Cap #2 una comida

Yuuki

¿Un viaje? Bueno, creo que debo despejarme de eso por un rato y ponerme a trabajar, pero admito que estar al lado de Zero después de tanto tiempo, no sé que voy a hacer.

-¿he? ¿Tu que haces aquí? Te dije que te anunciaras

-Lo hice, pero en vista de que no contestas a tu secretaria, decidí entrar- dijo el peli plateado acercándose al escritorio de Yuuki.

-hum- bufo la otra- está bien, necesito que veas algo y me des unas ideas para este proyecto, tenemos menos de un mes para entregarlo y ya estamos atrasados.

-¿estamos? Discúlpame pero yo acabo de llegar a trabajar aquí, así que la atrasada eres tú, como siempre, eso en ti nunca cambiara

-bueno bueno, no estamos aquí para discutir mi atraso o no, quiero que veas esto y me digas que ideas tienes- dijo mientras le mostraba unos documentos.

Las horas pasaban entre ideas buenas y malas, discusiones y más malas ideas, nos dimos cuenta de que era tarde debido a que mi secretaria nos interrumpió para preguntarme si ya podía ir a comer

-Srita. Cross, disculpe que la interrumpa, pero ¿puedo salir a comer?, es un poco tarde

- ¿Qué hora es?, la verdad es que yo también tengo hambre

-Ya pasan de las 4:30, ¿saldrá a comer?

Rima! Deberías haberme avisado, has de estar muriendo de hambre, si tu sales a comer antes de las dos.

Pero bueno espera un momento- dije esta vez dirigiéndome a Zero- ¿saldrás a comer?

Yo pediré algo para comer aquí, quiero adelantar esto lo más posible

-No me quedare aquí, ordena lo que quieras, me da igual

Rima nos seguía esperando

-Rima, puedes irte a comer, nosotros pediremos algo, es más si gustas irte a descansar ya hazlo, te lo mereces después de esperarme tanto tiempo a que te diera salida-

-Srita Cross, está segura, puedo salir y regresar si gusta no hay problema por mi

- No, te estoy dando la orden de que vayas a descansar ya, así que tómala, después de todo seguiré trabajando aquí hasta tarde

-Esta bien, muchas gracias y que tengan provecho- dijo esto cerrando la puerta

-Y bien ¿Qué gustas comer?- le pregunto al mal encarado que se encontraba frente a mi escritorio

-Ya te dije que lo que quieras, a mi me da igual

-¡Hash! Sigues siendo el mismo antipático, gruñón de hace años

- Y tú la olvidadiza, impuntual de siempre, así que estamos a mano

-¡cállate que estoy ordenando!

Pedí comida italiana, dese hace unos meses para acá se ha vuelto mi comida favorita, espero le guste y si no pues que se vaya a comer a otro lado.

Pasada media hora, la comida llego

-¿comida… italiana? ¿Desde cuando te gusta esto?- me pregunto un extrañado Zero

-desde hace mucho, y si no te gusta no hay problema, no comas.

-yo nunca he dicho que no me guste, solo me pareció extraño y ya.

Recogimos un poco de los que estaba sobre el escritorio y para poder hacer el ambiente un poco menos estresante encendí el estéreo, la música me relaja mucho y la canción que comenzaba a sonar era realmente linda.

Si tú supieras,
Que tu recuerdo me acaricia como el viento,
Que el corazón se me ha quedado sin palabras,
Para decirte que es tan grande lo que siento.

Sin darme cuenta mientras me servía comencé a cantar esa canción pero la vista insistente de alguien me saco de mi concentración

-¿Qué nunca has visto a nadie cantar o que?

Si tú supieras
Cómo te ansía cada espacio de mi cuerpo,
Como palpitan tus recuerdos en el alma,
Cuando se queda tu presencia aquí en mi pecho.

-Uy , que carácter, y si he visto cantar a muchas personas, así que déjame decirte que no eres la gran maravilla.

Ven, entrégame tu amor,
Para calmar este dolor de no tenerte,
Para borrar con tus caricias mis lamentos,
Para sembrar mil rosas nuevas en tu vientre.

-¿estás queriendo decir que canto mal? Ok si es así o comes afuera o te tapas los oídos, porque esa canción me gusta.

Ven, entrégame tu amor,
Que está mi vida en cada beso para darte,
Y que se pierda en el pasado este tormento,
Que no me basta el mundo entero para amarte.

Y así como si nada se quedo callado, comenzamos a comer en completo silencio, solo la música nos acompañaba y con ella los truenos q anunciaban una tarde lluviosa y por demás fría, genial odio los truenos.

Si tú supieras,
Que es como un grito,
Que se estrella en el silencio,
Este vacío de tenerte solo en sueños,
Mientras me clama el corazón por ser tu dueño.

Zero

La comida esta deliciosa y esta tarde lluviosa es perfecta, recuerdo que cuando llovía de esta manera Yuuki se me escondía entre el pecho cuando tronaba muy fuerte, me pregunto si aun les tendrá miedo a los truenos

Si tú supieras,
Cómo desangran en tus ojos mis anhelos,
Cuando me miran sin saber que estoy muriendo,
Por entregarte la pasión que llevo dentro.

-oye ¿aun le temes a los truenos?- le dije un poco divertido, mientras la miraba de reojo, ella levanto su vista

Ven, entrégame tu amor
Que sin medida estoy dispuesto a enamorarte,
Borra por siempre de mi vida,
Todas las lágrimas que habitan,
En cada noche sin tus besos,
En el rincón de mis lamentos.

-Para nada eso ya es cosa del pasado, ya no soy la niña de 15 a la que le daban miedo.

Ven, entrégame tu amor,
Que está mi vida en cada beso para darte,
Y que se pierda en el pasado este tormento,
Que no me basta todo el tiempo para amarte.

De pronto se dejo sentir uno de esos truenos que hacen que las cosas casi tiemblen y como era de esperarse, Yuuki dio un pequeño salto, volteando inmediatamente al gran ventanal de la oficina, y para poner esto aun peor, estamos en un sexto piso.

Si tú supieras...

-¿no que ya no tienes miedo? Si así fuera no hubieras saltado

-yo no salte- me miro recriminatoriamente, después de eso la comida transcurrió en silencio, afuera la lluvia caía torrencialmente y los truenos no dejaban de escucharse y por supuesto Yuuki estaba tan nerviosa que cada cinco minutos se confundía con lo que hablaba o hacia, sumergidos en el trabajo nos nos dimos cuenta en qué momento nos dio la media noche casi hasta que ella miro su reloj

-¡¿Qué?! Las 11:45, dios, lo olvide por completo, ya no le llame- dijo casi en un susurro

-¿ha? ¿Ya no le hablaste a quien?-

- a nadie, olvídalo ¿sí? Y aparte ya es tarde así que mejor vámonos y mañana continuamos con esto-

Finalizo cerrando las carpetas en las que trabajábamos, tomo sus cosas y se dirigió a la puerta, yo solo me coloque mi saco y salí tras de ella, poco tardamos en llegar al elevador, el camino fue silencioso hasta llegara a la recepción donde solo se encontraba el guardia de seguridad, un poco dormido, se sorprendió al escuchar los pasos

-Buenas noches Srita. Cross, yo creí que ya no había nadie- dijo abriendo la puerta que dirigía al estacionamiento.

- Pues ya ve lo que hace el trabajo, hasta luego-

Yo solo me despedí con una sonrisa del dicho guardia, aun no era del todo conocido. El silencio fue roto por las vociferaciones de mi castaña compañía.

-¡Diablos! Lo único que me faltaba! Si yo sabía que este día era malo, por demás malo- recargándose en la puerta de su coche.

Me acerque para ver si podía ayudarla en algo

-y bien ¿Qué le paso a las Srita Cross esta vez?- dije un poco divertido y ella solo señalo la llanta baja que tenia

-Ya veo ¿y qué piensas hacer? ¿Te quedaras aquí?

-por supuesto que no me quedare aquí, ahora mismo llamo un taxi-

-jajajajaja ¿taxi? – le pregunte divertido- a esta hora y después de la tormenta que acaba de caer, ¿crees que haya taxis disponibles?, jajaja si que eres ingenua

Su mirada no fue muy amable así que decidí hablar antes de que me mandara muy lejos y sin boleto de regreso

¿Te puedo llevar? Digo… solo si no te molesta-

-¿Estás seguro que quieres llevarme? Y lo más importante ¿puedo confiar en ti?- esta ultima pregunta me sorprendió un poco

-¿eso a que se debe?, claro que puedes confiar en mí, o ¿es que me acabas de conocer?, claro está que no, así que sígueme- nos dirigimos a mi auto, como adoro esa hermosura, mi convertible rojo ha estado conmigo en tantas aventuras.

Le abrí la puerta, me vio algo extrañada, y es que años atrás yo no hacia eso, así que no pregunte nada, subí yo y encendí el motor, salimos del estacionamiento y las calles estaban desiertas completamente, me concentre en el frente, la mayoría de los semáforos estaban en verde así que no tardaríamos en llegar, le pedí indicaciones para llegar a su destino y en poco menos de una hora estábamos fuera de su edificio.

-¿es aquí?- le pregunte, ella solo asintió tomando sus cosas y me miro fijamente, y aquí vamos de nuevo, esos ojos me volvían, vuelven y volverán loco siempre

-Gracias por traerme, la verdad no se que hubiera hecho yo sola.

-No tienes nada que agradecer- le dije al tiempo que tomaba su mano casi por reflejo- que descanses- me acerque a ella para poder despedirme como era debido, este sentimiento estaba siendo más fuerte que yo, ella solo me miraba sin reacción alguna, estaba cada vez más cerca y cuando por fin estuve a punto de besarla, ella volteo su cara.

-Zero… ¿por favor si? No quiero… - no la deje continuar sabia a que llegaría

- está bien, te entiendo, no hablaremos del tema, ni nada que se le parezca- dije apartándome de ella, baje del auto y me apresure a abrirle la puerta para que saliera, le extendí mi mano para ayudarla a bajar, y espere a que entrara a su edificio, ya desde adentro me hiso una señal de despedida y se dio la vuelta, acto seguido me introduje de nuevo en mi convertible, para tomar camino a mi departamento, que está bastante lejos de aquí, en mi camino solo podía pensar en ella y cómo demonios voy a hacer para recuperarla, si hace años no pude retenerla por ser un idiota, esta vez estoy dispuesto a reconquistarla, cuésteme lo que me cueste y está decidido