AVISO: Una escena subida de tono, pero nada soez ni explicito. En mi linea

Capítulo 5: Quid pro Quo

Ya iba clareando la noche cuando el motor de un coche despertó al perro de una casa cercana. Débiles risas podían ser escuchadas, risas que al intentar ser acalladas se hacían más audibles incluso que los ladridos.

Justo en la entrada de la casa de la decana paró el causante de tal aborto, un Ford rojo ocupado por siete mujeres, apiñadas unas encima de otras.

- Shhhhhh - ordeno la morena. – Soy una respetada vecina de este barrio, y no quiero que haya habladurías- decía no muy lucida, mientras el resto de mujeres en el coche reían.

Tras las correspondientes despedidas, Cuddy se dirigió como mejor pudo a la puerta de su casa.

- Eeeehhhhhh- era el murmullo que acompañaba al agudo golpe de los tacones contra el pavimento hasta que, de repente, unas pisadas desacompasadas provocaron el estadillo de una carcajada por parte de las ocupantes del coche.

Tras el murmullo provocado por el roce de la llave en la cerradura, Cuddy entro en su "hogar dulce hogar" con los tacones en la mano y una sonrisa ebria.

Dejó las llaves sobre un plato colocado para tal menester en un mueble de la entrada y…- AAhh- gritó con un pavor que le quito de un sopapo la dulce cogorza mientras le lanzaba los "Manolo's" a lo que fuese que estuviera en su sofá.

- Esto sí es un recibimiento- contesto sonriente House esquivando los afilados tacones.

- ¿Estabas en su casa?, ¿pero no te echó? ¿no te dejo fuera de su casa antes de irse? – House no contestó al oncólogo, dejando que este mismo razonase.- Claro… ¿desde cuándo te importa eso? Se acabaron las preguntas tontas…- House se lo agradeció con una mueca.

- ¡Joder House!- dijo chillando, aun intentado controlarse los nervios causados por el susto.- ¿Es que no tienes casa?, ¿Cómo demonios has entrado?- Se derrumbó sobre el sofá, con pesadez, dejando las piernas estiradas, la espalda sóbrelos cojines con pesadez, como diría su madre "sentada como una Mari macho" pero tras el susto no le apetecía mantener las formas.- Como me hayas roto una ventana… No puede ser la llave de reserva porque la quité antes de irme…- pensaba para sí misma en voz alta.

- Por eso- mientras con una mano se quitaba los últimos rastros de sueño de la cara, con la otra sacaba algo del bolsillo- me hice esto – le enseñó lo que suponía ser una copia de la llave de su casa con un llamativo llavero con una L en rojo.

- Ahhh- Lisa ahogo un grito en uno de los cojines. Cuando ya casi se había quedado sin aire se quito en cojín de la cara. House no podía evitar sonreír al verle la cara con los restos de maquillaje esparcidos por la cara. Cuddy parecía no hacerle caso, incluso no mirarle, ahora mismo estaba demasiado cansada para discutir.

Se levanto con demasiado esfuerzo y dejando escapar sonidos incomprensibles por su boca. Se detuvo justo enfrente de House, le señaló con el dedo amenazante y se fue a su habitación. Ahora mismo, eso era lo máximo que podía hacer.

Después de que Cuddy desapareciera por el pasillo, House miró su reloj, 6:30…pensó un momento… Pelear con una Cuddy dormida era más aburrido que escuchar los cantos enamorados de Cameron, así que se despejo un poco y puso camino a su casa, eso sí, esto no era una despedida, solo un hasta luego.

- ¿Te fuiste? Estaba dormida, podrías hacer lo que quisieras… ¿y te vas? Pensé que…

- Wilson, estuve allí toda la noche solo, si había algo que no debía ver, ya lo había visto… ¿cuál sería el caso de quedarme para molestarla? Las vacaciones no habían hecho nada más que comenzar, y no me convenía una cansada y mal humorada Lisa Cuddy… un momento…esa mirada… ¿no habrás creído que me aprovecharía en esa situación? ¿de verdad me crees tan ruin como para seguirle hasta su habitación y aprovechándome de su estado ebrio y de su falta de lucidez acostarme con ella?- Wilson le miró, dándole a entender que le conocía demasiado bien- Vale, cerró la puerta por dentro… pero mi intención era solo la de enfadarle un poquito más…

- Claro…anda sigue contando…


El resto de la mañana fue la más aburrida, tediosa y pesada que House recordaba en años. No le quedaban melodías que tocar en el piano, se le rompieron las cuerdas de las guitarras, los Rollings le rallaban los oídos y las letras en los libros le bailaban. La tele no era una opción, lo que ahora le apetecía menos era ver las típicas reposiciones de series o similares, cuyo único tema era la playa y el calor… ¿Playa y calor? ¡¡LOS VIGILANTES DE LA PLAYA!!

La sesión comenzó de lo más animada, tarareando la tonadilla con ánimo y dando golpecitos en el sofá siguiendo el ritmo, pero una vez visto el salvamento del día con la joven de rojo corriendo playa abajo a cámara lenta…la cosa perdió su encanto.

Para matar el tiempo, decidió darse una ducha, tomó unos tejanos, no muy raidos junto con una camiseta desteñida de un montón revuelto. Se miró al espejo y sin pensarlo se puso algo de colonia aprovechando para despeinarse un poco más. Tomó una chaqueta de verano y puso rumbo a casa de Cuddy.

- ¿Colonia?- le cortó Wilson.- ¿es que tenías una cita?

- ¡No! Ya te he dicho que iba a casa de Cuddy …

- ¿Tenias una cita con Cuddy?- House no contestó a su pregunta, pues eso mismo se había preguntado él mientras iba de camino y no supo contestarse, tan solo sonrió para sí, exactamente como había hecho ahora.

Cuando llegó vio a Cuddy saliendo de la casa.

- ¿Es que sales de nuevo hoy?- preguntó contrariado, Wilson tenía más consideración, eso desde luego.

- Puede que mis vacaciones se hayan visto acortadas por tus locuras, pero no pienso pasarlas en casa amargada.- dijo cerrando la puerta defensivamente- no sé ni para que me molesto- dijo mirando la puerta cerrada vencida.

- ¿Y donde es reclamada con tanta prontitud nuestra querida decana que no tiene tiempo ni para un amigo tullido?

- Es un compromiso.

- ¡Eso! Abandonad todos al pobre House – Cuddy iba hacia el garaje, pero se paró en seco

- ¿Qué quieres?- dijo con voz de derrota.

- Primero Wilson, ahora tú, me estáis abandonando- dijo sobreactuando.- seguro que tenía planeado irse desde hace tiempo de vacaciones, pero no me quiso contar nada, y ahora tú, mi único bote de salvación y resulta que…

- House,… ¡House! ¡Deja el drama! Ya me fastidias bastante en el trabajo durante todo el año, y para unas semanas que tengo de vacaciones, no me las voy a pasar encerrada en casa contigo porque tú quieras. Si quieres puedes venir- esto sorprendió a House- pero no me pidas que me quede.

- Vale- contestó House intentado que no se le notase desconcertado. Puso camino al garaje de Cuddy pero cuando llego a él, se dio cuenta que estaba vacío. Se volvió buscando a la decana y se sorprendió cuando la vio al lado de su moto.

- Ayer bebí demasiado y tuve que dejar el coche en el restaurante—dijo divertida.

- Aha- dijo House caminando hacia ella a tiempo que le acusaba con el dedo- por eso es por lo que quieres que vaya…Me quieres como chofer- dijo tocándole la nariz con la punta del dedo.

- ¡Nah!, es que me gusta tú compañía- bromeó

- Y bien, ¿Dónde vamos?- preguntó una vez sobre la moto.

- ¿Sabes dónde está el parque Davidson Mill Pound?

- ¿Qué? – dijo volviéndose en la moto con una queja asomándole en la garganta, pero la mirada regañona de Cuddy le paró- Allá vamos


No tardaron en llegar, tan solo media hora después ya estaban en el lugar indicado.

- Vaya, vaya,- exclamo House quitándose el casco- una feria justo al lado de dos cementerios… buena localización, si señor…- miró hacia donde supuestamente debería estar Cuddy, pero solo encontró su casco colocado encima del sillón de la moto.- Eh, espera- le gritó mientras guardaba los cascos y ponía el candado a la moto.

- Me encantan las ferias…- dijo mirando las luces que parpadeaban y los numerosos carteles y puestos

- Si esperas a que te gane un osito vas lista. Cameron lo intento una vez y lo único que consiguió es que le robara medio algod…- de nuevo Cuddy había desaparecido entre la marabunta de gente.

- ¿Quieres dejar de perderte?- dijo dándole un tirón de la mano, sujetándole bien fuerte.

- Perdona, pero no sé si te habrás dado cuenta que…

- Eres un pobre cojito…si House, lo sé.- Siguieron caminando algún rato, por lo visto hacia algún lugar, aunque House no tenía ni idea de a donde, Cuddy parecía tenerlo muy claro.

- ¿A dónde vamos?- Dijo colocándose más cerca de ella, pero aun sin soltarle la mano. Una vez pasada la locura de la entrada, el paseo se hacía más tranquilo y menos asfixiante.

- Vamos a una actuación- le contesto feliz.

- ¡Ah! ¡ No! Por favor, actuaciones de aficionados de tres al cuarto cantando en una feria estatal no, por favor...- suplicó uniendo sus manos a modo de suplica, sin darse cuenta que, con este gesto, llevaba la mano de Cuddy entre las suyas. Cuddy le copio la mueca de suplica.

- Lo siento, vamos a ir- cambiando la cada apesadumbrada por una brillante sonrisa-

- ¿Y si te pillo un osito?- Cuddy paró en seco.

- ¿tú? Tirando botellitas

- Dije que te lo pillaría, no que lo ganaría…- Cuddy sonrió y siguió andando casi tirando de él.

- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa no quiero...- lloriqueó como un bebe.

- ¿Mama?- le cortó Wilson- se que tus gustos sexuales son…como son, pero de ahí al complejo de Edipo va un mundo.

- No es eso, ¿Qué clase de pervertido crees que soy? Soy un pervertido muy formal… Es que…- recordó un momento algo que le hizo sonreír. No lo había caído antes…pero esa fue la primera vez que le dijo lo de mama…era divertido como ella intentaba esconder la sonrisa ante esa broma.

- ¿Y esa risa?- le preguntó intrigado su amigo. Wilson se burló al ver a su amigo en ese estado. - Sigue anda, Edipo.

Cuando llegaron al recinto tomaron asiento. Como ya había sospechado House, la carpa estaba casi vacía, ocupada por lo que House suponía que eran orgullosos familiares y sacrificados amigos.

- Son los siguientes - Le gritó Cuddy apoyándose en su hombro para llegar al oído.

Una típica banda de aspirantes a punk-Rock hacia su aparición en el escenario y Cuddy empezó a aplaudir, dar bitores y a silbar bien fuerte. Si, sin duda, estos tenían que ser los que ella venia a ver.


La actuación no estuvo mal…estuvo aún peor. House no veía el momento de salir de allí, podría haberse ido, deseaba irse y a demás dejar a Cuddy sin medio de locomoción por traerle a semejante bodrio pero… ¿Qué otra opción tenía? Así que se quedo calladito y viendo como Cuddy disfrutaba de la ¿música? mientras intentaba ocultar sus ganas de bailar y seguir a todos los que ya lo hacían.

Al terminar la actuación del grupo, Cuddy se acerco a ellos. House decidió no acercarse, bastante habían sufrido sus oídos con ese cantante como para ahora escucharle hablar de cerca.

Tras intercambiar unas palabras con un joven de la banda y sacar un CD para que ¿se lo firmara? Cuddy volvió donde le esperaba House.

- ¿Le has pedido un autógrafo?- preguntó sorprendido.

- Son buenos…- se excusó, pero eso no le valía como respuesta a House- está bien, está bien…fue alumno mío y yo le apoyé para que dejara la medicina y fuera a por su sueño…- House le miraba reprobándole su actuación, ¿Cómo podía ser ella una instigadora para la auto inducción a la sordera?- créeme, era lo mejor, no quieras saber la que armaba cada vez que tenía que sacar sangre.- una sonriente Cuddy salió de la carpa tomando de la mano a un House que ya andaba buscando la de ella.

- Tras el concierto cenamos algo rápido por ahí, no sé si unos perritos o pizza, o ambas cosas, hablamos un poco y tras su fracaso al intentar conseguirme un peluche- Wilson sonreía- la lleve de vuelta a su casa.

- No me digas más…es tan trillado…la dejaste en la puerta de su casa, pero no te apetecía irte, así que seguías apoyado en el quicio de la puerta mientras ella, con la puerta aun abierta buscaba excusas para no entrar. Al fin te decides y te acercas un poco, lo justo para que ella viera tus intenciones pero sin entrar en su espacio. El último paso se lo dejas a ella. Os besáis, tímida y lentamente. Las lenguas casi no entran en acción. Es más un roce que aunque os deja con ganas de más, la sorpresa del placer no os deja pensar con claridad. Sonreís como dos tontos, tú intentas decir algo, no importa si hiriente, divertido o lo que fuera que en ese momento te pasase por la mente, peor ella habla antes. "Hasta mañana" te dice coqueta, y tú como un tonto no puedes hacer otra cosa que devolverle la sonrisa y la cortesía del saludo. Ella entra en la casa sin saber aún que paso y tú te quedas fuera dándote cabezazos contra tu casco… ¿me equivoco? – pregunta entre esperanzado y bromista.

- Si… y no – Wilson se sorprende ante esta negación- si fuéramos adolescentes, hubieras estado en lo cierto pero…

- ¿Puedo entrar?- le pidió en la entrada de la casa- Demasiada Coca-Cola- dice señalándose la bragueta.

Cuddy se va al salón tras dejarle pasar y se deja caer en el sofá. House no tarda en hacerle compañía.

- Lo hemos pasado bien, ¿eh?- le pregunta House para hacerle salir de sus pensamientos.

- Si, ¿Quién lo iba a decir?- contesta incrédula.

- A pesar de la música…

- No estaba tan mal- se queja- a mi me gustó.

- Tú y tu gusto por lo abominable, aunque ¿quién soy yo para quejarme? después de todo me aprovecho vilmente de esa debilidad tuya.

- ¿Estás seguro que eres tú quien te aprovechas y que no soy yo la que deja que te aproveches?

- ¿Te hubiera gustado bailar? – cambio el tema de la conversación.

- Me gusta bailar- durante toda la conversación sus ojos no se encontraron, ambos mirando al techo.

- Me refiero a…- House dobló la cabeza a la derecha, donde se encontró una Cuddy pensativa aun mirando al techo.

- Se a lo que te refieres… sip- suspiró cansada-hubiera estado bien- devolviéndole la mirada. House sonrió maquiavélicamente.

- Cierra los ojos.- Cuddy volvió a mirarle, alzando la ceja.- vamos, prometo no hacerte nada…- Cuddy seguía con la misma cara. - ¿quieres bailar? Pues cierra los ojos.

- ¿Desde cuándo hay que cerrar los ojos para bailar? O ¿es que de repente te has vuelto tímido?- House resopló.

- No creo que sea buena idea bailar conmigo…con tanto balanceo terminarías potando la pizza sobre la moqueta- ella sonrió.- En unos libros de Wilson sobre técnicas de psicológicas "Como psicoanalizar a su amigo y tocarle los huevos a la vez en diez sencillos volúmenes" había una técnica parecida al hipnotismo, la visualización psíquica…- el ruido de la risa contenida de Lisa le hizo parar la explicación.

- ¿Tú? ¿Leyendo manuales de psicología?

- Para atacar al enemigo, primero hay que conocerlo.- se excusó.- Así que, cierra los ojos- le ordenó haciendo el lo propio.- Desconfiada- le dijo sabiendo que ella aún no los había cerrado.

Una vez cerrado House comenzó a dar las indicaciones.

- Bien, primer paso. Imagínate en un lugar apropiado, como por ejemplo, la carpa de hoy…

- Prefiero un salón de baile…ya que imaginamos.

- Vale, un salón de baile lleno de gente, camareros gritando, niños corriendo, gente fumando y dos borrachos que intentan…

- Esta vacio, el salón definitivamente esta vacio.

- Entiendo que después de tantos años de onanismo obligado le hayas pillado gustito al estilo Palomo pero…

- Solos tú y yo, ¿vale?- sonreía Cuddy.

- Esta bien, ahora describamos como vamos vestidos, yo te describo a ti y tú a mí. Empieza.

- De acuerdo…veamos – La imagen de House empieza a formarse en su mente- llevas un bastón de…

- No, no, no – se apresuró a decir- nada de bastones. Es fantasía, no tiene porque ser fiel a la realidad.

- Entendido.- Cuddy respira hondo varias veces intentando imaginar.

- Poca imaginación tenemos, ¿no?- se queja House.

- Si tan fácil es… ¿Por qué no empiezas tu listillo?- dice dándole un golpe a tientas pues aun están con los ojos cerrados mirando al techo.

- Desnuda- responde rápidamente.- estas desnuda. ¿ves que fácil?- House se sorprende al no recibir otro golpe.- Vaaalleeee- dice fastidiado.- Traje rojo sangre y largo. En el muslo derecho, una raja de vértigo- dice acariciándole el muslo que le hacen a ella reaccionar con un sobresalto y a él sonreír.- Un escote generoso del que haría puenting sin pensarlo dos veces. En la espalda otro escote en forma de V que llega hasta los limites.

- ¿Mangas? - pregunta ella.

- No tiene mangas, es como… ¿has visto esas togas de las griegas? - ella hace un ruido en forma de afirmación.- pues una cosa así. Y los tacones… ¿te acuerdas los zapatos que me lanzaste ayer? Pues… unos centímetros más altos…estilo "chúpame la punta"

- ¿Estás loco? ¿Sabes lo que duele eso?

- Cuddy…es imaginación, no te lo tienes que poner. Pero si alguna vez te los pones…llámame, por favor.- le suplica.- El pelo…semi-recogido, con algunos mechones sueltos. Y para terminar, los accesorios. Unos pendientes largos y collar casi pegado al cuello a juego de oro blanco y con rubíes rojos como el traje.

- Muy buena imaginación, si señor…

- Practica que tiene uno…

- Oooin- se queja- no quiero pensar porque razón tienes que pensar en mí vestida así…

- Vamos tú turno.- Cuddy resopla.

- Vale…vamos a ver…no hay bastón, ¿cierto?

- Cierto.

- Smoking negro, eso seguro.

- ¡Wo! ¡Me sorprendes!

- ¡Eh! No te quejes…con los hombres es más difícil ser creativa… bueno pues Smoking negro, y pajarita, por supuesto… Eso si… la pajarita ya esta desecha y dejada caer en el cuello de la camisa, por supuesto con los dos primeros botones abiertos… y...eso es todo.

- ¿Ya?, ¿eso es todo? ¿ni afeitado ni nada más?

- Nada más, me gusta la barba, no una barba espesa…pero me gusta esa pelusilla que tienes- a tientas, ella, le acaricia el mentón. Él traga saliva.

- Bueno es saberlo.- sonríe.

- ¿Siguiente paso?

- Música, imagina la música.

- Complicado…hay que ponerse de acuerdo, ¿no?

- Me temo que si…no creo que sea conveniente que uno baile "la macarena" mientras el otro baila "living la vida loca"

- Tienes razón- dice sonriendo.- entonces...

- Una lenta…- dice algo intimidado- porque de la forma que vamos vestidos no es para bailar Heavy…

- Pero no vomitiva…

- ¡NO! ¡Eso nunca!

El tiempo pasaba y ninguno se atrevía a decir nada. Miles de canciones venían a la mente, pero lo hacían acompañadas de segundos pensamientos que se empeñaban en ignorar.

- Vamos, di un cantante- ordena Cuddy cansada de esperar.

- ¿Tina Turner?- dice sin pensar.

- ¿What's Love Got to Do…"- empieza ella.

- "With it?"- Se une él. Ambos ríen. - Bueno pues una vez elegida la música y presentes los bailarines…-

- … Solo queda bailar- concluye ella cerrando mas fuerte los ojos.

- Me acerco a ti y te tiendo mi mano firme- comienza con la música bailándole en los oídos.

- Sin dudar, tomo tú mano segura de mí y dejo que me conduzcas al centro de la pista.

- Mis manos intentan no temblar, pero parece una misión imposible. Con timidez coloco…

- ¿Timidez? – pregunta Cuddy incrédula

- ¿Tengo que repetirte que es imaginación?, no tiene porque corresponderse con la realidad. Como iba diciendo con timidez, fingida, - aclara provocando la sonrisa de Lisa- coloco mi mano derecha en tu cintura acariciando la piel de tu espalda desnuda.

- Mi mano derecha se une a la izquierda tuya, tomando una posición perfecta de baile. Mientras mi mano izquierda se posa firme en tu hombro.

- Te hago dar vueltas sobre ti misma.

- Casi mareándome, para después volverme a tomar entre sus brazos.

- Tras buscar un instante tu mirada complaciente, tomo el paso de acercarte más a mí.

- Yo recibo la cercanía con deleite. Reposo mi cabeza en tu pecho mientras mis manos se enredan en tu cuello y juguetean con tu pelo y araño tu cogote.- Cuddy no puede reprimir la sonrisa cuando House se estremece con el solo pensamiento de sus manos marcando su nuca.

- Y así seguimos por un tiempo incontable. Dando vueltas…

- Vueltas y más vueltas, sin prestar atención ni a nada ni a nadie- el volumen de sus voces iba bajando.

- Mareado por el aroma que desprende tu cuerpo me aferro mas a tu cintura y en un descuido de mi altanería sucumbo ante tu cuello y te rozo con mis labios.- ahora a quien le tocaba estremecerse ante tales palabras era a ella.

- Te miro desconcertada, sin saber muy bien a donde nos lleva esto ni que nos ha traído aquí.

- Sin esperar permiso, me lanzo a tus labios- dice sonriente en un alarde de valentía.

- Yo me separo con violencia y te dejo marcados mis cinco deditos en esa mejilla rasposa.- dice enfadada.

Justo en el momento en el que House iba a abrir los ojos y decir que no pensaba sentir lo que había ¿hecho? ¿Dicho? Notó unos carnosos labios afrutados en los suyos. Confuso, abrió los ojos encontrándose de frente con una sonriente Lisa Cuddy.

- Dijimos que no tenia porque corresponderse con la realidad, ¿no?- Volvió a besarlo a tiempo que se sentaba a horcajadas sobre él. Los besos eran hambrientos, deseosos y anhelantes de más. Ella mordía, lamia y se divertía a su costa provocándole.

- Ahhh- House sofocó un grito de dolor en sus labios. Cuddy intento bajarse enseguida, pero House la tenía bien sujeta por sus firmes glúteos sin permitirle movimiento alguno. – Ya se pasará, no te preocupes- ordeno mientras gozaba torturándole con pequeños mordiscos en el cuello- tengo vicodinas de sobra en el bolsillo.

- Vaya, y yo que creía que te alegrabas de verme…- dijo traviesa dirigiendo con picardía su mirada hacia la bragueta de House.

- Ni siquiera me entere como, pero cuando me quise dar cuenta, ella ya estaba de pie ante mí, con media camisa desabotonada, no sé en qué momento exacto por mí, extendiéndome la mano para que le siguiera al séptimo cielo, donde un cabrón como yo debería tener el paso prohibido.

Hice un alto en el camino para alcanzar mi chaqueta y tomarme dos píldoras de una sola vez. Ella me miraba pensativa y me dice de repente, "Mejor tráete el frasco entero" en un tono de voz que ya creía olvidado.

Lo más rápido que pude volví donde ella me esperaba aun con la ropa puesta para mi deleite. – House ya no le relataba a Wilson, simplemente recordaba en voz alta.- No temblé cuando tuve a la voluptuosa Tanja en el asiento trasero de mi Mustang, no temblé cuando la increíble Marge se perdía conmigo entre las sabanas, no me falto el aliento cuando cada unas de ellas y muchas más me dejaban moldear su cuerpo con mis manos desnudas. Pero sólo con rozar su cuerpo cálido, mis sentidos se veían sacudidos con millones de sensaciones, agolpándose una tras otras en el pecho.

Sus manos me torturaban y yo no podía hacer nada que no fuera rogar más. Sus dientes me destrozaban, sus uñas me acribillaban y mi cuerpo aún demandaba mas castigo.

- ¡VALE YA!- gritó Wilson colorado como un tomate- es mi jefa y amiga y ni decir tiene que me la encuentro todos los días…así que creo que es mejor que lo dejemos así…- dijo aflojándose un poco el perfecto nudo de la corbata y pasándose con nervioso la mano por el pelo.- Voy por agua- Cuando el oncólogo salió por la puerta, House soltó una carcajada.


No pasaron cinco minutos cuando Wilson volvió más relajado y con una botella de agua casi vacía.

- Espero que lo del agua sea verdad, porque como tardes tan poco para otras cosas, creo que ya sé porque se divorciaron tus esposas…

- Cállate ¿quieres?...- Wilson respiró hondo.- Y entonces ¿ahí fue donde…?

- Si me hubieras dejado contar la historia entera- le reprendió- te hubieras enterado que usamos condón. Así que no, no fue entonces.

- ¿Pero hubo más?

- Vale que la primera no termino como típico happy ending…pero si hubo más.

- ¿Qué haces?- le pregunta Cuddy curiosa.

- No sabía que hacia tanto tiempo que tú no… pero bueno te lo explicaré, tras tal maña hazaña sexual me dispongo a echar un sueñecito, como mandan los cánones. A no ser que me reclame para algo más, mi Ama. Y por algo más me refiero otra sesión de sexo desenfrenado.

- De eso nada- dice con enfado fingido y levantándose de la cama desnuda.- ya puedes ir recogiendo- dice tirándole la ropa a la cara.

- ¿Qué? Perdona, estaba demasiado ocupado viendo bailar a las gemelas como para escucharte.

- ¡Que ni lo sueñes House!- le grita intentando fingir seriedad, pero no puede evitar darle un beso rápido en los labios ante tal cercanía.- Te vistes y te vas.

- Está bien, pero primero déjame dar una cabezadita- le pone morritos.

- ¡Ja!- ríe enfadada- ¿tú no me dejas ni poner un pie en tu casa y yo tengo que dejarte dormir en mi cama? ¡JA!- ríe a tiempo que le destapa, dejándole por completo desnudo en la cama.

- Esa carcajada…creo que el momento adecuado para lanzarla no es cuando tienes a tu amante secreto en bolas…pero lo pasare por alto…tienes suerte de que tenga un ego a prueba de bombas.

- Fuera, fuera- lo echa de la cama a rempujones.

- Vale, vale, - sucumbe- cuando me despierte, luego vamos a mi casa. Es más, si quieres te la quedas, pero por favor, déjame dormir un rato.

- No señor. Cuando lo vea, lo creeré- Cuddy le cierra la puerta en la cara dejándole con la ropa en la mano y desnudo. Por suerte, a tan altas horas de la noche no pasaba un alma. Se vistió lo más rápido que pudo y puso rumbo a su casa.

- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!- Wilson no podía parar de reír, imaginarse a House, con cara de tres metros y en la calle desnudo, eso era demasiado bueno como para mantener las formas.

- Ya vale, ¿no?- se queja enfadado House- Ya está bien- mira el reloj- Tráeme algo de comer.

- No soy tú mayordomo- se opone el oncólogo.

- No, pero si salgo de aquí y me ven, tendré que trabajar y no te podré seguir contándote la historia.

- Vale…espera aquí.

Continuará ...