DISCLAIMER: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a todos a los que le hayan pagado para utilizarlo. Esta publicación no fue realizada con fines lucrativos.

RESUMEN:
Después de derrotar al Señor Oscuro, Harry Potter ingresó al Departamento de Misterios, en la división de travesías temporales, donde permaneció por siete años. Al retirarse decide regresar a Hogwarts para convertirse en el nuevo Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, sin embargo Trelawney pronuncia una nueva profecía y el destino le impone una prueba más. Así, Harry regresa a 1975, y después de entrevistarse con Dumbledore, obtiene la posición como profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, donde preparará su camino para cumplir con las palabras formuladas por su antigua profesora.

RESUMEN DEL CAPITULO ANTERIOR:
Harry descubre que Lily se encuentra conectado con él, puesto que ella sufre de visiones sobre el Señor Tenebroso, es así que le promete a la chica ayudarle con su problema. James, quien los observa desde fuera se propone vigilar más de cerca a su profesor y averiguar como logró burlar todos los hechizos puestos en el Mapa del Merodeador que habían creado él y sus amigos.
Por otro lado, Severus vuelve a Hogsmeade después de su encuentro con Voldemort, pero debido a sus heridas no puede llegar muy lejos. Harry, quien se había quedado a cargo de los estudiantes durante esa visita, encubre a Severus y lo ayuda a recuperarse sin levantar sospecha, no sin antes dejarle claro que no forma parte de bando del Señor Oscuro.

Bajo Juramento
Capítulo XVII. Desapariciones

ROBACHICOS EN GLASGOW
por Armand Diamond

GLASGOW, Octubre 15 1975.- El Departamento de Policía local reporta
misteriosas desapariciones en la ciudad, las cuales han sido catalogadas como secuestros.

Las sombras de las nubes se reflejaban en la vajilla frente al lugar de Harry, mientras él repasaba una y otra vez los distintos periódicos muggles con la misma noticia.

Familiares de las diversas víctimas coinciden en haber visto
al secuestrado momentos antes de su desaparición...

Harry levantó la vista y recorrió el Gran Comedor... ¿habría alumnos con familiares desaparecidos en Hogwarts, ya se habrían enterado?

... No se han encontrado sospechosos y se a filtrado información,
de que los secuestradores no han establecido contacto...

¿Sería conveniente atribuir dichas desapariciones a Voldemort? Nada parecía indicar que los magos tuvieran algo que ver, pero el hecho de que no hubiere pistas o señales de forcejeo podría indicar lo contrario.

A continuación se presentan imágenes de los niños
desaparecidas, se solicita cualquier tipo de información al respecto.

Harry recorrió con la mirada cada una de las fotografías, todos los secuestrados eran niños entre 6 y 10 años, y todo parecía indicar que ninguna de las víctimas era mago, dado que el Profeta no daba cuenta de dichas desapariciones.

– ¿No vas a desayunar nada? – susurró una voz grave y ronca a su izquierda.

Harry le sonrió a Hagrid, y negó con la cabeza al tiempo que se ponía de pie, enfilando hacia el vestíbulo para subir a la lechucería. Ya tendría tiempo para comer.

– ¿Qué estamos viendo? – susurró Sirius Black, poniendo su cabeza junto a la de su amigo James Potter que seguía con la mirada al profesor de Defensa.

James sobresaltado dirigió una mirada acusadora a su amigo, había perdido de vista al profesor y no se había dado cuenta hacia donde se dirigía.

– ¡Y ahora qué hice, por qué me miras así! – dijo Sirius en un aire ofendido.

Remus pasaba la mirada entre uno y otro de sus amigos, era reconfortante ver a Sirius actuando normalmente. Sospechaba que el cambio había ocurrido cuando James finalmente había convencido a Sirius de hablar sobre lo que pasó en Hogsmeade.

Remus siguió contemplando su desayuno, empezando a jugar con la comida. A veces se sentía un poco excluido con ellos dos, se llevaban demasiado bien y algunas veces envidiaba su camarería, pero no se veía a él mismo tomando el lugar de alguno de los dos y se convencía continuamente que estaba mejor como estaba... aunque, algunas veces... añoraba ocupar un lugar similar en el corazón de sus otros amigos, o que al menos él hubieran creado un vínculo similar como el de los dos chicos frente a él. Pero Peter...

Remus miró a su derecha y vio a Peter riendo de la misma broma que James y Sirius, intentando participar en la conversación y fallando estrepitosamente. Quizá Peter sintiera lo mismo, pero jamás se había refugiado con él.

En fin, no era la primera vez que buscando la mirada de alguno de sus amigos, se encontraba solo.

James, Sirius y un poco después Peter comenzaron a reír escandalosamente, y sus risas recorrieron toda la mesa de Gryffindor. Lily negó con la cabeza, tenía que ser James Potter ¿qué estarían planeando esos cuatro?

Lily vio como Remus se despedía para adelantarse a la clase que tenían. Lily se despidió de Audrey y alcanzó al hombre lobo.

De los cinco Gryffindors que estaban en su generación, él era quien mejor le caía, además, otra vez tenía aquel semblante triste.

– ¿Puedo acompañarte? – le preguntó la chica a Remus, una vez que se emparejó con él. Remus le sonrió agradecido.

– ¿Cómo te ha ido Lily? – y así dio inicio una larga charla que se prolongó hasta el final de la clase.


– ¡Niños!... – un suspiró se emitió detrás de una hoja de un diario muggle, en una oficina del Departamento de Misterios – ¿Crees que tienen algo que ver con lo tu misión?

Harry asintió con la cabeza, inclinado frente a la chimenea de su despacho. – Revisa al menos un caso, te llamo por la noche ¿de acuerdo?

Scarlet Thurston, asintió mirando fijamente al joven. Parecía querer decirle algo, pero al final le dio una suave sonrisa y se despidió con un guiño. Harry desapareció tras una llamarada esmeralda.

Afuera los chicos de sexto de Hufflepuff y Ravenclaw comenzaban a impacientarse.

– ¿Tal vez la clase se canceló? – dijo un chico de los alumnos que esperaban a un lado de la puerta de roble – y olvidaron poner el letrero en la puerta.

– Nada de eso Sr. Altman – dijo Harry desde la puerta de roble, ahora abierta – Adentro, tenemos mucho que hacer.


Las clases matutinas terminaron demasiado pronto, y ya era la hora de comer. James impaciente con comenzar su búsqueda, comenzó a comer a una velocidad impresionante.

Súbitamente se detuvo. Y los alumnos dejunto lo miraron extrañadoscuando comenzó a golpearse el pecho vigorosamente.

Un poco más alejados con chicos de sexto y quinto, acostumbrados a sus extravagantes bromas, pensaron que aquello se trataba de una más y comenzaron a reírse de él. James, desesperado seguía golpeándose el pecho y pidiendo ayuda con señas al chico junto a él.

Fue entonces que la conmoción atrajo la atención de Lily, que cambió su semblante de iracundo a preocupado, al ver al muchacho dando golpes en la mesa, e intentando escupir lo que tenía atorado.

La chica, aventó lo que tenía en la mano y se colocó detrás de él, abrazándolo por la cintura y empujando con todas sus fuerzas; fue entonces que llegaron los demás merodeadores.

Sirius miraba asombrado la actitud de la Gryffindor sin comprender, mientras Peter reía con los demás alumnos pensando que era una broma.

Remus en cambio corrió hacia los dos, saltando sobre la mesa al mismo tiempo que sacaba su varita apuntándole a James.

– ¡ANAPNEO! – y la fuerza de su conjuro envió a los dos chicos al suelo.

La profesora McGonagall y algunos otros profesores, que habían llegado a tiempo a comer se acercaron corriendo a la mesa de Gryffindor. Remus se inclinó junto a James, quien tosía y respiraba al mismo tiempo con los ojos llorosos.

– James ¿estás bien? – preguntó mientras lo ayudaba a levantarse, dejando levantar a una avergonzada Lily que se encontraba debajo de él.

– ¡SEÑOR POTTER! – rugió una voz a su derecha – ¡HÁGANSE A UN LADO! – gritó McGonagall al corrillo de gente que se había colocado alrededor de los alumnos en el suelo – ¿Se encuentra bien?

James asintió aún tosiendo un poco – Remus, yo...

Una fuerte cachetada lo distrajo, James conmocionado volteo a mirar a la chica junto a él. Lily se encontraba muy alterada. Todo el mundo había detenido las risas y hasta lo profesores estaban extrañados por la actitud de la chica.

– ¡Y a ti que te pasa! – dijo James sobándose la mejilla, los ojos de la chica se empañaron, aunque ella contraía su rostro tratando de evitarlo – ¡A VER SI ASÍ COMES COMO DIOS MANDA! – dijo ella y se paró de repente empujando a todos los curiosos saliendo corriendo del Gran Comedor.

James miró a sus amigos que ya estaban junto a él, Sirius lo miró y se encogió de hombros.


Sarah Critcher era una alumna ejemplar, hija de la maestra de educación física de la escuela primaria local.

El último viernes del mes de septiembre, salió, como todos los días, de la escuela para llegar a casa. Una vez ahí, se quedó sola viendo televisión, mientras su madre iba al gimnasio y al mini-super a hacer sus compras de la semana, más tarde prepararía juntas la cena y comerían golosinas frente al televisor.

Cuando Savanna regresó a casa, no preparó los macarrones que había comprado, tampoco preparó su café acostumbrado. Ese día por la tarde, fue la última noche que ella vio a su hija pequeña.

Esa noche, al haber entrado en su casa, encontró la televisión encendida y ningún rastro de su hija.

Minutos antes, la puerta trasera de la casa se había abierto, dejando pasar a tres hombres cubiertos con una túnica oscura de pies a cabeza.

La última imagen de aquella noche, que quedó impregnada en la memoria de la pequeña Sarah, fue una máscara blanca iluminada por el resplandor de una luz roja.


Dylan McNair se levantó harto de su asiento y se acercó a un boquete en la pared más alejada de la cueva. Mientras caminaba, el hombre iba colocándose la capucha y la máscara que completaban su atavió de mortífago... era momento de rondar las mazmorras.

Una luz que salió de la punta de su varita, iluminaba las irregulares formas de las rocas mientras su dueño descendía en espiral a la parte más profunda de la montaña,

Las mazmorras era un lugar sumamente grande, con un ambiente pesado y caluroso ocasionado por la humedad concentrada en el ambiente.

McNair acababa de abandonar el último escalón y se encontraba frente a un pasillo largo y sinuoso. Una hilera de antorchas apagadas adornaban el oscuro pasaje como pequeñas marcas indicando la ubicación de las celdas.

Los oídos del antiguo Hufflepuff pudieron percibir entonces los suaves gemidos que aún emitían algunos niños y... lo que más le agradaba: su miedo casi palpable.

Con un solo movimiento, iluminó las antorchas colgadas en todo el pasillo y fue visitando, uno a uno los pequeños calabozos dejando alimentos suficientes para sus ocupantes, limpiando sus desperdicios y cerciorándose de que ninguno se hubiese hecho daño antes de la ceremonia.

Cuando hubo llegado a la mitad del camino, notó que el fuego en las últimas antorchas comenzaba a extinguirse, desconcertado, el mortífago avanzó hacia esa parte de las celdas.

A medida que avanzabase percató,que los chicos más cercanos a ese extremo se encontraban en un estado más lamentable y que algunos incluso, sollozaban como entre sueños.

Un ligero vaho comenzó a formarse desde su boca, y el ambiente húmedo fue sustituido por una corriente fría que emanaba de uno de los rincones más alejados del pasillo.

Lumos – susurró apenas, y descubrió postradas a dos figuras envueltas en dos largas túnicas rojas, que se confundía con el oscuro suelo de la montaña.

Dos manos se vislumbraban sobre la tela, manos que se encontraban disminuidas y pálidas. Uno de los espectros se levantó ocasionando una ligera ráfaga de viento, que traslado un pútrido olor hasta su nariz.

– ¿Qui-quién es usted? – balbuceo temeroso el mortífago.

El espectro descubrió su capucha y la débil luz de la varita iluminó las facciones casi irreconocibles de Blaise Zabini. McNair pareció reconocerlo, pues palideció mucho al encontrar sus ojos con los del supuesto espectro.

– Se-señor, lo siento... no sabía que era usted – dijo aterrado el hombre alejándose unos pasos.

– Lár... gaaa... teeee – dijo una voz hosca, como surgida de ultratumba cuando el sujeto movió los labios violáceos. McNair conjuró rápidamente comida en las celdas restantes y abandonó las mazmorras a paso acelerado.


James tomó un libro de cubierta de piel, recorriendo con sus dedos el título grabado en letras doradas. Esta era su última esperanza, pues ya había revisado todos los libros de la sección prohibida que le había prestado a Remus anteriormente.

El merodeador salió de la biblioteca, cubierto con la capa de invisibilidad encontrada en el ático de su casa. Era una suerte que sus padres no recordaran que la tenían.

Un piso más abajo una figura se deslizaba con el mismo sigilo, sino es que más, ocultándose con las sombras de la noche. La silueta dio vuelta después de una armadura y se internó en un pasadizo, caminando por el estrecho espacio, hasta llegar a un camino sin salida.

Tocó tres veces sobre un marco de madera frente a él y esperó. Después de unos instantes, el marco comenzó a abrirse como una puerta, dejando ver a una mujer mayor con una bata gris.

A pesar de ser tan tarde, la mujer reconoció al estudiante y le dejó entrar en sus aposentos en el más completo silencio.

– ¿Nadie lo siguió? – preguntó una vez que se hubo cerrado el retrato que cubría casi toda la pared. Severus Snape descubrió su rostro debajo de la túnica, la profesora Paltrow le ofreció un asiento junto a la chimenea, dándole un pergamino con varios nombres escritos.

El chico los contempló sin decir nada. Hasta que llegó a los últimos dos nombres agregados recientemente. – ¿Los Black, profesora?.

Teresa, la profesora de astronomía y jefa de la casa del muchacho,asintió – Por supuesto, sería genial poder incluir a una familia tan reconocida en una causa tan noble... Como la del heredero de Slytherin... – agregó al final vigilando la reacción del chico.

Severus levantó la vista lleno de admiración, hasta entonces había desconocido que su señor era el heredero de Slytherin. Paltrow lo observó satisfecha, no tenía porque dudar de su lealtad como había sospechado. Era bueno que la frecuencia con la que se reunía con el nuevo profesor Defensa, no separara al aprendiz de pociones de la noble causa.