DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.
RESUMEN:
Después de derrotar al Señor Oscuro, Harry Potter ingresó al Departamento de Misterios, en la división de travesías temporales, donde permaneció por siete años. Al retirarse decide regresar a Hogwarts para convertirse en el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo Trelawney pronuncia una nueva profecía y el destino le impone una prueba más. Así, Harry regresa a 1975, y después de entrevistarse con Dumbledore, obtiene la posición como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, donde preparará su camino para cumplir con las palabras formuladas por su antigua profesora.
RESUMEN DEL CAPITULO ANTERIOR:
Las clases comienzan en Hogwarts, y para algunos alumnos con ciertas sorpresas. Lily es agredida por la misma chica del tren, recluyéndola en la enfermería durante el primer día, donde es visitada por un preocupado James Potter.
Por otro lado, Harry imparte su primera clase como profesor de Defensa a los alumnos de primer año de Hufflepuff y Ravenclaw.
Más tarde Harry tiene su cita con Sirius, Severus y sus jefas de casa, donde se decide que a consecuencia de su escapada nocturna, ambos cumplirían con un castigo tanto con Harry, como con sus jefas de casa.
Para la tarde, mientras todos disfrutan de la cena, una lechuza desciende hacia la mesa de profesores llevando un mensaje para Harry: su compañera en el Departamento de Misterios le consiguió el pensadero que había solicitado.
Bajo Juramento
Capítulo XIII. A través del pensadero
Harry cerró la puerta de roble tras de sí, con una mirada indescifrable recorrió toda el aula de Defensa, donde estaban congregados los alumnos de séptimo de Gryffindor y Slytherin.
– Buenas tardes. Bienvenidos a su clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Como estoy convencido de que son lo suficientemente maduros para entender la importancia de esta asignatura para su futuro, me ahorraré el sermón e iniciaremos con la clase. De pie todo el mundo.
Todos los alumnos se pusieron de pie, algunos comentando entre ellos lo extraño que les parecía la actitud del nuevo profesor. Ninguno de sus profesores había suprimido su plática sobre la importancia de los EXTASIS, hasta ahora.
Cuando todos los alumnos estuvieron de pie, Harry agitó su varita y las mesas y sillas desaparecieron, dejando el aula vacía.
– Todo el mundo colóquese en la orilla si me hacen favor.
Acto seguido volvió a agitar la varita, lo cual resultó esta vez en el surgimiento de una tarima de duelos a la mitad del salón. Todos los alumnos se quedaron sorprendidos¿empezarían tan rápido realizar hechizos, no se suponía que tenían que estudiar teoría antes de practicar nada?
– Guarden silencio. – Harry subió a la plataforma de un salto, recorriéndola lentamente mientras observaba a cada uno de sus alumnos, evaluándolos, estudiándolos.
– Esto, jóvenes, es un examen. Cada uno de ustedes pasará a esta tarima y tendrá un duelo con alguno de sus compañeros de clase. Así que empezaremos por voluntarios.
Varios murmullos se extendieron por toda la clase, algunos alumnos nerviosos se miraban entre ellos, otros más confiados se ponían de acuerdo. Harry sonrió indulgentemente – No se preocupen, no repercutirá en su calificación, es sólo para saber si es necesario repasar algunas cosas.
Muchos alumnos suspiraron aliviados, mientras en las filas de atrás, Lily observaba con admiración al nuevo maestro.
– Es un buen maestro no lo crees Audrey – Audrey que repasaba mentalmente los hechizos que usaría contra su compañera, sólo asintió sin darle importancia.
James, que no perdía de vista a Lily, hizo una mueca de desagrado. Sí, era un mago poderoso, lo había demostrado en Diagon Alley después de todo. Me preguntó que tan bien enseñará, pensaba para sí mismo el Gryffindor.
Severus pulió su varita mágica y dirigió una mirada fugaz hacia donde estaban los Gryffindor, sus ojos coincidieron con los de Sirius Black, que desde el momento de la aparición de la plataforma no le quitaba la vista de encima. Tenía grandes deseos de terminar el duelo que había interrumpido días antes el profesor.
– Alguien va a subir o escogeré yo el orden – dijo Harry y justo cuando sacó la lista del bolsillo interior de su túnica, Sirius se apartó de sus amigos, dejando a Peter con la palabra en la boca.
Ya sobre la plataforma Sirius dirigió una mirada significativa hacia el Slytherin, Severus por respuesta sólo alzó una ceja y subió elegantemente a la plataforma colocándose frente a Sirius.
Harry suspiró – Ahora, escúchenme bien porque no pienso repetir esto dos veces – Harry miró severamente a ambos contrincantes, y con una voz en un tono más suave les dijo – Esta prohibido utilizar cualquier Arte Oscura ¿queda comprendido?. Si notó que alguno de los dos se quiere pasar de listo estarán más tiempo castigados, que lo que permanecerán en clases durante todo este semestre ¿quedó claro?.
Ambos chicos asintieron con la mirada. Harry bajó de la plataforma, aún con la varita preparada en sus manos. Sirius y Severus se colocaron en medio atrayendo la atención de sus compañeros.
– Comiencen – rompió el silencio entonces la voz del profesor.
Sirius y Severus levantaron las varitas colocándolas frente a sí tal que fueran espadas, intercambiando miradas frías y calculadoras.
– No tienes oportunidad – dijo Sirius confiado.
– No tienes idea en lo que te estas metiendo Black – dijo Severus al tiempo que ambos hacían las varitas a un lado.
Ambos se dieron la media vuelta y caminaron hacia lados opuestos de la plataforma, al dar diez pasos voltearon rápidamente colocándose en posición ofensiva, iniciando así el primer duelo de la clase.
– Muy bien todos. Tienen un excelente nivel – Harry miraba satisfecho a toda la clase del séptimo año, la mayoría estaban aún tratando los pequeños golpes recibidos durante sus duelos – La próxima clase los evaluaré en criaturas mágicas, así que les sugiero que repasen lo visto en sus clases anteriores.
La campanilla sonó dando por terminada la primera clase de Defensa del séptimo año. Todos los alumnos empezaron a salir exhaustos rumbo al almuerzo y ninguno de los alumnos fue castigado ese día.
– Sr. Lupin, me permite un momento por favor.
Remus intercambio miradas con sus compañeros merodeadores, James le asintió y los tres salieron mientras el hombre lobo se aproximaba al nuevo profesor.
– La puerta si me hace favor señor Potter – dijo Harry a su padre cuando éste se quedó esperando afuera frente a la puerta. James miró con desconfianza al profesor y después de intercambiar una mirada preocupada con Remus cerró la puerta al salir.
Harry lanzó un par de hechizos a la puerta y le ofreció a Remus un asiento.
– No demoraré mucho Sr. Lupin. Solo quería pedirle un favor. – Harry se sentó detrás de su escritorio y después de un largo suspiró comenzó a rebuscar en uno de los cajones.
Al sentarse Remus notó que en verdad se sentía cansado, el no dormir bien comenzaba a afectarle. Justo entonces, Harry colocó una pesada caja sobre el escritorio.
– ¿Sabe que es esto Sr. Lupin? – dijo Harry en forma cortés, al momento de descubrir el objeto guardado.
Remus asintió con la mirada muy sorprendido, pues era la primera vez que veía uno de estos artefactos en persona. Admiraba entonces las diversas runas que se encontraban dibujadas en sus costados y una vez satisfecho hecho un vistazo al líquido plateado viscoso se revolvía en su interior.
– Es un pensadero – respondió el hombre lobo con un hilo de voz – pero...
Remus dirigió una mirada interrogante a su nuevo profesor.
– Necesito de su ayuda señor Lupin – dijo Harry, y Remus pudo ver que la máscara que había llevado el profesor se derrumbaba, sus ojos que hasta entonces había permanecido fríos ahora reflejaban una seria preocupación – Tengo que encontrar a los sujetos que vio durante el verano y se nos han acabado las pistas.
– Pero... usted es ahora profesor ¿no es así? Es decir, antes era Auror... pero ahora es nuestro profesor – respondió Remus nervioso por lo que le pedía, en realidad no quería interactuar con el pensadero, y menos con ese recuerdo en particular, además de que aún estaba el incidente con el mapa.
Harry bajo la mirada, como deliberando algo consigo mismo y suspiró. – Esto que voy a decirle señor Lupin no debe comentarlo con sus compañeros. Estoy aquí porque es parte de la misión que me fue encomendada y he llegado a un callejón sin salida. Necesito de su ayuda para seguir.
Remus, que hasta ahora había estado desviando la mirada del personaje que creía Auror lo miró a los ojos y mientras su mente le decía que desconfiara de aquel extraño, su instinto le decía que si lo hacía cometería un error.
Remus suspiró, y confiando en su instinto del cual había dependido en varias situaciones difíciles, miró a su profesor asintiendo débilmente. – ¿Qué tengo que hacer?
Harry le dirigió una mirada agradecida – Ahora tomaré ese recuerdo de su mente. No le será incómodo, sólo enfóquese en lo sucedido.
Remus cerró sus ojos, no le costaba trabajo recordar aquella tarde, por el contrario: solía tener pesadillas de lo sucedido en diferentes escenarios, agradecería que quitará ese recuerdo de su mente, al menos temporalmente.
Harry extrajo un hilillo de plata de la sien del hombre lobo, colocándola suavemente sobre el líquido.
– Muchas gracias Señor Lupin – dijo Harry sonriendo complacido – lo veré mañana después de clases.
Remus tomó su mochila del suelo y salió más aliviado del salón de clases, hecho que no paso desapercibido para sus amigos, que aunque cansados, se sentían felices por el cambio tan significativo en su compañero de habitación.
Harry se quedó sentado contemplando la superficie plateada de la vasija después de varios minutos se sumergió en las profundidades del espeso líquido...
Harry apareció en una humilde habitación. Recorrió con la mirada la raída alfombra y el desgastado alfeizar, que daba hacia el bosque. Sobre la cabecera, alcanzó a divisar varias fotografías.
En una de ellas pudo distinguir a un sonriente adolescente, que llevaba un uniforme de segunda mano de Hogwarts. Este intercambiaba miradas complacidas con los que parecían ser sus padres. Junto a esta fotografía, se encontraban muchas otras que reflejaba a esta misma familia y otras mas mostraban a cuatro chicos, que aparecían abrazándose o intercambiándose golpes ligeros en los hombros.
Frente a la cama se encontraba un escritorio, y sentado frente a el, un muchacho, que escribía detenidamente una carta.
Harry siguió contemplando la habitación mientras oía el rasgueo continuo de la pluma sobre el pergamino. Cuando este se detuvo, Harry volteó a mirar al muchacho, que para este momento había cambiado su expresión serena a una de una fuerte ansiedad.
– ¡Madre! – grito desesperado el chivo aventando la pluma sobre el escritorio. Su respiración entrecortada preocupaba a Harry excesivamente.
Remus caminó rápidamente hacia la puerta, sin embargo cayó a unos pasos de llegar a ella – ¡MADRE! – gritó con mayor vehemenciamientras copiosas gotas de sudor rodaban por su frente.
– ¡Remus! – gritó una señora al entrar a la pieza – ¡hijo, qué tienes! – de inmediato sus ojos se dirigieron hacia el calendario sobre la cama.
Remus negaba con la cabeza al interpretar las actitudes de su madre – Tienes que salir de aquí ¡Argh!
– ¡REMUS! – se confundieron los gritos de Harry y la señora Lupin, quien se debatía entre arrodillarse con su hijo o desaparecer.
El adolescente comenzó a jadear retorciéndose de dolor en el suelo, pronto sus pupilas comenzaron a cambiar de color, su cuerpo trataba de mutar a su forma oscura.
La señora Lupin se llevó una de sus manos a su rostro horrorizada ¡Aún no era luna llena!
Harry no podía explicarse lo que veían sus ojos, tenía que enfocarse, Concéntrate, pensaba el chico mientras recorría con la mirada la habitación, al posarse sus ojos sobre la ventana, al lado oeste de la habitación, se asomó apresuradamente y miró a través de ella.
La tarde otrora tranquila, comenzó a cambiar: fuertes vientos se arremolinaban fuera de la casa, el día despejado se cubría súbitamente de nubes grises con fuertes descargas que comenzaban a originarse en sus adentros.
Harry volteaba confundido, no conocía ningún hechizo que pudiera hacer algo así, la última vez que había visto este tipo de fenómenos fue en un duelo especialmente feroz con el Señor Oscuro.
Los truenos, más feroces, descargaron su ira sobre uno de los árboles del bosque cercano, el cual se envolvió en llamas.
– ¡ARGH!
– ¡HIJO!
Harry giró velozmente ¡Remus estaba a la mitad de la transformación y su madre lo sostenía entre sus brazos!
La señora Lupin no dejaba de suplicarle que intentará recordar quien era, aún no era luna llena, tenía que poder evitarlo.
El cristal de la ventana se reventó, Harry se cubrió instintivamente con sus brazos, mientras la Señora Lupin cubría con su cuerpo el de su hijo. Una fuerte neblina oscura entró por las ventanas rotas, inundando el ambiente, las sacudidas de Remus se hicieron más brutales.
Harry aprovechó la salida que le había dado la ventana y saltó hacia el piso inferior, corriendo hacia donde veía que se abría un boquete en el cielo, las nubes oscuras habían descendido a lo que alguna vez había sido un anillo de árboles.
Para cuando llegó al claro, el remolino de nubes se había posado ya sobre el suelo, de súbito éste desapareció dejando ver cuatro sombras oscuras incorpóreas, que paradas en cruz frente a un artefacto oscuro recitaban diversas frases en latín en una sucesión interrumpida de sonidos.
Los salmos comenzaron a aumentar en volumen originando diversas sacudidas. Los cuatro extremos comenzaba a solidificarse, sin embargo uno de ellos además comenzaba a deformarse.
Un grito ensordecedor resonó por todo el bosque, el viento, los rayos, las nubes, la oscuridad, todo desapareció de súbito. En el claro sólo quedaron las cuatro figuras rodeadas de un vacío oscuro, que fue absorbiéndose en tres de ellas, mientras que la cuarta poco a poco iba consumiéndose en un grito sordo.
Harry observaba anonadado tan terrible espectáculo, la figura que estaba justo opuesta a la que desaparecía soltó el artefacto que se mantenía flotando entre los tres para acercarse a la figura que aún se mantenía con vida.
El sujeto retiró su capucha y dejo ver una cara indiferente del antiguo aristocrático inglés.
Malfoy...
Su mano aún fantasmagórica atravesó el cuerpo del moribundo Goyle, arrancándole mediante su resplandor oscuro el corazón. Instantáneamente el cuerpo dejo de moverse para quedarse en el estado consumido en el que lo había encontrado Harry, con una mueca de dolor y traición embestida para toda la eternidad en su rostro apergaminado.
Un aura oscura rodeaba la víscera que sostenía Malfoy(ahora en un estado corpóreo)en su mano enguantada, espesos hilos de sangrese resbalaban al piso desde ella y alcaer sobre la tierra despedían un fuerte olor a azufre.
El mortífago fue acercándose con paso segurohacia elartefacto, el cualconsistía en una urna de tejo con incrustaciones de jade y ónix. A sus costados se encontrabantalladas diversas runas, tan antiguas que le eran desconocidas al inefable.
Blaise y Nott observaban llenos de aprensión como Malfoy, manipulaba el corazón de su difunto compañero, y se alejaron al ver como su líder hacia palpitar la urna a medida que se acercaba.
Una vez frente a ella, Draco levantó la tapa de la urna, de la cual comenzaron a despedirse terribles lamentos, su interior despedía una luz macabra que urgía al Slytherin a aportar su tributo. Draco introdujo el corazón aún palpitante.
Un gritó ahogado hizo que tanto Harry, como los tres mortífagos girarán hacia atrás y observaran a Remus que intercalaba su mirada entre el cuerpo tendido en el bosque y los tres sujetos.
Su mentor se encontraba pálido y débil, según pudo constatar Harry, cuando Malfoy al hacer un movimiento desinteresado con la varita, logró postrarlo en el suelo en un estado semi-inconsciente.
– Malfoy, vámonos. Sus padres no pueden estar lejos, no deben atraparnos antes de ver al Señor Oscuro – dijo Blaise al ver la mirada desequilibrada de su líder.
Malfoy sonrió malévolamente alejándose del cuerpo del muchacho que entonces perdió finalmente el sentido.
Harry salió del pensadero bañado en un sudor frío. Y en su interior se revolvía una idea tan terrible que le provocaba escalofríos y temblores involuntarios... pensaban entregarle esa urna a Voldemort.
