Konichiwa! Hello!. Que tal, que les parece mi inglés, esta mejorando ne?. Estoy tomándome lo del idioma este, muy en serio, después del fiasco de la otra vez.. -_-. Que mala onda…

Reconocimientos especiales a:

nittasayuri: Jeje, bueno, parece que leíste el primero (horror). Hem, hem, gracias por tus palabras espero de todo corazón no defraudarte. Es un honor cederle el tan esperado y ovacionado premio al primer review de mi life como escritora (escritora de cuarta, pero escritora al fin) Plisss sigue leyendo mi historietita!

gabyhyatt: Ummm, que a donde vuela Kenshin… Encuentro muy interesante vuestra pregunta… yo tampoco lo sé bien. Pero no te preocupes. Procuraré buscarle un buen lugar de suplicio…ehh… de descanso para el buenazo de Kenshin (en toditos los sentidos n_n)

Bruja: Jaja. Muchas gracias por tus palabras (hacen que ruborice n_n) Tenia esta historia guardada en una parte de mi PC y otra versión en mi cuaderno de apuntes… He estado corrigiendo ciertas fallas de gramatica y sintaxis para este capitulo que fue en un principio copiado del verdadero original (que por cierto es bastante obvio) Tratare de pulirlo para que quede aceptable y digerible para la people!.

¡Me alegra que hayan leído mi historia!

¡WARNING! OJO, PARE, CRUCE TREN, MIRE Y ESCUCHE! (no, no, en este capitulo no habrá lemon ¬¬. ... Yaoi tal vez O_o): Yare, yare. Por si no lo saben. (Cosa que dudo sinceramente), Rurouni Kenshin no podrá ser nunca mío. Pertenece al honorable Watsuki-sensei, que en estos momentos seguro estará feliz por el dineral que le ha proporcionado este anime. (¡Cáete con algo, hermanito!)…Oss! Basta de cháchara y vamos al la historia! n_n

(pensamientos mios y de nadie más )

-personajes hablan

-personajes piensan…

Capitulo 2: ESTOY PERDIDO POR TI… (POR TU CULPA)

-¡NO LO HARÉ!

-Como es tan cierto que yo soy tu maestra y que tú eres un ingrato y perezoso aprendiz de décima categoría, – dijo una serenísima joven de ojos negros, tomando tranquilamente la escoba – LO HARÁS.

-¿Ah si?- replicó el niño de cabellos extrañamente parados, (vamos a ver… ¿en el antiguo Japón existía algún tipo de gel? Que raro el look de Yahiko, no?)que miraba desafiante a su maestra- ¿Y que me harás?

-PLAF!

Es una lástima para nuestro pequeño protagonista, que allá, por los años 1800 en Japón, no se haya hecho ningún tipo de pronunciamiento por los derechos del niño y el no-uso de la violencia. Tiempo más tarde, el joven aprendiz del lado oscuro de la fuerza, limpiaba frenéticamente el piso del lugar, con un enorme chichón en la cabeza, cortesía de la busu, ejem, de su querida maestra, mientras ella despreocupadamente, se encargaba de la ropa.

Cualquier otro adjetivo, menos ése ya que la negra cabecita de la pobre chica, estaba llena de dudas, reflexiones y preguntas sin resolver.

-"Me pregunto… ¿Estará bien? ¿Habrá ya almorzado? Espero sinceramente que los onigris que Tae preparó no le hayan caído mal. Tal vez hubiera sido mejor que yo los hiciera… ¿Se acordará de mí? ¿Qué estará pensando en este instante? Ahora que se marchó, pienso que fue una mala idea todo esto. Kami-sama, ¿por qué tengo que ser así? ¡Mi cabeza es un desastre total! No puedo pensar correctamente...Ugh, Kenshin, como te odio por esto… No, Kaoru, no, no, no. Tú no lo odias. Es por eso que tú le has invitado a tomar un descanso. Es por su bienestar, porque lo amas".

Mucho más tranquila, la joven se dispuso a seguir con la limpieza de la ropa, lamentándose únicamente que su querido pelirrojo no la haya lavado el día anterior.

Afortunadamente, todo en el dojo parecía ir sobre ruedas. Apenas se marchó Kenshin, la heredera del Kamiya Kasshin, ya había asignado las tareas para todos. Sanosuke se encargaría de cocinar en días de semana, mientras que Megumi lo haría los sábados y domingos. Yahiko sería el responsable de la limpieza de los interiores y por último la dueña de casa, continuaría con su trabajo en el dojo Maekawa. ¡Y quién sabe! Quizás hasta podría conseguir otro discípulo para su escuela. Sí, definitivamente esa era la oportunidad perfecta. No lo hizo antes, porque temía que el espadachín le viniera con el rollo de: "Señorita Kaoru, recuerde que los que se hacen discípulos por curiosidad no suelen durar mucho" "Señorita Kaoru, recuerde que no debe confiar en nadie"· "Señorita Kaoru, bla bla ¿oro? bla bla bla". Ufff. Que aburrido. Si había algo que Kaoru Kamiya detestara aun más que su ororienta zanahoria se refiriera siempre a ella con esa condenada frase de "Señorita Kaoru", era sus desesperantes arranques por querer ser el mentor de todos en general y de ella en particular.

Pero, definitivamente, no era por eso que lo había corrido de su casa. ¿Corrido? No, no, no. Lo había invitado a tomar unas vacaciones. Invitado. Ahora que él haya aceptado sin rechistar…

Con un suspiro de cansancio y compadeciéndose de su pobre pelirrojito, que tenia que lavar casi a diario todos esos trapos, cortesía de Yahiko y de ella misma, continuó con su tarea. Debía acabarla rápido, pues ya veía los nubarrones que oscurecían el cielo y se sentía ya, el típico frío otoñal japonés.

- ¡Achís! –"que frío" – pensó intentando protegerse del viento helado tapándose con una descolorida colcha que había encontrado cerca. - pensándolo bien… creo que debí decirle que se fuera cuando acabara el invierno…"

ooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooo oooooooo

-Achís!-hace mucho frío por aquí- "Kami sama, aún cuando sé que no he sido una buena persona antes, y que soy sólo un pobre indigno, que debe expiar sus culpas y que no debe quejarse de nada, es demasiado. Ni el malvado Shishiou, merecería este castigo."

Un desubicado pelirrojo se encontraba dando varias vueltas por el mismo lugar. Lo sabía porque ya más de tres veces había visto ese pequeño claro. Ah, como detestaba cuando estaba en su fase rurouni, porque como tal, debía obedecer a cierto carácter, como la posibilidad de perderse con facilidad por ejemplo…Y no sólo eso. Muchos sucesos infortunados ocurrieron desde que dejo el dojo. Definitivamente ese día no había sido su día. Primero, al despedirse de sus amigos, hizo el ademán de irse, perdiéndose en el horizonte… para regresar secretamente dando un rodeo a la manzana, (rogando, eso sí, que Sanosuke no sintiera su ki) ya que sentía curiosidad de ver cómo se tomaban por ahí el hecho que él se vaya; mas al ver la animación que reinaba en su hogar, (Kenshin esperaba ver a una gimoteante y llorosa Kaoru, que lo llamase cada 10 minutos, o a un Yahiko muerto de pena, taciturno y sin ganas de comer, sentado en un rincón) salió un poco triste. Se creía utilizado. Parecía que como si no le tuvieran nada de estima. Y eso que era él, el que tenía que aguantar las terribles preguntas de Kaoru cuando le salía una nueva pelea por ahí; sus aún más terribles golpes, ya que a la chica le encantaba tomarlo como saco de boxeo; pero sobre todo, debía soportar su horrorosa comida. Hasta la había clasificado en tres tipos principales: Las insalubres, las incomestibles, y las indigeribles. Ahh, que vida la suya. Todo lo que tenía que hacer por un plato de sopa, hecho por el mismo con dinero de otro, por supuesto.

Y hablando de comida. Era ya la hora del almuerzo, lo que significaba un descanso al fin para sus adoloridos pies. Además, su estomago rugía, pidiendo alimento. Abrió pues el pequeño atado que contenía todas sus pertenencias, las cuales estaban cuidadosamente distribuidas. Aparentemente todo estaba en orden: Sus tres pares de gi rosa, su piedra favorita para afilar la sakabattou. Los lentes de contacto para cuando se transformara en Battousai, etc. Hem. Todo completo… aunque… ¡Momento! Faltaba algo, ALGO MUY IMPORTANTE: LA COMIDA… ¿Dónde la habría puesto la señorita Kaoru?

Kenshin revisó repetidas veces el poco equipaje que tenia. Ni rastros de algo comestible. Bueno, a excepción de unas sobras menudas de algo que parecía haber sido un onigri. El comprensivo pelirrojo se imaginó la escena: La señorita Kaoru, embutinándose de onigris, mientras embalaba sus enseres. Agh. Que tía más egoísta le resultó.

-Que desconsideración. Fue poco amable de su parte. Y eso que cuando practicaba hasta tarde en ese dojo de nombre impronunciable, sessha… bah! Al diablo con sessha, nadie me escucha, después de todo. ¿En que estaba pensando? Ah! Sí. Bueno, pues yo le llevaba hasta allí su refrigerio…

Pensando en esas cosas, el ex –hitokiri se fue caminando en línea recta, perdiéndose entre los frondosos árboles del bosque, mientras pensaba seriamente en convertirse nuevamente en asesino aunque sea a destajo para poder conseguir algo digno de comer.

ooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooo oooooooo

En ese mismo momento en el dojo Kamiya…

-¡Sanosuke! ¡¿Tú te comiste el fiambre de Kenshin?!!!! – una furiosa Kaoru, sostenía nerviosamente, CORRECCIÓN, psicóticamente, la famosa espada de bambú, mirando con furia al joven luchador, el cual la miraba sin una pizca de miedo, con una sonrisa bastante pícara.

-Oi, Jou-chan, no te enfades así. No es para tanto. Además déjame decirte que "cada día mejora su forma de cocinar, señorita Kaoru" -dijo terminando su última frase, forzando su voz para que se pareciera a la del espadachín ausente.

La joven maestra, no soportándolo más, empuñó fuertemente su shinai, y trató de golpearle varias veces en su cabezota de gallo. Para mala suerte, ella no tomó en cuenta que Sano fuera tan escurridizo como para sortear todos los golpes con esa antipática sonrisa en la que aun se podía distinguir algunos granitos de arroz.

Por su parte, la muchacha, sollozando, intentaba ver a su amigo, cosa bastante difícil ya que la imagen del chico se distorsionaba de una forma extraña, producto de las lágrimas que se arremolinaban en sus ojos.

-TONTO, TONTO, TONTO, ¡ERES UN TONTO EGOISTA! -gritaba ya al borde de la desesperación y de la histeria. ¿Cómo era posible que él, su mejor amigo, (Kenshin no cuenta, porque ella lo quiere de cualquier cosa suya menos de amigo, de familiar, etc., etc.) haya cometido ese error fatal? ¿Acaso no sabía que esas bolitas de arroz las había hecho Tae? Tenía unas ganas tremendas de dejarlo inconsciente en el piso. Y vaya que lo conseguiría.

-Ah, tanuki-chan, por fin concuerdo en algo contigo, - dijo una voz femenina que partía de la entrada. La doctora Megumi, se encontraba en esos momentos en el umbral de la puerta. – pero te pido un poco de compasión para el pobre de Sano. - En ese momento, agresora y victima pararon y la miraron sorprendidos. Quizás Sano estaba más emocionado. ¡La kitsune se preocupaba por él! ¡Entonces si lo quería! Estaba a punto de saltar en sus brazos, cuando escuchó algo que lo dejó helado - No le atrofies el poco cerebro que tiene y que parece utilizar. Recuerda que ese pequeño porcentaje lo diferencia de un orangután.

Momentos más tarde, la sonriente Megumi, acompañaba a una furibunda anfitriona a la sala, en donde conversarían un buen rato. Tenían la seguridad que no serían molestadas, ya que el aprendiz aun no terminaba de limpiar la casa, y Sanosuke se demoraría un buen tiempo en despertar.

ooooooooooooooooooo oooooooooooooooooooooooooooooo oooooooo

TO BE CONTINUED

Well, my English isn't very good, but algo is algo! Les cuento que hace poco… el domingo para ser más exactos, hubo en el Perú, la primera convención de anime, manga y más, organizado por el proyecto otaku. Muchos dirán. ¡Pero bueno! Es otra convención más. Pero aquí en Perú es la primera!!! EMOCION n_n. Estuvo brabaza, me quedé un rato (casi todo el día). Me hubiera quedado hasta el final, que según mi humilde opinión, se presentaba lo más chévere: la guerra de bandas y la presentación del grupo de j-pop Akari; pero mami y papi me fueron a recoger tempranazo. Buuuuu. Y calabaza, calabaza, cada uno a su casa.

Esta semana promete ser muy agitada. Y la que viene también. Este capitulo lo he subido al toque por que ya lo tenia escrito. Lo demás lo tengo listo, pero tengo que pasarlo del papel a la compu. Probablemente, haya noticias mías dentro de dos semanas, que tendré libre, porque viene la APEC a Lima. O sea para mi significa que no hay clases por dos maravillosos días! Oh Yeah!

Ok, como saben, cualquier problema técnico, queja, crítica destructiva o parabienes, abajito en el botón de los rewiers.