CAPITULO 5
Yuki llacia en la cama con fiebre. Cuando Zero se marchó, se quedó dando vueltas por el jardín bajo la lluvia, no tenia ganas de volver a la habitación y recordar que el ya no iria a molestarla nunca más. Poco después Kaname se la encontró tirada en las escaleras del dormitorio; tenia la fiebre altísima y esta empapada.
Se había quedado con ella todo el tiempo que había podido, pues no estaba dispuesto a perderla, y para su desgracia y para que eso no sucediera, debía sacar a Zero de el lío en el que él lo había metido. Yuki de mientras, deliraba en su febril sueño, gritando el nombre de Zero.
Al dia siguiente todavía seguía lloviendo, y cuando entró en la habitación vió que Yuki estaba de pie, junto a la ventana y su aliento hacia un circulo de baho en el frío cristal:
-Que haces de pie?... deberías estar descansan…
-Se ha ido?... de verdad se ha ido?
En ese momento Kaname no sabia que decir, aquello lo pillaba totalmente de improvisto.
-Volverá…te prometí que lo traería de vuelta, y asi voy lo hacer…-contestó finalmente con semblante serio.
Yuki se giró para mirarlo y esbozó una leve sonrisa, justo antes de desmayarse.
Kaname dejó durmiendo a Yuki y se dirigió al despacho del director para hablar con el sobre la delicada situación por la que pasaba el colegio.
-He hablado con ellos, les he explicado mi hipótesis y no me han creido. Me han dicho que hay más en su contra que a su favor… lo único que he conseguido han sido algunos días más para intentar…
-Como esta Yuki? – le interrumpió el director.
-Cuando he ido a verla estaba de pie, pero… al poco se ha desmayado y ahora esta descansando.
-mmm…
Después de aquello el silencio se apoderó de la sala y Kaname abandonó el dormitorio de los vivos, para reunirse con los suyos y proseguir su investigación. El director liberó un suspiro de desesperación y se hundió en mullido sillón.
Al tercer día, después de la marcha de Zero, Yuki ya estaba recuperada de su resfriado, pero su corazón seguía roto y la desesperación y la tristeza, seguían siendo dueñas de
su alma y sus sentidos. Yuki vagaba por el instituto como un alma en pena, todo el mundo sabia lo que había pasado y nadie se atrevía a decirle nada a Yuki al respecto, ni si quiera para infundirle animos; tenían miedo de hacerle la herida más grande de lo que era.
Ese mismo día, Yuki se acercó al dormitorio nocturno; a pesar de todo, tenia que sacar fuerzas de donde fuera para poder imponerse impasiva ante Kaname; seguía manteniendo su palabra, ante el pacto. Respiró profundo y golpeó la puerta:
-He dicho que no me moleste nadie! –se oyó desde dentro. Yuki entreabrió la puerta y vió la habitación de Kaname repleta de libros y papeles por todas partes, entró poco a poco abriéndose paso.
-Soy yo…Kaname…
Kaname levanto la mirada de repente, y se quedó unos segundos mirándola:
-Disculpa…pasa, pasa…. Pasa por favor…
Yuki entro y cerro la puerta tras de si. No sabia que decirle, ni que hacer; ni siquiera sabia exactamente que hacia allí, ni porque había ido.
-Esto…no quería molestarte…solo venia a…
-Estoy haciendo todo lo que tengo en mi mano Yuki, te prometi que traería a Zero de vuelta y eso haré…no te dejare escapar tan fácilmente…
Yuki se ruborizó, pero no podía quitarse a Zero de la cabeza… tenia los ojos inchados, y sus manos temblaban sin parar. Comenzó a sentirse enferma… su rostró palideció y un sudor frío comenzó a resvalarle por la frente, hasta llegar a su cuello. Después nada. Sólo oscuridad, y una voz que le gritaba desde la nada; "Yuki?...Yuki…despierta!...Yuki!!..."
No lograba levantarse, no lograba abrir los ojos…no podía…sin Zero no podía… ahora estaba ardiendo.
Unos pasos resonaban a toda prisa por el pasillo del edificio diurno; y la puerta, se abrió de golpe.
-Yuki!...
-vuelve a tener fiebre…el doctor se acaba de ir… - comentó Kaname al ver entrar al director-. Ha dicho… ha dicho que necesita reposo absoluto, nada de sobresaltos… descanso total y que si pudiéramos sacarla de aquí mejor…
-Y a donde quiere que la llevemos?...-dijo el director caminando de arriba debajo de la habitación.
-No lo sé!... –gritó kaname, levantándose del lado de Yuki.- Mañana tengo una reunión con el consejo para el caso de Zero y lo tengo bastante difícil.
-Puedo… ir? – ambos se giraron. Yuki estaba despierta, aunque su movilidad era reducida. Ni siquiera podía abrir los ojos.
-Estas loca?... no te puedes mover… como pretender venir?... igualmente, no creo que sea conveniente. El medico ha dicho que estas muy delicada… no quiero…mm…queremos que te pase nada; y aparte, si al final resulta que Zero no…
Kaname miró al suelo. A pesar de sus ansias por tener a Yuki a su lado, no las tenia todas consigo. Todo lo relacionado con el caso de Zero, había quedado bajo secreto de sumario y había tenido que indagar mucho para conseguir algo de información, incluyendo los sobornos.
-Es que… le prometí ha Zero que lo protegería… no quiero dejarlo solo… no me importa…que…el medico…haya dicho…que esté delicada… -dijo entre jadeos y dificultades para respirar.- quiero…ir… por…favor…
Tanto el director como Kaname sabían que no se podía mover; pero… no podían negárselo…
Al dia siguiente, de madrugada partieron Kaname y Yuki, acompañados de Akatsuki Cain y Hanabusa Aido, que velaban por Yuki transportándola en silla de ruedas para que se moviera lo más minimo. En el coche, ambos estaban absortos en sus pensamientos, Yuki pensando en Zero, en aguantar, en aguantar hasta que puediera verlo una vez más, y Kaname pensando en Yuki, en que no podía dejarla ir, y que debía convencer al consejo hoy, porque no tendría otra oportunidad más.
De repente el coche paró en seco, los cuatro bajaron de los coches y levantaron la mirada hacia un castillo altísimo, que parecía de una época perdida entre princesas de maquillaje blanco y bailes interminables, donde la música no cesaba hasta el amanecer. Kaname no paraba de estar pendiente por Yuki, tenia miedo de que empeorara, porque aunque el diagnostico que le dio al director el dia anterior era verdadero, tampoco era del todo cierto, había algo, que todavía no se había desvelado, algo que comenzaba a florecer y únicamente Kaname sabia del cierto.
El medico, le había dicho que Yuki estaba comenzando a padecer problemas de corazón, que su latido era algo arrítmico, y que se alteraba con facilidad, y que si
seguían los sobresaltos la cosa iria a peor. Pero Kaname sabia lo que significaba realmente esos cambios en su corazón.
Algo había comenzado a brotar en su interior… y allí se encontraban ellos, camino hacia el nuevo camino que les había abierto Shizuka con su muerte.
