Yuki se despertó sobre saltada, pero al ver que Zero estaba a su lado, se tranquilizó.

Estaba dormido sobre un sillón, cerca de la cama, con la cabeza ladeada sobre el respaldo... tenia una expresión tan serena mientras dormía... no lo despertó, durante el sueño, era el único momento donde realmente podía descansar. Una pequeña brisa entró por la ventana y jugó dulcemente con el cabello de Zero, esté entreabrió los ojos, haciendo un amago de despertarse. Miró suavemente hacia Yuki, y al ver que estaba despierta se incorporó y rascándose los ojos, acabó de despertarse.

Como estás? – preguntó Zero con voz tranquila.

Bien...

Que es lo que te pasó anoche?

Imagenes en flash, aparecieron por la mente de Yuki. Nunca habia tenido tanto miedo de Kaname como en aquel instante que estubo en su habitación. La expresión le cambio completamente al recordar la petición de Kaname.

Nada... –contestó, retirando la mirada de Zero.

Como que nada?... estabas en shock, no me contestabas... lo único que hacias era temblar y llorar...no parabas de llorar. Que sucedió? Te hizo algo kaname? – dijo con tono amenazador.

No... – Yuki seguia perdida en sus pensamientos. No podia decirle nada.

Fuiste ha hablar con el verdad?... a pesar de que te lo prohibí

Yuki se sobresaltó.

N...no... últimamente no me encuentro muy bien, eso es todo...

Es porque abuso de tu sangre?... – pregunto Zero preocupado.

¡No!... para nada... es solo que... últimamente pienso demasiadas cosas... me desbordé, es todo. – dijo con voz tranquilizadora; aún así Zero no se lo acababa de creer.

Muy bien... entonces descansa por hoy. Iré ha hablar con el director. – dijo mientras se levantaba y posando su mano sobre la cabeza de la chica.

Cuando Zero cerró la puerta tras de sí, Yuki se dejó caer sobre la cama. Su corazón palpitaba muy fuerte, sabia que no podría mentirle durante mucho más tiempo, porque si aceptaba la condición de Kaname, al final todo se sabría.

Poco después entró el director en la habitación.

Buenos dias , querida Yuki... – dijo con un tono de felicidad.

Buenos dias papa! .

Como estas?... Zero me ha dicho que tenias que hablar conmigo...

Zero...que?... – Yuki suspiró.

Ayer tubo que pasar algo fuerte... porque no es normal en ti esta reacción. Tubo algo que ver kaname-sama?

Papa... prefiero no hablar de ello ahora... -le contestó con una sonrisa tímida.

De acuerdo... pero... me lo contaras?...

Seguramente...

El director se acercó lentamente a su hija y la besó en la frente, mientras le sonreía dulcemente; como un padre consuela a su hija después de una pesadilla. Pero la diferencia, es que esto no era un sueño.

El director salió de la habitación, dejando a Yuki descansar un rato. Cuando salió, Zero lo esperaba en la puerta:

Que te ha dicho? – le preguntó Zero secamente

Nada...

Como?... pero... algo te habrá tenido que decir, no?- pregunto Zero desquiciado.

No... me ha dicho que de momento no quiere hablar... Déjala descansar Zero... a que viene tanta insistencia?

Tengo miedo... – contestó con voz baja.

Miedo de que? Kaname-sama es incapaz de hacerle nada a Yuki, ya lo sabes...

No tengo miedo de lo que pueda hacer Kaname, sino de lo que pueda hacer Yuki.

Ahora, el que parecía estar ausente era Zero. Yuki se había quedado en cama todo el día y Zero no iba a parar, hasta descubrir que fue lo que puso a Yuki en aquel estado; así que fue a visitarla.

Yuki?... –preguntó a la vez que se asomaba por la puerta. Yuki estaba sentada en el sillón, mirando por la ventana con toda la habitación a oscuras.- porque tienes la luz...

¡No la enciendas!... por favor... se esta bien así... – contestó Yuki, mientras Zero acababa de entrar y se dirigía a la cama para sentarse.

¿Cómo estas?... – preguntó con la cabeza agachada.

Bien... – Yuki no apartaba la mirada del cielo- Zero... puedo hacerte una pregunta?

Dime...

Si tuvieras que salvar mi vida, a cambio de la tuya... lo harias?

Esta pregunta sorprendió a Zero e hizo que se le acelerara el corazón; sabia que la pregunta tenia que ver con lo que la ausentaba tanto últimamente del mundo real... pero no podía adivinar de que se trataba.

Sí... lo haria... pero...

Esta bien... – le interrumpió Yuki mirándolo con una sonrisa.

Yuki se levantó y se sentó junto a Zero sobre la cama. Ambos se miraron a los ojos durante unos segundos, para ellos les pareció una eternidad. Yuki miraba a Zero con nostalgia, y Zero la miraba...:

Tienes hambre? – le preguntó Yuki a Zero en un susurro; como si fueran a cometer un pecado.

Yuki se desabrocho un botón de la camisa, mientras Zero iba apartándole el pelo que tenia sobre el hombro. Poco a poco fueron cayendo sobre la cama, hasta que Zero quedó completamente sobre ella. Primero Zero, saboreó el cuello de Yuki y luego clavó sus colmillos... el pequeño grito de Yuki, no asustó a Zero, pues era normal que le doliera.

Yuki iba notando, como los brazos de Zero iban rodeándola poco a poco hasta atraparla y la iban levantando. Notaba algo diferente, Zero estaba tardando demasiado...

¿Zero?... – él simplemente apretó un poco más los colmillos. Ella empezaba a marearse.- Zero!... para... por favor... para... Zero!

De un empujón lo apartó bruscamente. Ella cayó sobre la cama, mientras Zero seguía sobre ella, apoyándose sobre la cama con las manos. Ambos jadeaban. Gotas de sangre caían de los labios de Zero hasta caer sobre el pecho de Yuki. Al principio, Zero miraba al blanco vació de la camisa de Yuki... pero al levantar la mirada, la vio sobre la cama con el pelo enredado entre las sabanas y desordenado, la camisa abierta y los brazos en posición de redición... su mente perturbada no podía parar de imaginar tocar su piel, ni besar sus labios... " no me la merezco, no tengo derecho a amarla después de lo que le estoy haciendo" pensaba. De repente vio como una lagrima caía por el rostro de Yuki.

Perdóname... – dijo Zero a la vez que se levantaba para apartarse de ella e irse.

No... no te vayas... – le pidió Yuki con voz llorosa.

¿Que ocurre?...

Yuki se incorporó poco a poco, sus lagrimas caían sin cesar, no podía parar de llorar; el simple hecho de saber que lo iba a perder la mataba por dentro. Prefería estar toda la vida alimentando a Zero, que librarse de él de esta manera. Y no solo por él, sino también por ella misma... no quería dejarlo ir, esos ojos de mirada triste que la habían acompañado desde que era niña, los quería. Zero se acercó a ella de nuevo y se arrodilló delante de ella, ya no quedaban rastros de sangre en sus labios. Ella posó su mano sobre la mejilla de Zero, y la acarició dulcemente murmurando: "no te vayas".

Eso sorprendió a Zero, que cogió su mano y la acarició sin contestar. Zero se levantó y fue al baño para buscar una toalla y limpiar el cuello de Yuki que aún seguía manchado de sangre. Después, ambos se tumbaron en la cama y Yuki se quedó dormida en silencio mientras Zero la abrazaba; sin embargo él seguía despierto, preguntándose que podía tener a Yuki de esta manera.

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