Sailor Moon © Naoko Takeuchi

Adaptación de la novela "Black lace and Linen" de Susan Carroll.

ENCAJE NEGRO

Capítulo IX

No podía decírselo.

Seiya le había vuelto a hacer el amor. Luego, se habían vestido y habían estado sentados en la playa, viendo ponerse el sol y salir la luna, que había vertido su luz temblorosa sobre el tranquilo océano.

Y Serena aún no había encontrado palabras para decirle a Seiya la verdad.

Mientras emprendían el lento regreso a la casa, Seiya le pasó suavemente el brazo por los hombros. Serena experimentó una sensación de pánico creciente. No podía engañarse por más tiempo. Su prolongado silencio ya no tenía nada que ver con la promesa que le había hecho a su hermana. Había tenido docenas de ocasiones razonables aquella tarde para haberse confesado a Seiya sin causarle a Mina perjuicio alguno.

Pero Serena no había aprovechado ninguna de ellas. La pura verdad era que estaba asustada, temerosa de la reacción de Seiya.

Pero, Serena sabía que tenía que hacer algo rápido. Seiya y ella habían llegado prácticamente a la casa de la playa y se podía ver una luz en la planta de arriba. Podía tratarse de la madre de Seiya, que había vuelto de su partido de golf.

Pero eran más de las nueve y podían ser también Mina y Yaten. Un Yaten que ya sabía la verdad, a instancias de la propia Serena.

"Seiya..."

"¿Sí?"

Serena se estremeció y él debió pensar que tenía frío, porque apretó suavemente el brazo que mantenía en torno a sus hombros. La textura aterciopelada de la palma de su mano sobre su piel resultaba cálida y tranquilizadora. La luz que emanaba de la casa iluminaba los contornos duros y cincelados de su rostro, y sus ojos azules reflejaban el mismo brillo fogoso de las estrellas que

cubrían el cielo.

Serena se humedeció los labios. Pero no podía soltar una confesión así de una manera brusca. Tenía que haber alguna forma de suavizarla. Su mente trabajó febrilmente hasta que finalmente soltó - "¿Has leído cuentos de hadas alguna vez?"

"¿Qué?" - Seiya se la quedó mirando como si no estuviera seguro de haber oído bien.

"Ya sabes, cuentos de hadas. Cenicienta y eso."

"Supongo que me resulta familiar la historia."

"¿Recuerdas la parte en que el Príncipe encuentra a la Cenicienta a través de la zapatilla de cristal?"

"S-ssí" - dijo Seiya lentamente. Parecía desconcertado por la conversación, pero dispuesto a complacerla.

"Y todo salió bien porque el Príncipe la amaba. Pero podía haberse enfadado con Cenicienta, ¿verdad?"

"No sé. ¿Sí?"

"¡Sí que podía!" - dijo Serena, cada vez más nerviosa porque tenía la sensación de que Seiya no la estaba siguiendo en absoluto - "Y habría tenido todo el derecho del mundo a enfadarse. Al fin y al cabo, había pensado que Cenicienta era una princesa esplendorosa y sexy, y había descubierto que no era más que... una especie de sumisa mujer de la limpieza."

Seiya se rió. - "Es sólo un cuento, Mina. Nunca pensé que pudieran tener tanto trasfondo, pero como ya te he dicho, tampoco es que haya leído muchos."Le dio un beso en la nariz.- "¿Sabes una cosa?" - Murmuró -" Creo que estás empezando marearte un poco por falta de comida. Me he dado cuenta de que nos hemos saltado la cena, y yo me muero de hambre."

Tiró de ella hacia la casa y, aunque Serena trató de resistirse, comenzó a abrir el pestillo de la puerta corrediza de cristal.

"¡Seiya, espera! Esto es realmente importante." Él se detuvo y la miró por encima del hombro.

Serena se mordió el labio y lo intentó de nuevo -" ¿Has leído alguna vez El príncipe y el mendigo, de Mark Twain?"

Ante la expresión de perplejidad de Seiya, ella dijo apresuradamente - "Ya sabes, la novela sobre dos chicos que se suplantan mutuamente."

Seiya la miró recelosamente, como si estuviera empezando a dudar de su cordura. - "No, no creo que me resulte muy familiar esa historia tampoco."

"¿Pero qué demonios leías cuando eras pequeño?" - inquirió Serena, desgarrada entre el desconsuelo y la exasperación.

"El Architectural Digest" - Seiya corrió la puerta de cristal y se detuvo en el umbral, mientras su sonrisa se desvanecía - "Tengo la extraña sensación de que estás intentando decirme algo, Mina. ¿Podrías ser más directa? Creo que suele ser lo que mejor funciona, en general."

Ella también lo pensaba. En circunstancias normales. Pero aquellas estaban lejos de serio. Mientras Seiya entraba en la casa, con la mano extendida hacia el interruptor de la luz, Serena respiró hondo. Parpadeando contra la súbita inundación de luz, dijo de un tirón

"El caso es que no soy Mina. Soy Serena. "

"¡Maldita sea! ¡Mil diablos!"

Serena se encogió. Había temido que Seiya no se lo tomara bien, pero no había esperado una respuesta tan inmediata y violenta. Cuando se atrevió a levantar la vista, sin embargo, se dio cuenta de que la ira de Seiya no iba dirigida a ella, sino a algo que había visto en el interior de la casa. Probablemente no había oído su confesión medio susurrada.

Lo siguió al interior. Dudaba de que cualquier calamidad que hubiera dentro pudiera superar en desgracia a su situación.

Estaba equivocada. Lo que vieron sus ojos la alarmó tanto como a Seiya. La planta baja de la casa era un gran salón. Pero más allá de la mesa de billar, había una pequeña alcoba que Seiya usaba como despacho.

A través de la puerta abierta, Serena pudo ver a Seiya dando vueltas entre lo que parecían los restos de un terremoto. Todos los archivadores y cajones estaban volcados y el suelo estaba alfombrado de papeles y objetos de escritorio.

Una vez la conmoción inicial se hubo desvanecido, Serena empezó a entender aquel caos y sintió que se le erizaba el vello de la nuca. Mientras Seiya y ella habían estado haciendo el amor a unos metros de allí, alguien había entrado en la casa. Serena lanzó una nerviosa mirada de soslayo, medio esperando ver alguna sombra amenazadora agazapada y a punto de lanzarse sobre ellos.

De debajo de la mesa de despacho, Seiya sacó una pequeña caja metálica. Estaba mellada, como si la hubieran abierto a la fuerza. La tapa quedó colgando sobre una sola de las bisagras mientras Seiya miraba el interior. Vacía.

Seiya pareció más furioso que sorprendido. Poniéndose en pie, volvió a tirar la caja al suelo, lanzando una maldición tan salvaje que Serena dio un salto. - "Seiya" - dijo - "¿Qué ocurre? ¿Qué falta?"

Seiya se hundió los dedos en el pelo en un gesto de pura frustración.

"Solamente todas las escrituras y documentos que tenía sobre la casa de Costa Esperanza"

Serena sintió que se le encogía el corazón. - "Oh, Seiya ¿Los que ibas a usar en los tribunales contra Diamante?"

Seiya asintió sombríamente. - "¡Ese maldito! ¿Quién iba a pensar que llegaría tan lejos? ¿Y cómo demonios sabía dónde guardaba los documentos?"

"¿Crees que Diamante ha hecho esto?"

"¿Y quién, si no?"

"No sé, pero no me imagino a Demonios revolviendo por tu despacho, con su traje a medida."

"Pues habrá contratado a alguien para hacer el trabajo sucio y mantenerse él impoluto, como siempre. ¿Qué más da, demonios? El caso es que Diamante tiene ahora los papeles" - añadió, dejándose caer en la silla giratoria.

"¿No deberíamos llamar a la policía?"

"¿Para qué? ¿Cómo voy a demostrar nada? Lo primero que hará Diamante será acercar una cerilla a esas escrituras."

"Eso no puedes saberlo. Tal vez puedan atrapar al ladrón aún."

"Estoy seguro de que, quienquiera que sea, ya se habrá marchado hace tiempo y habrá tenido buen cuidado de no dejar huellas y..."

Un fuerte golpe proveniente de arriba interrumpió a Seiya en mitad de la frase. Serena y Seiya intercambiaron miradas de alarma. Los dos se tensaron, escuchando. Sonaron pasos. Alguien estaba bajando subrepticiamente desde la planta de arriba.

Seiya se levantó de la silla y atravesó la habitación en un par de zancadas. Empujando hacia atrás a Serena al llegar a la puerta del despacho, le dijo - "Quédate aquí."

"¡Seiya, no!" - exclamó Serena.

Se aferró a su brazo, mientras su mente se poblaba de imágenes en que lo veía golpeado, tiroteado o herido de cualquier otra manera.

Antes de que Seiya pudiera discutir o zafarse de ella, una voz gritó - "¿Quién está ahí abajo?"

Mina.

Serena casi se derrumbó sobre Seiya de puro alivio.

Luego se puso rígida inmediatamente. ¡Mina! En medio de toda aquella conmoción, había olvidado su más inmediato problema.

Pasó rápidamente por delante de Seiya, tratando de interceptarle el camino a su hermana, pero ya era demasiado tarde. Mina apareció por la puerta del despacho.

"Ah, son ustedes. Me preguntaba cuándo aparecería alguien por aquí."

Cualquier duda respecto a si Mina habría mantenido su promesa y habría puesto fin la mascarada quedaron disipadas cuando Serena la vio. Mina se había vuelto a embutir en unos vaqueros ajustados de los suyos y un apretado corpiño negro que dejaba sus hombros desnudos...

Y además parecía haberse servido un whisky doble, pues sostenía en la mano un largo vaso con el líquido ambarino por la mitad. Sus ojos recorrieron el desastre en que estaba convertido el despacho de Seiya y dijo - "Vaya, Kou, eres más desordenado que yo."

Seiya frunció el ceño, obviamente desconcertado por aquel cambio en la mujer a la que había llegado a contemplar como la circunspecta Serena Tsukino. Serena supo que tenía que sacar a Mina rápido de allí.

Reconocía las señales de peligro en el rostro de Mina, en el duro brillo de sus ojos, en la actitud de rencor hacia todo que adoptaba siempre que estaba disgustada por algo. Lo que quiera que hubiese ocurrido entre Yaten y ella no debía haber sido agradable.

Serena posó una mano en el brazo de Mina, tratando de comunicarle un aviso con la mirada.

"¡Tenemos un pequeño problema aquí, S.T.! Si pudieras subir otra vez arriba con Yaten..."

"Ya puedes dejar el rollo de S.T." - Mina dio otro gran trago de whisky - "Me diste un ultimátum de doce horas, ¿recuerdas? Y Yaten no está aquí. Fue a ahogar sus penas en la noche salvaje de Costa Esperanza. No le apetecía mi compañía demasiado en este momento. Ni nunca.

¿Yaten y tú han terminado?" - dijo Seiya, frunciendo el ceño.

"Eso es. Este debe ser tu gran día, Kou. Finalmente has conseguido lo que querías. Cuando le dije a Yaten la verdad, se puso como si hubiera ahogado a su perrito."

"¿La verdad? ¿La verdad sobre qué?"

"¡Serena, por favor!" - susurró Serena, tratando de sacar a su hermana de la habitación.

Pero Mina se negó a moverse. Miró a Serena con expresión de reproche.

"¿No se lo has dicho aún a Seiya, no?"

"¿Decirme qué?" - inquirió Seiya con creciente impaciencia.

"Lo... lo estaba intentando..." - balbuceó Serena.

"Oh, esto sí que es típico" - Mina describió un arco con la mano, tirando casi el resto del líquido - "Me obligas a decírselo a Yaten y luego eres tú la que remoloneas."

Seiya miraba de una a otra, con los ojos entrecerrados. - "¿Qué demonios está ocurriendo aquí?"

"¿Se lo explicas tú, Señorita Verdad?" - inquirió Mina amargamente - "¿O lo hago yo?"

"Yo lo haré" - dijo Serena, aunque ya notaba cómo se le atenazaba la garganta.

Si había una noche en que necesitaba su inhalador otra vez, temía que iba a ser ésta. Volver el rostro hacia Seiya le pareció lo más difícil que había hecho en toda su vida. - "Es lo que estaba intentando decirte antes, Seiya" - empezó Serena.

"¿Qué? ¿Te refieres a todas esas tonterías sobre Cenicienta y los pobres?"

"Sí. ¡Es decir, no! Lo que estaba intentando decirte en realidad es... - "Serena hizo un gesto de impotencia hacia Mina - "Yo no soy yo. Y ella no es ella."

"Eso realmente lo clarifica todo" - musitó Mina. Serena se volvió hacia su hermana.

"¿Quieres mantenerte al margen de esto? ¿Podrías dejamos a Seiya y a mí solos un instante?"

"Yo creía que ya habían tenido tiempo suficiente para estar solos" - dijo Mina con amarga dulzura; cuando Serena la miró furiosamente, dijo - "Esta bien, me largo... te deseo más suerte con tus explicaciones que la que he tenido yo."

¿Más suerte? No era probable. Mientras Mina se daba la vuelta en dirección a las escaleras, Serena lanzó una mirada de soslayo a Seiya. Había cruzado los brazos y su expresión era todo menos alentadora.

Serena respiró hondo otra vez. - "La verdad es, Seiya, que... que Mina y yo..." - Mientras buscaba torpemente las palabras, Seiya la interrumpió bruscamente.

"Da igual. Puede que sea un poco obtuso, pero creo que he captado la idea finalmente. Tu hermana y tú se han intercambiado."

Serena asintió, desconsolada.

Seiya no creía que le hubiera dejado más anonadado el que se le hubiera caído el techo sobre la cabeza. Siempre se había sentido un poco desconcertado con la mujer a la que había tomado por Mina Tsukino, siempre había notado que algo no encajaba. Pero imaginar que dos mujeres adultas pudieran ser capaces de intercambiar sus identidades como un par de niñas traviesas... era fantástico. Era increíble.

Apartó a Serena y se dirigió al salón, frotándose la nuca mientras trataba de asimilar el pleno impacto de lo que acababan de decirle. Todo aquel fin de semana pasó como una centella por su mente. Docenas de inconsistencias cobraban sentido de pronto: el que casi se ahogara en la piscina, su forma extraña de actuar con Diamante, su torpeza con la cámara aquella tarde.

Aquella tarde... Seiya hizo una mueca, mientras a su mente acudían en tropel un cúmulo de imágenes muy diferentes, mucho más íntimas y tiernas, imágenes de cómo la había sostenido entre sus brazos, cómo le había hecho el amor, compartiendo con ella ambiciones, sueños y pesares que había mantenido dentro durante años, cómo se había desnudado en cuerpo y alma. Él, que se jactaba de ser tan duro y práctico, había sucumbido al mito más romántico de todos los tiempos, la creencia en el amor a primera vista, en los espíritus afines que se encontraban por fin. A pesar del corto espacio de tiempo, se había convencido a sí mismo de que conocía a aquella mujer, de que la conocía realmente.

La ironía de toda la situación le golpeó súbitamente, haciéndole sentirse siete veces idiota.

"¿Seiya?"- Ella lo había seguido. Entrelazando los dedos, lo miró con ojos ansiosos. - "Por favor – suplico Serena - "Grítame, maldíceme, pero di algo."

"¿Qué quieres que diga? ¿Excelente? Tú y tu hermana han conseguido sacar adelante una fantástica broma."

"No era una broma. Mina y yo teníamos una razón para hacer lo que hicimos."

"¿Una buena razón para esta demencia? Me muero de ganas de saberla."

"No he dicho que fuera una buena razón" - dijo ella con voz débil - "Sólo una razón."

"No se me ocurre qué podría..." - se interrumpió de pronto, al hacerse la luz súbitamente en su cabeza - "Naturalmente, Yaten. Soy realmente un imbécil. Todo esto ha sido una estratagema para que tu hermana le echara el anzuelo a Yaten."

"Ella lo ama" - protestó Serena - "Pero, sí, Mina ya sabía que tú desaprobabas la relación. Pensó que fingiendo ser yo, podrías encontrarla más aceptable. Pero entonces yo aparecí sin avisar."

"Y decidiste echarle una mano. Qué noble por tu parte."

"No fue noble en absoluto" - agachó la cabeza - "Fue estúpido. Nunca tenía que haber... es que no pensé que las cosas llegarían tan lejos."

"Seguro que no. Tienes que haber pasado algunos momentos realmente malos este fin de semana. ¿O sea que no fotografías hombres desnudos? Tú eres la artista de la familia. ¿Qué usas, el bloc de dibujo?"

"No dibujo hombres nunca" - hizo un vano intento de sonreír - "Sólo conejos."

"Tal vez deberías dedicarte al teatro. Pareces tener auténtico talento. Fue toda una actuación la que me ofreciste la otra noche junto a la piscina... al menos, creo que fue a ti a quien estuve besando a la luz de la luna."

"Naturalmente que sí" - dijo Serena con indignación.

"Disculpa que esté tan confuso. Podría haber sido tu hermana. No sé muy bien cómo para distinguirlas."

Ella se encogió bajo su sarcasmo. - "Por favor, no, Seiya. Ya me siento bastante mal así."

Pero Seiya estaba experimentando las primeras punzadas de la ira, combinada con orgullo herido y un profundo dolor. - "Entonces, ¿cómo demonios se supone que tengo que llamarte ahora? ¿S.T.?"

"Serena. Simplemente Serena."

"Serena" - repitió él, y sonó tan dulce en sus labios que no hizo sino acrecentar el dolor -. "Podría haber estado bien saberlo esta tarde en la playa. Puedes llamarme anticuado, pero me gusta saber el auténtico nombre de la mujer con la que hago el amor."

"Deseaba decírtelo, Seiya."

"¿Entonces por qué no lo hiciste?"

"Es que no dejabas de besarme. No... no podía pensar."

"Tengo que haberte dejado respirar en algún momento."

"Tenía miedo."

"¿Qué crees que habría hecho? ¿Golpearte por haberme mentido?"

"No. Temía que... que dejaras de desearme" - alzó sus ojos grandes y anhelantes hacia él.

¿Dejar de desearla? Aquello era lo peor. A pesar del engaño a que lo había sometido, seguía deseándola, deseaba atraer a Serena a sus brazos, decirle que la entendía. Decirle que todo estaba bien. Y el deseo no hacía sino añadir combustible a su ira.

"No soy nada de lo que he fingido ser" - prosiguió ella -. "Mina es la atrevida, la sexy. Yo nunca he tenido aventuras ni escapadas románticas."

"Pues seguro que has tenido que disfrutar con ésta" - dijo Seiya amargamente.

Serena lo miró, consternada. - "Seiya, no puedes pensar que lo que ha ocurrido entre nosotros no significa más que eso para mí."

Él no respondió, pero no hacía falta. Serena podía ver en sus ojos que aquello era exactamente lo que pensaba. Ella posó la mano suplicante en la inconmovible pared de su pecho, tropezando con las palabras en su esfuerzo por sacarlo de su error. Pero tenía la angustiosa sensación de que daba igual. Seiya no parecía inclinado a creer nada que saliera de sus labios, y no podía reprochárselo.

El teléfono sonó en aquel momento, y el agudo sonido no hizo sino contribuir a la tensión. Seiya no hizo caso por un momento, pero luego, con una maldición, se volvió a cogerlo.

"Aquí Kou" - dijo secamente por el receptor; se produjo una pausa, y luego añadió lentamente - "Sí, tengo un sobrino que se llama Yaten. ¿Qué ocurre?" - Se quedó en silencio, y su rostro se fue poniendo cada vez más grave. A Serena se le encogió el estómago mientras esperaba a que Seiya terminara. - "Entiendo" - dijo él al fin - "Enseguida voy ahí."

Mientras él colgaba el teléfono, Serena gritó - "Seiya, ¿qué ocurre? ¿Qué ha pasado?"

"Era el barman de Costa Esperanza. Parece que Yaten se ha embriagado. No puede ni levantarse, pero insiste en marcharse. Le han quitado las llaves del coche. Voy a buscarlo antes de que acabe en comisaría."

Seiya se dirigió a las escaleras, y Serena salió rápidamente tras él. Había pensado que aquel desastre no podía ir a peor. Al parecer, había estado equivocada.

- "Seiya, lo siento mucho" - las palabras parecían muy inadecuadas, incluso a sus propios oídos.

Serena no recordaba haberse sentido nunca tan destrozada, tan culpable, al menos desde que se había creído responsable del divorcio de sus padres.

- "Y debes sentirlo" - Seiya se detuvo un instante - "Eras tú la que no ha dejado decirme que tu

hermana no iba a hacerle ningún daño a Yaten."

-" L-lo sé. Deja que vaya contigo, Seiya. Tal vez pueda ayudarte con Yaten..."

"No, gracias. Tú y tu hermana ya han hecho suficiente".

"Es una pobre excusa, lo sé, pero Mina no pretendía hacer ningún daño a Yaten... ni yo a ti."

Serena posó la mano en su manga. Él no trató de evitar el contacto, sino que se limitó a ignorado. Sus músculos estaban tensos y rígidos bajo la mano de Serena.

"Saldré de ésta" - dijo él - "No soy un chico tímido y sensible como Yaten. Soy un hombre que debería haber tenido el sentido común de no dejarse arrastrar en una ventura con una mujer a la que acababa de conocer."

¿Una aventura? - balbuceó ella.

"¿No es así como lo has llamado tú?" - la contempló con una expresión de irrisión hacia ella y hacia sí mismo - "Pero este es el problema que tienen estas aventuritas de fin de semana, Serena. Llegan a un fin. Y, por lo que a mí concierne, ésta se ha terminado."

Agachándose, capturó los labios de Serena en un beso duro, rápido y muy definitivo. Antes de que ella pudiese siquiera recuperar el aliento para protestar, él se había ido.

Serena se quedó mirando la puerta cerrada, con los ojos llenos de lágrimas. - "No ha sido una aventura, Seiya" - susurró - "Te amo."

Pero, al igual que todo lo demás que había esperado para decirle, aquello también llegaba demasiado tarde.


Hola!!

Como verán… ya llegue!

Pase mis hermosas vacaciones rodeada de hombres con espaldas anchas y brazos musculosos bien bronceaditos… (baba) XD

Me encantaría que eso fuera verdad… pero lamentablemente no lo es.

Igualmente pase muy bien mis vacaciones, aunque debo decir que extrañe mucho mi computadora y mi almohada!! Vine con el cuello duro y para colmo el viaje de vuelta se retraso y estuve cuatro horas demás sentada en el micro gracias al recambio.

Pero fuera de todo eso la pase muy lindo.

Llámenme loca pero me la pase comprando libros y en total me leí seis y medio. Si así es, me leí seis y medio porque uno me aburrió y lo deje de leer por la mitad.

¿Les gusto este capítulo? Seiya tiene sus buenas razones para reaccionar así ¿no creen? Fue un balde de agua helada pero creo que en el fondo el sospechaba algo. Encima Mina no ayudo mucho a Serena que digamos.

Esta historia ya está a punto de culminar y quería aprovechar y preguntarles si quieren una nueva adaptación. Como dije me la pase leyendo este último tiempo. Eso se debió a mi falta de inspiración. Tengo un lio en mi computadora con fics abandonados y con borradores de "Desde que te vi". Esa historia no la abandone y jamás la voy a abandonar porque es la primera que hago con varios capítulos y terminarla es una meta que me propuse.

Pero odio estar demasiado tiempo sin aportar nada a la web, por eso, además, me gusta subir adaptaciones. Es increíble la cantidad de buenas historias que existen con autoras que no son tan conocidas. Gracias a una chica de esta web conocí a la mejor autora de novelas románticas, díganme loca o ignorante o ambas, pero yo no tenía ni la menor idea de quién era Johanna Linsday.

MoonStaR: Me pone feliz que te guste la historia. A mí también me relaja mucho leer. Cuando no se soporta la vida de uno mismo la lectura mantiene la mente ocupada y una se distiende mejor. Al menos eso creo yo. ¡Quiero un Seiya así! ¡No lo dejaría salir nunca de la cama! XD

Patty Ramirez de Chiba: Me encantan tus reviews porque a pesar de que sos fanática de Mamoru siempre tenes buenas palabras de aliento para las que escribimos sobre Seiya. A esta historia le faltan dos capítulos mas y termina. Espero que este capitulo te guste!

Vicky is Love: Me causo tanta risa tu review que casi me caigo de la silla jaja. Primero quiero recalcar que esta historia solo esta adaptada. Pero también quiero decirte, querida Victoria, que te ganas el premio a la despistada del año jaja. Yo hice publicidad a esta historia y con "Desde que te vi" hice lo mismo, es mas yo misma te lo había dicho una vez por MSN y me dijiste que las leerías y también le hice publicidad en el foro. Si, lo se, no tengo cara. Podria aprovechar la situación de que la autora no es tan conocida y decir que es mia pero no tengo la mente tan retorcida como para hacer eso. Gracias a Dios me gusta escribir y tengo la suficiente imaginación (salvo cuando mi inpiracion se va de pesca a Alaska) y puedo escribir mis propias historias de las cuales también doy las gracias que todas les gusten. Ahora que lo decis también tengo que borrar una que otra de cuando recién empecé a escribir. El otro dia lei una y me dio vergüenza! No la borre porque me da pena borrar también los reviews asi que voy a ver como lo arreglo. Bueno como ya hice catarsis por hoy te libero de mi sarta de palabrerías y te dejo con un abrazo. Espero que te haya gustado este capitulo!

KuMiKo Kou: Me hiciste re feliz con tu review! Alguien en este mundo me extraña! Las cosas se pusieron feas entre Serena y Seiya ahora. Pero habrá que esperar porque solo quedan dos capítulos para que llegue el desenlace de esta historia. Pero prometo actualizar mas rápido, es mas quizás mañana tenga el siguiente capitulo. Espero que te haya gustado esta parte de la historia.

Malkav: Jeje, estas fueron tus palabras: "me hace recordar a alguien especial que conoci y cuando queriamos andar me pregunto que si me podia besar; sniff, cuando lei esa parte me acorde." Jeje que aprieto cuando te preguntan esas cosas, una quiere ser una dama pero no la dejan. Es dificil hacerte rogar en esos momentos XD. Bueno ya estoy de vuelta y me alegro, porque ya no aguantaba estar sin subir nada. Espero que te guste este capitulo.

LOYDA ASTRID: Hola! me divertí mucho y cada vez que veía a un musculoso me vinias a la mente jajaja. Pero ya de vuelta, caigo en la cuenta de que todos los hombres están medios flacuchos y cada vez mas afeminados con esta nueva onda flogger que cada vez se va extendiendo en edades y todos se convierten en putos. En las mujeres vaya y pase pero que un hombre se depile hasta las cejas y este mas arreglado que yo me molesta bastante. Jajaja. Espero que hayas encontrado encontrado algo con que entretenerte en estos días en mi ausencia. Algo me huele a chongo ¿estoy equivocada? XD

Indo K.: Ya se destapo todo! El siguiente capitulo será un poco mas sorprendente. Serena va a dar mucho que hablar. Espero que hayas disfrutado de este capitulo!

Hotaru Kou: Llegue viva! Jajaja. Me pone feliz que te guste la historia. Esa era mi misión! Que la disfruten tanto como yo lo hice cuando la lei. Comparto con vos eso que decis acerca de que Seiya siempre cae rendido a los pies de ella. Siempre es asi y ya aburre. Ademas odio que Seiya siempre sea el que sufra, porque seamos sinceras, los hombres no son como nosotras, las mujeres y es poco creible algunas veces cuando lo ponen en el plan de chico sufrido por amor. Amo las historias de amor-odio. Espero que te guste este capitulo!

veronick: Gracias por las porras! La pase bomba y ya estoy de vuelta para que tengan los capítulos siguientes y darle final a esta historia! Espero que te guste este capitulo!

drixx: Hola! Al final di de baja a Speedy, asi que me computadora va a tener que seguir participando para que tenga internet. Ya casi termina, solo faltan dos capítulos!!! Espero que te guste el capitulo!

MISS-ODANGO: Hola! Estoy de vuelta! Llegue viva y dispuesta para retomar la historia! Espero que te guste este capitulo. Como decis, se vino la tormenta.

Sol. Kaory: Amiga del alma! Te extrañe mucho! Debo confesar que no solo me fui con Yaten, también se sumo Seiya y Taiki condujo el auto y por la noche hicimos la fiesta fiesta entre los cuatro jajaja. (Hazuki me va a cortar la cabeza) XD. ¿Qué pasan con esos animos últimamente? Vos y yo tenemos que hablar sobre unas cuantas cosas y tenes que dar muchas explicaciones MARISOL! Sos una muy buena persona aparte de ser una chica bonita, nunca permitas que nadie te diga ni te haga sentir lo contrario! Te quiero!

Serenalucy: Lo pediste y aca lo tenes. Jajaja. Espero que te guste mucho el capitulo. Ya casi se termina y todavía le faltan muchas cosas y bastantes sorpresas. Gracias por tu review!

Les mando un BzO! a todas!

Lucyana Li Kou!