Acaso Luna leía los pensamientos. Ten fe, le había dicho.

- Te prometo que no te arrepentirás de hablar conmigo. Confía en mí…

Que se proponía aquella jovencita.

- Esta bien. Trato.

Ella le señalo la banca de su costado para sentarse juntos. Así empezó la conversación con una extraña, en una situación no muy común.

- ¿Cómo es ella?

- ¿Ah?

- ¿Cómo es la personalidad de Sakuno?

- Es…

- Es…

Repitió lo mismo que él sonriendo y esperanzada a que le contara algo más que ese "es".

- Es un caso muy especial.

- ¿Especial?

- Sí. Ella es despistada, tímida y muy torpe.

Luna lo vio sonreír, como si estuviera sumido en sus recuerdos.

- Siempre esta atrayendo los problemas. Pero…

- Pero…

- Pero a pesar de eso, ella es tierna y dulce, busca siempre ayudar en lo que puede. Siempre esta sonriendo… la verdad no sé que me mas decirte acerca de ella… en conclusión podría decirte que es una personal inigualable y única para mí.

- ¿Cuánto tiempo tienen siendo amigos?

- Cuatro años, desde los doce.

- Es bastante tiempo.

- ¿y tú... con tu amigo?

- Haber… creo que 7 años. Desde los quince.

¿Esta chica estaba bromeando? Su cuerpo parecía de una estudiante de instituto no de una universitaria.

- ¿Tienes 22 años?

- Sí, ¿por qué?

- Porque pareces de mi edad.

- Lo tomare como un cumplido.

La mueca de disgusto que hizo la chica de ojos chocolate le hizo reír.

- Bueno no te rías tanto y sígueme contando.

- ¿Qué más quieres saber?

- ¿Tiene novio?

- No.

- Mentiroso.

- Es la verdad.

- Pues no te creo, es muy bella. Estoy segura que llama mucho la atención a cualquier lado que va.

- No me hagas acordar a todos esos imbéciles que la miran con ojos lujuriosos, me dan ganas de matarlos a todos y…

La estruendosa risa de su acompañante hizo que levantara su rostro y la mirara.

- Lo siento, lo siento…

Aún seguía riéndose a carcajadas.

- ¿Qué te causa tanta gracia?

- Es que…

Otra vez se escucho su risa. Esta vez Echizen la miro furiosamente.

- Esta bien, lo siento.

- Ante esa disculpa sincera se tranquilizo.

- Es que más que su "mejor amigo", pareces un novio celoso. No me veas así… estoy segura que no sería la única que pensaría de esa manera al escucharte hablar con tanta molestia, tan solo porque tu queridísima amiga tiene muchos de pretendientes.

- Tal vez… pero yo tan solo la quiero proteger…

Hizo un bufido de niño caprichoso. Ella soltó una pequeña risa.

- Sí, si claro… y hasta cuando será eso?