Un Placer ser tu esclava

Después del "Acepto"…

Comienzas los problemas

- Comencemos…- anunció Dumbledore a dos adolescentes nerviosos, los tres resguardados en la privacidad de su oficina.- Draco Malfoy, ¿aceptas a Hermione Jane Granger como tu esposa para amarla y respetarla tanto en la pobreza como en la prosperidad, en la enfermedad como en la salud y en la adversidad como en la fortuna hasta que la muerte los separe?

El aludido miró a la chica a su costado quien le devolvía la misma mirada de incredulidad que él mostró ante la elección de palabras del director. Luego volteó nuevamente hacia al señor a quien en ese momento hubiera asesinado…si no fuera tan poderoso.

- ¿Está bromeando?

- No, claro que no. Ocurre que éste es el protocolo para los casamientos muggles y pensé que sería un buen gesto aplicarlo en el de la señorita Granger.

- No se preocupe por mí, profesor, porque al fin y al cabo éste NO es un casamiento verdadero.

- Está bien, como quieran…Lo haré más simple. ¿Prometen amarse toda la vida?

- ¡¡NO!!- Contestaron ambos chicos con la misma voz escandalizada y el mismo color rojo apresando sus mejillas.

- Bueno, que son complicados- se quejó el barbudo antes de resoplar resignado.- ¿Se aceptan en matrimonio, si o no?

- Parece que no hay otra opción.- comentó Draco irritado por la actitud de su superior.

- Cierto…- secundó Hermione apenada.

- Pues no.- ratificó risueño aquél que servía de intercesor.- Puede besar a la novia…Ok, Ok…no me miren así. ¡Qué poco sentido del humor! Ya…aquí están las alianzas.- Dumbledore entregó dos anillos de oro a los recién casados y cada uno se puso el suyo propio con una horrenda expresión de disgusto que dejaba entrever lo mal que llevaban ser marido y mujer.- Bien, ahora vayan a desayunar que en media hora haremos pública la noticia.- Frente a esas últimas palabras ambos jóvenes tragaron saliva presagiando el temporal que se avecinaba. Salieron del despacho y caminaron en silencio hasta las escaleras que los llevarían hasta al Gran Comedor.

- Bueno, veamos el lado positivo…

- Esto no tiene ningún lado positivo, Malfoy.

- Claro que sí, Malfoy.- Hermione miró a su compañero sorprendida percatándose de que éste le sonreía con aquella mueca perversa siendo sabedor del efecto que causaba en ella ser llamada por su nuevo apellido de casada.

- No me llames así.

- Vete acostumbrando, amor. Ahora tenemos que disimular muy bien así que se dirigirán a vos de esa manera con mucha frecuencia.

- Soy la mujer más desdichada de esta tierra.

- Claro que no, ya verás que no soy tan malo…

- Púdrete, Malfoy.

- Dame un besito.- demandó el rubio tomando la muñeca de su esposa

- ¡Ni loca!- replicó ella desligándose del brazo del rubio.

- Ni que fuera la primera vez, ¿o es que sólo te acuestas con chicos que no sean tus maridos?

- No te conviene sacar ese tema…

- ¿Por qué no?

- Porque querrás tener descendencia alguna vez ¿verdad?

- ¿Es una propuesta? ¿Ya quieres tener hijos? ¿No es demasiado pronto?

- No estoy para bromas…No me provoques.

El chico bufó.- Me hubiera gustado tener una mujer con sentido del humor.

- Y a mí me hubiera gustado tener un marido que no se llamara Draco Malfoy pero no quedó otra opción.

- ¿Estamos irritables, no?

- ¿Estamos idiotizados más de lo común, no?- ridiculizó la castaña.

- ¿Así me vas a tratar en la noche de bodas?

- Por supuesto…Por cierto, tú duermes en tu cama.

- Obviamente…

- Me alegra que lo tengas claro.

- …pero tú también dormirás en mi cama- sentenció el blondo ignorando al anterior comentario de la Premio Anual.
- Malfoy, escúchame bien…- comenzó ella con intenciones de hacerle saber que nada más pasaría entre ellos pero la voz de Harry la interrumpió.

- ¡Mione! ¿Qué haces con Malfoy? ¿Te estaba molestando?

La nueva pareja había llegado hasta la puerta del Gran Comedor inmersos en su discusión y ajenos de todo aquel que se cruzara por su camino, hasta que los dos Weasley y el ojiverde los interceptaron antes de entrar a desayunar.

- ¡Vaya! Otra vez Potter

- No discutan, por favor, y no, Harry, Malfoy no me estaba molestando.

- ¿Ah no? ¿Cuestiones de Premios Anuales entonces?- preguntó Ron receloso.

- No, verán…- la castaña miró sus manos que se debatían en una lucha mutua mientras que su cerebro ideaba la forma menos shockeante para darles las malas nuevas a sus amigos. Por su parte, Draco sonrió con malicia conociendo las intenciones de su esposa. Sin embargo, antes de que la susodicha pudiera explicarse una detallista pelirroja avistó algo entre las manos de su amiga que le llamó la atención.

- ¡¡Mione!! ¡¡Qué es esta alianza?!- Ginny tomó la mano donde se exhibía el anillo de oro y se lo mostró a los otros dos gryffindorianos que miraron al objeto con los ojos desorbitados.- ¿Acaso es una alianza de matrimonio? ¿Cómo puede ser?

- Pues miren…- la chica simplemente no encontraba palabras para informales de esa cosa tan horrible que había pasado. ¿Cómo pudo haber aceptado semejante locura? ¡¡Sus mejores amigos la matarían!! No obstante, no tuvo que pensar mucho más puesto que un brazo rodeó su cintura al tiempo que un beso era depositado en su mejilla.

- Cuéntales, querida.

- ¡¿Querida?! ¿Qué es todo esto?- inquirió el pelirrojo desesperado.

Hermione miró a su marido con odio antes de contestar.

- Bueno, eso quería decirles. Pues me casé…con Malfoy, digo…Draco.

- ¡¡Que qué??

- No griten, por favor.- la castaña miró nerviosamente a su alrededor con la esperanza de que nadie hubiera escuchado el exabrupto de sus amigos y la risa de su maldito esposo.

- Espera, espera… ¿Escuché bien? ¿Tú y Draco se han casado?- preguntó la joven Weasley siendo la única de los tres recién enterados capaz de respirar, ya que los otros dos solamente inhalaban hondo tratando de devolverles a sus pulmones el oxígeno que les había sido arrebatado con la inesperada noticia.- ¿Esto es broma?

- No, pelirroja…Hermione y yo nos hemos casado con la ayuda de Dumbledore. Es que quisimos sellar nuestro amor cuanto antes, ¿no, querida?- Draco no podía estar más sonriente, nunca se hubiera imaginado ser tan feliz casándose con Granger.

- Bueno, sí…es que gracias a nuestra convivencia…bueno…nos dimos cuenta…

- ¡No te creo!- exclamó el-niño-que-vivió. – Hace unos días desnudaste a Malfoy enfrente de todos para humillarlo y ahora estás casada con él…no, no me lo creo.

- Pues créelo, Potter. Resulta que la señorita a mi lado vio mi cuerpo privilegiado y se enamoró al instante, ¿verdad, amor?- la aludida miró al slytheriano con ganas de acuchillarlo pero no podía hacer otra cosa más que asentir.

- También lo conocí…- alegó para su defensa.

- ¿En menos de un mes?

- Sí, Ron, en menos de un mes…Los estragos de la convivencia...

- Pero…pero… ¿por qué no nos dijiste esto antes? ¿Por qué casarse a escondidas?

- Harry, sabes bien que si te lo hubiera dicho antes habrías reaccionado peor, pero ahora ya no hay nada qué hacer…Estamos…estamos casados.- ¡Dios! ¡Cómo le costaba decir eso! Un silencio tétrico se apoderó de la escena mientras que la Premio Anual esperaba por su condena y su colega no dejaba de sonreír abrazado a la cintura de su esposa.

- ¡¡Te felicito, amiga!!- congratuló Ginny abrazando a la castaña para luego besar la mejilla del blondo, no sin cierta incomodidad.

- ¿Qué haces, Gin?- preguntó el novio de la misma.- Ahora no podré volver a besarte. ¡Estás contaminada!

- ¡Oye!- se indignó el injuriado.

- No seas melodramático, amor. Mione es nuestra amiga y debemos aceptarla tal como es, aunque todo esto sea un disparate.

- En eso estoy de acuerdo- afirmó el pelirrojo.- Esto es un disparate.

- Vamos, chicos, no me juzguen…Sé que Draco pudo ser…eh…un capullo algunas veces…

- Al que ayer le diste una piña enfrente de muchos.

- Sí, Harry, es que eso era un acto…- inventó la chica de la nada. ¿Qué otra excusa podría dar?

- Pues a mí no me lo pareció.

- Potter, esta chica y yo nos amamos.- el blondo, harto de tanto interrogatorio, decidió que sería mejor dar una demostración más rotunda sobre su fingido amor por lo que tomó a Hermione de la cintura acercándola a su boca. Ella quiso recular o al menos se dijo a ella misma que quería eso para evadir el deseo de devorarlo que en realidad sentía pero sabía que no podía rechazar a su marido enfrente de personas, así que no tuvo más remedio que aceptar el beso que le hubiera sido entregado si no fuera porque…

- ¡¡Drakin!! ¡¡Qué haces?!

- No, esto no puede estar pasando- susurró Draco sobre la boca de la castaña, quién antes de girarse hacia la recién llegada le sonrió a su marido y murmuró:

- Ahora es mi turno de diversión, cariño.- dicho eso, Hermione cruzó su brazo con el del rubio y con la sonrisa más amplia que jamás haya esbozado volteó para encontrarse con una furiosa Parkinson que miraba a la parejita feliz con el rostro enrojecido por la rabia de verlos juntos.- Hola, Pansy, ¿qué tal?

Por supuesto que la aludida no devolvió el saludo sino que le habló directamente a su ex-prometido.

-¡¡Qué significa esto, Draki?!

- Ya te dije que no me llamaras así y ¿por qué no saludas a Hermione? ¿Dónde has dejado tus modales, Parkinson?- La verdad es que él también hallaba placer en torturar a la rubia, pues su insistencia ya le estaba fastidiando sobremanera y además se lo tenía merecido por puta.

- ¡¿Hermione?! ¡¡Qué es lo que pasa acá?! ¡¡Por qué estabas a punto de besarla?!- espetó la slytheriana.

El chico se disponía a contestar cuando su esposa se le adelantó.

- Verás, si nos íbamos a besar es porque tenemos el mismo derecho de hacerlo que tiene cualquier pareja de casados.

- ¿Qué tonterías dices, Sangre Sucia?

Antes de que la aludida tuviera tiempo para defenderse su marido dio un paso hacia delante de manera de enfrentarse cara a cara con su compañera de casa.

- Nunca…- dijo con voz trémula- ¿Me escuchaste? Nunca más llames de esa forma a Mi mujer, ¿entendido?- Frente a esto, hubo varias y distintas reacciones de los que estaban presenciando la escena: Harry y Ron, quienes habían observado atentamente desde un costado, desencajaron sus mandíbulas como una mínima demostración de lo asombrados que estaban y supieron que aquella había sido mejor evidencia nupcial que cualquier beso entre los nuevos cónyuges; Ginny, se llevó las manos a sus mejillas y sonrió casi saltando de la alegría como una auténtica romántica lo hace al mirar su novela preferida de la tarde por televisión; Pansy, miró a su ex con el terror centelleando en sus ojos azules y se encogió sobre sí misma antes de asentir con la cabeza como respuesta; y Hermione, por último, experimentó unas ganas irrefrenables de besar a su marido como nunca antes había sentido, por lo cual tomó la mano de Draco desde atrás dispuesta a premiarlo por defenderla pero antes de que éste pudiera voltear dos nuevos slytherianos irrumpieron.

- Draco, ¿eres consciente de que Granger está tocándote?- Blaise Zabini miró al blondo receloso, pero no del todo sorprendido, pues el moreno había hecho cálculos en ese tiempo.

- Sí, Blaise, me doy cuenta, gracias.

- ¿Y por qué la dejas?- inquirió Nott confundido, ya que éste no era tan perspicaz como su acompañante.

- Porque…- Informales a ellos dos sería más difícil que decírselo a Parkinson, después de todo ellos sí sabían cómo usar una varita, aunque él se consideraba superior.- Hermione es mi esposa.
Los dos slytherianos miraron al Príncipe de su casa entre escépticos e incrédulos pero ninguno pudo dar su opinión al respecto siendo nuevamente estorbados, pero esta vez por el director de la escuela.


- Buenos días, señores y señoritas… y señora- aclaró esto último fijando sus ojos y sonrisa en la castaña con lo cual logró desencajar la mandíbula de los recién enterados- Pasemos al comedor para dar las buenas nuevas- entró al Gran Salón con su sonrisa amplia impresa en el rostro y los demás, cada uno con diferentes emociones, le siguieron, Draco y Hermione directamente atrás del anciano. – Síganme hasta al frente.- ordenó Dumbledore a los recién casados.
Finalmente, sus compañeros tomaron asiento en sus respectivas mesas y los tres restantes llegaron a la mesa de Profesores donde el director se enfrentó al alumnado que ya chismoseaba por la expectativa de una novedad y comenzó a hablar.

- Alumnos y alumnas tengo el agrado de darles una muy buena noticia que prueba que la era de la concordia y la amena coexistencia entre todos, sin ningún tipo de discriminación entre brujos de diferentes orígenes, ha iniciado.- Muchos espectadores fruncieron el seño en señal de desconfianza.- Esta nueva unión de la que les voy a informar cerciora todo lo que digo y espero que así lo vean ustedes y tomen el ejemplo de ellos y cuando hablo de ellos me refiero a los dos Premios Anuales, que aparte de compartir este cargo, de ahora en más también compartirán sus vidas bajo la garantía del lecho nupcial.- El anciano notó que pocos alumnos se habían llevado la mano a la boca por lo que dedujo que pocos habían entendido sus palabras. Resopló y meneó la cabeza preguntándose quién les instruía a esos niños antes de decretar más rotundamente.- Hermione y Draco se han unido en matrimonio.- Como era de esperarse, el rumor se esparció inmediatamente por todo el salón y no quedó una sola boca que no cayera al piso por el asombro. Por otra parte, en la mesa de los profesores, no hubo muchas más reacciones que un tenue murmullo puesto que ya todos habían sido informados con anterioridad aunque en el rostro de cierto maníaco de las Pociones y las Artes Oscuras se evidenciaba el desapruebo ante la situación actual. -Bueno, sé que esto puede caerle de sopetón a varios de ustedes pero deben saber que las relaciones amor-odio como han tenido estos dos suelen terminar en casamiento.- "Si todos contaran con la intervención de un viejo simpático y perceptivo como yo sería todo más fácil." Pensó sonriéndose a sí mismo.- Ahora, ¿quiere alguien decirle algo a la nueva pareja?

Marido y mujer se miraron asustados. ¿Cómo se atrevía el viejote a hacer semejante pregunta? ¿Acaso quería que los mataran interrogándoles o insultándoles, depende de quién fuera el fisgón? Definitivamente, el veterano había perdido muchas neuronas ideando estrategias para la guerra.
Sin embargo, la primera en hablar recuperándose del impacto de la primicia fue 

una chica de Huffepuff de quinto año que como buena cotilla que era gritó:

- ¡¡Beso, beso, beso, beso!!- No faltó mucho para que los demás se unieran a la demanda. Inclusive algunos de Slytherin solicitaron una muestra de afecto que diera más credibilidad a las palabras del director, quién sonrió satisfecho por la reacción general.

- Vamos, chicos, comiencen a actuar.- susurró Dumbledore a los boquiabiertos maritales.
Los aludidos se miraron sin entender bien lo que estaba pasando mientras más gritos a la son de "beso" colaban sus oídos. Draco se encogió de hombros y la castaña suspiró aparentando resignación, luego fueron acercándose y con aquel movimiento lento se ganaron el repentino mutismo del público.

- Creo que ya empieza a emerger el lado positivo de esto.- comentó el rubio a centímetros de la chica.

- Eres un hombre afortunado, huroncito.

- Ese mote comienza a excitarme.

- ¡Qué raro!- satirizó ella.

- ¿Sabes? Creo que si esto sigue así no tardaremos mucho en ser más populares que el cara-rajada.

- Eso es lo único que te importa ¿cierto?

- No, no es lo único.
Con su sonrisa seductora, el blondo puso una mano en la parte media de la espalda de su esposa y la atrajo hacía él de un rápido tirón, consiguiendo que ambos pechos quedaran firmemente estrujados. Un jadeo ahogado proveniente del grupo femenino hizo eco a lo largo y ancho del Gran Comedor.

- ¿Escuchaste eso? Parece que no pierdo mi encanto con las mujeres aún estando casado.- murmuró el Premio Anual sobre los labios de su colega, quién 

en retribución afianzó su mano sobre la nuca de su marido y se lamió los labios provocadoramente. Un silbido beneplácito se propagó entre los hombres del lugar.

- Parece que esto también acarreará buenas consecuencias para mí.- la castaña sonrió con malicia y el rubio frunció el seño.

- No pensarás en meterme los cueros, ¿verdad?

- Sólo si tú no me los pones, Drakin.- Dicho esto, la chica guió ambas bocas a un beso que comenzó con roces tímidos y tiernos hasta que la mano del blondo en la mejilla cetrina incitó a la castaña a darle paso dentro de su boca. Pronto, ambos jóvenes se dejaron llevar por el deseo que los consumía y ninguno de los dos recordó que aquello era una sencilla actuación o que estaban siendo observados por todo el estudiantado. Algunos comentarios como "¿Quién diría que Granger besara así?" o "Los rumores acerca de Malfoy eran ciertos" se escuchaban entre la multitud pero los protagonistas de todo ello estaban completamente exentos a cualquier cosa que no fuera ellos mismos. Con el correr de los segundos las manos del chico recorrieron la espalda de Hermione y las de ella el torso de él. Únicamente con el repetido sonido ejecutado por Dumbledore cuando carraspeó al pensar que el gemido de la chica al separarse de la boca de su esposo para respirar ya era demasiado excesivo fue que ambos muchachos se alejaron totalmente. Al instante de comprender lo que había hecho la Premio Anual enrojeció y bajó su vista hasta que un nuevo beso de Draco en su mejilla la sorprendió fijando su mirada perpleja en él.

- Bueno, bueno…creo que ya se acabó el espectáculo- resonó la voz del anciano por lo alto de las continuas vitoreas.- Vayan a sentarse, por favor.
Marido y mujer comenzaron a caminar hacia sus respectivas mesas ante la mirada expectante de los demás alumnos hasta que una idea maliciosa se cruzó por la mente del rubio y cambió la dirección de sus pasos.

- Hoy desayunaremos juntos, cariño.- Tomó la mano de la castaña antes de que ella pudiera rehusarse.

- ¡¿Estás loco?!

- No, prefiero esperar un rato antes de escuchar las idioteces de mis compañeros.

- Pero…

- Hola de vuelta- saludó el slytheriano a Harry y sus amigos.- Hoy tendrán el honor de mi compañía.

- Dirás desdicha.

- Llámalo como quieras, Potter.- Se sentó al lado de Ginny quién le seguía sonriendo con complicidad a su amiga castaña quien de por sí estaba muy avergonzada con sus dos mejores amigos por no poder prohibirle a su esposo sentarse junto a ellos.- Y bien, ¿de qué cosas tan interesantes hablan ustedes?

- No sé, Malfoy, nada que tenga que ver con torturar a los más chicos ni insultar a los que no consideramos dignos de nuestro trato, así que no creo que sean cosas interesantes para ti.

- ¡Vaya! Si es que cara-rajada puede ironizar, ¿quién diría que tuvieras las neuronas suficientes?

- No comiencen, por favor.- rogó Hermione que ya presagiaba al torrente indicado por la cara rabiosa del ojiverde.

- Mione tiene razón, amor…Tengamos la fiesta en paz.- terció la pelirroja.

- Yo no le veo nada de fiesta a esto.- acotó Ron también mosqueado.

- Tampoco creo que sepas reconocer lo que es una fiesta, comadreja. Me pregunto si alguna vez te han invitado a una, de lo contrario es dudoso que sepas lo que son si tomamos en cuenta la pobreza en la que vives.
Para ese entonces, ya ninguno de los gryffindorianos quería tener la fiesta en paz, ninguno de los Weasley ni el famoso Potter ni siquiera la castaña, quién tomó la mano de su marido y con una sonrisa fingida le dijo:


- Draco, amor mío, si sigues diciendo estas cosas tendré que esforzarme para ser un fastidio del carajo, de esa forma asemejarme a vos y ser perfecta para ti.

Los demás borraron sus expresiones de enojo para reemplazarlas por el asombro que curtió sus rostros al escuchar a la chica insultar a su esposo, de una manera sutil pero aún así muy clara. El rubio, por su parte, no pudo evitar encontrar en las palabras de su mujer una seducción que lo motivó más de la cuenta y, de hecho, no pudo evitar besarla en ese mismo momento.

- ¡Por Merlín! No podré comer.- se quejó Harry al ver como su mejor amiga correspondía al beso de su enemigo.

- ¡Consíganse una habitación!- espetó el pelirrojo.

- ¡Qué envidia!- exclamaron Parvati y Lavader.

No obstante, Draco sólo se interesó por el segundo comentario y le dio toda la razón: debía llevarla a su habitación. No esperó más, tomó la mano de su esposa y la arrastró afuera del comedor en menos de lo que se puede decir "Hasta luego", lo que no dijeron. Una vez ocultos de los ojos de la gente, estampó a Hermione contra la pared del Hall de Entrada y comenzó a besarla con más euforia. Ella no se retrajo ni por un segundo, no pudo evitar corresponderle. Sin embargo, una voz que ella conocía muy bien y que le había contado historias hasta dormirla en muchas ocasiones la obligó a mirar por encima del hombro del blondo mientras éste se esmeraba en dejar su marca en el cuello cetrino.

- ¡¿Jane?!

- ¿Papá?- inquirió confundida.


Tantatan!! Que creerían que los padres de Jane no se enterarían Muajahaha!!

Las cosas no serán fáciles para este nuevo matrimonio XD

Bueno este capi va para HANNIA y Ludmy, que han estado aqui desde el inicio o si no desde el capi 2 D y como siempre me dicen que los capi son muy cortos o de facil lectura

Cuidanse y dejen reviews eso me hara subir mas pronto X)