba tan frío recibimiento. Al menos me aplaudieron más que a Crouch, pensó Harry positivamente mientras regresaba a tomar asiento.
Dumbledore terminó con los avisos usuales, para después de cantar el himno de Hogwarts, durante el cual, no pudo dejar de notar como todos los alumnos parecían estar un poco apagados. Aquello le hizo recordar a Harry su primer año cuando los gemelos lo cantaron con el ritmo de la marcha fúnebre, no habría quedado más a de acuerdo con el ambiente que ahora mismo.
Cuando todos los chicos salían, James y Lily guiaban a los de primer año hacia la sala común. James notó que Lily se veía muy triste, así que él tomó el papel de platicar con los de primer año, quienes parecían impresionados más que tristes. Después de algunas bromas el ambiente se aligeró y ya para cuando llegaron a la sala común los chicos parecían haber recuperado un poco del entusiasmo que habían tenido recién llegados a Hogwarts.
– Bueno, ya lo saben: niñas de este lado – dijo James señalando hacia una de las escaleras – y niños del otro. Asegúrense de no intentar ir a buscar a las chicas, esas escaleras son muy engañosas. Ahora todos a la cama.
Los de primer año subieron arrastrando los pies, había algunos chicos de otros grados en la sala común, pero nada que incomodará a los dos alumnos.
– Muchas gracias James, no sé que hubiera hecho sin ti, esos chicos se veían muy desanimados, pero supiste muy bien como levantarles el ánimo – Lily le dirigió una sincera sonrisa a James, quien se sonrojo, apenado James puso sus manos en su nuca y comenzó a reír nervioso.
– No tienes nada que agradecerme – James recordó entonces lo que había querido preguntarle desde la cena y cambio de inmediato su actitud – Oye, Lily, sabes quien trato de agredir a Zorg.
Lily lo miró extrañada, sin embargo, después de hacer memoria sobre el día le sonrió. – Oh, hablas de tu lechuza, es muy bonita por cierto. Nunca había visto una más grande, le gustó mucho a mi hermana también.
James sonrió un poco incómodo, no quería insistir en el tema, pero realmente necesitaba saber si había sido Snape.
Lily reconoció la mirada de James y se preguntó que tendría tan molesto al chico¿no le había dicho que tenía una ave hermosa?... Oh claro, me preguntó quien le había hecho daño.
Satisfecha por su conclusión, Lily se disculpó con James por cambiarle el tema y después le dijo que la persona que había tratado de lastimar a Zorg había sido una chica de sexto, de Slytherin, cuyo nombre no conocía. Había intentado herir al animal porque pensó pertenecía a Lily.
Justo en ese momento entro Frank Longbottom. Lily desvió la mirada hacia Frank, hecho que no paso desapercibido para James quien sintió que le hervía la sangre. Al pasar junto de ellos Frank saludó a ambos, y se dirigió hacia su dormitorio, sin notar como se ruborizaba Lily. Este hecho fue lo que más le molestó a James. Frank "Señor Perfecto" Longbottom, pensó socarronamente el merodeador. Lily desanimada se despidió de James y subió a los dormitorios.
Ese tonto¿cómo es que no se da cuenta?. El chico estuvo a punto de subir cuando escuchó como el retrato de la Señora Gorda se abría precipitadamente, dejando pasar a un ansioso Remus, seguido de un temeroso Peter.
- ¡Cornamenta! – se acercó el hombre lobo – es Canuto. El muy torpe fue detrás de Snape por lo de Zorg.
– ¡No pudimos detenerlo! – agregó Peter sin aliento.
James miró alarmado a los dos merodeadores. – Pero, Snape no fue. Me lo acaba de decir Evans.
Remus lo tomó del brazo jalándolo hacia el retrato – Razón más para evitar que haga una tontería. Vamos por él.
Pero en vez de dirigirse a la puerta James subió hacia su habitación de dos en dos escalones, Remus esperaba al pie de la escalera escrutado por un confundido Peter que no entendía que tenía que estar haciendo arriba ahora que tenía que buscar a Sirius.
James bajó los escalones rápidamente dándole un pergamino a Remus ya casi sin aliento.
Remus sacó la varita y con ella tocó el pergamino: – Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas – de la punta de su varita comenzó a aparecer el mapa del merodeador. Peter entendiendo al fin el objetivo de James se acercó para ver mejor.
Entre los tres chicos comenzaron a buscar con la mirada el conocido letrero. Fue James quien dio primero con él en la escalera fuera de la sala común de Gryffindor. No dijo nada sin embargo, debido a cierta peculiaridad que acababa de notar. Había alguien en Hogwarts que no podía ser reconocido por el mapa.
