Un placer ser tu esclava

Eres mi esclavo

El resto del domingo se escapó de entre las manos de Hermione como si fuera agua, tratando de explicar y convencer a sus amigos que el mensaje exhibido en el Hall de Entrada después del desayuno había sido una treta de Malfoy como retribución a la jugarreta que ella le había hecho el día anterior. Finalmente, con la efectiva intervención de Ginny, Harry y Ron se dieron por enterados sin perder ocasión para insultar y jurar vengarse del asqueroso slytheriano. No obstante, la castaña no tardó en advertirles y obligarles a prometer que no se inmiscuirían en la guerra que sólo les pertenecía a ella y a su colega.

Más tarde, la chica no pudo forjarse un tiempo para sí sola para idear su revancha puesto que fue secuestrada por un grupo de alumnas de séptimo y sexto procedentes de las tres casas amigas.

- Desembucha, Hermione. Sabemos que has tenido algún tipo de contacto con Draco Malfoy- instó Parvati apoyada sobre la puerta de uno de los cubículos del baño de mujeres que estaba en el tercer piso.

- ¿Por qué insisten con eso? ¡Ya les dije que no! No he tenido y jamás tendré nada con ese idiota.- mintió la interrogada en un desesperado intento por mantener oculto su más oscuro y mal guardado secreto.

- ¡Deja de negarlo! Se nota demasiado, niña. ¿Recuerdas con quién estás hablando?- inquirió Lavander con el rostro bastante más cerca del de la Premio Anual de lo que ésta habría querido. La aludida solamente entornó los ojos.- Pues con la chica más ligona de este bendito colegio.

- Disculpa querida, pero ésa sería Pansy Parkinson- corrigió Susan Bones.

- Lavander dijo ligona no puta de bombacha floja- observó la joven Weasley ganándose las risas y el asentimiento de todas las allí presentes.

- Exacto…- continuó la auto declarada ligona por excelencia- …y con lo que me amerita esa distinción sé muy bien cuándo la tensión sexual entre dos personas es 

suficiente para que las palabras dejen de ser conceptos de manera que pasen a ser cruzadas lingüísticas, es decir, de lenguas.

-¡Qué poético!- apreció Luna Lovegood desde un rincón del lugar, abandonando por un instante su lectura de El Quisquilloso.

- Como sea, ¿qué les hace pensar que yo, justamente yo, podría intimar de alguna forma con ese bastardo?

- Eres mujer- argumentó Parvati demostrando su grado de sagacidad.

- Él es hombre- Lavander imitó en astucia a la sobrante extremidad de su cuerpo o, en otras palabras, a su amiga morocha.

- …y es rubio…- agregó una chica del sexto curso.

- …y rico…-sumó Ginny.

-…y musculoso…- dijo Parvati.

-…y rubio…- repitió la misma de sexto.

-…e inteligente…- acotó una alumna de Ravenclaw.

-…y misterioso…- participó Luna.

- También dicen que es un dios en cuestiones sexuales.- chismeó Susan provocando la confirmación introspectiva de la castaña.

- En fin, es un adonis como pocas veces se ha visto- sentenció Lavander.



- En toda mi vida he escuchado tantas incongruencias juntas.

- ¡Por favor, Mione! ¡Deja el numerito y detén la mentira! Haz feliz a estas insufribles cotilleras, por el amor que le tienes a los libros.

- ¡¡Ginny!!- reprendió la castaña.

- ¡¿Qué?! Me cansé de oír tanto bullicio. Di la verdad de una vez y ya.
Todas las demás mujeres turnaron sus vistas entre la mirada despectiva que enviaba Hermione a su mejor amiga y la actitud impasible que ésta le devolvía. Después de unos segundos de un silencio sepulcral, la indagada se rindió y decidió confesar, aunque sin decir la verdad entera.

- Ok, nos besamos, pero sólo porque él me robó el beso, el cual será único e irrepetible.

La joven Weasley no pudo creer lo hipócrita que estaba siendo su amiga, pues ella sabía muy bien que entre el par de enemigos había habido mucho más que un beso. No obstante, se abstuvo de replicar cuando lo que siguió en la escena la sobresaltó.
Todas las chicas, exceptuando a Ginny y Hermione, comenzaron a correr por el lugar en una especie de Baile de la Alegría, alzando y meneando sus brazos por encima de sus cabezas a gritos de "Lo sabía, lo sabía" o "¡Qué favorecida!" o "¡Qué noticia, qué novedad, qué exclusiva!" y con eso último fue que la castaña explotó con toda la frustración que venía acumulando y vociferó:

- ¡¡SILENCIO!!
Las muchachas se detuvieron en seco y tan bruscamente que las que estaban más próximas colisionaron entre sí cayendo al suelo.

- No quiero que ninguna palabra de lo que se habló en este baño salga de aquí, ¿oído? Si no es así, conocerán el daño que una autoridad puede llegar a hacerle a unas cuantas estudiantes indefensas como ustedes, ¿me explico?- la voz trémula y la mirada inquisidora de la Premio Anual fueron suficientes para que todas, inclusive la pelirroja, asintieran con la cabeza, totalmente mudas.- Bien, ahora me retiro y espero que comprendan mis deseos de estar sola por el resto del día.


Sin más, Hermione huyó de las chismosas pero no tardó en ver su re instituida paz entorpecida cuando al cerrar la puerta del lavabo detrás de ella se estampó contra alguien.

- Perdón, no te vi. Igualmente, es bueno encontrarte.

- ¿Me estabas buscando, Seamus?

- Sí…eh…lo que pasa…es que megustaríainvitarteasalir.

- ¿Cómo? No te entendí.

- Quise decir…- el chico se llevó una mano a la nuca, aparentemente nervioso.- Presencié lo que te hizo Malfoy y creo que fue un cretino sin igual, pero se me ocurrió que podría invitarte a una cita…- culminó el gryffindoriano completamente colorado.

- Es decir…que te dio lástima verme rechazada de esa forma y pensaste que sería un acto de bondad salir conmigo…- tanteó la castaña mosqueada por lo que su compañero le había dado a entender.

- No, no, nada que ver, me expresé mal…- Seamus siguió balbuceando pero la Premio Anual ya no le prestó atención al avistar a Malfoy en el fondo del pasillo, contemplando de cerca el intercambio entre ella y el chico inseguro. Rápidamente, Hermione tomó una decisión.

- No te preocupes, Seamus.- la castaña tomó al muchacho que tenía enfrente por las solapas de su camisa y lo atrajo a ella.- Saldremos.- comenzó a acercarse peligrosamente a su atónito compañero pero antes de que sus labios pudieran toparse un brazo ajeno le arrebató el suyo propio para empezar a arrastrarla hacia algún lugar.

- ¡¡Malfoy!! ¡¿Qué haces?! ¡Suéltame!- pero en menos tiempo del que su forcejeo pudiese surtir efecto ella estaba arrinconada contra el revés de la puerta de alguna 

aula vacía.

- ¿Se puede saber qué mierda hacías?- preguntó rabioso con la cara a pocos centímetros de la de ella.

- Estaba arreglando para una cita, aunque no sea de tu incumbencia.

- Te equivocas, Hermione. Tú no saldrás con ningún otro en ninguna cita.

- ¡Espera! ¿Me estás diciendo que sólo puedo salir contigo habiéndote rehuido a eso mismo esta mañana?
El blondo sonrío con malicia antes de contestar.

- Por supuesto que no. Sólo digo que no tendrás citas con otros chicos, no digo que tú y yo sí las tendremos.
La boca de la Premio Anual parecía no recordar cómo cerrarse.

- Estás demente, Malfoy. Yo salgo con quién se me da la gana. Tú no eres nadie para impedírmelo, grávatelo.

- Sigues errada, soy alguien y muy importante por cierto. El que te hizo mujer.
Hermione rió macabramente y luego respondió:

- Deja el tonito machista porque tú no me hiciste mujer, yo nací así, imbécil. Además, ¿debo recordarte que si me acosté contigo fue porque me engañaste con lo de la apuesta?

- Sabes muy bien que tú lo deseabas, yo sólo apresuré las cosas.

- ¡¡Eres un cretino, Malfoy!! ¡Sal de mi vista! Pero ten en cuenta que desde ahora esto es guerra.

- ¿Ah sí? ¿Me estás desafiando?



- Sí

- ¿Todo esto porque dije ganarte una estúpida e inservible apuesta cuando eras tú la ganadora real?

Aquello hizo que la lamparita fundida de la castaña volviera a chispear iluminando su cabeza. Esa vez sonrió con sinceridad.

- Malfoy, te das cuenta que eres mi esclavo, ¿verdad?

- ¿Cómo?- inquirió él tontamente, alejándose un poco de su colega.

- ¡Eso! Eres mi esclavo y te tengo un quehacer.- dijo ella habiéndose formado en su mente la mejor idea para humillar a Draco, algo que él jamás se olvidaría.- Esto es lo que deberás hacer.- se inclinó hacia él, aprovechando para apoyar su cuerpo entero contra el del rubio y de esa manera obtener mejores resultados con respecto a lo susurrado al oído del chico.

- ¡¡Estás loca?!

- Vamos, Malfoy. Yo no soy como tú. Contrariamente a vos, yo pago a mis empleados y si haces lo que te digo prometo realizarlo completo.- la sonrisa y el brillo pícaros en el rostro de la gryffindierona le dieron una clara pauta acerca de lo que ella se refería.

Era una tarea horripilante, la más espantosa que le habría tocado hacer en toda su vida, pero por la expresión de la castaña sabía que valdría la pena. La verdad es que llevaba demasiado tiempo queriendo repetir lo de la otra noche y si ella decía que sería completo, entonces mucho mejor.

- Está bien- consintió entre dientes.

- Bien, esclavo mío. Ahora salgamos de aquí y vete preparando mentalmente para mañana.

Muajaja que le encargara Hermione a Draco?! Muchas Gracias por los rr!! Y sorry por haber repetido capi uu esk no se donde traia la cabeza!! X)

Cuidensee!!