Bueno, subo un capítulo más. Todo es de J.K, ya saben.
Me muero
Después de aquel incidente con aquel muchacho de Hufflepuff, Ginny se planteó muchas posibilidades del por qué esas tremendas ganas de matarlo, pero la más razonable y la que tuvo que aceptar sin chistar ni divagar más en sus pensamientos, fue que estaba enamorada de Hermione. Enamorada sin vuelta atrás, porque cuando te enamoras de una mujer vas dando palos de ciego para ver si sí o si no, si soy o no soy, qué va, que ¡no! Los días que transcurrieron fueron para Ginny un mar de dudas, se comenzó a preguntar si sólo era Hermione o eran todas las mujeres, que ella supiera siempre le habían gustado los hombres, claro que ese 'siempre' sólo consistía en un nombre: Harry Potter. Una ilusión de chiquilla, porque era Potter, famoso, valiente, guapo, y hacía suspirar a media docena de chicas, el héroe que Ginny sí podía tocar, palpar; el niño que llegó con miles de dudas sobre su condición de 'elegido' y que jamás se las quitó del todo. Ginny lo quería para tenerlo en un pedestal, observarlo y adorarlo, nada más.
¿Entonces era sólo Hermione? Le carcomía esa idea, no podía aceptar así por así que se haya enamorado de una mujer, y sobre todo de una chica como Hermione. Río con ganas cuando pensó en la remota posibilidad de ser novias. Imposible. La rebeldía de su rostro, esos hoyuelos tan coquetos que se le hacía cuando se reía, aquella valentía de sus facciones, sólo estaban ligadas a luchar contra quién-nosotros-sabemos, mas no como para ser tan poco cuerda de enamorarse de Ginny Weasley.
-Ginny, se te cayó tu libro.
Y Ginny se agacha a recogerlo, dejando ver esas piernas blancas, torneadas, cuidadas. Los ojos de Hermione vuelan, de la pantorrilla descubierta hasta..., se incrustan en esas piernas, y cómo daría todo el oro de Gringotts por poder levantarle unos centímetros más la falda. Quizás unas pulgadas.
-Gracias por avisarme.
-De...de nada.
Porque el deseo te cambia, muta, nos transforma. Rompemos esquemas por aquí y por allá, la "devora libros" ahora se quiere "devorar" a Ginny, y es que se pierde. Hermione se perdía en Ginny. Jamás se había fijado con tanto ardor en una persona, hombre o mujer, ella era todo corazón, todo sentimiento, tal vez por eso, cuando se vio enamorada de Ginny sin remedio, su alma le pidió más, menos de arriba, y más de abajo, menos suspiros y más calor debajo del vientre. La miraba de refilón, ¡Merlín! Quién hizo a Ginny tan guapa. Indecentemente guapa. Se sorprendía muchas veces, con el ceño fruncido, mirándole a Ginny ese primer botón de la blusa mal abotonado, ese sube y baja de su tórax, respiración lenta, con la que Hermione se mecía. Y ese naufragio le daba tanta rabia, tanta ira apretada en sus dos cejas fruncidas, porque aunque todo Hogwarts apostase que no, que va, que Hermione Granger jamás tenía esos pensamientos con nadie, que la niña sólo iba y venía a la Biblioteca, se estaba ahogando de tanto desear a Ginny, y se ahogaba más porque lo llevaba reprimido, guardado en un pequeño cajoncito bajo siete llaves.
Días, semanas, en que las dos se buscaban, una quería cerciorarse de que lo otra sentía lo mismo, se ponían trampitas, se rozaban sin querer, se repartían besos y caricias amicales. En la Biblioteca, Ginny apretada el brazo de Hermione, o le daba suaves masajes, pero no hablaban al respecto, seguían enfrascadas en su lectura, como si nada pasara. Total, tocarle el brazo a tu amiga no significaba nada. N-a-d-a. ¿Verdad? En sus conversaciones se perjuraban amistad eterna. "Siempre seremos las mejores amigas" y Ginny le respondía con vigor "¡Siempre amigas!", por no querer romper el camuflaje de que a poquitos se estaban declarando su amor.
-Vamos, Hermione, ¡es la última salida antes de empezar los exámenes!
-Que no Ron, precisamente por eso me quedo a estudiar, y tú y Harry deberían hacer lo mismo-le dijo Hermione repasando sus apuntes de Encantamientos. Le dedicó una mirada adusta y siguió leyendo.
-Hermione, Ron tiene razón, te he visto más tiempo en la Biblioteca que en ningún otro año, ¿no crees que has estudiado lo suficiente?-le reprochó Harry.
Hermione le lanzó una mirada fugaz a Ginny.
-Será porque tenemos los EXTASIS, ¿no, Harry? Y si sientes que estoy tanto tiempo en la Biblioteca es porque ustedes ya ni se asoman por ahí.
-¡Ni nos dejas!-le ladró Ron.
-Es porque me está ayudando a mí, Ron. Y ya déjenla en paz, si no quiere, no va, ¿acaso es la primera vez que Hermione deja de divertirse por estudiar?-le respondió Ginny. Y agregó-aunque para Hermione estudiar es divertido...pobre chica.
Harry y Ron sonrieron, hasta Hermione le sonrió la broma a Ginny, en ella las burlas de ser una sabelotodo se escuchaban tan bien...
-Bueno, te hemos invitado y no has querido. ¿Ginny, tú con quién vas a ir?
-Gracias por excluirme de su grupo, pero no, voy a quedarme, ando algo mal en Pociones y a Snape no le hará gracia que deje de presentarle esos dos metros de pergamino sobre una poción asquerosa que ni sé para qué sirve.
Ron frunció el seño. ¿Ahora ninguna de las dos iba a ir? Harry y él se despidieron de las chicas, salieron por el Retrato de la Señora Gorda y se encaminaron a Hosmeade.
En la Sala Común no se quedó nadie, ni los niños de primero y segundo, que tan asustados con sus primeros exámenes en Hogwarts estaban en la Biblioteca quemándose las pestañas estudiando. Unos Hermiones pequeñitos.
Las dos estaban sentadas muy juntas, en el mismo sillón, pero sin mirarse ni hablarse, sólo se escuchaba el sonido de las plumas escribiendo. Así estuvieron por un largo rato, hasta que a Hermione le comenzó a escocer tanta cercanía, el perfume de Ginny se empezó a adueñar de ella, le hacía bailar de lado a lado, cerrando los ojos cuando la pelirroja no la veía para aspirar mejor su olor, su pluma se iba quedando sin tinta, ella sin paciencia. ¿Y si la besaba? No, Merlín, eso Ginny no te lo perdonaría. ¿Y si no me importa? ¡Que no! Que sí....y respiro, acelero, tu blusa, mi blusa, mis ojos, tu espalda. Te quiero, te amo, más cerca y....
-Ginny, ¿tú me amas?
A Ginny Weasley poco le faltó desorbitar tanto los ojos para que estos cayeran rodando por el piso de la Sala Común.
-¿Perdón?
-Quiero decir, como amigas, ya sabes. Mira-le dijo Hermione adoptando esa pose de maestra que tan bien le quedaba, jugándose el todo por el todo con aquella explicación-a un simple compañero le tienes aprecio, ¿verdad? Por un amigo sientes afecto, pero por un hermano debe ser algo más fuerte que el afecto o el cariño, ¿no lo crees?
Ginny estaba turbada ante la explicación tan abrupta de Hermione sobre las diferentes capaz y matices del amor, pero le siguió el hilo.
-Sí, si lo pones así, sí.
-Y si los mejores amigos son como hermanos que hemos escogido en nuestra vida, quiere decir que sentimos por ellos algo más fuerte que el cariño y...-Hermione quería llegar, e iba a llegar, al punto-si es un sentimiento más grande que el cariño ese debe ser el amor.
Ginny agarró al vuelo a dónde quería llegar Hermione, y le sorprendió que esta excusa de los mejores amigos no se le hubiese ocurrido a ella.¡Qué inteligente, Hermione!
-Pues entonces-se paró del sofá-sí-se puso delante de ella, cogió el mechón rebelde que le colgaba a Hermione de la oreja y le dijo- te amo, Hermione.
Hermione no se habría creído que Ginny Weasley la quería así ella lo hubiese gritado a voz en cuello en el Gran Comedor, pero al tenerla así, tan físicamente cerca, y al escuchar esas dos palabras salir de sus labios, a pesar de haber amañado tanto la situación, Hermione Granger se convenció por fin que existía una pequeña, mínima, posibilidad de que Ginny haya roto todas las barreras y se haya enamorada de ella.
Hermione estaba sentada a un lado del sofá y Ginny erguida delante suyo, más alta de lo que realmente era. Le rodeó la cintura con un abrazo fuerte y apoyó su rostro de medio lado en el vientre de Ginny y entonces respiró, respiró hondo, pausado, profundo, para creer con su olfato lo que a sus ojos le parecía irreal; se quedó ahí, oliéndola, con los ojos apretados por si era un sueño. Ginny también cerró los ojos para sentir el tacto de los brazos de Hermione en su cintura, no se atrevía a abrirlos por lo innecesario que le parecía tener que ver cuando sólo quería sentir.
-Te siento-le dijo.
Hermione se paró y al quedar más alta que Ginny, se inclinó y le dio un beso: en la ceja.
Ginny la apretó fuerte, le hundió un poco las uñas en la espalda porque sus piernas le fallaban.
Hermione tanteó aún con los ojos cerrados la oreja de Ginny y le dijo:
-Una vez-respiró con agitación- leí-respiró-en un libro muggle, que uno podía querer tanto a alguien que sentía ganas de morirse. Y yo, yo me estoy muriendo Ginny.
-Yo también siento que muero, Hermione.
-Y también leí-continuó Hermione, mareada ya de tanto quererla-que la tierra puede temblar cuando estás con esa persona.-Hermione se aferró más a la espalda de Ginny.
Se quedaron así, sin animarse a besarse, tal vez para no romper este pacto más sagrado que un beso, que es el declararle a alguien que uno se muere con él. Hermione y Ginny estaban fuertemente abrazadas como un rompecabezas perfecto. Cómo sentían que se les iba la vida, que el aire se les atoraba en la garganta, que no salía ni entraba por sus bocas. A cada beso de Hermione, en la ceja, en la frente, en la mejilla de Ginny, sus cuerpos dejaban de ser macizos para pasar a ser una mezcla etérea, porque ellas se estaban muriendo.
Y entonces el alma de Hermione se acordó que tenía vientre, y sin dejarle tiempo a Ginny a abrir los ojos, se agachó sobre la pelirroja, y la besó. La besó con fuerza, con anhelo, con furia contenida de meses y meses de tanto quererla y desearla, la reclinó en el sofá, al carajo los estudiantes de Gryffindor, que vean, que no vean, que se pudran. Ginny le correspondía, quería ser suave pero es que cuando Hermione te desea de esa manera...no vale ser suave, sus bocas, sus lenguas, todo era un vaivén de 'quién manda aquí', Ginny le decía 'yo' y Hermione le respondía 'sí' para luego sujetarle las manos, como diciéndole que en realidad ella mandaba. Se separaban y se juntaban, salían a flote, tomaban aire y seguían en lo suyo, que era besarse hasta que los labios se les entumeciesen y tuvieran que ir a la enfermería.
A lo lejos escucharon unos pasos y risas cada vez más cerca; vulgares, desatinados, pasos de gente común que nada tenía que ver con aquella envoltura insurgente que estaban viviendo Hermione y Ginny.
Ginny se separó de Hermione, Hermione se separó de Ginny.
Ron y Harry entraron en la Sala Común con el resto de alumnos de Gryffindor, venían riéndose, bromeando tal vez de alguna jugada que le habían hecho a Malfoy.
-¡Se han perdido de una buena!
Hermione y Ginny se habían separado a un metro de distancia en el sofá, miraban hacia sus respectivas redacciones para que el rubor de sus mejillas baje y rogaban a Merlín que sus labios no estén titilando y bombeando un color rojo sangre llamativo.
-¿Qué tal ha estado?-preguntó Hermione para darle un ambiente normal a su conversación.
-¡Increíble! Hay unas nuevas golosinas en Honeydukes que te hacen sangrar la nariz sin poder parar-le contestó Ron.
¿Y eso era increíble?
-Entiéndelo, Hermione, Ron quería usarlas con Malfoy. ¿Ustedes han avanzando mucho los deberes?-quiso saber Harry.
-Sí, lo hemos terminado todo-dijo Ginny.
-Aunque tal vez nos falte un poco. En fin, me voy a la cama, estoy agotadísima-dijo Hermione dando un bostezo intencional.
-Y yo.
Subieron a sus dormitorios, al mismo tiempo, dirigiéndose una sutil mirada cómplice.
-¿No las ves algo extrañas?-preguntó Ron.
-Sí, desde hace un tiempo que lo vengo notando, están como idas, ¿no?
-De Hermione lo entiendo, debe estar avanzando los deberes del siguiente mes, ¿pero de Ginny?
-Cosas de chicas, ellas a lo suyo y nosotros a quidditch. ¿Viste la nueva Saeta de Fuego?
Así se quedaron Ron y Harry, conversando animadamente con Seamus, Neville y Dean sobre el partido que se les acercaba contra Slytherin, dando apuestas y lanzando retos a cualquiera. "Nada, te digo que Harry atrapa la snitch en cinco minutos".
Ginny Weasley ya se había puesto la pijama y estaba tumbada en su cama cuando sintió que un peso le caía en las piernas.
Era un libro, grande y manoseado, sin envolver en ningún papel de regalo, con unas letras gravadas en dorado: Por quién doblan las campanas. Y llevaba una nota:
Esta ha sido la primera vez que he querido morir por y con alguien. Espero que seas tú la única persona por la cual yo desee morir.
Ginny durmió acariciando el libro. Con una sonrisa estampando todo su rostro, pensando que ella hace mucho había comenzando a morirse por Hermione.
--------------------
Creo que me ha quedado algo más largo que los demás, pero bueno. Espero que les guste ^^. Cualquier crítica o comentario lo espero en un review.
