CAPITULO 8

Después de aquel beso, Yuki no supo cómo reaccionar, se levantó mareada y cayó apoyada sobre la pared; Zero sin embargo, se quedó sentado con la mirada desviada. Ambos se evitaban.

Yuki salió del baó apoyándose en la pared, cuando alcanzó la puerta la abrió y, se quedó un minuto pensativa, sabia que si salía de esa habitación, jamás podría volver a atrás. Quería que el tiempo se parara en ese instante, quería no tener la oportunidad de arrepentirse de lo que acababa de pasar; pero no podía hacer otra cosa. Y con el alma en los pies y un gran peso en el pecho, cerró la peurta tras de si, mientras a su vez, se podía oír el alma de Zero desde el baño, gritando de desesperación.

Cuando Yuki llegó a su habitación, se encontró con Aidou, y con todas sus cosas empacadas. Miró a Yori-chan, sorprendida:

Què sucede?

Kaname ha mandado recoger tus cosas y llevarlas al edificio de la luna; esta misma noche… -concluyó desviando la mirada

Yori-chan…-pronunció Yuki, mirando a su amiga pidiendo perdón.

No pasa nada Yuki…- dijo sonriéndole y cogiéndola de las manos.- nos veremos en clase, no?

Si… -contestó ella con tristeza

Yuki bajaba las escaleras con pies de plomo, y a cada paso se le clavaba una espina en el corazón, a la vez que le ardía como el fuego, el te quiero de Zero.

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Por qué se lo dijiste?! –ñe gritó Yuki a Kaname pidiéndole explicaciones, cuando se encontraban en su habitación.

Al final se iba a acabar enterando igual…- contestó con calma, mientras miraba por el balcón.

Pero…, Kaname yo te quiero mucho, eres como un hermano para mi, me salvaste y a pesar de que no recuerdo mi pasado, no te he pedido recordarlo aún saber que eres el único que sabe que paso realmente…

Kaname bajó la mirada:

Lo siento…- dijo mientras se dirigía hacia ella.- puede que me haya pasado, pero… que ha pasado, para que vengas tan alarmada?

En ese momento Yuki recordó aquel besó y su silencio afirmó las sospechas de Kaname; lo único que pudo hacer ella, fue bajar la mirada. Lentamente se separó de él y se dirigió hacia la puerta.

Estoy algo cansada… me voy a mi…- de repente cayó al suelo y se agarró el pecho.

Kaname fue hacia ella, la cogió en brazos y cerró la puerta. Rápidamente la tumbó sobre la cama.

El…pe…cho… - suspiro – due…le.- le dijo Yuki haciendo un gran esfuerzo para hablar.

Lo sé, no te preocupes, no es nada… relájate. – intentó calmarla.

A pesar de las palabras de kaname, Yuki se retorcía de dolor en el lecho. Gritaba y las lágrimas no cesaban de caer, el sudor le empapaba toda la ropa y Kaname no podía hacer nada mientras Yuki padecía.

Zero en su habitación, ahora más calmado, notaba el dolor de Yuki; y se alertó; pero no podía ir a buscarla, ella sola se había metido en la boca del lobo y el se había quedado fuera, sin poder entrar.

De repente un grito aterrador salió de la garganta de Yuki… y después , nada…; dejó de moverse. Seguía jadeando por el cansancio, y tenía los ojos cerrados. Zero salió corriendo de su habitación, y se dirigió desesperadamente hacia el edificio nocturno.

Kaname, a pesar de todo, algo sorprendido, se sentó en un sillón que había justo al lado de la cama. Yuki, con los ojos entre abiertos, se levantó lentamente y se sentó en el borde de la cama, mirando hacia Kaname.

Tengo sed… - susurró.

Y con los ojos inyectados en sangre, Yuki se acercó a Kaname; saboreó su cuello salado por el sudor y clavó sus colmillos, recién adquiridos. Kaname apretó las manos en los brazales del sillón.

Todo el edificio se alertó, al sentir el olor de sangre; y Zero apretó el paso, dejando el aliento y la vida en cada uno de ellos. Al llega4r al edificio, subió los escalones de dos en dos, y se dirigió a la habitación de Kaname siguiendo el rastro del olor a sangre. De un golpe derrivó la puerta y la escena que presenció, le obligó a retirarse unos pasos.

Kaname, con la cabeza echada hacia atrás, jadeando con el cuello manchado de sangre y la camisa entre abierta; Yuki se encontraba sobre él, mirando a Zero con los labios enrojecidos por la sangre. Se levantó del regazo de Kaname y al recuperar el juicio y ver toda aquella sangre, cayó sentada en la cama. Con los dedos se rozó los labios, dejando un rastro de sangre en ellos; cosa que le hizo derramar una lágrima.

Qué has hecho?... cerdo… -dijo Zero, apretando los dientes.

Era su destino… -contestó Kaname ante la sorpresa de Zero.

Tanto Zero como Yuki, miraban a Kaname fijamente.

Ella…, sólo ha despertado…