No podía dormir, así que dejó a Yuki en la cama y fue al dormitorio nocturno, para hablar con Kaname; el tenia que saber algo a la fuerza.
Buenas noches Kaname... –saludó con frialdad Zero.
Buenas noches kiriyu... ¿qué es lo que te trae por aquí sin Yuki?
Quiero saber que es lo que paso el otro día... seguro que tu tienes que saber algo...
No, simplemente vino ha hablar conmigo... no se que la pudo poner así de nerviosa... – contesto con una sonrisa picara en los labios
¡Mentiroso! – dijo a la vez que se le echaba encima – entonces como es que la encontré en aquel estado, ¡eh!, estaba muerta de miedo a pocos metros de aquí...
De repente apareció Ichijou por la puerta, y rápidamente sujeto a Zero por la espalda, alejándolo de Kaname:
Que es lo que te pasa Kiriyu? – pregunto Ichijou haciendo un esfuerzo por apartarlo.
¡Suéltame!... – con un golpe, Zero se soltó de los brazos de Ichijou, ahora ya estaba más tranquilo, aunque miraba con rabia a Kaname - ¿qué le dijiste?
Lo que hablamos ella y yo anoche es confidencial, si ella te lo quiere decir, lo acabaras sabiendo... aunque creo que al final lo acabará sabiendo todo el mundo.
Zero estaba más confundido que antes, sabia que era por lo de su pena de muerte... pero... ¿qué podía haberle dicho Kaname sobre eso que la hubiera puesto en ese estado?. Yuki no se lo diría tan fácilmente.
Esa noche, otra pesadilla acudió a la mente de Zero.Yuki volvía a estar ensangrentada, en sus brazos... pero el no había sido... ¿kaname?. Poco a poco desaparecía y ella no despertaba. Todo era oscuro. Pero... una puerta se abría... él corría hacia ella, sabía que allí estaría Yuki. Necesitaba encontrarla. La luz lo cegaba, pero poco a poco todo se volvió más claro. Estaba allí sentada, en medio de un jardín lleno de flores. Ella se giró a mirarlo... sus ojos... sus ojos eran diferentes, tenían una mirada triste y vacía, de repente, una lagrima rodaba por su mejilla. Zero no podía moverse. Y todo se desvaneció.
Despertó sobresaltado y jadeando, lleno de sudor. Ya era de día.
Por otro lado, Yuki se dirigía ha hablar con su padre, necesitaba ayuda, no sabia que hacer... su vida a cambio de la de Zero, pero... lejos de él; aún así, el seguiría con vida, no?... Cuando se acercó a la puerta del despacho, escucho a alguien hablando. Posiblemente el director tenia visita, ¿kaname-sempai?... no... se acercó a la puerta y escuchó.
Pero, habrá que abrir una investigación, esa mujer tenia muchos enemigos, entre ellos Kaname Kuran. Porque simplemente echarle las culpas a Zero?- gritó el director enfadado.
Ya se abrió esa investigación señor director, y todas las pruebas apuntaban a Zero, el lugar del crimen, la situación, el pasado de Zero... todo esta en su contra.
Dios mío... tiene que haber alguna manera... –suplicaba el director desesperado.
Lo siento, solo me queda decirle que dentro de tres días vendremos a buscarle; podrá estar presente si lo desea.
¿Cómo puedes preguntarme tan tranquilamente que vaya a ver como muere uno de mis hijos?
Yuki ya no escuchaba detrás de la puerta, "tres días", pensaba para sus adentros... tres días... los últimos días de Zero. No tenia otra opción, debería aceptar las condiciones de Kaname, pero... ¿que pasaría con ella después de eso?. Esa noche volvería a ir ha hablar con Kaname, quería dejar las cosas claras antes de nada; y quería asegurarse de que Kaname salvaba a Zero.
El día pasó sin altercados, Zero y Yuki guardaban las distancias... pero mientras hacian la guardia el tema volvió a surgir:
Zero, ¿necesito hacer una cosa, puedes cubrirme mientras me ausento?
¿Vas a ir a hablar con Kaname otra vez? – le preguntó sin vacilar.
Yuki se sorprendió, ¿acaso Kaname le había dicho algo a Zero?
Tengo que ir a hablar con él, pero es sobre algo de la escuela no te preocupes... –le dijo Yuki a Zero para no preocuparlo.
Entonces, no te importa que te acompañe, ¿verdad?
Mmm... pero, alguien tendría que quedarse a vigilar... – Yuki no sabia que hacer, Zero no podía enterarse de nada, porque seguramente haría algo para impedirlo.
No importa, porque nos ausentemos unos minutos, no creo que nadie aproveche para saltarse las normas. A parte, últimamente las noches han sido muy tranquilas.
Pero... –Yuki debía pensar algo rápido. Zero no podía ir con ella.- pero, que pasaría, si precisamente hoy, la noche no es tan tranquila como las anteriores?
Zero la miraba fijamente, sabia que ocultaba algo y no iba a dejarla ir sola después de lo que paso aquella noche. Yuki cambió totalmente su expresión, conocía a Zero lo suficiente como para saber que iría con ella, se pusiese como se pusiese:
Quiero ir sola Zero, tengo que hablar con Kaname... no me va a ocurrir nada, te prometo que no pasará lo de la otra noche. Sé que estas preocupado por mi, pero no va a pasar nada.
¿Que es lo que intentas hacer Yuki?... Te he dicho que no te impliques más en esto, al final vas a salir mal parada. – le aconsejó Zero.
No me importa si se trata de ti...
Ambos se miraron fijamente por un momento, hasta que finalmente Yuki le dio la espalda a Zero dirigiéndose hacia el edificio nocturno. Zero no se movió para detenerla, pero el corazón le latía con fuerza. Después de lo que le acababa de decir Yuki, tenia razones suficientes como para preocuparse.
Al entrar en el edificio se encontró con Ichijou:
Buenas noches Ichijou, ¿esta Kaname-sama?
Buenas noches Yuki, si... está en la biblioteca. ¿Ya estás mejor?- le preguntó preocupado.
Si, gracias... –contestó Yuki, mientras se dirigía ya, hacia la biblioteca.
¿Que ha pasado?... el otro día vino Zero ha hablar con Kaname y casi se pelean...
No pasa nada tranquilo, todo fue un malentendido... – se excusó Yuki.- he venido a arreglarlo...
¡Oh!... esta bien. ¿Quieres que te acompañe?
No tranquilo... Adiós
Yuki se dirigía hacia la biblioteca pensando en la petición de Kaname. Sabia que era arriesgado, sabia que si Zero se enteraba antes de que Kaname la hiciera suya iba ha hacer lo posible para impedirlo, y que posiblemente Zero la odiaría por ello. Pero no tenía otra opción si quería salvarlo. Abrió la puerta poco a poco, el corazón le palpitaba con fuerza. Allí estaba Kaname, sentado en su sillón, como siempre, mirando la luna a través de la ventana. Cerró la puerta tras de sí, Kaname al oírla, salió de sus pensamientos y dirigió la mirada hacia ella. La luz de la luna hacia brillar los ojos rojos de Kaname, tenía un atisbo de atracción en su mirada y eso la intimidaba, pero no podía detenerse ahora. Ya estaba hecho.
He venido ha aclarar las cosas... quiero saber... quiero saber que es lo que me sucederá cuando tengas mi sangre... – Yuki no podía mirarlo directamente.
Te convertirás en vampiro...
El silencio se apoderó de la sala por un momento.
Zero tardó cuatro años en convertirse por el tatuaje de su cuello, pero tu tardaras menos... dale un par de semanas...
Tan pronto?... y... que me pasará?- preguntó un poco asustada, pero firme.
Pues que tu organismo empezará a cambiar, poco a poco perderás el hambre y el olor a sangre te volverá loca, por una pequeña gota que sea.
Yuki tragó saliva, estaba pasando por uno de esos momentos donde te da por pensar las cosas dos veces, justo antes del momento en que finalmente decides hacerlo. No le importaba en el fondo. Ya intentó hacerlo una vez, dar su sangre a cambio de salvar la vida de Zero, pero él lo impidió. Esta vez, él no podría hacer nada. Estaba decidida ha hacerlo.
Esta bien... acepto tu proposición. – La respuesta sorprendió a Kaname por completo.
Estas segura?... no habrá vuelta atrás.
Estoy segura... pero yo también quiero poner mis condiciones...
Te escucho...
Quiero asegurarme de que Zero no morirá. Se que le odias igual que él te odia a ti, por eso quiero que primero salves a Zero, y cuando yo obtenga lo que pido, te permitiré beber mi sangre. Pero, si por alguna razón Zero muere... – Yuki comenzó a sollozar-. Si por alguna razón muere... jamás, te digo, jamás volveremos a tratar de otra manera que no sea estrictamente formal. Y no sabrás más de mi.
Por una vez en mucho tiempo, Kaname volvió a sentir el miedo a perder a alguien. Muy a pesar suyo, no tenia otra opción, o salvaba a Zero, o perderia lo único que le quedaba en este mundo; a su preciada Yuki.
Esta bien... acepto tus condiciones...
De acuerdo... empieza la cuenta atrás entonces... Adiós Kaname-sempai.
Adiós Yuki.
En el momento que Yuki cerró la puerta tras de si, habia emprendido un camino que no tenia vuelta a trás. El juego habia comenzado. Un juego donde se apostaban vidas.
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