Sailor Moon © Naoko Takeuchi

Adaptación de la novela "Black lace and Linen" de Susan Carroll.

Hoy capitulo doble dedicado a todas y a mi mamucha que hoy cumpleaños!

Capítulo IV

La brisa marina le enredaba el pelo a Serena delante de los ojos mientras avanzaban a toda velocidad por la carretera de la costa. Seiya había parado a poner gasolina y bajar la capota. El azote del viento y el azul deslumbrante del cielo estaban dejando a Serena casi sin aliento. Era una locura. Era aterrador. Era extrañamente excitante. Si aquello no era una aventura, era lo más cercano a ello que Serena había experimentado en toda su vida.

"Ya estamos casi en Costa Esperanza" - dijo él, entrecerrando los ojos sin dejar de mirar la carretera y alzando la voz por encima del rugido del viento - "Desde aquí, hay muy poca pierna... digo, distancia hasta la casa de la playa."

Serena asintió, dándose cuenta de por qué Seiya no había dejado de lanzar miradas en su dirección durante todo el trayecto.

Seiya dejó escapar un largo suspiro, se humedeció los labios y accionó nerviosamente el cuentakilómetros.

«Debería darte vergüenza», se reprendió. Ella no solía inspirar a los hombres aquel tipo de excitación espontánea o, al menos, no que ella lo hubiera notado hasta el momento. Imaginaba que, de haber tenido realmente el menor sex-appeal, no habría sorprendido a su ex novio detrás de los archivadores con su secretaria.

Pero la hirviente atracción que reflejaban los ojos de Seiya la hacía sentirse sensual, seductora e irresistible. Sabía que él estaba respondiendo únicamente a las plumas que ella había tomado prestadas al suplantar a Mina y que aquella absurda farsa tendría que terminar pronto. Pero, ¿tan mal estaba que ella, Serena, tratara de disfrutar un poquito mientras durara?

Y más ahora que había descubierto que Seiya podía ser humano, casi encantador. Cuando no estaba distraído con sus piernas, le señalaba los lugares de interés de los pueblecitos por los que iban pasando y la regalaba con alguna que otra historieta local.

Antes de que se diera ni cuenta, habían llegado a su destino.

"Aquello que hay delante es Costa Esperanza" – dijo él - "No parpadees o te lo perderás."-Seiya disminuyó la marcha para que Serena tuviera una mejor vista del puerto. - "Este fue el emplazamiento del primer astillero Kou antes de que el negocio fuera trasladado a Philadelphia. Dicen que mi tatarabuelo se dedicaba a construir barcos de pesca por la mañana y a practicar un poquito la piratería por la noche."

"¿Y mantiene la tradición el actual presidente?"

"No, se dedica principalmente a asistir a reuniones de producción, estudiar cifras de venta y atender millones de llamadas telefónicas" - el tono de Seiya era tan inexpresivo y poco entusiasta que Serena giró hacia él la cabeza. Su expresión de curiosidad pareció alentarle a añadir- "Supongo que la piratería moderna ya no es tan emocionante, o será que yo no sirvo. Tu amigo... el señor Black, probablemente sea mejor."

"¿Conoces a Black?"- inquirio intrigada.

"Más de lo que me apetece."

"Y no te cae muy bien."

"Digamos que tenemos nuestras diferencias."

"¿Como nosotros?"

"No, yo nunca he tenido ganas de besar a Black" - replicó él con una sonrisa irónica.

Se apresuró a cambiar de tema, hablando de algún antiguo naufragio, mientras salían del pueblo. Demasiado pronto para el gusto de Serena, Seiya detuvo el coche ante una entrada de coches que conducía hasta la casa de la playa de los Kou. La mansión estaba encaramada sobre un promontorio rocoso. Serena se quedó boquiabierta al verla. No sabía qué se había imaginado cuando Yaten había mencionado el sitio, pero desde luego, nada como aquel edificio que parecía salido de las páginas de una revista de arquitectura moderna.

Llevada por su asombro, se enderezó a medias en el asiento, estirando el cuello para ver mejor. Parecía una gigantesca duna de arena, con la fachada al mar acristalada e inclinada. Tan ocupada estaba mirando que no se dio cuenta de que Seiya se había bajado del coche y estaba de pie junto a la portezuela del pasajero.

"La hacienda Kou" - dijo con un gesto grandioso. - "Bueno, ¿qué te parece?"

"Es... es muy moderna" - dijo Serena.

"A mí tampoco me entusiasma" - dijo él con una mueca pesarosa - "La antigua casa que teníamos aquí era más acogedora, poco más que un cobertizo de pesca. Pero se la llevó el mar."

"¿El mar?" - repitió Serena débilmente, mirando hacia el océano, que ya no le pareció tan tranquilo.

Seiya se echó a reír.

Antes de que Serena pudiera pensar a qué se refería, él se agachó de pronto, deslizó un brazo por debajo de sus rodillas y la sacó en volandas del coche deportivo. Sobresaltada, Serena le rodeó el cuello con los brazos, en un gesto puramente instintivo. Por un instante, se vio acunada en lo alto contra su pecho, mirando aquellos serios ojos azules, la curva sensual de su boca. El corazón le latía contra la caja torácica cuando volvió a dejarla en el suelo.

"¿Qué le pasaba a la puerta?" - consiguió preguntar, algo jadeante.

"Nada. Adjuntalo a uno de esos impulsos que parecen apoderarse de mí desde que te conozco, Mina Tsukino."

Serena entendía muy bien lo que quería decir. Ella misma se estaba sintiendo invadida por uno de aquellos impulsos, pegada como estaba aún contra su cuerpo...Aquello tenía que parar. Colocando una mano sobre el torso de Seiya, retrocedió un paso.

"Me... me pregunto dónde se habrán metido Yaten y Serena. No veo el coche de Yaten."

Fue un desafortunado recordatorio. Aquella mirada sensual se desvaneció de los ojos de Seiya, quien frunció el ceño.

"Deberían estar aquí ya. Han salido antes que nosotros... y yo no he tomado la ruta más directa."- Aquella era una confesión interesante, y Seiya pareció un poco avergonzado de hacerla. Serena no pudo evitar preguntarse si lo habría hecho para pasar más tiempo con ella o sencillamente por disfrutar del panorama.

"Estoy seguro de que no ha pasado nada" - dijo ella - "Me da la impresión de que Yaten tiene que ser un conductor muy precavido."

"No es la forma de conducir de Yaten lo que me preocupa."

"Bueno, pues mi hermana tampoco lo ha secuestrado ni nada por el estilo."

"¿Seguro?" - Seiya enarcó una ceja - "¿Me podrías dar tu palabra?"

Serena se dispuso a asentir, pero se detuvo. Era imposible saber lo que podía pasarle por la cabeza a Mina Tsukino en un momento determinado.

"Estoy segura de que tu sobrino ya es lo bastante mayorcito como para cuidarse de sí mismo" - dijo Serena en cambio - "Sé que sigues considerándote su guardián, pero no creo que sea positivo para ninguno de los dos que andes siempre encima de él de esa manera."-

No estaba segura de cómo le había sentado aquella crítica a Seiya, pero lo único que dijo él fue- "Y supongo que tú eres una experta en cómo debe comportarse un guardián."

"No, sólo soy experta en excesos de protección" - dijo con tristeza y luego hizo una mueca, al darse cuenta de que se había salido del personaje, metiéndose en Serena otra vez.

Tomandola de la mano, Seiya la condujo hacia la escalera de piedra que llevaba a la puerta principal. Hizo girar el pestillo en vano, y luego sacó la llave.- "No hay nadie en casa. Mi madre debe haber salido de compras. Se me ha olvidado decirte que celebramos una pequeña fiesta esta noche."

"¿Una fiesta?" - inquirió ella, con una nota de inquietud.

"Nada del otro mundo. Sólo un centenar o así de los amigos más íntimos de mi madre."

"¡Un centenar!" - la nota se convirtió en máxima alarma.

"Era broma" - Seiya sonrió picaramente, mientras abría la puerta - "De hecho, sólo van a venir algunas personas de Costa Esperanza. Estoy seguro de que se mueren de ganas de conocerte, Mina."

"Seguro" - masculló Serena.

No había contado con algo así. Le daba la impresión de que, cuanto mayor fuera el número de gente con el que intentara seguir aquella farsa, más posibilidades cabían de que cometiera un desliz y se saliera del personaje.

En aquel momento le tocó a ella mirar ansiosamente hacia la carretera, buscando alguna señal de Yaten y su hermana. - "Oh, Mina" - murmuró para sí mientras Seiya la guiaba al interior -

¡Auxilio!

Desgraciadamente, el único auxilio que le prestó Mina cuando llegó fue dejarle el vestido para la fiesta. Mientras Serena se estaba duchando, Mina se introdujo subrepticiamente en la habitación que compartían en la casa, se cambió de ropa y desapareció. Serena tenía la clara impresión de que Mina estaba tratando de evitar quedarse a solas con ella, y no le resultaba una idea reconfortante.

No le quedó más remedio que hacer su aparición en la fiesta como Mina Tsukino. Acodada junto al umbral de la sala de estar que dominaba la casa playera, Serena comprobó que el número de invitados sólo llegaba a treinta. Pero ya era más que de sobra.

Seguía siendo la introvertida Serena, pero llevaba puesto uno de los atuendos más extrovertidos de Mina, un seductor vestido de cóctel sin hombros, de seda roja brillante, que abrazaba sus caderas sinuosamente. Tratando de no parecer demasiado azorada, Serena avanzó a paso corto por el salón, confiando en no caerse de bruces al suelo. Aquellos tacones de Mina, a tono con el vestido, eran lo bastante altos como para marearse.

Avanzó medio cojeando hasta la barra y se quedó allí, sintiéndose fuera de lugar y muy sola. Había un calvo junto a la chimenea de piedra que la estaba mirando con descarada lascivia.

Cuando Seiya apareció de pronto delante de ella, Serena dejó escapar un leve suspiro de alivio. La Bella Durmiente no se habría alegrado más de ver a su Príncipe llegar a rescatarla. Aunque en este caso, el príncipe llevaba pantalones anchos y un suéter de polo que dejaba entrever su pecho bronceado. Con su cabello oscuro peinado hacia atrás amarrado en una coleta y su rostro duro, parecía un auténtico lobo de mar. Sus ojos azules recorrieron el cuerpo de Serena apreciativamente.

"Así que esta noche tenemos a la dama de rojo" - murmuró.

"Más bien escarlata" - dijo ella, jugueteando con la fina cadena de oro que llevaba al cuello -. "Por favor, dime que estoy empezando a volverme paranoica y que en realidad nadie me está mirando con la boca abierta."

Seiya hizo mueca. - "Me temo que los dos nos estamos haciendo un poco de notar" - dirigió la mirada hacia un periódico doblado que había sobre la barra, uno de los más sensacionalistas de la prensa local.

A Serena se le cayó el alma a los pies al examinarlo y comprobar que los fotógrafos no habían perdido el tiempo aquella mañana. No sólo había una foto suya huyendo del Empire Moon Hotel, sino otra en la que se la veía metiéndose en el coche deportivo. Aparentemente, algún hábil reportero había podido identificar al conductor, porque el pie decía: «¿Compiten Black y Kou por algo más que la finca de la playa?»

Serena no entendió la referencia a la finca de la playa, pero la otra insinuación estaba de lo más clara. Serena hizo una mueca, recordando todo lo que había dicho Seiya respecto a su amor por la intimidad y su odio hacia toda notoriedad.

"Oh, Seiya, no... no sé qué decir" - dijo, mordiéndose el labio inferior.

Seiya se encogió de hombros y dobló el periódico otra vez. - "Supongo que es el precio que tiene que pagar uno por jugar a James Bond."

«Y a Mina Tsukino», pensó quejumbrosamente Serena.

"Lo siento mucho..." - empezó a decir Serena, pero la interrumpió una gutural voz femenina.

"No hay nada que sentir, querida. De hecho, es una foto muy buena de mi coche. Estoy por hacerla enmarcar."

Al volverse, Serena se encontró con una mujer minúscula apoyada en la barra junto a su codo. Iba ataviada con un traje de cuentas resplandeciente, tenía el cabello muy corto y de un rubio casi blanco y los ojos del mismo azul oscuro que Seiya. A Serena no le cupieron dudas de su identidad.

Así que aquella era la madre de James Bond, la propietaria del centelleante coche deportivo. Serena se la quedó mirando con aturdida fascinación mientras Seiya realizaba las presentaciones.

"Mina, te presento mi madre, Louise Kou. Ella es la señorita Mina Tsukino."

"Mina, siento mucho no haber estado aquí para recibirte cuando has llegado. He estado muy ocupada preparando la fiesta, pero me alegro de que hayas venido a pasar el fin de semana con nosotros. Hacía mucho tiempo que Seiya no traía a casa a una señorita."

"Oh, yo no soy..." - balbuceó Serena -. "Quiero decir, él no me ha traído..."

"¿Has venido andando?" - inquirió la mujer.

"No, Seiya me ha traído en coche, pero no es..."

- "Entonces te ha traído" - dijo firmemente Lou, como si aquello dejara zanjado el asunto.

Serena se retorció de puro azoramiento, mientras confiaba en que Seiya sacara a su madre de su error.

Pero él se limitó a cruzarse de brazos con expresión de regocijo.

"Ya sabes, Mina, cualquier cosa que puedas necesitar este fin de semana, no dudes en pedirla"- dijo la señora, dándole una palmadita en el brazo - "Hay una piscina estupenda detrás. Seiya la puso ahí para complacer a mis nietos. ¿Te gustan los niños, Mina?"

"Sutil, Lou. Muy sutil" - masculló sombríamente Seiya.

Pero Lou no le hizo ni caso. - "Naturalmente que tienen que gustarte los niños con esos libros maravillosos que escribes para ellos."- Serena se sobresaltó tanto que estuvo a punto de caerse de los tacones.

"Esa es la otra hermana, madre."- dijo Seiya - "La que ha venido con Yaten."

Serena casi recuperó el pulso normal hasta que Seiya añadió - "Mina se dedica a fotografiar hombres desnudos."

Aquel hombre era un absoluto diablo. Antes de que Serena pudiera mascullar ninguna excusa, Louise aplaudió mientras exclamaba - "Dios mío, qué maravilla. Tienes que enseñarme muestras de tu obra. Y ahora, ven, que te voy a presentar a mi club de naipes."

"Ah, sí" - dijo Serena débilmente -. "Mi madre también solía jugar al bridge."

"¿Bridge?" - Lou soltó una risa - "Póker, querida."

Arrastró a Serena como un pequeño tornado, y ella sólo tuvo tiempo de lanzarle a Seiya por encima del hombro una mirada asesina. Él se limitó a alzar su copa en un saludo burlón, acodado como estaba en la barra.

Conocer a los invitados de los Kou no fue la experiencia terrible que ella había temido. Aunque la mayoría la contemplaban como si fuera una exótica danzarina del vientre, se mostraron bastante agradables, sobre todo los hombres.

Las únicas personas que le cayeron definitivamente mal entre los presentes fueron unos tales doctores Aino, un matrimonio de dentistas. El doctor Aino era el calvo que la había estado mirando antes y, por su forma de hacerlo, Serena no creía que fueran sus dientes lo que lo excitaba. Pero su mujer prácticamente lo sacó a rastras de su lado, dejándola a merced del hijo adolescente de ambos.

Sammy Aino tenía el pelo corto, castaño y una dentadura perfecta, cortesía sin duda de papá y mamá. Iba ataviado con una cazadora de cuero y unos vaqueros rasgados por lugares interesantes y llevaba un pendiente en forma de calavera. Su idea de mantener una conversación en una fiesta consistía en acorralar a Serena contra una esquina y llamarla «baby».

"Deja de coquetearle a mi hermana, pipiolo" - los interrumpió Mina con una sonrisa descarada - "Tu mamá te está llamando."

Sammy se puso como un tomate y pareció desconcertado, aún más cuando era cierto. Su madre lo estaba llamando desde el otro lado de la sala. Con el ceño fruncido, se fue hacia allá.

"Podría habérmelas arreglado sola, Mina" - dijo en voz baja Serena.

"Claro, pequeña."- Serena no sabía qué le irritaba más, si la actitud paternalista de su hermana o el hecho de que llevara aún aquellas gafitas de montura metálica medio colgadas sobre la nariz. Bajo el pretexto de admirar la cadenita de oro de Serena, Mina se inclinó hacia ella y le susurró al oído - "Alegra esa cara, Serena. Estás demasiado tensa."

"Tú también lo estarías si esa comadreja hubiera estado tratando de mirar a través de tu escote."

"Pues evítalo. Circula. Yo tengo reputación de mucho más animada en las fiestas."- Cuando Serena le lanzó una mirada furiosa, Mina se apartó de ella, diciendo - "Lo que te hace falta es una copa. Voy a preparártela."

"No, gracias..."

"Algo inofensivo, te lo juro" - Mina le lanzó una sonrisa resplandeciente - "Un té Long Island, tal vez."

A Serena se la llevaban los diablos mientras veía a su hermana alejarse entre los invitados. Aunque le había prometido a Mina aquel fin de semana, Serena había esperado que su hermana ya hubiera aclarado las cosas con Yaten a aquellas alturas. Pero tenía que haber imaginado que no. Mina tenía la costumbre de tratar de evitar todo lo desagradable.

Pero se sintió un poco mejor cuando Mina le trajo la copa. El té Long Island no era completamente inofensivo. Sabía a algo con alcohol, pero no muy potente, y Serena tenía sed.

No tardó mucho en apurar el largo vaso. Sintió una agradable oleada de calidez recorrerle las venas, una sensación que llegó a convertirse en auténtico calor.

Serena se dirigió con paso no muy firme hacia los ventanales. El panorama era suficiente para hacerle olvidar cómo le estaban torturando los tacones de Mina y el sordo latido que se le había levantado en las sienes, aturdiéndola un poco. Experimentó aquel cosquilleo familiar en los dedos y deseó tener a mano su bloc de dibujo.

Un ligero roce en su espalda desnuda hizo que Serena se pusiera rígida. Giró rápidamente sobre sí misma, casi temiendo que iba a tener que vérselas otra vez con el pequeño Sammy. Pero era Seiya.

"¿O sea que has sobrevivido a las presentaciones de mi madre?" - inquirió él con una de sus sonrisas lentas y sensuales.

"Sí, muchísimas gracias por acudir a rescatarme, señor Bond."

"No puedo estar siempre raptándote en mi cochecito de juguete. Sabía que Lou no estaría tranquila hasta que no se hubiera jactado de ti delante de todas sus amistades. Creo que está tratando de poner fin a los rumores de que voy a afeitarme la cabeza y hacerme monje budista."-Una risita inesperada escapó de los labios de Serena. Miró a Seiya a través de sus espesas pestañas. No había visto nunca a nadie menos adecuado para el monacato o como se dijera.

La sonrisa de Seiya se hizo pesarosa - "Espero que Lou no te haya presionado demasiado. Tendría que haberte advertido de que anda buscando más nietos, y yo voy a cumplir los treinta y cinco el mes que viene. Creo que está empezando a desesperar conmigo."

Serena sacudió la cabeza. El movimiento pareció mareada, así que se detuvo. - "Tu madre es encantadora y la fiesta es encantadora y la casa es..."

"No irás a decir que la casa es encantadora."

"Es..." - Serena hizo un amplio gesto con la mano - "...grande".

"La diseñé para complacer a Lou."

"Me gusta mucho. Es muy moderna."

"¿Y qué hay de Mina Tsukino?" - Seiya se acercó más a ella.

Sus ojos parecían un poco turbios, o tal vez era la visión de Serena la que estaba borrosa. Se frotó los ojos. - "Oh, yo no soy ni mucho menos tan moderna como puedas creer. Me gustan las cosas anticuadas."

"Como las minifaldas."- acotó

Ella se quedó mirando a Seiya con expresión soñadora y los ojos medio cerrados.

"Más bien las faldas de vuelo y los encajes. Recuerdos de un tiempo en que el mundo marchaba mucho más lento y era más romántico."

Serena tenía la sensación de estar diciendo tonterías. Pero se sentía increíblemente suave, como si se estuviera derritiendo. Quizás fuera algo que Mina había echado en el té. Serena parpadeó y volvió la mirada de nuevo hacia el exterior. Cualquier cosa con tal de no seguir viendo aquellos profundos ojos azules de Seiya.

"No sabía que aún quedaran playas vírgenes como ésta" - dijo ella.

"Es una playa privada. De hecho, es lo mejor que tiene esta casa. Está muy apartada de todo. El vecino más cercano está a un kilómetro playa arriba. Aquí puedes incluso permitirte tu pasatiempo favorito."

Serena se lo quedó mirando con expresión de desconcierto.

"¿Eres aficionada a tomar el sol desnuda, no?" - le preguntó él - "Debiste llevarte un disgusto cuando cerraron aquella colonia nudista."

Sus comentarios jocosos ya no parecían tener ninguna nota de mordacidad. Y Serena decidió contraatacar. - "No te rías hasta que no lo hayas probado, Kou. Es una sensación... el sol.. el aire fresco."

"Le tengo demasiado respeto a mis... partes tiernas para exponerlas a las quemaduras del sol."

"Yo tampoco querría que pusieras en peligro tus partes tiernas" - dijo Serena, e inmediatamente se quedó un poco anonadada.

Serena sintió un estremecimiento. Estaba flirteando con Seiya y disfrutando mucho de ello, disfrutando del calor de su mirada al recorrer sus hombros desnudos, del rumor de la seda al rozar contra su piel. Por primera vez en toda la noche se alegraba de llevar aquel vestido. Casi se había olvidado de que Seiya y ella estaban en una habitación abarrotada de gente hasta que fueron interrumpidos por una chica menuda. Su pelo rubio y muy fino se balanceaba suavemente sobre sus hombros mientras se acercaba a ellos.

"Hola" - dijo, lanzándoles una sonrisa que dejó ver su aparato dental.

Seiya pareció relajarse, poniendo distancia de mala gana entre Serena y él. - "Hola, renacuaja. Mina, creo que no conoces a mi sobrina aún. Ésta es la hermana de Yaten, Daiana."

"Diana"- le corrigió ella, arrugando la nariz - "Tenía muchas ganas de conocerte, Mina. ¿En serio haces fotos de hombres desnudos para la revista Ella?"

Serena hizo una mueca. La franqueza parecía ser moneda corriente en la familia Kou. - "No, aún no me dedico a esa actividad en particular" - contestó; al menos, Mina no se había preocupado de informarla al respecto.

"¿Y qué sabes tú de la revista Ella, jovencita?" - inquirió Seiya, frunciendo el ceño.

"Bah, estás hecho un machista, tío Seiya" – dijo Diana - "Estoy segura de que no te importaba que Yaten mirara desnudos cuando tenía mi edad."

"Sí que me importaba."

Diana dirigió hacia Serena actuada mirada de enorme sufrimiento.- " Es taaaaan anticuado. ¿A ti no te parece que tiene que ser estupendo hacerles fotos de cerca a un montón de hombres macizos?"

"Disculpen" - boqueó Serena, llevándose una mano a la garganta -." Creo que necesito un poco de aire."

Evitando los ojos de Seiya, Serena consiguió escabullirse de la sala con paso tambaleante.


¡Hola!

Despues de haber tenido serios problemas con el pelmazo de mi hermano que me habia borrado los dos capitulos que tenia preparados, aqui estoy de nuevo!

Menos mal que siempre tengo copias en mi otra computadora!

M00n-StAr18: Hola! A mi tambien se me hizo raro imaginarme a Seiya con mas de treinta, pero como dijo una de las chicas... "esta a punto caramelo." XD Espero que te gusten los capitulos! Hoy por reyes en como un mini regalo!

Optam: Chicas esto recien empieza! jajaja. Hoy dos capitulos por ser reyes. Espero que lo disfrutes mucho, estos dos cada vez estan peor!

Kinsei-Hime: Los recupere!! "Juro no beber mas licor" la promesa eterna jajaja. Hey si el otro dia te llevaste una sorpresa hoy te vas a llevar dos!

INDO KOU: Estos dias en la playa van a ser bastantes... acalorados, en TODOS los sentidos jejeje. Eso lo vas a ver en el capitulo siguiente jeje. Espero que disfrutes de los dos capitulos!

Hojarasca: ¡Bienvenida! Gracias por tu review! Me alegra mucho que te guste la historia, a mi me gusto desde que me la recomendaron y me resumieron de que se trataba. Yo adoro las adaptaciones, gracias a ellas hoy en dia conozco varias autoras que antes no conocia, pero en fin, ojala disfrutes de la historia tanto como la disfrute yo cuando la lei! Espewro verte seguido!

Patty Ramirez de Chiba: Gracias por tu review! Todavia le faltan varios capitulos. Hoy es capitulo doble! Que lo disfrutes!

drixx: Hoooola! La verdad es que se paso Seiya en el capitulo anterior con todas las cosas que le dijo, como dije, yo le hubiera dado una buena patada en la boca para que se le bajen los humos XD jaja, pero es taaan lindo! Verano del 98! Amaba esa novela, pero tenes razon... despues deliraron mucho. Yo mas que nada la veia por Alejo Ortiz Tomas Fonzi... amo a los petisos jajaja. Llore mucho cuando se murio Jose (Marcela Klosterboer), me dejo el re trauma! Yo leo fics donde la pareja quizas no es Usagi/Seiya, pero me guio por la autora, siempre aparecen juntos. Lo que si detesto es cuando Seiya hace de chico demasiado sufrido, sobre todo si es un post Stars. Prefiero que sufra Serena y no el. Me gustan mucho los fics en donde el es el prototipo de "Hombre perfecto"pero con un caracter mas asi como Yaten, medio seco y no tan romantico. Adoro esas historias donde el chico frio se va haciendo dependiente de una mujer en contra de su voluntad jajaja. Espero que te gusten los dos capitulos!

malkav: Esto va rapido, la historia consta con 11 capitulos y contando el siguiente capitulo ya son 5, asi que esta historia se termina en esta semana, calculo. En la casa de la playa van a pasar muchas cosas...pero muuuchas cosas jajaja. Gracias por tus porras!! Siempre me gustan, ah! Antes que me olvide, esta semana tambien sale un nuevo capitulo de "Mujeres Asesinas" con Setsuna de protagonista, la historia de ese capitulo es muy famosa en mi pais. Es el ultimo capitulo de la primera temporada, despues vuelve a comenzar ¡y a que no sabes quienes son los protagonistas? ¡Serena y Seiya haciendo de villanos! XD

Gracias a todas por su apoyo!

Un BzO para todas!!!

Lucyana Li Kou!