Perdiendo la apuesta…
Llegó la hora de pagar
¿Qué hacer¿Cómo evitar que un adolescente pervertido, siniestro, trastornado por un exceso de hormonas estimuladas a diario y, como si fuera poco, Slytheriano utilizara una apuesta cuyo término era la esclavitud para meterse en su cama? Hermione no dejó de hacerse esa única pregunta durante todo el día, yendo de clase en clase abstraída en sí misma, discurriendo la mejor forma para huir de un futuro que a esas alturas se mostraba axiomático e infalible. ¡¡Merlín¡¿Podría haber sido más estúpida¿Por qué apostar algo tan absoluto¡¡Esclava de Draco-potencial-Anticristo-Malfoy por el resto del año!! Estaba muerta, dead, morte, morta, estinta…En fin, completamente pérdida, se consideraba historia, pasado, finita, etc. Tan acabada se juzgaba que incluso podía ver los recuerdos más bonitos de su vida como imágenes relampagueando en su cabeza.
- Hermione ¿Tesientes bien¿Estás segura que no estás enferma?- la aludida miró al pelo-azabache sentado a su izquierda. Los ojos verdes resplandecían con preocupación.
- Claro que sí estoy bien. ¿Por qué preguntas?- intentó disimular pero el tic nervioso de su ojo derecho que parpadeaba compulsivamente y la palidez de su tez naturalmente cetrina la delataban insalvablemente.
- No has tocado ni bocado de tu plato- observó la pelirroja Weasley que la enfrentaba en la mesa de la cena.
- ¿Y?
- ¿Cómo "y"?- exclamó irritado un Ron todavía dolido por la escena en las mazmorras- Sueles comer como hipógrafo que almacena una hambruna de diez meses seguidos
.- Gracias, Ron- ironizó la castaña.
- De nada- contestó el ojiazul sin desviarse de la degustación de su cuarta porción de pastel de carne.
- ¿Realmente estás bien?- insistió Harry. Antes de contestar, Hermione miró hacia la mesa de Slytherin y tuvo que tragar saliva para desarmar el nudo que se había formado en su garganta al ver a los dos ojos grises fijados en ella, acompañados por una sonrisa cuyo mero objetivo era recordarle lo que harían esa noche. "¿Por qué la tierra simplemente no se abría para tragarla cuando una lo necesita?" Se preguntó ella.
- Sí. Ya dije que sí ¿ok? Déjenme en paz, por favor- y con esa respuesta borde se levantó de su asiento, dejando un plato aún repleto en la mesa, para salir disparada fuera del alcance de una mirada slytheriana que la sofocaba. Los griffindorianos restantes se miraron desconcertados. Ron se encogió de hombros y en seguida volvió a concentrase en su comida mientras que Harry le pedía un favor a Ginny con los ojos. La chica comprendió al instante, pues últimamente esos dos se entendían mutuamente con mucha facilidad.
- ¡Mione¿Se puede saber qué te pasa?- la pelirroja habló un poco agitada por el esfuerzo de alcanzar a la Premio Anual en el medio de las escaleras.
- No, no se puede.
- ¿Puedes detenerte?- Hermione se apiadó de su amiga y finalmente paró para enfrentar su mirada.- Vamos, es más que obvio que estás alterada. Hasta tienes un tic nervioso.-Ante los sapientes ojos marrones de la joven Weasley, la castaña suspiró y dejó caer sus hombros en señal de derrota.
- Ginny¿qué harías si hay un chico que te cae muy pero muy mal y que busca algo de vos que no estás dispuesta a dar?- la pelirroja quedó un poco desencajada con esa interrogación confusa pero se compuso.
- ¿Qué es lo que no estás dispuesta a dar?- la Premio Anual enrojeció intensamente y su amiga captó de inmediato, así que rió.
- ¡Qué genial! Mione… ¡vas a tener un poco de acción!
- ¡¡¡Ginny!!!- se ofendió la otra.
- Está bien, está bien. Me calmo- cortó sus risas- pero dime… ¿este chico está bueno?
- Mucho…digo ¡no!- Hermione sacudió su cabeza en modo de negación, auto convenciéndose- Es un cretino que no merece la vida, un petulante malparido y malcriado que se merece toda la furia de los Dementores y…
-¡Por Merlín! Mione, pareciese que hablaras de Draco Malfoy- bromeó Ginny, pero cuando vio el colorado reinstituido en las mejillas de la castaña se llevó la mano a la boca sorprendida.- ¡¿Es cierto?! No lo puedo creer…el chico que despreciaba a los de familia muggle ahora quiere entrar abajo de tu falda.- Hermione no dejaba de mirar el suelo avergonzada pero la siguiente reacción de su amiga la impresionó- ¿Y qué esperas, tonta¡Ve con él!
- ¡¿Qué¿Te has vuelto loca? Estamos hablando de Draco-soy-el-rey-del-mundo-Malfoy, el enemigo número uno de Harry, la antítesis de tu amor eterno.
- No seas melodramática, chica. Estamos hablando de tener un simple acercamiento con el chico más guapo del colegio, después de Harry claro. ¿Te imaginas la cara que pondría Parkinson si se enterara?-Por un segundo, esas últimas palabras forjaron una minúscula sonrisa en el rostro de la Premio Anual, pero pronto se concentró en el punto principal¡¡estaban hablando del maldito fucking Malfoy!!
- ¡No! De eso nada. Estás loca, Ginny ¿lo sabías?- la aludida se encogió de hombros sonriendo picaronamente- Ya veré qué hago, pero hazme el favor de no contarles ni a Ron ni a Harry. Enloquecerían…
-Por supuesto, amiga- se despidió sacudiendo su mano a medida que la castaña retomaba su camino por las escaleras, inmersa en sus pensamientos.Debía buscar una forma de evitar un encuentro con el rubio. Pero ¿cómo podría lograr tal cosa si vivían en cuartos continuos¡Era imposible¿Y si le pidiera a Dumbledore volver a su antiguo dormitorio? Aunque para eso, tendría que darle una causa razonable. No le podía decir que el chico estaba intentado algo con ella y ciertamente, no la dejaría volver a la torre Gryffindor con la escueta excusa de que no lo soportaba. Sin mucha convicción, pensó que la única escapatoria que le quedaba era evitar que Malfoy la encontrase y decidió deambular por el castillo hasta muy entrada la noche. Una vez asegurada de que él se haya dormido, iría a dormir también ella. No importaba cuántas horas de sueño le arrebatase aquello.Después de pasar tiempo en la Sala Común de su casa primero, en la biblioteca luego y en la torre de Astronomía por último, se encaminó nerviosa hacia el lugar atribuido a los Premios Anuales arrastrando reticentemente sus pies por los pasillos silenciosos y oscuros del colegio, donde ya hacía rato que se había expirado la última vela.Susurró la contraseña al retrato temiendo que su colega la escuchara desde adentro, aún sabiendo que eso era absurdo. Entró a la sombría sala de estar con sigilo, midiendo cada paso que daba para no producir ni el más ínfimo sonido. Su cara estaba tensada en una mueca ceñuda gracias al gran esfuerzo que hacía para que el depravado slytheriano no la oyera. El alivio fue ganando volumen en su pecho a medida que se acercaba a la puerta de su cuarto. Ahogó un grito de júbilo cuando tocó el picaporte…
- ¿A dónde ibas?- Ni siquiera lo había escuchado y tampoco se había percatado de su presencia en la oscuridad de la habitación, pero antes de girar la manija hacia su resguardo dos brazos desnudos y fornidos la habían rodeado por la cintura y atraído a una delantera que adivinaba también musculosa.
- ¡Malfoy, suéltame!
- No, no. Repite conmigo, Granger¿qué se le ofrece, amo? A ver…quiero escucharlo. Di: amo, a-m-o, amoooo.- Hermione sintió su sangre hervir con el aliento del rubio en su nuca.
- ¡Basta¡No te pases y déjame en paz!- la castaña intentó forcejear para liberarse del estrujón pero sólo logró que él la tomara con mayor fuerza.
- ¡Vamos! Granger, debes cumplir tu apuesta. ¿Eres una Gryffindor o qué?
- ¿Eso quiere decir que tú sí habrías podido no cumplirla por ser un traidor Slytherin?- señaló ella desesperada por desviar la situación.
- Siempre con tus salidas suspicaces ¿verdad? Pero no te servirá de nada, esclava…- susurró esa última palabra antes de hundir sus labios en el cuello de la chica.Un shock eléctrico se esparció por su cuerpo, mareándola por unos momentos pero pronto se obligó a volver a la realidad. ¡Estaba siendo ultrajada! Claro… ¡cómo si no lo hubiera querido!
- Espera, Malfoy. Quiero hacerte una pregunta.- inventó para ganar tiempo e idear un plan para zafarse.
- No quiero hablar, Granger- contestó mientras sus labios descendían por el costado de su cuello. Esa vez, la castaña tuvo que recurrir a una fuerza sobrehumana para volver a hablar.
- Vamos, prometo ser una niña buena después de eso.
- No quiero que seas una niña buena…
- ¡¡¡Malfoy!!!- vociferó harta de su situación (especialmente porque le estaba gustando su posición), de un impulso enérgico se apartó para enfrentarlo. Sus cuerpos quedaron separados por pocos centímetros pero aún así distanciados.- ¡Hablemos!-Draco, rendido por la testarudez de su colega, bufó. Tampoco estaba en sus planes violar a nadie, sino que confiaba en sus famosas habilidades de hombre con una atrayente sensualidad animal para que Granger sucumbiera al final. Pero, vaya a ser que no.Hermione agitó su varita y enseguida la sala se iluminó, pero lo que vio enfrente de ella la horrorizó. ¡¡Malfoy llevaba una toalla tapando su parte inferior¡Nada más!- ¿Qué…qué…- balbuceó la chica al tiempo que sus ojos viajaban por el torso marcado del rubio, quién la miraba divertido y conocedor del efecto que aquella imagen podía causar en cualquier mujer.
- ¿Te gusta lo que ves, Granger?-la aludida no se dio por aludida sino que cerró y abrió la boca una y otra y otra y otra vez. Pero recuperó la compostura cuando oyó su risa. ¡El bastardo se reía de ella!
- ¡Ven!- ordenó finalmente. Caminó hasta al sillón y se sentó en un costado, esperando a que el chico hiciera lo mismo a su lado. A Draco no le gustaba mucho la idea del sofá puesto que no era muy cómodo para hacer lo que tenía en mente pero igualmente hizo lo que ella le pedía. Tal vez esa muestra de consideración le beneficiaría más tarde.- Hablemos- repitió la castaña. Podría haber asegurado que escuchó un suspiro del blondo diciendo "mujeres" pero creyó mejor ignorarlo.- ¿Se puede saber qué ha entrado en tu cabecita para que ahora quisieras besarme y tener se…eso- se cortó avergonzada por haber estado a punto de pronunciar cuatro letras que juntas en cierto orden podían resultar pecaminosas.
- Sexo, Granger. Repite conmigo: Seeexxooo, s-e-x-o, sexo.
- Me estoy cansando de ese jueguito, Malfoy- advirtió ella.
-Bueno, si quieres pasamos a otro…- se inclinó hacia la chica, pero ésta lo retuvo con su brazo extendido. Él bufó otra vez y habló irritado -¿Qué es lo que quieres saber¿Por qué me quiero acostar con una Sangre Sucia como tú?- Hermione pestañeó ofendida por la forma de dirigirse a ella, pero asintió para que siguiera.- Está bien, te lo diré. Es fácil, después de todo este tiempo me di cuenta que la sangre no importa.
- ¡¿Qué?!- interrumpió incrédula.
- Déjame terminar ¿quieres? Eso, que no importa. ¡Vamos! Enumera a los de pura sangre… ¿Parkinson? Una idiota de primera línea. ¿Crabbe y Goyle? Otros descerebrados que obtuvieron una muerte cómo merecían. Todos los Mortífagos predicadores de la limpieza de sus venas ahora están en Azkaban, sino muertos y el Señor Oscuro que los lideraba, destruido. ¡¡¡Por favor¡¡Incluso Weasley es de sangre pura!!
- ¿Qué insinúas?- preguntó mosqueada por la alusión a su amigo.
- Que no importa quién eres sino lo que haces- con esas palabras Draco se ganó el estado de shock de la castaña y sonrío por el buen efecto que había causado- ¡Mírate¡Eres Premio Anual, por Merlín¡Sangre Sucia pero Premio Anual!Hermione lo miró completamente asombrada, sin poder creer lo que escuchaba.
- ¿Es verdad todo lo que dices?
- Claro, pero confieso: el que hayas arreglado tu imagen durante el verano es motivador.- ella le sonrió con timidez y un suave rojo coloreó sus cachetes- Además, sé que si te hago lo que pienso hacerte esta noche voy a perturbarte como nunca antes, porque pensarías una y otra vez en que has tenido relaciones con el que siempre te humilló, tu enemigo durante todos estos años en Hogwarts. Te remordería la conciencia de solo pensarlo y revivirlo en tu mente.- Todo el color que había subido a su rostro bajó con estrepitosa velocidad. Contorsionó su cara en una mueca de disgusto inigualable y miró con asco a Draco, quién la miraba impune y estoico.
- Eres desagradable, Malfoy- masculló- Eres demoníaco, retorcido, enteramente slytherin.- El blondo la contempló por unos segundos y extrañamente sintió una excitación que emergía sin reparo.
- ¿Cómo has dicho?- se inclinó hacia ella nuevamente, pero esa vez lo hizo tan deprisa que la castaña no pudo recular.
- ¿Co..cómo?
- Repite lo que has dicho- en ese momento la espalda de Hermione ya estaba contra el apoyo del sofá.
- ¿Demoníaco?
- Continúa…
- ¿Retorcido?
- Más…- jadeó.
- ¿Enteramente slytherin?-No lo resistió más. Draco la tomó por la cintura y la atrajo a su cuerpo, posicionándola debajo de él sobre la extensión del sillón.- Mal…- comenzó ella, pero su boca se vio privada de terminar lo empezado puesto que fue invadida por la lengua del chico, que recorrió su cavidad completa con fiereza y ansiedad. Hermione no supo si corresponder o no al principio, pero cuando sintió una mano ajena que presionaba en la terminación de sus pechos se sintió tortuosamente motivada, así pues rodeó el cuello blanquecino con sus brazos y profundizó el beso. Sin saber cómo ni por qué se encontró desabrochando su propia camisa ayudada por Draco, quién le desajustaba la corbata para deshacerse de ella.
- Quiero escucharlo: amoooo
- Cierra la boca- ordenó ella mordisqueando su cuello mientras él abría sus piernas.
- ¿Eso quieres?
- No, sólo deja de hablar
- Pero me gusta el sonido de mi voz.
- No fastidies, Malfoy.- finalmente, terminó de despojarse de su camisa y con urgencia la arrojó hacia algún lugar lejos…muy lejos. El deseo era irrefrenable sólo quería seguir, seguir hasta el fin.El blondo subió la falda aprovechando su privilegiada posición para besar sus pechos por encima del sostén, pero luego imaginó que la sensación sería mejor sin la molestia de la prenda, así que llevó una mano a su espalda para alcanzar el broche. Por otro parte, Hermione mordía cada pedazo de piel que llegaba a su boca a medida que amoldaba su cuerpo con el de él. Los jadeos y gemidos surgían sin represión alguna y se hicieron más audibles cuando sus pechos desnudos se toparon y la experiencia del roce de sus pieles y formas se hacía endemoniadamente deleitable.
-Draco…"Lo estoy haciendo. Realmente lo estoy haciendo…no hay vuelta atrás. Pero, por Dios, qué bien besa y sus manos…en mis pechos y le gusta jugar con mis pezones ¿verdad? No me quejo…"- Oh, Dios…no me quejo…
- ¿Qué?
- Nada…"Espera…estoy a punto de tener sexo con Draco Malfoy y ¿por qué mierda hasta su nombre tiene que sonar sexy¡Maldición¿Qué fue eso? Debajo de…ay no, no, no, no.."
- ¡¡NO!!
- ¡¿Qué carajo pasa?!- gritó el chico desde el suelo.
- ¡Basta¡Esto no puede seguir¡Tápate!- ella tomó un cojín para cubrir sus pechos y se acomodó la falda a medida que él se volvía a poner su toalla.
- ¡¡Se supone que eres mi esclava, Granger¡Qué perdiste una apuesta, que demostré ser más inteligente que vos y que gané!
- ¡¿Qué dijiste?!- exclamó Hermione ya de pie, frente a él.
- Que demostré mi inteligencia y te…
- ¡Eso!- "¡Dios ¿cómo no se me había ocurrido antes?!"- Tú no has demostrado nada, Malfoy.
- Hace unos segundos gemiste mi nombre, no mi apellido…La castaña optó por ignorar el comentario.
- No demostraste nada porque a mí me anularon el trabajo pero en realidad no cuenta porque no hubo calificaciones para comparar- la sonrisa de la chica fue el reflejo de la falta de sonrisa en la cara del rubio.- ¡Ja! Todavía no hay esclavos ni amos, Malfoy. Disfruta de tu velada. Hasta mañana.- La Premio Anual recogió su camisa ante la mirada recelosa de Draco para después encaminarse hacia su cuarto contenta consigo misma, aunque claramente no satisfecha.
- ¡Espera¿Y lo que empezamos?- aventuró un desvalido slytheriano.
- ¡Termínalo tú sólo!- Los puños del chico perdieron más color del que siempre poseían cuando la puerta de la habitación de Hermione se cerró detrás de ella.
Muhahaja!! Que creyeron que tan rapido acabaria??! Pues nooo!!!!
Yo quiero un Draco Malfoy para mi... Bueno se cuidan y mendan Review!!
Y pss si me llegan muchos rr actualizare el sabado (osea mañana) si no pss hasta que vuelva de mis vacaciones
Se cuidan!!!
