A las cinco

Pero Ginny no era ya la misma niña que dejaba entrever sus sentimientos como lo hizo con Harry Potter, sabía tan bien manipularlos para que nadie se diera cuenta que era imposible que alguien en todo Hogwarts sospechase que estaba enamorada, y menos de su mejor amiga. Siempre intentaba no caer en la ternura de Hermione sin estar segura que era ella, y sólo ella, quien habría la ventana a esos coqueteos tan inocentes que se confunden muy bien con la amistad femenina: siempre tan ambigua.

Sentada en el Gran comedor a la hora del almuerzo, Ginny conversaba con Harry y Ron sobre el partidos de quidditch que se les acercaba: Gryffindor contra Slytherin, león contra serpiente.

-Malfoy no tiene oportunidad-decía Ron antes de llevarse una cucharada de papas asadas a la boca.-Ef el uftimo entfgmiennto Gary atfapó al snitch en deis segfundofs.-tragó.

Ginny lo miró asco. Estaba tan segura que iban a ganar que sólo respondía con monosílabos a la animada conversación de Harry y Ron, pero esa aparente seguridad era sólo distracción ya que sus pensamientos y sentimientos volaban hacia otros lares. ¿Dónde estará Hermione? Miró su reloj, hace veinte minutos que ya debería haber llegado, cómo la extraño...

-Hola.-Hermione llegaba agitada, colocó los libros con un golpe sordo en la mesa.-He estado terminando mi redacción de Aritmancia, ayer no pude concentrarme.-Lucía algo molesta.

Ginny la miraba con un disimulado embeleso, la agitación le daba un toque tan sexy a Hermione...

-Pero si para entregar la redacción tienes hasta el viernes, Hermione, relájate.-Ron le decía esto con la misma expresión de incredulidad de hacía siete años.

Ella sólo se limitó a fruncirle el seño, cogió la primera fuente que encontró, se sirvió suntuosas cantidades y comenzó a comer con mucha prisa. Lo que en realidad trataba Hermione de encubrir eran esas ganas irrefrenables de lanzarse sobre su pelirroja, abrazarla y acariciarla, pero con todo y frenos se limitó a mirarla por el rabillo del ojo. No era tan fácil hablarle frente a sus amigos porque cada vez Hermione sentía más tensión en el ambiente, más fricción en sus choques, más amor en el aire.

Hermione-dijo Ginny, con su sonrisa, tan convincente como las olas que te obligan a entrar al mar sin saber nadar.-¿Podrías ayudarme con mi trabajo de Pociones?

Te ayudo, te desayudo, te visto y te desvisto. ¡No vueles tan alto Hermione!

¡Claro Ginny!-demasiada efusividad. En el rostro de Hermione había una lucha entre alegría y enfadado por aquel desliz. La iba a ayudar, sí, iban ha hablar como siempre, las grandes amigas, sí, pero nada de sentir esas cosillas raras que últimamente sentía por ella.

-¿Te parece a las cinco en la Biblioteca?

-Está bien.

Y a las cinco de la tarde de aquel martes, Ginny Weasley iba a explotar y dejar muy vulnerable su seguridad y buen aplomo, dejar de ser la titiritera para pasar a ser el títere lastimado en su orgullo.

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Ojalá les guste! Estoy que me enredo con esto de subir capis, hasta borré la historia xD