Un placer ser tu esclava
Actuaciones & Espías
A la mañana siguiente, fue él el primero en despertar y se sorprendió al notar que en el trascurso de la noche Hermione se había dado vuelta y dormido acurrucada en su pecho. Sonrió y removió los mechones de pelo que le impedían contemplar de lleno el rostro de la castaña. No obstante, su vista fue rápidamente atraída por un manto rojo que era iluminado por la luz del sol que se colaba por la ventana del dormitorio. De a poco fue descubriendo el cuerpo de la joven durmiente a medida que sus ojos se ensanchaban con la vista del baby doll que ella vestía y un calor familiar se apropiaba de su entrepierna.
"Mierda." Pensó al ver la parte trasera de su esposa, sus nalgas estaban completamente desnudas. "¿Qué hago? Le prometí que no la tocaría…pero es que… ¿quién rayos se pone semejante prenda y pretende que no se le abalancen encima? ¡Al carajo!" No esperó más, tumbó a su esposa de espaldas y trató de despertarla besando el lóbulo de su oreja izquierda.
- ¿Draco?- preguntó ella somnolienta.- ¿Qué haces?
- ¿Cómo pudiste vestirte así? Esto es tu culpa.- la acusó al separar las piernas de la chica y situarse entre ellas.
- ¡Oye! Fue mi madre quién me obligó.
- Me cae bien tu madre a pesar de ser muggle.
- ¡Qué bien!- satirizó ella.- ¡Saca tu boca de ahí!
- ¿Por qué? Tus senos se ven tan apetitosos con esta transparencia.
- ¡Basta! Teníamos un acuerdo.
- Acordamos que seguirías siendo mi esposa.- recordó el rubio besando el cuello cetrino.
- Si encontrábamos una solución a lo de Harry y Ron…-observó ella siendo interrumpida por un gemido que escapó de su boca al sentir las manos del slytheriano en sus piernas.- ¡Espera!- Hermione detuvo el ascenso de la mano que ya rozaba su muslo superior.- Prométeme que los tratarás mejor.
- ¿De qué hablas?- inquirió él fijando sus ojos grises en los marrones de su mujer.
- De Ron y Harry, dime que los tratarás mejor.
- ¿Por qué haría semejante cosa?
- Dijiste que harías algo para que ellos no me tengan tanto rencor, tal vez si les muestras respeto ellos me creerán que has cambiado y no me juzgarán tanto.
- No sé…es demasiado.
- Por favor, Draco, te lo pido encarecidamente.
El blondo resopló.- Está bien, pero si dicen alguna estupidez no respondo de mí.
- Ya verás que no.
- Trataré de no hablarles.
- Y de contestarles bien si ellos te hablan.
El chico dudó pero los ojos pedigüeños de su esposa le convencieron.
- Está bien, pero me vas a premiar ¿verdad?
- Eh…- titubeó ella.
- ¡Ok!- se mosqueó él retirando su mano de entre las piernas de la castaña, pero ella no dejó que la apartase mucho puesto que volvió a posicionar la mano en su muslo y sonriéndole sugestivamente fue subiéndola mientras sus miradas se fundían. Sin embargo, antes de que Draco llegara a tocar la parte íntima de su mujer un golpe en la puerta retumbó en la habitación, sobresaltándolos.
- ¡¡Jane, a desayunar!!
- ¡Mierda!- susurró el joven.
- No tengo hambre, papá.
- ¡Pamplinas! Ayer no cenaste, más te vale que salgas de ese cuarto en este mismo instante.
- Lo voy a asesinar…- pero al ver la mirada severa de la chica debajo de sí se retractó.- Era broma, era broma…
- No seas fastidioso, Josh.
- ¡Tiene que comer, Monic!
- Está bien, ya vamos, ya vamos…- concedió Hermione.
- ¿Crees que anoche hayas quedado embarazada?
- Mamá, deja de hostigarme con eso…
- ¿Por qué? Yo quiero un nietito rubio como tu esposo, se parecerá a tu padre.
- Somos demasiado jóvenes todavía.- intentó excusarse la castaña.
- Sí y aún así se casaron sin el consentimiento de sus padres.
- Lo siento, mamá, yo…
- No te lo estoy reprochando, hija. Sólo digo que si fueron tan maduros para asumir un matrimonio ya podrían ir pensando en hacerme feliz con una criatura a la que mimar.
- ¿Qué cuchichean allí?
- Nada, Josh, cosas de mujeres.
- Bueno, ya deberíamos irnos…- comentó el señor Granger tomando el bolso que cargaba su esposa.- Tú, Draco, mejor que cuides a mi hija durante mi ausencia.
- Por supuesto, señor, no se preocupe. Hermione está en buenas manos. – Draco tomó a su esposa por la cintura de un modo protectivo y casi posesivo. La chica frunció el entrecejo pero rápidamente fingió una sonrisa demostrando sus malas aptitudes de actriz.
- Pues bien, nos vamos… ¡Harry! ¡Ron!- gritó Monic al avistar a los dos amigos que abandonaban el Gran Comedor después del desayuno.- Vengan a saludarme, pequeños, nos estamos yendo.
Los gryffindorianos caminaron incómodos hasta la puerta del Hall de Entrada donde los Granger y los Malfoy se estaban despidiendo.
- Espero que tengan un buen viaje.
- Gracias, Harry.- dijo la castaña adulta abrazando al ojiverde.
- ¿Llevan sus cosas?
- No, ¿cómo crees, Weasley? Es que cargan esas valijas porque les gusta hacer pesas.
- Draco, deja la ironía.- advirtió la joven a su marido con chispas saliéndole de los ojos. ¿Iba a intentar tratarlos mejor o no?
- Te dije que no me contendría si decían alguna estupidez.- susurró el blondo al oído de su esposa.
- Bueno…- Josh miró recelosamente a su hijo político y luego se dirigió a los dos chicos que él conocía desde hace tiempo.- Espero verles pronto por casa, saben que nosotros siempre damos la bienvenida a los amigos de Jane.
- Eh…claro, ya nos tendrán como visita.- contestó el pelo-azabache avergonzado de tener que mentirle a aquel señor que le caía tan bien, en especial porque no parecía estar muy contento con Malfoy.
- Bueno, ya nos veremos.- saludó el pelirrojo antes de darle la mano al señor Granger y besar la mejilla a de la mujer de éste. Harry lo imitó y acto seguido desaparecieron sin una sola palabra o mirada hacia Hermione. La castaña los miró con pesar al verlos irse de esa manera pero no dijo nada.
- ¿Pasó algo entre ustedes?
- No, papá, no te preocupes. Ya vayan yendo que perderán el tren.
Finalmente, se abrazaron y despidieron una vez más hasta que los Granger tomaron el carruaje alado por los Thestrals bajo las continuas exclamaciones de Monic acerca de lo mucho que le habría gustado ser bruja.
- ¡Al fin se fueron!- clamó el slytheriano al volver estar solo con su mujer.
- Me dijiste que los tratarías mejor, Malfoy. Eres un mentiroso, nunca tendría que haber confiado en ti.- la chica atinó a irse pero el blondo se lo impidió tomándole de la muñeca.
- No te enojes, Hermione. No lo pude evitar.
- Pues yo no podré evitar decirle a Dumbledore que esto se acabó.
- No, no, lo siento ¿ok? Prometo que de ahora en más haré todo lo posible para controlarme.
- ¿Por qué debería creerte?
- Si para el fin de esta semana no hubo cambios en mi comportamiento podrás hacer lo que quieras.
Hermione escudriñó a su marido con los ojos tratando de torturarlo pero la sonrisa de niño bueno que él esbozaba para convencerla la derritió así que no pudo hacer otra cosa más que asentir con la cabeza.
- Más te vale que cumplas. Buenos días.- dicho lo cual, se encaminó hacia al aula de Runas Antiguas.
- Hola, cariño. ¿Qué tal tu día de clases?
- ¿Qué haces, Draco?- inquirió la castaña saliendo del aula de Historia de la Magia con unos cuantos libros entre sus brazos.
- Te vine a buscar para que pasemos juntos un rato.
- ¿Y desde cuándo haces eso?
- Desde que eres mi esposa y debemos fingir que nos amamos, ¿recuerdas? Además, ayer no compartimos ni un momento en público. Dumbledore quería que nos viesen juntos y enamorados, por eso nos casó.
- Ah…ya, pero tengo que estudiar.
- Bueno, vamos a los jardines y estudias allá, hay sol.
- Me desconcentrarías, mejor iré a la biblioteca.
- ¡Espera!- el rubio tomó a su esposa por el codo para detener su caminata hacia el santuario de libros.- Vamos a los jardines, Hermione. A estas alturas no hay nadie en la biblioteca, nadie nos vería.
La aludida resopló y apretó sus libros contra el pecho antes de seguir a su marido en dirección a los alrededores del castillo siendo observados de cerca por todos aquellos que se cruzaban en su recorrido.
- ¿Y qué tal tu día?- interrogó Draco mientras marchaban.
- ¿Te interesa?
- No mucho, pero me molesta el silencio así que te pregunto.
La joven volvió a resoplar intentando descargar su fastidio de alguna manera que no sea la que incluyera estrangular a su esposo.
- Es raro que me llamen señora Malfoy en vez de señorita Granger.
- Me imagino la cara de cara-rajada y de…
- ¡¡Malfoy!!
- Quise decir Potter y Weasley.- se corrigió el chico.
- No entiendo por qué siguen tan enfrentados como antes si al fin y al cabo los tres terminaron luchando para el mismo bando.
- No, querida, yo no luché por su bando ni por el de Voldemort, luché por el mío.
- ¿A qué te refieres?
- A que ese tipo me debía una muy grande y me quise vengar, nada más.
- ¿Enviando a tu padre a Askaban en la travesía?- inquirió ella desconcertada.
- Pues sí, él también me debía una muy grande, la misma que su amo para ser exactos.
- ¿Se puede saber qué es lo que tanto te debían?
- No.
- Podrías desahogarte, ¿sabes?
- No lo necesito.
- Todos lo necesitamos.
- Prefiero desahogarme entre tus piernas.
- ¡Malfoy, eres despreciable!
- Y aún así corres el riesgo de enamorarte de mí…- comentó él con sorna al tiempo que miraba a su mujer dibujando en su rostro la sonrisa maliciosa que a ella tanto la exasperaba.
- Eres un idiota.
- Yo también te quiero, amor mío.- se mofó antes de besar la mejilla cetrina.
Hermione bufó pero sabía que siendo contemplada por todos los que la rodeaban y descansaban en el pasto no podía darle la bofetada que él tanto se merecía, igualmente tenía que seguirlo. Draco caminó hasta un árbol cerca del lago y se sentó apoyando su espalda en el tronco y flexionando sus piernas de manera que las plantas de sus pies tocaran el suelo.
- Siéntate.- el chico le indicó a la castaña el lugar entre sus piernas y ella lo miró desconfiada.- No muerdo, cariño.
- Permíteme ponerlo en duda, mi vida.
El slytheriano rió.- Vale, te concedo el derecho a la duda pero es más interesante así, ¿verdad?
- Define interesante.
- Vamos, Hermione, siéntate. Dejaré que estudies tranquila.
- ¿Y tú qué harás?
- Nada.
Eventualmente, la castaña suspiró resignada y se sentó entre las piernas de su esposo quién rodeó la cintura de la chica con sus brazos. Ella se estremeció levemente pero decidió no darle mayor importancia y sumergirse en sus libros a cambio, así que abrió el de Pociones y comenzó a leer.
Por su parte, Draco contempló los gestos de su mujer a medida que los ojos marrones absorbían cada palabra y cada línea impresa en las páginas del libro, cuyo aroma se camuflaba con aquél que desprendía la castaña entre sus brazos. El sol de la tarde brillaba con una intensidad singular proyectando en el perfil de su esposa determinadas sombras que le aportaban a su rostro una armonía que él encontró fascinante. Al parecer, la joven fue acalorándose puesto que manoteó su varita y con ella se enredó el cabello en un moño desaliñado que le daba un toque rebelde a su apariencia que logró seducir aún más al chico de ojos grises. Éste admiró por varios minutos el largo cuello cetrino ahora descubierto y se mordió el labio ante la tentación de tenerlo tan cerca sin poder mordisquearlo como habría deseado.
- Draco, acá dice que la poción Félix Felicis es plateada pero yo apostaría que tiene una laminilla violácea en su superficie, ¿tú qué dices?
- Que te ves hermosa.- Instantáneamente, Hermione ladeó su cabeza para mirar a su marido de frente, quién a su vez perfilaba su cara para buscar la mirada de su mujer.
- ¿Tienes fiebre?- inquirió la chica llevando la palma de su mano a la frente del blondo para evaluar su temperatura corporal.
- No, ¿por qué?
- Me acabas de piropear.
- Sólo hacía una observación, te ves hermosa, nada más.
- Te estás tomando lo de la actuación bastante en serio, ¿cierto? Creo que te ganarías un Oscar a mejor actor.
- ¿Un qué?
- Nada, algo de muggles.
- Ah…Como sea, me gusta cómo te queda ese rodete.
- Vamos, Draco, deja de actuar que nadie nos oye.
- ¿Y quién dijo que estoy actuando, eh?- acto seguido tomó la barbilla de la chica pasmada e inclinó la cabeza para tener alcance directo a la boca de su mujer. Ella tragó saliva y cerró los ojos esperando el beso pero sólo recibió un roce de labios que jugó primero con su labio inferior y luego el superior. Emitió un gemido y giró para enfrentarse al rubio apoyándose en su cuerpo y tomando su nuca de manera que ambas bocas se acercasen más.- Parece que tú también te tomas esto en serio.- bromeó.
- ¿Nunca sabes cuándo callarte?- pero no le dejo contestar porque lo besó para no oírlo y porque se moría de ganas, claro.
- ¡¡Ahhhhh!!- Un grito distrajo a Ron de su rol de espía y miró hacia arriba, de dónde creyó que provenía el alarido. Vio un par de piernas caer y en seguida estiró sus brazos para amortiguar la caída.
- ¿Parkinson?
- ¡Ay, Merlín! Creí que me moría, creí que me moría.
- ¿Se puede saber qué hacías subida al árbol?
- ¿Qué te importa, comadreja?- espetó la rubia desligando sus brazos de la nuca del pelirrojo.
- Pues me importa si tengo que estar salvándote el pellejo para que no mueras estrellada contra el suelo.
- ¡Cómo si te importara!
- Es verdad, ¡¡me da igual!!- exclamó mosqueado el ojiazul depositando a la chica en el suelo con poca delicadeza.
- Se más delicado con alguien de mejor alcurnia que tú, Weasley.
- ¡Podrías agradecer que te salvé la vida!
- ¡Ja! Jamás agradecería nada a un pobretón como vos.
El chico resopló reprimiendo las ganas de darle una buena tunda a la slytheriana y enfrentó su mirada azul con insolencia.
- ¿Acaso estabas espiando a Malfoy y a Hermione?
- ¡¿Cómo supiste?!
- Pues estabas trepada al árbol más cercano al de ellos.
- ¡Vaya! Pensé que no sabías deducir por tú solo.
- Ya ves que sí, Parkinson. ¿Sufriendo mucho por el huroncito?- preguntó con sorna.
- ¡Ay, tú! ¿Crees que no sé que vos también los espiabas? ¿Acaso extrañas a tu ex-novia?
- Hermione no fue mi novia, solamente salimos unas semanas y nos dimos cuenta que no servía. En cambio, Malfoy fue tu prometido, ¿o no?
- ¡Ni te atrevas a tocar el tema! Ya bastante tengo con que una Sangre Sucia seduzca a MI pretendiente con quién sabe qué juegos sexuales. ¡Debe ser una zorra sin igual!
- ¡No llames así a Mione! ¡¿Me oyes?! Además, ella no tiene ni un ápice de zorra, no es como tú.
- Por supuesto que es una puta. ¿Qué duda te cabe? ¿Realmente piensas que Draco podría haberse enamorado de una cosa como ella?
Ante eso, Ron frunció el seño encontrando mucha razón en las palabras o chillidos de la blonda.
- Pues…la verdad es que yo tampoco me creo que Malfoy ame a Hermione.
- ¿No ves? Es como yo digo, esa perra lo sedujo de una forma vil y él, como su debilidad son las mujeres, no pudo resistirse a alguien que se le entregara en bandeja de plata, bue…en el caso de Granger es en bandeja de chapa.
- Deja de decir idioteces, te repito que Hermione no es como tú.
- Todas las mujeres tenemos nuestras artimañas, comadreja. Grávatelo.
- ¡¡Hermione no!!- gritó el pelirrojo tomando el mismo color de su pelo en las mejillas y orejas.
- Por supuesto que sí, mira…- Pansy se acercó al chico peligrosamente y éste asombrado de la aproximación de la slytheriana se quedó estático, lo cual ella aprovechó para estamparlo contra el tronco del árbol y apoyar su cuerpo en él, obligándolo a sentir cada una de sus bien dotadas curvas.
Acercó su boca a la oreja de Ron y la mordisqueó para luego deslizar sus labios por la piel del chico rozando la línea mandibular hasta llegar a la boca. Comenzó a frotar su cadera contra la del gryffindoriano y éste jadeó por la estimulación que ese simple movimiento despertó en sus partes. Entonces, el ojiazul posicionó sus manos en la cintura de la chica dejándose llevar por el deseo de someter su cuerpo más firmemente al suyo pero ella, adivinando lo que se avecinaba, se apartó súbitamente mientras que Ron clamaba internamente por más.- Y eso es una de las artimañas que tu puta amiga pudo haber hecho con mi Drakin.
- No, si él también pudo haberle hecho lo mismo a ella.- rebatió él todavía aturdido por la excitación anterior.
- Claro que no, mi Drakin jamás haría algo semejante.
- Claro que sí, seguro que hizo algo como esto.
El pelirrojo decidió darse su revancha, por lo que arrebató el brazo de la rubia para voltearla y estamparla bruscamente contra el mismo árbol. Ella no tuvo tiempo para quejarse puesto que Ron tomó su nuca y la forzó a un beso que ella primero rechazó pero que después sus hormonas en exceso le obligaron a aceptar. Sus manos viajaron por el pecho, el cuello y espalda del chico hasta afianzarse en su trasero presionando ambas caderas entre si.
El ojiazul dejó escapar un gemido y puso un stop al manoseo que realizaba en el busto de la mujer. Finalmente, se separaron para tomar aire y Pansy apoyó su frente en el hombro del slytheriano tratando de recuperar el oxígeno que él le había robado.
- Tómalo como un regalo, Weasley.
- Lo mismo digo.- replicó él con sus manos todavía acariciando la espalda de la rubia.
- Bueno, será mejor que me vaya y ni si te ocurra decir una palabra de esto, ¿te quedó claro?
- Clarísimo.
- No besas nada mal, pobretón.- susurró en el oído del chico antes de marchar hacia al castillo.
- Cough, cough.
- ¿Quién molesta?- balbuceó Draco aún besando a su esposa.
- Dumbledore.- De inmediato, los dos adolescentes se separaron y apartaron para encontrarse con la mirada y sonrisa cómplices de su director.- Veo que disfrutan de esta tarde de sol.
- Sí, un día precioso, ¿no cree?- comentó Hermione abochornada.
- Sí, lo creo. Me alegra verlos tan compenetrados en su rol de amantes.
- Usted sabe que Granger se toma sus obligaciones muy en serio.- Con eso, el rubio se ganó una mirada de desprecio de su mujer.
- ¿Y vos qué, Malfoy?- Inquirió la joven entre dientes.
- Yo estoy contento de ser tu institutor, querida.
El anciano rió la gracia del slytheriano y contempló a la pareja de casados con ojos sabedores y comprensivos.
- Bueno, antes de que se desate otra batalla de amor-odio entre ustedes quería comunicarles que mañana vendrá un periodista de El Profeta para entrevistarlos.
- ¡¿Entrevistarnos?!- exclamó la castaña sorprendida.
- Sí, ya saben que necesitamos que esto que hemos hecho sea conocido no sólo aquí dentro del colegio sino en toda la comunidad y cuando les conté la noticia a los del diario se interesaron por la controversia que causaría su matrimonio en la sociedad maga después de la guerra. Por tanto, mañana tendrán que someterse a unas cuantas preguntas.
Hubo un silencio de incomodidad en el que ambos jóvenes trataron de absorber el significado de las palabras del profesor.
- Ok- concordó Draco.
- Bien, eso era todo. Mañana vayan después de clase a mi oficina y sean puntuales porque Rita siempre lo es.- Sin más, Dumbledore marchó hacia su oficina.
- ¿Puedes creer que mañana tengamos que ver a Skeeter? Pareciera que todas las cosas me pasan a mí, como si todo estuviera planeado para joderme la vida.
- Quizás lo está.
- Claro…- satirizó la chica.- Porque el mundo está complotado para manipular mi vida y moldearla a su antojo, ¿verdad, Draco?
- No sé si el mundo, no creo que el universo te tenga muy en cuenta, cariño. Lamento bajar tus sumitos.
- Calla, yo sólo bromeaba. No quise decir que el mundo girara a mi alrededor…
- Lo sé, solamente jugaba contigo.
- Siempre lo haces.
- Vamos, Hermione, no empecemos con tus cuestionamientos acerca de si soy o no un espectro del mal que viene a cagarte la vida. Deja de dramatizar.
- ¡¡Yo no dramatizo!!
- Ok, ok, ven a la cama.
Hermione miró a su marido dubitativamente. El slytheriano estaba acostado boca arriba en su cama con la única prenda del pantalón corto de su pijama leyendo un libro que mantenía apoyado en su pecho. No pudo evitar sonreír ante la escena, estaba tan sexy con los mechones rubios cayéndole sobre la frente y con aquel aire intelectual que le otorgaba esa postura de lector, pero tenía…debía controlarse.
- ¿Planeas dormir así?- inquirió él una vez que la castaña se sentó a su lado dándole la espalda.
- Sí, ¿por qué?
- ¿No tienes calor vistiendo un pijama grueso de algodón que te tapa del cuello hasta los pies?
- No, para nada. Me siento muy bien.- mintió ella girando su cabeza para mirarlo depositar el libro en la mesa de luz ubicada en su costado de la cama y luego apagar el velador que reposaba en ella.
- Como quieras… Acuéstate.
- Deja de darme órdenes, no soy tu esclava
- Eres mi esposa.
- ¿Crees que por eso voy a acatar cada cosa que dices?- Él no contestó, sólo se limitó a tomar la cintura de su mujer para hundirla en la cama y posesionarse sobre ella. Draco la miró a los ojos y la castaña tragó saliva cohibiéndose antes de decir: - Parece que sí.
- Aja- cercioró él acercando su boca a la de la joven.
- Espera…
- ¿Ahora qué?
- No quiero hacer esto.
- No mientas, no sabes hacerlo de todos modos.
- El problema es que tú eres demasiado experto en eso de mentir, ¿verdad?
- ¿A qué viene esto?
- A lo mismo que te dije ayer, no quiero que hagamos tú sabes qué cuando corro tantos riesgos.
- De enamor…
- ¡¡No lo repitas!!
- ¿Te cuesta escucharlo?- preguntó el rubio con malicia.
- ¡Basta! No voy a permitir que sigas riéndote de mí en mi cara. Me voy a mi cuarto, no sé en qué estaba pensando para venir a dormir aquí.- Atinó a desligarse del abrazo de su marido pero éste la tenía demasiado estrujada contra si para poder escapar.- ¡Déjame ir!
- Hoy a la mañana estuvimos a punto de hacerlo. ¿Qué pasó?
- Pasó que trataste a Harry y a Ron como a dos basuras humanas volviendo a romper tu promesa.
- Ya te dije que intentaré comportarme.
- Pues hasta entonces no volverá a pasar nada… No caeré en el mismo error de anticiparme a los hechos porque tratándose de vos es dudoso que alguna vez vaya a tener motivos para recompensarte.
- ¡¡Recompensarme?! ¡Ja! ¡Cómo si no desearas esto más allá de un supuesto premio!
- No volveré a discutir esto contigo. ¡Saca tus manos de mí!
- Eres un fastidio.- sentenció Draco.- Pero no irás a tu dormitorio, dormirás aquí.
- Te dije que no me dieras órdenes.
- Lo siento, querida, soy así y no pienso cambiar.
- ¡Te aborrezco!
- No me obligues a repetirte lo mal que mientes.
Ella bufó y alzó su cabeza de la almohada para morderle el labio a su marido que era la parte más cercana que tenía de él. El joven chilló de dolor al sentir el mordisco pero cuando Hermione se apartó esbozando una sonrisa de satisfacción él volvió a buscar su boca para someterla a un beso tosco. La castaña forcejeó para rescatarse pero la presión era tal que después de varios segundos no tuvo otra opción que abrir la boca para respirar, lo cual él aprovechó para adentrarse en ella. Al cabo de unos instantes, ella dejó de luchar contra ese forzoso beso deseado y comenzó a revolver el cabello de su esposo a cambio.
- Te odio tanto.- jadeó la castaña cuando los labios del blondo descendieron hasta su cuello.
- Y yo a ti.
- Eres un maldito imbécil.- opinó acariciando ávidamente la espalda de su marido.
- Y tú una insufrible sabelotodo.- replicó el chico liberándola de la parte superior de su pijama.
- Eres un pervertido.- juzgó la castaña desatando los cordones que ajustaban el pantalón de su esposo a sus caderas.
- Y tú una reprimida sexual no muy buena.
- Eso parece.
- ¿Quieres que siga?- inquirió él dudando si bajarse sus pantalones o no.
- ¿Te importa?
- Estoy preguntando, ¿no?
- ¿Eso quiere decir que sí te importa?
- ¡¡Hermione!!- se exasperó el rubio.- ¿Quieres que siga o no? Te lo estoy preguntando ahora que más o menos me puedo contener.- Aunque al mirar los pechos desnudos de su mujer tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no abalanzarse sobre ellos.
La castaña contempló el rostro y el torso descubierto del chico y experimentó unos deseos irrefrenables de contestar que sí pero su mente seguía activada, lo cual provocaba que sus dudas y sospechas rondaran convirtiendo a su cabeza en un caldero de pensamientos encontrados e imposibles de descifrar. No obstante, ante la vacilación siempre es mejor precaver así que negó en silencio cerrando los ojos para evitar toparse con los de Draco de manera que su mirada no la hiciera arrepentirse de su rechazo.
- Está bien.- dijo él al tiempo que se ubicaba a un lado de su mujer entregándole la prenda que le había quitado durante el ajetreo.- ¿Ves que no soy tan malo?
- Gracias.- respondió ella sin saber qué otra cosa decir.
- No me lo agradezcas, en parte lo hice por mí porque mañana seguramente me echarías la culpa de haberte timado, manipulado o sabe Merlín qué más.- La castaña frunció el entrecejo ante aquella confesión y luego se cubrió nuevamente.- ¿Estás segura que no quieres cambiarte el pijama? Ya ves que no haré nada mientras tú no lo quieras.
- Con lo que acaba de pasar no estaría segura ni aún poniéndome una armadura antigua.
Draco rió y se apoyó en su codo para mirar a su esposa acostado de lado y posar una mano en su abdomen.
- Dormirás aquí, ¿cierto?
- ¿Me lo estás preguntando? ¿No me lo estás ordenando?- preguntó ella fingiendo sorpresa.
- Sí, te lo estoy pidiendo.
- No entiendo, ¿en qué cambia si al final no tendremos…eso que tú sabes?
El slytheriano soltó una carcajada frente a la evidente timidez de la chica para decir "sexo".
- Parece mentira que lo hayas practicado y todavía no puedas pronunciar la palabra.
- Me cuesta, que sé yo…- En realidad, se moría de vergüenza con sólo imaginar que profería aquel término delante de él.
- Eres adorable, ¿lo sabías?
- Me acabas de decir que me odias.
- Únicamente porque tú me lo dijiste primera.
- Entonces, ¿qué es lo que sientes por mí?- inquirió la castaña en un arrebato de valentía.
- ¿Qué es lo que TÚ sientes por mí?
- Yo pregunté primera.
- Y yo segundo.
- El que pregunta primero tiene derecho a que le contesten primero.
- ¿Según quién?
- Según…no sé. Siempre fue así.
- "Siempre" es una palabra muy amplia, Hermione.
- Vuelves a jugar con las palabras.
- Me gusta jugar.
- Demasiado diría yo.
- Es divertido.
- Para vos…
- Y para vos también, no disimules. Te gusta nuestro juego.
- No sé de qué hablas, yo estoy metida en esto por una maldita treta del destino.
- O de Dumbledore…- tanteó el rubio.
- ¿A qué te refieres?
- A que a veces el viejo sabe demasiadas cosas, ¿no te parece? Y de repente sale con este plan algo turbulento, justo después de habernos visto besar en el pasillo.
- ¿Crees que lo haya hecho adrede? Digo… para que nosotros terminemos…tú sabes…juntos.
- Podría ser, es una posibilidad.
- Estás loco.
- También puede ser, desde que pasa esto entre nosotros dos siento que no actúo como normalmente lo haría.- confesó Draco provocando que el color se apropiase de las mejillas de su esposa.- Al sonrojarte también te ves adorable.
- Muchos piropos por un día, ¿no crees?
- ¿Te molestan?
- No exactamente…
- Pues deja de quejarte.
- Es que me desconcierta.
- No debería, sólo digo la verdad.
- A veces hasta podrías pasar por tierno…
El chico levantó una ceja como respuesta y agregó: - ¿Tierno como tus amigos?
- No, no tanto.
- Menos mal.- suspiró aliviado.
- Y vuelves a ser el mismo idiota de antes.
- No seas tan dura conmigo, cariño.- Dicho lo cual, besó la mejilla de su mujer y apoyó su cabeza en la almohada con su mano todavía descansando en el vientre de la castaña. Ésta decidió darse la vuelta para dormir dándole la espalada a su marido y él aprovechó para pegarse a la parte trasera de Hermione.
- ¡Dios! ¿Siempre duermes tan pegado?-inquirió ella un poco incómoda y otro poco agobiada por el calor.
- No, nunca, pero contigo me apetece.
La chica volvió a sonrojarse y agradeció el estar de espaldas a Draco para que no la viera sonreír como una tonta. Después estiró su brazo para apagar el velador del costado de su cama y posando su mano encima de la que el blondo mantenía en su abdomen cerró los ojos para hallar el sueño.
Tatarataaaaaaaaaaaaan!! A peticion dos capitulos y bastante largo este segundo!! Saludos a todos los que dejan review :)
Agradecimientos a:
CrIsteLl
Caro Black
Luthindil - Espero que con dos y que el segundo sea largo estes bien y veas que si te tomo en cuenta :) muchas gracias por el review e intentare subir los capis mas largos y mas pronto, aunk no aseguro nada
Ludmy - Que bueno que te gusto y que te entunsiasmes muchooo! Muchas gracias por tus review y si jajaja! Dejaste volar demasiado tu imaginacion!
Abril
Anabella Black
Jos Black
Y especialmente a Susana que no se a pasado por aca desde el capi 16 pero siempre cuento con su apoyo y espero que se alegre al ver que tres capis la esperan :)
Y tambien a todos (as) que leen este fic o que lo agregan a sus favoritos, a todos que aunque no dejen review les gusta esta historia.
Pero remarco algo esta historia no es mia es de Ce ella es la mente brillante detras de "Un placer ser tu esclava" y los personajes son de J.K Rowling y todos los derechos de la Warner que no se a dignado a dar noticias acerca de la pelicula que se estrena en noviembre pero de la Warner ni rastros igual que del trailer ¬¬
Adios se cuidan y dejen review!!
