DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.

RESUMEN:
Después de derrotar al Señor Oscuro, Harry Potter ingresó al Departamento de Misterios, en la división de travesías temporales, donde permaneció por siete años. Al retirarse decide regresar a Hogwarts para convertirse en el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo Trelawney pronuncia una nueva profecía y el destino le impone una prueba más. Así, Harry regresa a 1975, y después de entrevistarse con Dumbledore, obtiene la posición como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, donde preparará su camino para cumplir con las palabras formuladas por su antigua profesora.

RESUMEN DEL CAPITULO ANTERIOR:
Un mes a terminado en Hogwarts. Harry comienza a familiarizarse con sus alumnos y se reencuentra con pasados profesores. Lejos de ahí los tres intrusos que Harry persigue, llegan por fin frente a su amo, complaciéndolo en sobremanera: finalmente era el momento de llevar a cabo sus planes.
Mientras tanto, ligado a estos sucesos, alguien comienza a experimentar una conexión que nunca antes había tenido.

Bajo Juramento
Capítulo XV. Detrás de los cristales

El día había amanecido especialmente sombrío, contrastando con el ambiente en el castillo. Muchos alumnos caminaban entusiasmados hacia la pequeña ciudad junto a su escuela: era fin de semana de visita a Hogsmeade, el primero del año.

Entusiasmados chicos de tercero, pasaban junto a Harry buscando ser los primeros en llegar a la pequeña ciudad mientras, atrás de él, iban alumnos mayores algo rezagados acostumbrados a la "novedad".


La campanilla de las Tres Escobas resonó dejando pasar a cuatro chicos de séptimo año. Sirius Black estaba especialmente entusiasta este día. Los cuatro habían acordado pedir algo que no fuera cerveza de mantequilla.

Al entrar los merodeadores se acomodaron en una mesa cerca del cristal que daba hacia la calle principal, desde donde podían ver a varios de sus compañeros apresurarse a Honeydukes o Zonko; uno de sus lugares favoritos, el cual por cierto, no tardarían en visitar.

Sin embargo, la mirada de excitación que Sirius llevaba desde que habían salido del castillo, se desvaneció al ver a lo lejos a alguien que había estado evitando (y con mucho éxito), desde que habían iniciado las clases.

– Hey, Canuto... – dijo James preocupado, al notar el cambio de actitud en su amigo – ¿te sucede algo?

Sirius acababa de divisar sobre la calle principal a su hermano menor, Regulus, entretenido con una de sus primas más queridas.


Un fin de semana en Hogsmeade significaba un día de felicidad para muchos alumnos, sin embargo para otros no tanto. En especial para un alumno del séptimo curso de Slytherin.

Alejándose rumbo a las afueras del pueblo, donde las casas se encontraban más dispersas, Severus Snape se acercó a la ladera de una colina, donde se encontraba esperándolo un antiguo compañero de escuela.

– Snape – saludó diplomáticamente Lucius Malfoy.

A lo que el chico contestó con un gesto siguiendo su camino. Lucius se emparejó con él.

– He escuchado rumores Snape.

El aristócrata comenzó a revisar sus alrededores, convencido que no eran espiados. Severus entretanto, le contemplaba buscando en su mirada algún indicio de engaño, aunque sabía perfectamente que no era muy bueno leyendo a la gente.

Malfoy se acercó al muchacho y le susurró claramente al oído: – Quiero entrar.

Snape miraba ensimismado al nuevo heredero. Estaba convencido que su señor estaría satisfecho, si su causa llegaba a atraer a personajes con los recursos como los de la familia Malfoy.

– No creo saber de que me hablas – contestó el Slytherin sin apartar la mirada – Pero veré que puedo hacer.

Esta respuesta pareció satisfacer a Lucius ya que minutos después, desapareció detrás de Snape que entonces se internó al bosque detrás de una de las cercas.


– Has estado muy seria Lily – dijo Audrey mirando a su compañera. Sin embargo la susodicha estaba, o muy concentrada en lo que estaba haciendo, o decididamente ignoraba el comentario.

Audrey observaba detenidamente a su amiga, mientras ambas husmeaban en una de las tiendas de la avenida principal. Aunque en realidad la chica desconocía que había venido a buscar aquí.

Audrey suspiró – Lily... en verdad desearía que me dijeras que es lo que estas buscando.

Lily miró a su amiga con la mirada cansada. Sabía que tenía que decirle a alguien lo que le había pasado anoche, pero le parecía tan extraño, que estaba renuente a comentarlo con alguien por miedo a que la consideraran anormal.

Si tan solo pudiera confiar en alguien, estar completamente segura de que no se burlaría de ella por esa tonta sensación que tuvo anoche.

Justo entonces divisó por el escaparate a su nuevo profesor de Defensa. No era exactamente la persona a la que habría acudido en un principio, pero desde aquella visita a su casa, en la que colocó las barreras contra robo, ella había sentido una extraña conexión con él. Le parecía pues, el candidato idóneo para confiarle su experiencia sobrenatural.


Sirius nunca había tenido una fuerte conexión con su familia, y en especial con su hermano. Sin embargo, había algo dentro de él que siempre le impulsaba a escudarlo de las desagradables experiencias que, como hijo mayor, había tenido que padecer y era por ello que ahora se encontraba caminando hacia donde él pensaba, se dirigía su hermanito con esa arpía.

James quien sorprendido había perdido a Sirius mientras Remus y Peter iban por las bebidas, estaba buscando con la mirada lo que cambio la actitud de su amigo. Cual fue su sorpresa al divisarlo corriendo hacia lo que parecían ser su hermano menor y su prima Bellatrix.

– Maldición

Acto seguido, Cornamenta se apresuró detrás de su amigo.


Mientras tanto, en el mostrador Remus cayó en cuenta que la mesa que habían ocupado James y Sirius ahora estaba desocupada, Peter detrás de él deseaba tomar todas las bebidas él sólo.

– Pete, vámonos.

Peter, molestó pues acababan de llegar y no habían probado su bebida, le dirigió un mirada llena de reproche a su compañero merodeador.

– James y Sirius no están, algo debió ocurrir.

Remus preocupado seguía buscándolos con la mirada fuera del pub. Y fue así que alcanzó a divisar como la espalda de James se perdía calle arriba.

– Vamos Colagusano, creo que alcance a ver a Cornamenta.

Remus salió disparado tras sus amigos, mientras Peter, que seguía con las manos llenas, no sabía si seguir a Remus o esperarlos con las bebidas.


– ¡Regulus! – Sirius exclamó apenas recuperó el aliento.

Bellatrix miró de reojo a su "primo" apresurando el paso, mientras con uno de sus brazos rodeaba al heredero de los Black. Sirius los alcanzó interponiéndose en su camino, buscándole la mirada a su hermano, quien la mantenía baja. Una sonrisa cruel se dibuja en el rostro de la bruja.

– Piérdete Sirius – Bellatrix notó que los hombros bajo su abrazo se tensaban.

Este hecho no pasó desapercibido para el merodeador, quien, en realidad no sabía exactamente que esperaba conseguir hablando con su hermano. Finalmente haciendo acopio de valor, Sirius se acercó al único miembro de su antigua familia, que alguna vez se había planteado recuperar.

– Hermano escuch...

– ¡TU NO ERES MI HERMANO! – gritó Regulus furioso, deshaciéndose del abrazo de Bellatrix, aún sin levantar la mirada – Mi hermano murió este verano...

– Reg no seas idiota, estoy aquí. – Sirius intentó colocar una mano en el hombro del muchacho – Teng...

– ¡YO NO TENGO HERMANOS! – gritó furioso el heredero de los Black, esta vez encontrando su mirada con la de su antiguo hermano mayor.

Ambos muchacho se miraron por varios minutos sin decir nada. Uno, reflejando en su mirada todo el rencor y la traición que sentía desde que había averiguado que su hermano les había abandonado, para irse a vivir con los Potter; el otro, sumido en una profunda tristeza y desolación... por fin caía en cuenta que su relación se encontraba más allá de cualquier posibilidad de reconciliación.

– Reg... yo... si tan sólo me dejaras explicarte.

– No hay nada que explicar. No tengo nada que ver contigo, así que te agradecería me dejaras en paz.

Regulus caminó y golpeó con el hombro a Sirius al pasar, detrás de él, Bellatrix se quedó complacida y dirigió una sonrisa mordaz a su querido "primo".

– Nos estamos viendo... "primo" – Bellatrix también pasó junto a Sirius quien entonces bajo la mirada.

Sus puños que hasta hacia unos minutos había dejado apretados junto a sus costados había ocasionado un ligero daño, pues dos hilillos de sangre resbalaban por sus dedos. Apretando la mirada, el merodeador temblaba de impotencia en medio de la calle principal de Hogsmeade. Y así fue como lo encontró James Potter minutos después.

– Siri... – James intentó ponerle una mano sobre el hombro, pero el chico apartó su mano de un manotazo.

– Déjame tranquilo... – su voz se entrecortó y conmocionado, corrió hacia la salida del pueblo rumbo al castillo.

– ¡SIRIUS! – gritó James, y justo cuando iba a emprender la carrera detrás de él, sintió que una mano le detenía el hombro.

– Creo que sería mejor dejarlo sólo por un tiempo.

James intercambió una mirada preocupada con Remus, pero asintió, su amigo era mucho más hábil para entender a las personas y esperaba que tuviera razón. Sirius se distinguía por no ser razonable y había ocasiones en que hacía cosas demasiado disparatadas, aún para él.


– ¿De qué quería hablarme señorita Evans? – dijo un Harry muy confundido, a decir verdad lo ponía nervioso tener que hablar con su madre en el Cabeza de Puerco, pero que podía hacer, había sido idea de ella.

– Bueno... – empezó la joven muy nerviosa – Yo pensé... como lo conozco... y conoce a mis padres y eso... sabe... yo...

La chica se veía especialmente nerviosa, por unos instantes Harry se temió que ella le fuera a decir que le gustaba o algo semejante, realmente esperaba que no fuera para eso, sería demasiado vergonzoso y extraño.

– Yo... no sabía a quien acudir. Profesor, necesitó ayuda con un problema.

Harry casi suspira de alivio. ¡Que bueno que no era para eso! Aunque si Harry hubiera sabido para que le buscaba su futura madre quizá habría preferido oír una confesión de amor.


La humedad en el ambiente casi le hacía desfallecer. El aire caliente estuvo a punto de sofocarlo, mientras se apresuraba a través de los senderos bajo el antiguo volcán que ahora era la guarida de su Señor. Severus finalmente había llegado al salón del trono del Señor Oscuro.

Y fue así que lo encontró Lord Voldemort postrado frente a él.

– Ah, pero si es mi pequeño aprendiz – siseó desde el trono una voz fría y amenazante, aunque muy complacida – Me alegró que hayas podido llegar, aunque sabes que odio los retrasos¿no es así, mi pequeño Severus?

Casi con pereza, el mago más tenebroso de los últimos tiempos, extrajo la varita del interior de sus túnicas de seda.

Severus comprendió entonces que másle valdría no haberse presentado. El chico de 17 añosapretó los puños, dejando marcasen la tierra bajos sus dedos, ysellando las mandíbulas, decidió aguantar elmayor tiempo posible la tortura a la que sabía, pensaba someterle su amoy señor.