CAPITULO 6
Entraron en el Hall de aquel enorme castillo; y Kaname se acercó a la recepción susurrando unas palabras inteligibles para los demás, que esperaban separados de él:
Sólo Aido puede entrar conmigo… Akatsuki, vas a tener que quedarte esperando con Yuki.
Està bien… -contesto Cain
Porque tengo que quedarme fuera?... No he venido para esperar!
Yuki, en tu estado no puedes entrar… -le contestó Kaname agarrándola de los brazos.- Te conozco y se lo que pasarà; no tardarà… Te lo prometo.
Aún asi, las palabras de kaname no acababan de calmar la impaciencia y la incertidumbre de Yuki; pero no le quedaba más remedio que confiar en él.
La espera se hacía interminable; se sobresaltaba cada vez que el juez ponía silencio en la sala, y cada vez que miraba el reloj un dolor punzante se marcaba en su pecho. Akatsuki mantenía el silencio, no sabía que decirle, y tampoco había tenido mucha relación con ella; aunque conocía perfectamente por lo que estaba pasando, prefería compartir su dolor en silencio.
De repente, 2 horas después, tres golpes que provenían de dentro de la sala, marcaron los latidos del corazón de Yuki, se levantó sin demora al ver que la gran puerta de madera se abría y empezaba a salir gente. Todos iban desapareciendo, pero Kaname no aparecía por ningún lado.
Yuki empezaba a imp0acientarse, lo buscaba con la mirada desesperadamente:
Yuki… no te preocupes, tarde o temprano ha de salir… - dijo Akatsuki a la vez que también se ponía de pie. De repente giró la cabeza y vió a Zero al otro lado de un gran cristal que separaba a los acusados de los testigos. Y antes de que le diera tiempo a reaccionar Yuki había salido corriendo hacia allí.
Zero!!... –gritó con todas sus fuerzas, golpeando el cristal con los puños cerrados. Lágrimas de amargura comenzarón a correr por sus mejillas.
Zero se giró y la vió allí; a su lado, solo separados por un mísero cristal; vió como lloraba, como gritaba desconsoladamente, por una simple palabra suya de alivio. Sus ojos no podían dejar de mirarla. Tan fuerte, y tan débil al mismo tiempo. El guardia no dejaba de tirar de sus brazos esposados, para que caminara; pero sus pies no se movían. En un arrebato, corrió hacia el cristal chocándose con este y haciendo que los sollozos de Yuki se calmaran. Queria tocarla desconsoladamente, quería secar sus lagrimas, pero no podía. Ya no podía; la estúpida Yuki había vendido su corazón y por eso, ya no podría volver a tocarla. Y delante tanta impotencia, Zero solo pudo pronunciar:
Volveré a tu lado… - enseguida, los guardias lo agarraron y se lo llevaron a rastras.
Kaname, se encontraba detrás de toca aquella escena.
Lo siento Kaname… -le dijo Akatsuki,- no he podido pararla…
No te preocupes Akatsuki,- le consoló Kaname…
Yuki se giró, aún con lágrimas en los ojos… :
Que ha pasado, Kaname?... ha donde se lo llevan?-le preguntó agarrándolo de la chaqueta.
Està bien yuki… el caso sigue abierto… pero liberaran a Zero mañana por la mañana.
Lo he tenido difícil, pero tal y como te prometí salvé a Zero; ahora volvamos a casa, debes descansar… lo habrás pasado mal.
Yuki, se quedó paralizada; estaba llena de euforia, que no cabía en sí. No sabí si llorar, chillar, correr… estaba paralizada; las rodillas empezaron a fallarle y calló al suelo., Aido la agarró a tiempo.
Las lagrimas no cesaban y caian sin control por sus mejillas, pero sin embargo una sonrisa se dibujo en sus labios.
Gracias… - susurró, y después nada.
Kaname la cogió en brazos, y de sus labios se escapó un suspiro que contestaba:
De nada…
