Coemtarios de House y WIlson en negrita
Capitulo 3: "Irma la Dulce"
- Me desperté a eso de las 4 de la tarde, no sabes cómo engancha internet. Empiezas en la wiki pedía buscando sobre la vida del Dalai Lama y con un pequeño clic en el sitio equivocado te encuentras rodeado de melones y …
- Vale House, vale, al tema por favor…
- De acuerdo, pero luego no me pidas que te pase las direcciones…Como iba diciendo …
Lo odiaba, lo odiaba. Levantarse después de haber soñado con comida era lo peor que le podía pasar a House. Esa sensación de vacío en el estomago, esa necesidad de hacer realidad lo que soñó y de hincarle el diente y saborearlo.- Mierda- no tenía otra solución, tendría que hacerse la maldita pasta al horno con la que había soñado y era la causante de las babas que ahora ahogaban la almohada.
-Mierda- volvió a decir cuando descubrió que en su alacena no había rastro de pasta, ni hélices, ni espaguetis, ni macarrones, nada. Si hubiera sido el maíz, lo hubiera podido pasar por alto, pero sin la pasta…la pasta al horno no tenía ningún sentido, así que se vistió y puso rumbo al centro comercial, el único sitio abierto una tarde de domingo en pleno verano.
- ¿Esto nos lleva a algún sitio House?- se quejó Wilson.
-¿Crees que si no fuera importante te lo contaría? Presta atención que luego empezaras a preguntar. Como iba diciendo…
No tardo mucho en llegar al centro comercial. Casi como un poseso cogió a toda velocidad los ingredientes y algún que otro artículo que le eran necesarios. No podía dejar de pensar en la textura de la pasta deshaciéndose en su boca, el hilillo de queso al tomar el primer bocado…
Al salir del supermercado algo llamo su atención. "Irma la Dulce" el cartel de la película con los típicos trazos de la época le hizo olvidarse de las ansias por la pasta al horno. Así que no se lo pensó dos veces y se dirigió al mostrador para comprar una entrada.
-¿"Irma la Dulce"? ¡Me encanta la película! Es genial, como el pobre hombre se mata a trabajar…
- ¡DIOS! ¿Es que no te vas a callar nunca? Me recuerdas al taquillero.
-Buenas tardes caballero, ¿en qué puedo servirle?
- Una entrada para la sala 8 en la sesión de las 6
- Lo siento señor, pero la película ya empezó hace cinco minutos… ¿no la prefiere para las 8?
-Gracias Einstein, pero sé muy bien la hora que es, y gracias a su incompetencia me perderé los primeros 10 minutos en lugar de los 5 iníciales.
- Lo siento señor, pero de la otra forma no se perder el prin…
- ¿Crees que nunca he visto esta película? 15 minutos- dijo cansado de oír al taquillero.
- ¿Algún asiento en particular?
- Dudo que la sala esté llena, así que dame el primero que veas.
-Carnet de…
- Joder, ¡dame la puta entrada!- dijo golpeando la ventana con el bastón.
- Aquí tiene- dijo rápidamente el joven.
- Gracias- respondió de mala gana guardándose el cambio.
Como bien había dicho el chico de la taquilla, la película ya había comenzado y para cuando llegó House, la luz ya estaba apagada y no podía ver bien a su alrededor, así que se sentó en una de las butacas del final.
No muy seguro de sus pasos, por el tiempo que había permanecido sin moverse en el asiento, decidió quedarse sentado hasta que las luces se encendieran y el resto de la sala hubiera salido.
-¿House?- le pregunto una voz conocida. Al alzar la mirada la vio allí, con cara de pocos amigos.- ¿Es que ni tan siquiera me vas a dejar ir al cine tranquila?
