Un placer ser tu esclava
La prueba
- …Finalmente, confesó que me amaba y que desde la derrota de Voldemort ya no había razones por las cuales no estar juntos, si no fuera porque él puede ser muy inseguro en varias ocasiones, pero no importa…La cuestión es que me ha dicho que me ama. ¡Hermione, ¿no es genial?!
- Claro, Ginny.
La pelirroja miró con recelo a su amiga, que estaba acostada boca arriba en la cama que alguna vez habría sido suya en sexto año. Los ojos de la castaña estaban fijos en el techo de la cama de cuatro postes y ella no mostraba ningún tipo de reacción a raíz de sus excelentes noticias.
-
Oh sí, fue fabuloso, inmediatamente después entró Dean. Para entonces Harry y yo habíamos decidido consumar nuestro a amor pero claro, no podíamos dejar al recién llegado solo (sería de mala educación), así que lo invitamos a participar.
- Aja.
- Por lo tanto ahora no estoy segura de quién es el padre de mi hijo. ¿Qué opinas?
- Está bien.
- Es más, estás acostada en las mismas sábanas dónde concebimos a nuestro hijo hace menos de una hora. ¿No es genial?
- Claro.
-¡Hermione Jane Granger! ¡¡ ¿Cuál es tu maldito problema?!- Ginny abandonó la cama donde había estado sentada durante su relato y se puso de pie con sus manos en la cadera para mirar a la absorta con expresión de pocos amigos.
- Lo siento. ¿Decías?- la finalmente aludida se sentó todavía ensimismada en el borde del colchón y miró a su amiga como si notara su presencia por primera vez, lo cual no estaba muy alejado de la realidad.
- Te estaba contando que hace menos de una hora Harry me ha profesado su amor eterno y que luego me he acostado con él en la misma cama donde estás sentada y que encima Dean se incorporó en lo que resultó ser un trío del que nacerá un hijo sin padre certero.- resumió rápidamente la pelirroja.
- ¡¿Que qué?!- la castaña se puso de pie de un salto, totalmente alterada por la revelación de su amiga-¡¡ ¿De qué cuernos hablas?!
- Al fin te enteras… ¿Se puede saber en qué rayos piensas para no prestarme atención cuando te cuento cómo se me ha declarado mi querido Harry?- Ginny se indignó muy melodramáticamente.
- ¡¿Se te declaró Harry?! ¡¡Cuenta!!
- Lo normal, me dijo que me quería y que fuéramos novios.
- ¿Por qué le quitas importancia? ¿No era que estabas muy emocionada?
- Sí, pero algo me dice que tú tienes mejores cosas para contar…- la chica esbozó aquella sonrisa con la que se ganaba los favores de sus seres queridos y Hermione correspondió como era supuesto: se desplomó en la cama otra vez y se agarró la cabeza, meneándola en forma de negación.- Pero ¿qué te pasa? Pareces estar bastante alterada…
- ¡¡ ¿Cómo no estarlo?! ¡¡Si no hubieras llegado a tiempo me habría enrollado con Malfoy!!
- ¡¿Que qué?!- ese fue el turno de la menor Weasley para sobresaltarse. Acto seguido: se sentó en la cama que enfrentaba a su amiga, mirándola con incredulidad- Entonces, ¿iba en serio? Realmente, le has hecho caso…Me cuesta creerlo.
- Y no fue la única vez…
- ¡¿Cómo que no?! Pero hablas de enrollarte así como…- no hubo necesidad de terminar la oración pues Hermione se ruborizó gravemente y asintió con la cabeza mirando al suelo avergonzada.
- Wooow Esto sí que es raro…Pero dime, ¿qué tal besa? Dicen que es uno de los mejores.
"Como si fuera posible… ¿Quién vendría a ser el mejor entonces?" Sacudió la cabeza para liberar los malos pensamientos y habló.
- Besa muy bien, todo lo que quieras, pero concentrémonos en lo importante: ¡Es Draco Malfoy!
- Sí, sí, ya has dicho eso antes e igualmente has estado a punto de enrollarte con él dos veces por lo que me dices.
- ¡¡Lo sé!! Lo que ocurre es que esto no puede seguir así, ¿entiendes?
- No
- ¡¡Por favor, Ginny!! Ese imbécil me ha torturado a mí y a mis amigos todos estos años, incluyéndote a ti.
- A mí no me cuentes que últimamente él no se ha portado mal conmigo. Con ustedes tres es distinto por todo el enfrentamiento pasado.
- Como digas, aún así él ha hecho de mi vida un infierno.
- Bueno sí, pero si se está portando mejor…
- ¡Seducirme no es portarse mejor!- la interrumpió la castaña con un rosado en las mejillas que esa vez se producía por rabia.
- Es un avance ¿no?
- ¡¡No!! Me tengo que deshacer de él como sea y para eso tengo que estudiar.
- ¿Estudiar? ¿Estás loca? A menos que estés pensando en algún tipo de lectura acerca del aparato reproductor, no creo que…
- No digas idioteces. Tengo mis razones. ¡Luego nos vemos!- Hermione se levantó y marchó hacia la salida del cuarto con prisa pero antes de cerrar la puerta volteó y dijo- ¡Felicitaciones por lo de Harry!
- ¡Volviste! Ya sabía yo que no podías estar mucho tiempo sin mí.
- ¡Cierra la boca!- replicó ella mientras caminaba hacia su dormitorio. Al llegar hasta la puerta, giró para mirar hacia el sillón donde Draco permanecía acostado boca arriba.- Voy a estudiar toda la noche para acabar con tu maldito ego presumido, ostentoso, petulante, engreído, arrogante, vanidoso, fanfarrón y altanero.- después de esa exposición de vocabulario respiró hondo y fijó sus ojos en el ahora sentado rubio con desafío.
- Granger, ¿te das cuenta que has gastado saliva en decir todas esas palabras que se habrían resumido elocuentemente en una sola?
- ¿A sí? ¿En cuál?- inquirió la castaña con mosqueo. Él sonrió con malicia antes de responder.
- Malfoy.
- Maldito imbécil cogotudo, retorcido, elitista, malcriado y consentido...
- ¡¡Ya, Granger!! Mejor deja de fastidiar y ve a estudiar. Otro día me sigues recitando poesía.
Hermione gruñó exasperada y viró al picaporte de su habitación para sumergirse en un largo período de arduo estudio.
Por otra parte, Draco suspiró un poco contrariado por la terquedad de la chica, pues sabía que ella se empeñaba en negar la atracción que sentían y, ¡mierda!, también le estaba preocupando en demasía tanta atracción. Zarandeó su cabeza para liberar la mente de tontas meditaciones y ponerse a estudiar.
"Ok, Mione…concéntrate que el que tu primer examen sea de Pociones sólo empeora las cosas. Necesitarás de todo tu poder mental. Estudiaste la noche entera así que podrás hacerlo, aún con tus ojos pesados…No tuve tiempo de tomar la pócima para despabilarme, ¿cuán idiota puedo llegar a ser?"
- ¿Todos tienen sus hojas de examen?- carraspeó la voz de Snape, haciendo eco a lo largo y ancho del aula de Pociones. Todos los alumnos contestaron afirmativamente excepto Hermione que seguía inmersa en sus tormentos mentales.- Bien, comiencen. Tienen 40 largos minutos para terminar con la teoría.
"Está bien, empecemos…Primera pregunta: Enumera los ingredientes del Trago del Mandrake y cuál es el uso de cada uno de ellos… ¡Perfecto! Ésa la sé. ¿Por qué dudaba de mí? ¡Tú puedes, Mione!"
Más animada, la castaña comenzó a escribir con rapidez y seguridad sobre el pergamino. A su lado, Ron y Harry la miraban aprensivos como en las incontables ocasiones en que su amiga demostraba saber cuánto dato académico había por haber mientras que ellos se esforzaban para no hacer el ridículo con su lacónico conocimiento. Dos bancos más atrás en la fila del costado, otro par de ojos permanecía fijo en la Premio Anual, por lo cual dos mismas tonalidades de gris azogue observaban cada movimiento de la chica.
"Parece tan segura de sí misma…" Pensó el slytheriano. "Siempre dando la impresión de sabelotodo, escribiendo sus factibles respuestas cabales al tiempo que se muerde el labio inferior. ¡Por Merlín! ¿Es que no sabe lo que ese gesto puede provocar en un hombre heterosexual? Claro que no, con dos únicos amigos gay´s sería imposible que se enterara. Además, la cerebrito es tan inocente que ni siquiera es consciente de lo sensuales que pueden ser sus gestos más insignificantes. ¡Condenada puritana! ¡Espera! ¡¿Qué mierda hago pensando en la Sangre Sucia?! ¡¡Concentración, hombre!!" Volvió su vista al examen e intentó centrar su mente en la asignatura.
Los segundos transcurrieron con demasiada rapidez para todo el alumnado y con cada minuto que se extinguía cada estudiante ganaba una gota más de sudor que recorría alguna parte de su cuerpo. No obstante, la situación era aún peor para los pobres gryffindorianos, ya que el pelo-grasiento se entretenía torturándolos y rebajando su autoestima. La única que no se dejaba afectar ni en lo más mínimo por los pujos viles del profesor era Hermione quien, sin embargo, no podía evitar cabecear de a ratos debido al insomnio de la noche anterior. En un momento, su somnolencia era tal que llegó a cerrar los ojos y soportar el peso de su cabeza entre sus manos con los codos apoyados sobre el banco pero un golpe seco producido por la mano de Snape contra su pupitre la arrebató de su letargo, gracias a Dios. Draco, al percatarse del origen del ruido esbozó una sonrisa maligna reconociendo vulnerabilidad en su colega. "Tengo más probabilidades de ganar de las que creía." Especuló.
Finalmente, el período destinado a la parte teórica caducó, los pergaminos escritos volaron hacia el escritorio del profesor y los correspondientes ingredientes para lograr la pócima Verateserum fueron entregados a cada alumno. Si bien la castaña se sentía segura con sus habilidades en el arte de preparar pociones, también sabía que el proceso de cocción requería de un mayor poder de concentración de aquel con el que contaba en ese momento, pero se impuso una actitud positiva y comenzó su trabajo con toda la meticulosidad posible. Por otro parte, el blondo se sabía muy apto para la tarea encomendada, así pues la confianza en sí mismo no flaqueó ni por un instante. La pelea sería peleada y muy reñida. De todas maneras, alguno de los dos tenía que salir victorioso, aunque lo incierto era la clave de la cuestión, la misma que recaía en una sencilla pregunta: ¿cuál de las motivaciones de los dos adolescentes era más fuerte e impetuosa?
- ¡¡Se terminó el tiempo!!- anunció con gusto el pelo-grasiento. Inmediatamente, todos los contenedores del líquido obtenido por los escolares flotaron por el aire hasta reunirse con los pergaminos que contarían como la mitad de la calificación final.- Ya pueden retirarse. Después de la cena tendrán la lista de los resultados de las evaluaciones colgada fuera del Gran Comedor.
Esas últimas palabras indujeron un nudo en la garganta de Hermione pero se compuso y empezó a recoger sus útiles para salir del aula.
- Suerte, Granger. La necesitarás.- susurró Draco al pasar por su lado encaminándose a la salida del aula. Una inexplicable excitación estremeció a la castaña.
