Un placer ser tu esclava
Estudiando…
¿Cómo se atrevía a rechazarlo de esa forma? Y en pleno acto. ¡Por Merlín! ¿Era de piedra la condenada? Vamos, se trataba de él. Debería agradecerle por siquiera insinuar que él mismo le ensañaría lo bueno de la vida, pero no…ella va y lo arroja al suelo. Efectivamente, tuvo que terminar solo, pues era eso o una larga ducha fría pero no le apetecía enfermarse. "¡Maldita Sangre Sucia! ¡Pagarás, Granger!"
- Draco, ¿qué es lo que tanto miras en la mesa Gryffindor?
- No te importa, Blaise.- contestó el rubio sin despegar sus ojos de una castaña.
- Puede ser, pero por la cara que llevas debes estar planeando algo y no creo que sea nada exactamente bueno. Sería divertido un poco de acción…
- La acción es para mí solo, así que ni lo sugieras.
- ¿Hay una chica de por medio?
El Premio Anual asintió con la cabeza.
- ¡Vaya! ¿Una Gryffindoriana, eh? Bueno, al menos no es de Hufflepuff. ¿Quién es?
- No te importa.
- ¡Buen día, cariño!- saludó una bonita rubia ojiazul al tiempo que se sentaba junto al blondo depositando un beso en su mejilla que él limpió con su mano. Pansy frunció el ceño.- ¡Cuánto afecto!- satirizó.
- Draco está concentrado en otra cosa, o mejor dicho en otra mujer.- informó con sorna el moreno.
- ¿Ya no te intereso?- la chica pasó su mano por el pelo de Malfoy, pero éste se distanció rápidamente provocando la risa de Zabbini.
El rubio miró a Parkinson de arriba abajo manifestando en su expresión toda la repulsión y el rechazo que ella le infundía. Luego, volvió a contemplar a Hermione quién miraba su plato de desayuno con los ojos perdidos.
- Bueno, si no me quieres contar quién es ella está bien, pero me dirás qué tal después ¿verdad? Nunca me acosté con una de Gryffindor. Ya va siendo hora.
- No sé si te lo contaré esta vez. Es divertimiento propio…
- ¡¿Cómo qué esta vez?! ¡¿Le has contado lo nuestro, Draco?!
- ¡Por favor, Pansy! A nadie le hace falta escuchar eso. Todos lo sabemos por experiencia.
- ¡Jódete, Zabbini!
- Con gusto, ¿me acompañas?
Hubo un silencio de unos diez segundos antes de que la rubia decidiera su respuesta:
- Ok, tenemos veinte minutos antes de Historia de la Magia.
"¡¿Cómo pude haberme dejado llevar?! ¿Desde cuándo le hago caso a mis hormonas, eh? ¡¡Por un pelo!! Es Draco Malfoy, carajo. Mismo él dijo que lo único que buscaba era perturbarme. Debo haber enloquecido… ¡Tengo que ganar la apuesta sí o sí! Aunque…"
Hermione cerró los ojos y sus pensamientos volaron sin rumbo calculado hasta recordar lo que Malfoy le había hecho en el mismo sillón donde estaba acostada.
La boca succionaba la piel de su cuello cetrino queriendo imprimir una marca en ella mientras que unos dedos se hundían entre sus piernas recorriendo un camino ascendente por sus muslos internos y otros aprisionaban su seno en la totalidad de una mano. Los labios que anteriormente lisonjeaban su cuello descendieron hasta hallar al seno abandonado para lamer al tieso pezón con la aspereza de la lengua que la provocaba arquear su espalda y así darle a Draco mayor acceso. Sus gemidos cedían al igual que sus propias manos sobre la musculatura del chico.
La castaña se retorció levemente en el sofá siendo estimulada por la memoria de las sensaciones causadas por aquellas caricias incendiarias. ¿Quién creería que Draco Malfoy encontrara tanto placer en agasajar a una mujer? Siempre había imaginado que él se acostaba boca arriba y dejaba hacerse. Claro que ella no pensaba de esa forma en Malfoy, al menos no antes…
- ¡Maldición! Tengo que dejar de pensar en ese imbécil.
Se estiró una vez más. Extendió piernas y brazos intentando liberar su cabeza de esas imágenes, con lo cual su falda y camisa resbalaron hacia arriba revelando muslos y abdomen.
- Si sigues haciendo eso, no respondo de mí.
Hermione se incorporó rápidamente, asustada por la voz del Premio Anual. Estaba parado cerca del sillón, con un favorecido panorama de la chica.
- ¿No…no deberías estar en el entrenamiento?- balbuceó nerviosa.
- Está lloviendo, así que lo cancelé. Además, prefería estudiar.- esbozó una sonrisa maligna que indicó la motivación de su estudio.
- No puedo creer que le pongas tanto empeño a esto.
- ¿Te has visto al espejo últimamente?
- ¿Qué?- preguntó tontamente mientras sus cachetes cobraban un rosado excesivo.
- Digo, ¿quién se hubiera imaginado que dentro de la traga-libros compulsiva podría haber semejante cuerpo? Y eso que he visto muchos, créeme.
- ¡Joder! ¡¿Puedes dejar de ser tan puñeteramente engreído?!
- No, Granger. Así soy, supéralo.
- Mejor ve a estudiar ¿quieres?
- Claro, pero lo extraño es que no te he visto con un libro en la mano todavía. Muy extraño realmente, o será que quieres…
- No sigas, Malfoy.
- Ok, ok, me voy. No te distraigas mucho pensando en mí y estudia un poco. Aunque no creo que te sirva de nada.
Finalmente, entró a su cuarto y dejó a la castaña maldiciendo por lo bajo pero ésta pronto se acordó de que le había prometido a Ginny ir a su cuarto. Seguramente le contaría sus nuevos avances con Harry. Resolvió olvidarse de todo el fastidioso asunto de la apuesta y se encaminó hacia la torre Gryffidor. Eventualmente, Hermione tampoco tocó un libro ese día.
Hermione se masajeó las sienes tratando de centrar su concentración en el libro de Transformaciones que reposaba en su regazo. No entendía por qué le costaba tanto concentrarse, nunca antes le había pasado. Ella era la persona con mayor capacidad de memorización y entendimiento de su curso. No por nada terminaba sus deberes antes que cualquiera, aún cursando un mayor número de asignaturas que los demás. Bostezando, estiró los brazos por encima de su cabeza mientras se acomodaba en el lugar sobre el sillón que ya se avecinaba a ser su predilecto.
En ese momento se abrió el retrato dando paso a Draco que iba con un par de libros debajo del brazo. La castaña se preocupó una vez más por el increíble esfuerzo que demostraba el chico para ganar la apuesta, realmente lo veía muy sumido en los textos y clases, por lo cual se inquietaba pensando que podría llegar a superarla.
"¡No! Mione, no pienses así que eres la bruja más inteligente del colegio. Todo el mundo te lo dice."
- ¿Tengo algo raro en la cara, Granger?
Hermione se sobresaltó al escuchar su pregunta. Con tanta reflexión no había reparado en que su mirada se había mantenido fija en el blondo durante todo ese tiempo.
- No, no…estaba pensando nomás.- contestó después de unos segundos más de meditación.
- Sí, en mí.- asumió él arrogantemente y esbozando su sonrisa malévola.
- No, no en ti.
- ¿A no? ¿Entonces?
- No tengo por qué hablar de mis pensamientos contigo, Malfoy.
- Eso quiere decir que sí estabas pensando en mí.
- Piérdete de una vez que debo estudiar.
- Por fin, ya me estaba preocupando…
- ¿Preocupándote por mí? Oh, Malfoy, me halagas- satirizó.
- No te ilusiones, Granger. Sólo digo que parecía que ya te habías rendido, como si estuvieras dispuesta a perder la apuesta a propósito.
La mandíbula de la castaña cayó de imprevisto. "¡El nervio!" pensó.
- Nunca, Malfoy, ¿me escuchas? Nunca perdería la apuesta adrede para que te metas en mi cama.
El chico no respondió sino que se acercó al sillón dónde ella estaba y se sentó a su lado mirándola con aquella pícara sonrisa todavía en el rostro. Hermione se tensó en su asiento.
- Realmente ¿crees que no? ¡Vamos! Los dos sabemos que estás totalmente loca por mí y que me encuentras irresistible.
La chica pestañeó un par de veces antes de replicar.
- Ni en tus sueños, hurón. No te encuentro irresistible en lo más mínimo.
- Pues la otra noche demostraste lo contrario. Estabas más que contenta por tenerme en cima tuyo- se aproximó un poco más a su compañera pero ésta reculó.
- Ni lo intentes, Malfoy.
- ¿Por qué? Demuestra que no te soy irresistible como dices.
- ¿Y para eso debo besarte?- inquirió sardónicamente.
- Por supuesto, si luego te alejas tú sola será porque no me encuentras tan atractivo y lo aceptaré.
- No soy tan idiota para caer en eso, Malfoy. Deberías saberlo.
- Lo sé, pero te propongo algo: si haces esto y resultas triunfante prometo cancelar la apuesta.
Hermione se quedó estancada. ¿Lo decía en serio? ¿Nada más que un beso y se anularía la apuesta? No, no podía ser tan simple, pero claro que el muy engreído creía que ella no podía resistirse a reclamar más de él. ¡Ja! ¡Qué equivocado estaba!
- Está bien- acordó finalmente, logrando que la curva en los labios de Draco se acentuara.
El chico se fue acercando peligrosamente mientras que ella esperaba pasiva al momento en que el beso febril llegara, sin embargo, él pareció tomarse todo su tiempo en aquel arrimo, pues la castaña apreció cada segundo como un lapso interminable. No entendía por qué tardaba tanto, ella sólo quería acabar con toda esa ridícula situación y liberarse del pervertido Malfoy para siempre, o al menos mantenerlo lejos de su cama por el resto del año. Sintió la mano del rubio en la parte baja de su espalda y experimentó un extraño estremecimiento que la hizo palpitar más de la cuenta. ¿Qué le estaba pasando? Draco atrajo su cuerpo con una lentitud y una tardanza que le sofocaron. Hermione observó detalladamente el parsimonioso acercamiento de los labios ámbar puesto que no podía despegar sus ojos de aquella boca que se aproximaba a la suya. El chico acarició su mejilla con extrema delicadeza desde la sien hasta sus labios, a los que luego lisonjeó con el dedo índice. Entonces la castaña sintió su interior derretirse, sus párpados se cerraron durante la expectativa y su peso se apoyó íntegramente sobre él. Estaba completamente rendida. Con un leve jadeo abrió la boca dándole pie para que ingresara pero cuando vio que el beso no llegaba abrió los ojos y notó que él la miraba todavía sonriendo, a escasos milímetros de sus labios pero sin intención de toparse con ellos. El apremio se tornó intolerable y sin poder resistirlo posó su mano en la nuca rubia atrayendo la boca de Malfoy a la suya propia. Él no se opuso de forma alguna y con la satisfacción de saberse victorioso correspondió a los deseos de su colega besándola primero con ternura y pasión simultáneamente, aunque se vio forzado por la misma castaña a un beso más profundo y ardiente al que él correspondió gustoso. La rodeó con sus brazos por la cintura y la pegó a su cuerpo con tanta firmeza que ella podría haber dejado de respirar si no fuera porque eventualmente separaron sus bocas, sin embargo él siguió con sus besos sobre el cuello cetrino mientras ella jadeaba y respiraba ávidamente. El libro, anteriormente en el regazo de la chica, descansaba en el piso hacía ya bastante.
Las manos de Draco comenzaron a moverse hacia sus pechos y a ella no le pudo importar menos, de hecho, eso era lo que deseaba al tiempo que volvía a buscar sus labios para fundirse en un nuevo beso. No obstante, un golpe desde afuera del retrato los distrajo.
- ¡¿Quién es?!- gritó el blondo mosqueado por la interrupción y aún sosteniendo a Hermione en un apretado abrazo.
- ¡¡Ginny!! Mione ¿estás ahí? ¡¡Quería hablar contigo!!
Los Premios Anuales se miraron fijamente. Ya no estaba la sonrisa maligna en la cara del chico ni la acostumbrada rigidez en la expresión de ella, más bien el mutuo e inconfundible deseo de continuar con lo empezado. La castaña dudó un instante en mentir y decirle a Draco que contestase que ella no estaba pero no se atrevió, pues eso hubiera significado demasiadas cosas.
- ¡¡Ahí voy!!- gritó liberándose de los brazos que todavía la envolvían.
Se levantó y acomodó la ropa antes de encaminarse a la salida, pero justo cuando iba abrir el retrato escuchó su voz:
- Mañana es el primer examen y ya no tendrás más excusas para evitarme.
Al cruzar el agujero, Hermione se preguntó si realmente aquello le preocupaba.
Holaaaa!! E vueltoooo!! Sip me pase muy buenas vacaciones y pues aqui me reposto con el fic... Ya saben este no es mio le pertenece a la magnifica cabeza de Ce y los personajes J.K. Rowling y asi...
Se cuidan!!
Manden rr!!
