Nada es mío.


Un parásito, una intrusa, una abominación.

Eso es lo que era ella, Wanda.

La indignación y furia dominaban el cuerpo de Maggie, quería ir hacia ella y hacerle más daño; arrancarle la cabeza de ser posible.

Maggie creía que era impensable que, algunos, quisieran a esa cosa aquí. Para ella todo lo que salía de la boca de Wanda eran mentiras, odiaba la manera en la que había manipulado a todos.

Jeb, Jamie, Ian, Jared...

Y ahora todos comienzan a caer en sus mentiras, impulsados por sus relatos fantásticos ahora creen. No notan que los traicionara de un momento a otro.

Pero Maggie no desiste, ella aun la odia, y eso no cambiaría.


¡Desierto! ;-;

Maggie me cae mal, pero bah; si algo se escribe sólo yo no le hago el feo :D

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