Yuki no habia podido dormir mucho, y se habia quedado tan agotada que ya no le quedaban fuerzas para seguir fingiendo delante de Zero. Sabia que tarde o temprano se daria cuenta, pero ya no le importaba, le daba igual... estaba arriesgando todo a una carta. Una carta que contenia la vida de Zero, y la suya.
Yuki? – preguntó Zero al encontrársela fuera de las clases-. Que haces saltandote clases?... – el silencio volvió a hacer presencia, mientras el viento jugaba con los cabellos de ambos.
No tenia ganas de ir... necesitaba respirar un poco. –Le contestó con una sonrisa triste en los labios. Zero se quedó callado mirándola apoyada en un árbol.
Por que...? – Zero desvió la mirada al suelo y frunció el ceño.- Porque lo único que hago es hacerte sufrir?... por que no puedo hacer que sonrías ni una sola vez...?
Eh!?... .-Yuki quedó sorprendida.- Ven... acércate y siéntate conmigo.
Zero se sentó junto a ella, permitiéndole apoyar la cabeza sobre su hombro.
El sufrimiento que tu dices que me haces sentir, es lo que prueba que me importas. Y que estoy contigo. Si no... no haria estas cosas por ti. No importa seas vampiro, o humano... lo que importa es que eres Zero. – Las lagrimas que Yuki habia estado guardando todo el dia acaban al fin de ver la luz. Lagrimas de angustia y de impotencia, al no poder hacer nada, simplemente esperar a que Kaname le dijera alguna cosa, y confiar en él.
No llores por favor... – dijo Zero secándole las lagrimas con la palma de su mano-.
Después de eso no hubo más palabras por parte de ninguno de los dos, simplemente se quedaron en silencio aprovechando el tiempo para estar el uno con el otro, antes de que Zero se marchara.
Se quedaron así hasta el final de las clases, el tiempo se les paso volando para los dos, pero debian seguir con sus obligaciones de perfectos. Antes de nada, Yuki fue ha hablar con su padre:
¿Puedo entrar papa?...
¿Yuki?... claro, pasa... –dijo el director después de despertar de su ausencia-. Que ocurre?
Quiero hablar contigo sobre lo que va ha pasar con Zero... quiero ... antes de todo quiero que me prometas que nada de lo que hablemos aquí va a salir de esta habitación.- Yuki habló tan seria que el director se asustó por un momento, sabia que lo de Zero, habia afectado mucho a su hija.
De...acuerdo... siéntate. Que es lo que pasa?... – el director también se puso serio de golpe.
He hablado con Kaname. Se que él tiene voz y voto en todo esto, y que puede hacer algo para salvar a Zero. El es alguien importante para los vampiros, asi que hable con él y le pedí que hiciera algo al respecto. Le dije que Zero no habia matado a aquella mujer, que era imposible, que aquellos disparos mataran a aquella mujer... – la voz de Yuki empezó a temblar, y empezó ha hacersele un nudo en la garganta. Le costaba hablar...
Y que te ha dicho Kaname?... –le ayudó el director a continuar.
Me ha dicho que hara todo lo posible para arreglarlo...
Y cual es el problema?...
Kaname... él está enamorado de mi... y... no se ha contentado solo con eso... le dije que haria cualquier cosa por hacer que él intentara salvar a Zero...
¿Que has hecho Yuki?... – ahora el director parecia más asustado que nunca.
Le he ofrecido mi sangre y mi eternidad a cambio de que salvara a Zero... – contestó Yuki a la vez que una lagrima resbalaba por su rostro.
El director tragó saliva, no podía creer lo que su hija acababa de decirle.
Que has hecho que? – le preguntó con voz temblorosa el director a su hija.
Lo siento... pero tenia que intentarlo todo... no me importa lo que me pase con tal de que Zero siga con vida.
Pero... Zero no te lo perdonara... sabes que Zero odia a los vampiros, incluso se odia a si mismo por ser uno de ellos... - el director no podia acabar de creerse lo que acababa de oir.
Lo se... pero... le prometi... me prometí que lo protegeria a costa de lo que fuera... se que Zero a sufrido mucho y por más que intento que me habrá su corazón nunca logro saber que es lo que piensa realmente... me siento una inútil. A pesar de haber hecho aquel pacto con él para intentar ayudarlo, me sigo sintiendo inútil. Lo siento tan lejos de mi alcance... no puedo quedarme de brazos cruzados... era lo único que se me ocurría. No podía...
La sentencia de Zero a sido un gran golpe para todos nosotros, y más para ti Yuki, que has estado siempre con él, pero hay cosas que no podemos cambiar... no puedes arriesgar tu vida por él...
Por que, no?... papa, si que puedo... yo le...
El final del primer día llegó... el tiempo seguía corriendo en contra de Zero; y el segundo día llego sin noticias de Kaname. La angustia de Yuki seguía consumiéndola por dentro, perdía la esperanza y la vida poco a poco, y seguía mirando a Zero con ansias de atraparlo en aquel instante para siempre. Sentía que su alma la abandonaba poco a poco, y Zero lo notaba. No paraba de hecharse las culpas de todo lo que Yuki estaba sufriendo, y solo esperaba el dia en que llegara su muerte para poder dejar volar a Yuki de una vez por todas. Pero lo que no sabia, es que su muerte la arrastraría a todo lo contrario. De mientras, un aura oscura se sostenia sobre el instituto, la angustia reinaba por todos lados.
Yuki no podia aguantar más y fue a visitar a Kaname.
Aido! Kain!... Buenas noches...
Buenas noches Yuki... –contestó Aido
Kaname-sama lleva todo el día encerrado en su habitación... si es que le buscas a él. – le dijo Kain.
Si que lo buscaba... gracias...
Oye! Sabes que es lo que le tiene tan atareado?, no ha ido a ninguna de sus clases y no sale para nada... últimamente esta muy raro... –le pregunto Aido.
Es un favor que le pedí...
Pero...
Lo siento, no puedo deciros nada... – les contestó con una sonrisa triste, mientras subía las escaleras para dirigirse a su habitación.
Subió hasta llegar a la puerta de la habitación de Kaname, estaba decidida a picar y preguntarle si habia alguna noticia sobre el caso de Zero, pero al final decidió no hacer nada. Podia confiar en Kaname, asi que volvió a su habitación.
No podia dormir, así que decidió ir a la habitación de Zero para estar con él.
Puedo pasar?...
Si... pasa... – Zero no se esperaba que fuera a verlo a estas horas de la madrugada.- pensaba que ya estarias durmiendo...
No puedo dormir...
Yo tampoco..., pense en hacer las maletas, pero no creo que necesite estas cosas allí... que ironia verdad?... lo siento...
Yuki se acercó a Zero y se sentó sobre su cama. Zero se encontraba cerca de la ventana.
Mañana lloverá...
Si... eso parece...
Ninguno de los dos sabia que decir, mañana era el día en que Zero se marcharia para no volver nunca más, en ese momento a Yuki le entró el panico.
Zero... ya veras como al final todo se arregla y no te vienen a buscar...
Yuki... está decidido, mataron a la reina y me hechan las culpas a mi, sabia que si la hubiera matado yo, hubieran venido a buscarme a mi igualmente.
Pero tu no la mataste!... no lo entiendes aún?... y que pasa conmigo?... Eres un egoísta!...
Lo hago por ti... no quiero hacerte sufrir más, yo sigo con vida por que tu has estado conmigo... si yo muero tu...
NO!... –Yuki se levantó de golpe y abrazó a Zero por la espalda llorando.- Te prometí que te protegería, no?... y lo voy a hacer cueste lo que me cueste...
Zero le cogió de las manos y se dió la vuelta para mirarla directamente, su expresión era serena. Sin miedo, simplemente con ganas de que todo acabara.
Yuki, prometeme que... prometeme que cuando me vaya volveras a sonreir como lo hacias antes y pensaras... pensaras que estoy bien... porque de verdad lo estare...
No Zero... no... tu no... yo te... – en ese momento Yuki se desmayó por el cansancio y por la falta de sueño. Y más por la impotencia de no poder mantener a Zero cerca de ella.
No te preocupes Yuki... olvidate de mi... –le dijo Zero a una Yuki desmayada, mientras la tumbaba sobre la cama.
La mañana del tercer dia amaneció lloviendo, tal como habian predicho ambos. Yuki seguía durmiendo en la cama de Zero. Se despertó lentamente, abriendo los ojos cansados de tanto llorar. Sin ganas de despertar y enfrentarse a la realidad de nuevo. Se levanto sin ganas y miró por la ventana fría, dejando la marca del bao de su aliento sobre ella; mientras las gotas de lluvia seguían dejando su rastro, para acabar muriendo en el marco. De repente vió dos coches negros aparcados frente a la puerta, de uno de ellos salia el hombre que les dió la noticia sobre la sentencia de Zero.
Yuki bajo corriendo las escaleras hasta el despacho de su padre.
Papa!... papa! Donde esta Zero?... Donde esta?
Ha ido ha hablar con Kaname...no hay nada que hacer... han venido a buscarlo...
NO!... yo hice un pacto con Kaname, tiene que cumplir su promesa...
Seguidamente salió corriendo bajo la lluvia hacia el dormitorio de la luna en busca de Zero y de Kaname. Por que venian a buscarlo? Acaso Kaname no habia podido convencer al consejo para cancelar la condena injusta?... que habia pasado?
Justo a la entrada del dormitorio se encontró con Zero.
Zero... – dijo Yuki jadeando.
Yuki sera mejor que vuelvas a dentro, te vas a resfriar. –le contestó Zero con la mirada desviada hacia el suelo.
No te iras!... Kaname me prometió que te salvaria... no puedes irte todavía, dame un poco más de tiempo...- gritó poniendo sus brazos en cruz y barrando el paso a Zero.
No se puede hacer nada Yuki! Ni tu, ni yo, ni Kaname! Es que no lo entiendes?... dejar de forzarte... no podemos hacer nada... – le gritó Zero cogiéndola por los brazos fuertemente.
Es que...
No Yuki... ríndete de una vez... esta vez se te escapa de las manos, no puedes protegerme siempre...
Zero... –Yuki se tranquilizo. Zero la soltó y pasó por su lado dejándola atrás.
Yuki... –le dijo hablándole de espaldas.- Gracias. Adiós.
Yuki salió corriendo detrás de él, hasta que lo agarró por la manga de la chaqueta.
Ambos estaban mojados. Las gotas de agua resbalaban por el pelo de Zero hasta caer sobre su rostro, y sus ojos miraban ahora a Yuki que lo habia detenido.
Yuki tenia las mejillas rojas por haber corrido, y su respiración aún era algo agitada. La camisa estaba pegada a su cuerpo, y las gotas de agua que caían sobre su rostro se mezclaban con sus lagrimas.
Espera... un segundo... No tienes que decirme algo más... solo gracias?...
Tienes razón...- Zero volvió a desviar la mirada. Se giró completamente para estar cara a cara con ella. Posó una mano sobre la mejilla de Yuki y noto sus lagrimas calientes sobre sus dedos. Con su pulgar rozo los labios de Yuki. Poco a poco se acercó a ella, al principio dudo, pero era su ultima oportunidad para decirle lo que de verdad pensaba de ella. La miró directamente a los ojos y la besó. Yuki, finalmente cerró los ojos y lo agarró por la nuca, entrelazando sus dedos con el pelo de Zero. Se separaron poco a poco.- Te quiero... tienes los labios helados, deberías entrar...
Yuki se quedó colapsada, Zero iba a morir y se le acababa de declarar... definitivamente era un egoísta.
- Yo tambien te quiero... –susurro Yuki a la nada. Cuando se dió cuenta Zero ya habia desaparecido.
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